Todos los personajes de RurouniKenshin son propiedad de su autor y sólo los tomé prestados un momentito para escribir esto…
CICATRICES.
Por: NaryMont
Capítulo 5 Yumi Komagata.
La observó detalladamente cuando bebió su tercer trago, cómo con delicadeza sujetaba el choko en sus manos, cómo inclinaba hacia atrás ligeramente el cuello para beber, cómo el líquido pasaba lentamente por su garganta, ese cuello largo y níveo que se adivinaba delicioso para morderlo, sonrió internamente ante tal ocurrencia. Sus pequeños hombros se aflojaron un poco y parecía menos rígida cuando ambos rellenaron por cuarta vez sus copas. Esa noche había aparecido sin maquillaje blanco, lo cual le había encantado, tenía unas facciones delicadas y definidas que no tenían por qué esconderse bajo ningún artificio, aun así le pareció elegante como un gato con todos aquellos movimientos estudiados y precisos, pero su yo interior la quería más suelta, más relajada. También sin saberlo conscientemente, quería saber más de ella.
-¿Qué edad tienes, mujer? – preguntó atrapando la mirada de la joven.
- Veintidós – respondió ella dando un pequeño sorbo a su Shōchū – ¿Y usted? – inquirió de vuelta ahora sosteniendo su mirada. Shishio sonrió, el alcohol la había puesto más relajada y volvía al reto de miradas como cuando danzaba para él. Le extraño su edad, su aspecto era de menos años, sobre todo con el cabello suelto, como había logrado apreciarlo la noche anterior.
-Veintinueve - contestó él, con aire ausente luego de meditarlo un poco. Ya habían pasado nueve largos años desde que lo habían traicionado, desde que habían tratado de borrarlo del mapa sin conseguirlo, casi una década de haber vuelto del mismo infierno para cumplir con los propósitos de poder que lo habían acompañado desde siempre, desde la época en que se volviera el sucesor de battousai el destajador.
Yumi notó como de pronto la mirada de él se perdía en algún recuerdo.
- ¿Pregunté algo malo? – lo interrogó ella trayéndolo de nuevo a la realidad.
- No – En ese instante tocaron la puerta y Shishio indicó que podían entrar.
El sirviente que recibiera a Yumi entró con dos charolas con comida, Yumi trató de levantarse para ayudar a servir, pero Shishio se lo impidió jalándola de la mano y manteniéndola en su sitio junto a él, ella percibió el calor de aquella mano, ahora enguantada, haciendo que se estremeciera de manera involuntaria.
La cena era sencilla, udon caliente que olía riquísimo y onigiris de salmón. Lucía deliciosa. Lo que sorprendió a Yumi era el hecho de que ella estaba ahí para atender a MakotoShishio, pero más parecía una invitada y eso la perturbaba sobremanera. Él pareció leer la confusión en sus ojos.
- Es la hora en que ceno, espero puedas acompañarme, sería agradable, ojalá no hayas cenado ya, sería un desperdicio – dijo él y comenzó a comer con total normalidad.
Yumi no salía de su desconcierto llevó su mirada al shamisen olvidado junto a la puerta y de vuelta a la cena servida frente a ella. Tenía hambre, no había comido nada con los nervios de verlo esa noche y de repente algo muy cálido se deslizó en su interior, algo que caló profundamente en su alma, era placenteramente doloroso, estaba siendo amable y atento con ella, tal vez de manera involuntaria, pero aquello la agitó interiormente.
- Gracias, estoy hambrienta – confesó mientras tomaba un onigiri y le daba una buena mordida. Volteó a mirarlo y aquella sensación cálida se intensificó, se sentía plena, compartiendo con él algo tan cotidiano, estar comiendo sentados muy juntos la hizo sentirse dichosa.
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El ambiente festivo se respiraba en la casa de té, muchos hombres iban ahí a relajarse luego de sus agobiantes trabajos, otros iban a disfrutar del sake que era servido por hermosas mujeres que aumentaban su ego masculino, otros a escuchar algo de música de los shamisen y cenar tranquilamente riendo y conversando con amigos y con las propias muchachas que estaban ahí para ese propósito y otros como HokiShima también buscaban el placer entre las piernas de ellas.
