Hola a todos, aquí está el capítulo de la semana. Explicaciones abajo.

Disclaimer: Los personajes no me pertenecen, son propiedad intelectual de Stephenie Meyer. La historia es mía y está protegida en Save creative código 1210082477334.


Capítulo 17

"La mentira es un triste sustituto de la verdad, pero es el único que se ha descubierto hasta ahora"

Elbert Hubbard

Arranca el coche y sale del estacionamiento a la máxima velocidad que ese trasto viejo puede dar. Enciende la radio para tener algo de compañía, pero se arrepiente enseguida cuando la voz de Bono rompe el silencio de manera estrepitosa. Y dadas las circunstancias, hasta lo toma como un mal presagio.

No es que odie a U2. Tienen temas buenos y el guitarrista es genial, pero no soporta al ególatra y falso predicador de su vocalista, lo que hace que cualquiera de sus canciones pierda sentido para ella.

Por suerte la canción estaba terminando y ahora el locutor 一con una voz demasiado áspera para la radio一 presenta There Is A Light That Never Goes Out de The Smith, que aunque es mucho más deprimente que la anterior la hace sentir mejor.

La carretera está despejada; las vacaciones han acabado y la gente se duerme temprano. Las casas están con las luces apagadas y los bar ya no abren por la semana; todo está solitario y eso le gusta.

Llega a la verja que da paso al camino que lleva a la casa de Edward. Sólo cuando está ahí cae en cuenta de que él podría estar en cualquier otra parte y que debería haberle llamado primero.

Ese siempre ha sido su maldito problema. Teme al rechazo, teme a que le digan que no, teme a que le digan que sus problemas no son tan importantes como los de los demás. Por eso jamás es ella la que llama, la que arma un plan o la que pide ayuda... prefiere hacerlo sola a darse cuenta de que realmente lo está.

Respira profundo y le sonríe al guardia.

一Buenas noches, voy a casa de Edward Masen 一sonríe un poco más para evitar preguntas. Espera que el tipo la reconozca y la deje pasar.

El guardia asiente y abre la puerta sin preguntar o decir una palabra. Ella le agradece y acelera antes de que el hombre pueda detenerla. No la culpen, pero ella siempre ha sido fatalista y cree que si las cosas van mal, sin duda pronto irán a peor.

Estaciona el coche. La motocicleta está ahí y respira aliviada por eso, aunque casi inmediatamente se le viene a la cabeza que podría estar con su novia, esa mujer seguramente maravillosa por la que no se atreve preguntar.

一Eso no es importante, concéntrate 一se dice recordando el motivo por el que está ahí. María necesita a sus padres y aunque tenga que ponerse de rodillas y suplicarle ayuda a Edward, ella la ayudará.

Se baja del coche y el frío la golpea. Con las prisas olvidó ponerse algo más abrigado que su camiseta gris de Nirvana y pantaloncillos, y la brisa marina golpea fuerte en sus piernas y brazos descubiertos, poniéndole la piel de gallina.

Se abraza a sí misma con un brazo y toca la puerta con la mano libre. Nada, no hay respuesta. Vuelve a tocar un poco más fuerte, pero solo escucha el sonido de las olas rompiendo en la orilla.

Decidida, da la vuelta y rodea la casa hasta la terraza; no puede irse de allí sin una solución.

Se asoma al otro lado lentamente. Al principio, todo está oscuro y no puede distinguir nada, pero una vez que se acostumbra a la luz de la luna y del puerto lejano, nota la silueta de Edward sentado en el sofá con una botella en una mano y un cojín en la otra, ajeno a su presencia.

一Edward 一susurra bajito para no asustarlo, pero falla porque él se levanta la cabeza y hace un sonido de ahogo.

一¿Isabella? 一deja la cerveza y el cojín en el suelo一 ¿Qué haces aquí? 一pregunta molesto y se pone de pie.

Su figura se acerca a ella hasta que se para enfrente, tan cerca como para notar su hálito de cerveza, pero tan lejos como para darse cuenta que no quiere verla allí.

一Necesito ayuda 一pide con un hilo de voz. El semblante de Edward cambia y se vuelve preocupado en un segundo y luego, en un acto dulce, levanta la mano y la pasa por debajo de sus ojos.

一Estuviste llorando 一murmura acariciando su mejilla. Ella ni siquiera se dio cuenta que había llorado y se resiste a la tentación de acostar la mejilla en su mano, aunque tampoco hace nada por detener la caricia y alejarse de él 一. ¿Qué ha ocurrido? 一pregunta con voz bastante distorsionada y ella comienza a ponerse nerviosa por la cercanía.

一¿Estás borracho? 一cuestiona incrédula, porque sabe que en ese estado él no podrá ayudar a nadie.

一Eso no importa 一dice él sin alejar aún su mano que ahora le traza con el pulgar la línea de su mandíbula一. ¿Qué ha ocurrido? 一vuelve a preguntar一. Ha sido tu madre... o ese noviecito delincuente que tienes.

一¿Qué?

一No importa, le patearé el trasero a quien te haya hecho llorar 一dice con voz patosa, soltándola luego para alejarse y tomar el casco de la motocicleta.

一¡Edward, nadie me ha hecho nada!

一Entonces por qué has llorado... tú nunca lloras y tienes las mejillas húmedas y estás triste 一regresa a ella y su mano vuelve a acariciarle la mejilla con ternura一 No me gusta verte triste. Una chica tan hermosa no debería estar triste... nunca.

一Edward, ¿cuánto has bebido? 一está borracho y diciendo incoherencias sin sentido que no ayudan a su propósito de dejar de pensar en él como algo más que un amigo.

一No lo sé, perdí la cuenta en la quinta cerveza 一responde riendo y en un acto muy extraño en él, baja su cuerpo y apoya su frente en ella一. Necesitaba olvidar, necesito sacarme de la cabeza a alguien que no puedo tener 一su voz suena triste y ella maldice por lo bajo a la mujer que lo tiene así de triste. Debe ser una tonta al no ver las cualidades de él 一¿Te has sentido así alguna vez?一 pregunta tomándola por los hombros.

一Sí 一no lo piensa siquiera porque es así como se siente con respecto a él一, pero no tengo edad para beber y olvidar 一él se aleja solo un poco y ríe sin ganas.

一Beber solo adormece, pero no ayuda a olvidar 一dice acercando su cara a la suya y respirando entrecortado一; también te da valor para hacer cosas que sobrio no harías 一acerca más su rostro y sigue acariciando sus mejillas. Ella se sonroja porque la cercanía la pone nerviosa y su estómago parece haber sido inundado por insectos que duda sean hermosas mariposas.

¿La va a besar?

Eso cree cuando una vez más la golpea su aliento y su rostro se acerca más y más. Cree que va a morir y cierra los ojos para dejarse hacer lo que él quiera. Su corazón parece querer saltar de su pecho y los malditos insectos siguen invadiendo su estómago.

Pero de pronto él se aleja de golpe y cuando abre sus ojos él está agachado con su cabeza casi dentro de un jarrón... vomitando.

DNL

Cuatro de la mañana y allí está, preparando una sopa de verduras y champiñones mientras Edward duerme la borrachera sobre el sofá interior. En unas horas debe estar en el instituto y aún no consigue siquiera plantearle lo que en primer lugar la llevó hasta allí.

Sabía que Bono era una mala señal y no se equivocó.

El teléfono móvil de Edward suena en la mesa de la cocina sacándola de sus pensamientos. Lo toma sin mirar la pantalla y camina hacia donde está él, pero sigue dormido profundamente y ella vuelve a la cocina con el aparato en la mano. Mira la pantalla y ve la cara sonriente de una adorable rubia y el nombre de Tanya.

Debe ser ella.

¿Quién más llamaría a esta hora?

Apaga el teléfono antes de que él se despierte y suspira frustrada por haber sido tan estúpida como para creer que él iba a besarla.

Tonta.

Con solo ver aquella borrosa fotografía en el celular se da cuenta de que Edward está rodeado de mujeres hermosas, con clase y, lo más importante, de su edad, y que cualquier acercamiento que tiene con ella es solo por amistad o lástima 一aún no decide cual de las dos一.

Edward se levanta tambaleante unos diez minutos después. Se ve desorientado, pero sonríe levemente cuando la ve en la cocina sirviendo la sopa; un gesto ínfimo, antes de fruncir el ceño y ponerse serio.

一No deberías estar aquí 一afirma sin emoción 一son más de las cuatro de la madrugada.

一Sírvete un poco de sopa, te hará bien para la resaca 一deja el plato en su puesto一 y para mejorar el humor 一agrega sarcástica para que él no note que le ha dolido lo que ha dicho.

一¿Siempre eres así? 一ella le mira dudosa mientras se sienta con una taza de café entre las manos一. ¿Te gusta estar siempre cuidando de otros?

一Con Renée no tengo opción 一contigo tampoco一; pero a tí te necesito sobrio.

一Claro, necesitas mi ayuda 一acepta él tomando una cucharada de sopa一. Esto está bueno 一se saborea y cierra los ojos一. Creo que ya estoy en condiciones de escucharte 一 dice tomando más sopa 一; lamento el espectáculo de hace un rato.

Isabella niega con la cabeza restándole importancia... realmente no tiene importancia en comparación a lo que ocurre con sus vecinos, sobre todo a esa niña.

一Hoy hubo un operativo de inmigración en nuestro edificio. Se llevaron a varios 一Edward la observa apretando la cuchara que se ha detenido justo antes de entrar a su boca 一, mi vecina Carmen entre ellos.

一 ¿La mujer de ese hombre que siempre viste de cuero? 一 pregunta él.