Esa noche en especial bebía algo de sake antes de pedirle a Yuri-San a la chica que se había vuelto su obsesión desde algunas semanas atrás cuando la había probado por primera vez. No todas las veces que había estado ahí terminaba en el futon de Yumi, pero las otras chicas no lo hicieron gozar como esa hermosa mujer, además estaba el hecho de lo furioso que se puso cuando la maldita le había amenazado con rebanarle la garganta, pero nunca un beso le supo tan bien como el robado a aquella atrayente boca, sonrió mientras terminaba su bebida imaginando qué más cosas podría hacer con esos labios deliciosos.
Yuri-San como siempre se paseaba por el lugar en parte para saludar a los clientes y en parte para vigilar a sus chicas.
- Espero que la esté pasando bien, Hoki-Sama – dijo inclinando la cabeza ante uno de sus mejores clientes. Frecuentaba su casa sin importar ser uno de los secretarios de alta jerarquía en el gobierno Meiji.p
- Muy bien, pero quisiera a Yumi aquí y luego subir con ella - contestó buscando con la mirada entre las chicas a la que lo obsesionaba.
- Una disculpa, esta noche no podrá ser – le informó la mujer inclinando la cabeza.
- ¿Dónde está? ¡Si está con alguien más tráela pagaré el doble! – ordenó molestó Hoki, dejando su copa con rabia sobre la bandeja frente a él.
- Ella no se encuentra aquí – contestó algo asombrada por la reacción del hombre – salió a una fiesta privada.
- Entonces la quiero mañana.
- No podrá ser, ella estará ocupada toda la semana.
Se alejó del cliente furioso luego de prometerle mandar a la mejor de sus chicas. Qué sucedía con los hombres ese día, parecían todos muy interesados en la desabrida de Yumi.
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Comieron en silencio de vez en cuando cruzaban miradas, Shishio también se relajó, algo extraño en él, nunca lo hacía, por costumbre de muchos años siempre estaba alerta, como si de un momento a otro algo fuera a suceder, siempre a la defensiva. Pero esa mujer con su sola presencia lo tranquilizaba, ni siquiera cuando estaba rodeado de sus subalternos o junto a Soujiro que sabía defendería su vida a costa de la propia había experimentado esa armonía. Por fin ambos dejaron los palillos en paz.
- ¿Siempre has vivido en Kioto? – soltó Shishio mientras de su manga sacaba un Kiseru y le colocaba algo de tabaco. Yumi solícita se lo encendió.
-Sí, toda mi vida, mi padre era comerciante, pero cuando era muy pequeña todo se acabó por diversas deudas, mis padres murieron poco después de eso, fui vendida por mis hermanos mayores para saldar algunas de esas deudas. Estuve en la Okiya desde los nueve años, a los catorce ya era una Maiko con algo de experiencia. A los dieciséis yo… - Yumi detuvo por un momento su relato, Shishio concentrado mirándola, exhalando pequeñas ondas de humo, entendió a lo que se refería y que no sabía cómo expresar con palabras, había perdido su virginidad a esa edad. La miró estremecerse un poco tal vez por el recuerdo y luego continúo – debuté a los dieciséis y comencé a trabajar como Geiko desde entonces, pero luego de la restauración Meiji mi okiya entró en muchas dificultades económicas y mi Okaasan traspasó la deuda de todas nosotras a diversas casas. Mi deuda esta con Yuri-San en estos momentos, llevó ahí desde hace más de un año, claro que ahí yo no sólo soy una Geiko, ahí yo… - Yumi no pudo continuar, simplemente las palabras se trababan en su garganta, se sentía muy avergonzada, sabía que esa vida no le agradaba, sabía que no quería ser más una prostituta pero estaba enjaulada y no podía hacer otra cosa.
El sonido de los golpes ligeros del kiseru al sacarle las cenizas la hicieron levantar su rostro avergonzado hasta MakotoShishio, ¿porqué de nuevo estaba desnuda ante él?, ahora no del cuerpo como la noche anterior, sino del alma, ni siquiera Sakura-chan conocía tanto de ella como lo que de una manera tan natural le revelara al hombre vendado. Y él solamente la miraba, no se adivinaba que la juzgara de ninguna manera, pero aun así volvió a bajar el rostro apenada.
- Toca el Shamisen para mí – dijo él tomándola de barbilla y sonriéndole ligeramente. Yumi asintió con toda ceremonia desenvolvió el instrumento y sentada con la espalda muy recta comenzó una canción, era lenta, anhelante, con las notas saliendo a un ritmo pausado, melancólico. Shishio la observó de nuevo deleitándose con la presencia de ella, con el alma vibrando con la suave melodía, Yumi había cerrado los ojos, sus finos dedos moviéndose hábilmente sobre las cuerdas. Se veía simplemente hermosa. Perfecta. Como las pinturas de geishas que adornaban el salón de reuniones de esa casa. Pero esta geisha se movía, despedía un aroma suave, respiraba al rimo de la música y sus labios seductoramente rojos se entreabrían dando sólo vestigios de los secretos que podían esconder.