一La misma 一le da la razón一. Su visado de turista venció hace dos años y la van a deportar. Su pareja y su hija son ciudadanos americanos, pero no pueden casarse porque ella está casada en México con un maldito hijo de puta. Tienen un puesto de comida en la plaza central que tampoco pueden dejar y es imposible que con eso puedan pagar un abogado. Tú estás especializándote en esto, eres la única persona que nos puede ayudar 一Edward la mira con disculpa.

一No puedo...

一¿Cómo que no puedes? 一interrumpe descolocada一. Sé que no estás titulado, pero tengo entendido que puedes ejercer con la firma de tu tutor.

一Isabella, no puedo. No soy bueno, puede que hasta empeore la situación 一se justifica él y en su rostro se ve que lo siente... no lo entiende.

一La situación ya no puede estar peor... ¿dejarás que esa niña se vea separada de uno de sus padres solo porque no quieres ni siquiera intentar hacer algo?

一Isabella, no siempre podemos ayudar a todos los desamparados. Así es la vida, no puedes pretender cambiar el mundo.

Así es la vida, ¿Es todo lo que va a decir?

一¿Qué te pasa? 一se pone de pie enojada一. No te estoy pidiendo que ayudes a todos los inmigrantes ilegales; solo te pido que ayudes a una buena madre, que se gana la vida dignamente, a que no sea deportada.

一¡Lo siento, pero no soy Teresa de Calcuta y ni siquiera conozco a esa gente y tú tampoco, no sé por qué te preocupa tanto! 一 él se pone de pie enojado y le da la espalda, saliendo de la cocina.

一¡Eres un jodido hipócrita malnacido! 一le grita siguiéndolo y él voltea mostrándose ligeramente ofendido y muy irritado 一. ¿Necesitas que te pague?, pues bien cuánto quieres por ayudarles. Solo dame tiempo y pagaré tus honorarios, pero por favor ayúdame.

Cree que en cualquier momento se pondrá a llorar. La desilusión que siente es tan grande que deja un vacío enorme en su corazón. Edward es un maldito aristócrata como cualquier otro y se siente una estúpida por haber creído que era diferente a los demás.

一No puedo 一vuelve a decir él sin emoción en su rostro.

Ella sabe que no lo hará cambiar de opinión y eso le duele porque él jamás fue lo que ella creía que era. Esta noche ha visto la verdadera cara de Edward y no le gusta, no le gusta para nada. Sin embargo, recurre al último recurso que le queda: la humillación.

Tragándose todo el orgullo baja su cuerpo lentamente y se pone de rodillas de la forma más sumisa posible, bajando la mirada al piso.

一Isabella, levántate 一él la toma de un brazo, pero ella logra zafarse.

一Edward, por favor, ayúdame 一murmura tratando de no llorar.

一No hagas esto, no puedo ayudarte y me está haciendo daño verte así... por favor, levántate 一él se pone de rodillas a su lado

一¿No lo entiendes? 一ella le mira con lágrimas en los ojos一. Esa niña necesita a sus dos padres, cómo puedes ser tan egoísta 一Edward baja la cabeza y ella entiende que él no va ayudarla.

Se pone de pie enojada y decepcionada y comienza a caminar hasta la salida. No quiere que él la vea llorar y ya no hay nada que hacer allí.

Edward es un egoísta y ella ya no podía humillarse más de lo que había hecho.

一Isabella, es tarde. Quédate a dormir, es peligroso que andes fuera a estas horas 一dice él tras ella.

一¡No me quedaré un segundo más con un insensible de mierda y espero no tener que ver tu estúpida cara nunca más! 一grita e intenta correr, pero él la sostiene y la voltea.

一No me odies, Isabella. Si yo pudiera ayudarte, lo haría, pero no puedo y nunca me había sentido tan impotente como ahora porque lo único que quiero es ayudarte.

Edward la mira de una forma tan significativa y sincera que la descoloca. Pareciera que en un segundo hubiera bajado todas las barreras y su rostro parece estar a punto de quebrarse.

一¿Por qué no puedes ayudarme? 一pregunta sabiendo que la respuesta seguramente será como las otras, mas no puede creer que él sea un cabrón insensible y se aferra a cualquier mentira que pueda decir.

Edward cierra los ojos y respira profundo, finalmente asiente resignado y pronuncia una verdad que encaja con todas las dudas que tiene sobre él:

一Porque nunca he estado en la Escuela de Leyes.


chan chan ¿se imaginaban algo así? por ahí Anyreth se fue de lengua en un review así que espero que ninguno más lo haya leído para no estropear la sorpresa.

Por si acaso, yo no odio a Bono, de hecho soy fanática de U2, pero esta Isabella está inspirada en alguien que lo odia y así debe ser.

Gracias totales a Gaby por betear este capítulo y así estar al día con ustedes.

Nos leemos en los reviews o en facebook.

bye