La última nota murió y el silencio de la habitación recayó sobre ambos. Ella abrió los ojos y no pudo bajar la mirada porque parecía que él no se lo iba permitir, como si no la dejara que volviera a estar avergonzada, como si no le aprobara la tristeza que de repente había sentido al contarle su historia.
La miraba hipnotizándola, el shamisen se deslizó de las manos femeninas involuntariamente cayendo sobre el tatami, ella sin saberlo desplegando toda su arte de la seducción, porque con la sorpresa de sentir las manos de MakotoShishio en sus hombros y ante su cercanía, un jadeo escapó de su boca entreabriéndola aún más. Y de pronto los labios masculinos sobre aquella boca roja, posándose, succionando un poco, deleitándose con el sabor, con la calidez y la suavidad. Y para echar más leña al fuego y acrecentar el deseo, ella abriendo la boca, invitándolo a entrar, a degustar a placer de su cavidad tibia y húmeda. Las lenguas chocando, ella inclinando la cara para acercarse más, sus delgados brazos tomando vida propia y rodeando el cuello vendado apretándolo hacía sus delicadas curvas. Shishio llevando las manos hasta los laterales del kimono jalando desesperadamente, desnudando aquellos hombros pequeños y redondeados, quería sentirlos, tocar la fineza de la piel blanca, pero los guantes y las vendas bajo ellos no se lo iban a permitir, así que con reticencia dejó los labios, que a esas alturas literalmente devoraba y con la boca probó la textura expuesta de ese cuello largo y delgado, no se había equivocado, era suave como la piel de un durazno y su fragancia era embriagadora. La lengua de él dejando un rastro de saliva por toda su longitud deleitándose con el saborcillo salado, la sintió estremecerse con la caricia y escuchó cómo un ligero gemido escapaba de su garganta. Jaló más la prenda, tal vez con algo de rudeza, pero no notó desagrado por parte de ella. El torso femenino quedó expuesto a sus ojos, casi hasta el nacimiento de esos senos perfectos que ya había admirado con anterioridad, siguió con su recorrido dibujando con labios y dientes esos hombros blancos, el pecho subía y bajaba agitado. Sus manos presionando con fuerza la cadera y espalda de ella que se estremecía cada vez más. Él mismo sintiendo subir su ya por demás elevada temperatura y luego notando su excitación bajo el abdomen creciendo a cada momento.
No podía pensar en nada sólo en arrancar la ropa de aquella pequeña bruja que lo había hechizado, la volvió a besar y cuando se quedó sin oxígeno se detuvo un poco mientras la recostaba sobre el tatami, aprovecho a observarla, sonrojada, con sus ojos cerrados, con los gestos de placer volviendo más atrayentes sus rasgos, su cabello ligeramente desordenado, expuesta y entregada a él.
Ella abrió los ojos confundida al sentir que las caricias se detenían, con la mirada interrogó al hombre que la sostenía entre sus brazos, como toda respuesta la volvió a besar, parecía que no se saciaba de aquella boca dulce y tan caliente. Separó la tela bajo el obi y unas piernas delgadas quedaron al descubierto y luego… unos inapropiados toquidos en la puerta. Shishio detuvo las acciones por completo preguntándose quién demonios osaba interrumpirlo, ojalá no fuera alguien muy importante a su servicio porque en ese preciso momento deseaba trocearlo con su katana.
-Shishio-sama – necesito hablar con usted – se escuchó la voz alegre de Soujiro al otro lado de la puerta
- ¡Maldición! – exclamó el aludido por lo bajo incorporándose mientras echaba una última mirada a la joven bajo él. Ella se sentó y se colocó correctamente la ropa. – Pasa – dijo escuetamente Shishio después de unos momentos.
La puerta se deslizó y Yumi vio que entraba un jovencito de contextura pequeña, de rasgos agraciados y con una amplia sonrisa adornándole la cara. Se inclinó cortésmente ante Shishio y una inclinación dirigida a ella también, ese chico le simpatizó de inmediato.
-Lamento interrumpirlo señor, pero Hoji dijo que era importante – aclaró sin perder la sonrisa de los labios.
Shishio se levantó bastante contrariado, pero una cosa sí sabía, Hoji seguro había deducido lo que sucedía en esa habitación, no era un idiota, así que si encima de eso se atrevía a interrumpirlo era que se trataba de algo realmente importante.
- Dile a Hoji que voy en unos momentos – ordenó Shishio al jovencito que luego de un par de reverencias salió de la habitación.
Él se giró hacia Yumi y le extendió la mano, ella se levantó.
- Es una pena, pero me tengo que retirar – le dijo a la joven que solo asintió. Deseaba que se ella se quedara, con gusto la buscaría acabada la reunión con Hoji para terminar lo que habían dejado a medias, pero sabía bien que antes debía escuchar el informe de ella de la propia boca de Soujiro, siempre era cuidadoso, pero en esta ocasión con gusto quería mandar todas las precauciones al demonio – Mañana te espero. Te llevarán de regreso en un momento, el carruaje está esperándote – Camino hacía la salida, pero de repente pareció recordar algo y se giró a la joven de nuevo, de su manga sacó un abanico y la peineta de mariposas – Esto es tuyo lo olvidaste ayer – dijo con una media sonrisa.
- Gracias… por todo – contestó ella y Shishio tuvo la impresión que no se refería sólo a los objetos que estaban en sus pequeñas manos. Salió de la habitación todavía bastante molesto, el deseo todavía recorriéndole tortuosamente las venas.
La joven se entretuvo un poco en la habitación acomodando el shamisen. Lo sucedido hacía unos momentos se repetía en su mente una y otra vez, era increíble lo que el estar con MakotoShishio podía provocar en su cuerpo, una sonrisa se dibujó en su rostro y una sensación que pocas veces había experimentado en su vida se extendió cálidamente por su cuerpo, era feliz.
Salió al pasillo todavía sintiéndose que caminaba entre nubes, la presencia de él la sobrepasaba, la ponía al tope de sus propias sensaciones, descolocaba su cabeza y volvía loco el ritmo de su corazón. Apretó un poco el instrumento musical sobre su pecho, todavía podía sentir sus labios en su piel, se estremeció involuntariamente. Al girar hacía la salida chocó contra lo que parecía una barrera, era el pecho de un hombre alto y fornido, cabello largo sujeto en una coleta, ojos oscuros y piel morena, la tomó de los hombros para que no cayera al suelo. Iba acompañado de otro hombre de extraño peinado con el cabello amarillo en punta, le recordó a una escoba.
- Lo siento – murmuró ella bajando la cabeza y luego siguió su camino.
- Que delicioso bocado – le comentó Hyobe a Cho y siguió el cadencioso caminar de la joven hasta que se perdió de vista.
- Tranquilo, seguro es la última adquisición de Shishio, no querrás meterte en eso – le advirtió Cho también deleitándose con la silueta de la muchacha.
- Quién sabe, por una delicia así tal vez valdría la pena.
- Cuidado con tu lengua, no porque seas el capitán de la guardia de Shishio puedes comentar esas idioteces – señaló Cho – no es del tipo que le guste compartir.
- Pues vaya con el jefe, cada vez se supera más, esa niña sí que es un manjar. Espero que se aburra pronto de ella, tal vez entonces la comparta.
Cho sólo movió la cabeza, la fama de conquistador de Hyobe era bien conocida, pero las mujeres de Shishio eran intocables, y aunque esta era una belleza, a lo que él mismo se refería ni loco la vería con insistencia delante del hitokiri, conocía su espada, conocía su pasado, pero sobre todo conocía el humor de Shishio.
Ambos hombres entraron a la habitación que fungía como sala de reuniones, los demás ya se encontraban ahí: Soujiro, Hoji, HisatoKuro, un espía que era infórmate de todas los movimientos de la policía de Kioto y el propio MakotoShishio que al parecer tenía un humor bastante negro, más negro de lo usual. Entraron y tomaron sus lugares.
- Bueno Hoji, estamos todos ¿Qué es tan importante que nos has reunido a esta hora? – inquirió Shishio fulminando con la mirada al aludido.
- Bueno… - comenzó Hoji aclarándose la garganta y tratando de ignorar la furiosa mirada de su jefe – Hisato nos ha traído una información muy interesante, al parecer nuestras "actividades"
han empezado a levantar sospechas, tanto que un oficial de alta jerarquía está empezando a investigar.
- Eso ya lo teníamos previsto que ocurriera – dijo Cho – después de todo para eso se han repartido jugosas cantidades de dinero a muchos oficiales y funcionarios del gobierno.
- Sí y ha marchado muy bien – contestó Hisato – pero sucede que ahora no nos enfrentamos a cualquier oficial, sino se trata del jefe GoroFujita, tiene fama de incorruptible.
- Eso no existe – afirmó Hyobe – todos los del gobierno Meiji son unos corruptos y ambiciosos
- El jefe Fujita no, existen rumores que hablan de una justicia muy propia de él.
Al oír eso Shishio pareció recordar algo, algo que se escuchaba en el grupo de los Ishin shishi sobre el capitán del tercer batallón de los Shinsengumi, cuya filosofía de vida se basaba en eso.
- Investiga a Fujita – le indicó Shishio a Hisato – Investiga también sobre Hajiime Saito tal vez esté relacionado con eso.
- ¿Hajime Saito? – preguntó Hisato.
- Sí, un antiguo lobo de Mibu, era uno de los capitanes más fuertes del Shinsegumi, tal vez el bastardo traidor cambió de amo y ahora sirve al gobierno – dedujo Shishio.
- Entiendo – confirmó Hisato – lo investigaré.
- Hyobe tienes que redoblar guardias, Cho ayuda a Hisato, investiga también por la ciudad, informa sobre cualquier actividad sospechosa que veas – ordenó Shishio y todos asintieron.
Siguieron conversando sobre diversas actividades lucrativas de su organización con los Yakuzas de Kioto y otras ciudades, de horarios de guardias, de lugares de interés y algunas cuestiones financieras que Hoji manejaba con maestría. Luego de eso se dio por terminada la reunión. Los tres hombres salieron dejando a Hoji, Soujiro y Shishio solos, éste último parecía pensativo.
- Creo que es necesario que comencemos con el siguiente paso de nuestros planes – comentó Shishio y a Hoji se le plantó una sonrisa tan grande en el rostro que competía con la del chico Seta.
- ¿Entonces tendré que viajar a Shangái,Shishio-Sama?
- Sí, prepara tu viaje saldrás en aproximadamente un mes quiero que investigues el asunto de las armas y del barco del que hablamos – La sonrisa de Hoji se amplió más si es que eso era posible – Tú mismo escoge la calidad de todo y consigue un buen precio - Hoji asintió enfáticamente.
- Soujiro necesito que en una semana viajes por todo el país y localices a las personas de esta lista – le extendió una lista de nombres que había estado escribiendo mientras se llevaba a cabo la reunión - no los contactes aún, sólo ubícalos y checa en qué andan, quiero que vayas y vengas no te alejes mucho de Kioto.
-Sí, Shishio-Sama – afirmó el muchacho con su inconfundible gesto alegre.
Hoji salió de la estancia con aire de alegría y ensoñación los planes para poder adueñarse del país por fin comenzaban esa noche. Ante de que saliera Shishio llamó a Soujiro.
- ¿Tienes el informe de Yumi Komagata?
- En parte, aún faltan detalles – comentó el muchacho. Apenas había empezado ese día y le gustaba ser meticuloso con sus informes. Aunque la ventaja es que la Señorita Komagata era originaria de Kioto y él con su sonrisa encantadora y aire inocente fácilmente obtenía la información que deseaba.
- Dime lo que tengas – le exigió Shishio tratando de parecer despreocupado.
- Bien – comenzó el muchacho – Según mis investigaciones la Señorita Komagata es originaria de Kioto, nunca ha salido de la ciudad, tiene 22 años, es huérfana, desde los 9 fue vendida por familiares a la okiya donde se volvió Geisha a los 16, luego desde hace más de un año se encuentra en la casa de té propiedad de Yuri Matsui, ella es la dueña de su deuda – finalizó Soujiro.
Shishio pareció complacido con el informe del muchacho. Toda la información era acorde con lo que le contara la propia Yumi esa misma noche. La chica había sido sincera con él.
- Quería saber si ella tenía un danna, pero esa información no pude obtenerla aún – comentó el muchacho con algo de suspicacia en la voz al ver el gesto que de repente se formó en la cara de su mentor – pensé que eso le interesaría en particular Shishio-Sama.
- ¿Un danna? – murmuró Shishio, no se había planteado esa posibilidad, aunque claro no podía ser tan disparatada, ella era una mujer muy hermosa, educada y con bastante talento – bien, Soujiro, ten esa información para mañana, eso es todo – dijo Shishio despidiendo al muchacho que luego de una reverencia salió dejándolo solo en la sala de reuniones.
Shishio se dejó caer en el sillón de la cabecera de la mesa. De frente a él, un cuadro que abarcaba casi media pared, mostraba a una Geisha tocando el shamisen, bella, delicada, etérea, el hombre vendado no pudo evitar evocar a la hermosa Yumi Komagata.
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Nota abril 6 2016: Como suponen, lo fanáticos de "hueso colorado", este fic se desarrolla aproximadamente dos años antes de que comience la saga de Shishio del manga/anime. Luego de una investigación por la red y visitando algunos sitios de otakus, la supuesta edad de Yumi en el manga es de 24 años y de Shishio 31, por eso es que dan esas edades cuando conversan, espero que la historia no les aburra, acepto comentarios y críticas y perdón si luego tengo errores ya sea con los nombres o con las palabras en japonés que luego es común que uno meta la pata en eso, si los detectan plisdiganme, hasta la próxima y comenten… ¿Qué les parece? Por cierto muchas gracias a los reviewsde:
Enny y Shishiyu: Thank you very much for your comment, I´m glad you like the story and hopefully you can follow it to the end..sorry es todo el inglés que me salió pero soy malísima para escribirlo, eso sí puedo leer perfecto sus comentarios. Saito?Jaja ya verán, ya verán… la verdad sólo es un personaje secundario, pero en lo personal lo adoro! Así que porque no ponerlo por ahí.
ladisa94: También es una de mis parejas favoritas!
Pajaritoazul: sip, cortito, pero es parte de como escribo, espero que este te haya parecido un poco más jugoso.
Lupita21: Ahí va el 5! Que te pareció el 4?
baavira: no soy muy buena para lo sensual y lo lemmon pero la lucha se le va a ser… prometido!
Para finalizar les digo que si el cantante vive del aplauso, el escritor de fics vive de comentarios así que esperándolos gustosa...
Por cierto una petición… alguno de ustedes es fan de Inuyasha? Me pueden recomendar algún buen fic largo donde Inuyasha y Kagome sean los protagonistas? Leí "Miko de mi corazón" (117 caps el cual súper recomiendo) pero ahí Kagome se queda con el hermano de Inuyasha y quiero uno bonito de ellos dos en fin… hasta la próxima….Nary^^
Palabritas japonesas:
Shōchū: Licor japonés, según la definición, más fuerte que el sake, pero menos fuerte que el whisky.
Choko: cumplen la función de una copa o un vaso, son de diversos diseños por lo regular hacen juego con el Tokkuri.
Yakuza: Miembro de la mafia japonesa.
Shamisen: Instrumento de cuerdas tradicional. Especie de pequeña guitarra.
Sake: Licor japonés.
Obi: Cinto con el que se amarra la Yukata o el Kimono, el de los hombres es más delgado que el de las mujeres.
Battousai: Especie de apodo que recibió Kenshin por su manera tan rápida de desenvainar la espada.
Udon:especie de fideo grueso muy popular en Japón servido en un caldo de salsa de soja y mirin.
Onigiris: Bola de arroz rellena o mezclada con otros ingredientes. Suele tener forma triangular u oval, y a veces está envuelta en una pequeña tira de alga nori.
Kiseru: Pipa japonesa antigua.
Kimono: Prenda de vestir por excelencia en Japón, es usado por hombres y mujeres. Sus diseños son variados y pueden indicar hasta el estado civil de las mujeres según el largo de sus mangas.
Geisha:es una artista tradicional japonesa.
Okiya: Casa de Geishas, es donde ellas se viven y reciben toda su educación.
Maiko:Aprendiz de Geisha.
Geiko:Es un término válido para decir Geisha, se usa en una región de Japón.
Okaasan: (Madre en japonés) pero aquí se aplica a la dueña de una okiya.
Tatami: Son rectángulos hechos con paja que hacen función de piso en las casas tradicionales japonesas.
Katana: Espada japonesa.
Hitokiri: Asesino de hombres.
Shinsengumi: Fuerza de policía especial del último periodo del Shogunato
Ishinshishi: Fuerza de activistas políticos a favor de la monarquía y en contra del feudalismo del Shogunato a este grupo pertenecieronKenshin y Shishio
Danna: "Amante" era por lo general un hombre adinerado que tenía el recurso económico para financiar los costos de una Geisha, a veces podían estar enamorados, pero no se comprende bien cómo funciona esta relación. En mi fic yo lo llamaría "novio con derecho, amante de planta" o algo así jaja
