AVISO: Los personajes de Pokemon Adventures no me pertenecen, todos los demas si =w=


Antes de que comiencen a leer, lean aqui por favor quisiera informar que pretendia escribir de Maki y Jade por igual, pero me temo que el Flashback de Maki duro mas de lo que tenia, llenando mas de lo que deberia y tenia pensado. Asi que me dije que les subiria un capitulo Flashback y asi los dejaria aun con mas dudas o3o pero bueno espero que les guste nwn


CAPITULO XIX: El resurgir del joven lobo.

Maki:

Caí duramente al agua fría del rio, sentía mi cuerpo revolverse en las corrientes del potente canal de agua, como si dentro de una lavadora estuviese. Mi sentido de la ubicación estaba perdido, sentía mi vida apagarse poco a poco hasta que sentí que me detenía bruscamente...

La raíz de un árbol había crecido más de la cuenta, llegando a crecer hasta el rio y logrando detener mi cuerpo. Gloria a Arceus por hacer crecer esta raíz más de la cuenta. Con fuerzas agonizantes, escale hasta la orilla y me desplome, sentía la bala alojada en mi corazón y la sangre brotaba sin parar... mi vista se apagaba y lo último que logre vislumbrar, fue a una anciana...

Así, desperté en su pequeña cabaña dentro del bosque de Xiandu, camino a Zelkova. La anciana me había revelado que era una Douraji, pero algo no cuadraba, solo los hombres tenían esos rasgos, esos ojos rojos y cabello blanco.

-¿Asmaris Douraji? -Dije sorprendido, pero bastante débil mientras intentaba integrarme en el futon que la anciana me preparo en mi inconciencia -.

-No tienes ojos rojos y tu cabello no es blanco. -Dijo la anciana buscando algo entre sus cosas -. Pero eres definitivamente, un Douraji.

-¿Cómo lo sabe?... ¡Ugh! -Mire mi pecho vendado, la herida estaba sanando lentamente -. Pensé que... ya no me regeneraría...

-Parece que tu cuerpo se niega a rendirse, también tienes muchas cicatrices antiguas en tu cuerpo, solo hay una cosa que deja tantas cicatrices y es el entrenamiento que se les hace a los niños Douraji. -Dijo la anciana, para luego mostrarme la bala que estuvo alojada en mi corazón -. Fue una suerte, logre sacarla a tiempo.

-Me sorprende que no te sorprenda. -Dije intentando sentarme -. Tuve fracturas, quizás hasta me rompí algo en el rio... ¿Usted me estuvo cuidando?

-Pero que preguntas más tontas haces. -Dijo la señora moliendo unas hojas de las cuales no tenía idea de sus procedencias -. Te encontré a orillas del rio, estabas tan pálido y lleno de sangre, que pensé que tendría que lanzarte al rio de nuevo para no tener que enterrarte.

-Eso me... consuela... creo...

-Pero resulto que aun estabas vivo y por sobre todo, con una bala en tu corazón. -Explicaba la anciana -. No me imagine que los jóvenes de hoy podrían tener la maldición de Arceus.

-¿Maldición de Arceus?

-Es a como me refiero a la inmortalidad. -La anciana introdujo las hojas molidas en una caldera con agua hirviendo -.

-Eso quiere decir que tu... ¿Eres inmortal? -Pregunte sorprendido -.

-He vivido poco más de dos mil años. -Admitió la anciana -.

-Por alguna razón me parece creíble... -Dije llevando mi mano derecha a mi rostro -. ¿Uh...? No esta... ¡No esta!

-¿Que no esta joven? -Pregunto Asmaris -.

-¡La venda de mi ojo derecho, la tenía al caer desde el puente y ya no está! -Dije buscándola a mí alrededor -. ¡Maldita sea!

-Vamos, cálmate o se abrirán tus heridas. -Dijo la anciana -. Tú también fuiste maldecido por Arceus.

-Fue Zalg. -Dije calmándome -. Pero lo que no entiendo, es como tú pudiste quedar infectada por aquel ser.

-Fue hace mucho... -La anciana tomo una taza y la lleno del agua que estaba en la caldera -. Toma, bebe, te ayudara a calmar el dolor.

-Gracias. -Dije acomodándome, para luego tomar la taza y beber del brebaje -. Esta amargo.

-Perdón, no me quedaba con sabor a frutilla. -Bromeo ella, a lo que yo sonreí -. Para estar maldito, te demoraste una semana en despertar.

-¡¿Una...UNA SEMANA?! -Eso me cayó como agua fría -. He estado perdiendo el tiempo... Debo irme...

-Con esas heridas, tendrás suerte de llegar vivo a la orilla del rio. -Esas palabras me hicieron recobrar la compostura -. Por ahora déjame contarte cómo es que me maldijeron.

-... De acuerdo...

-Fue hace más de dos mil años, como bien sabrás, Zalg servía al propósito de los humanos. -Explicaba ella mientras caminaba por las paredes garabateadas de la pequeña casa -. Zalg era un Pokemon muy amable, tenía mucho amor para dar y su disposición para ayudar nadie la igualaba.

-Cuesta creérmelo. -La interrumpí -. El Zalg que yo conozco, es un demonio sin causa, solo destrucción y caos.

-Déjame terminar. -Dijo la anciana -. En esa época yo aún era una joven adolecente de no más de quince años, me entrenaba como chamán con Azali, la chamán líder de la tribu Douraji.

"Era una época de paz y tranquilidad, los Douraji habían ganado el respeto entre otras tribus y poco a poco estábamos formando una ciudad propia. Paso un tiempo antes de la aparición de Zalg en nuestro plano vital, ese ser era de una presencia Divina. Zalg, el ser que cambiaba la historia, dueño del libro donde la humanidad tenia escrito su destino... Zalg, alegremente, corregía pequeños errores que los humanos cometían, desde corregir lo que se le responde a una madre hasta la elección del alimento correcto.

Pronto, comenzó el gran error que la humanidad cometió y lo peor de todo es que fue un Douraji. Este Douraji vino con la intención de reescribir el fatal destino de una persona muy especial, habia muerto de manera injusta y quería que fuera devuelta. Zalg se negó, diciendo que los muertos no pueden ser traídos desde el otro mundo por medio de sus poderes, el Douraji insistía y seguía insistiendo, pero Zalg no podía ya que su poder se corrompía con los deseos egoístas.

Zalg llego a su punto de ebullicion por aquel deseo, siendo corrompido por la energía negativa dentro del egoísmo que el corrigió en los humanos. Ya luego no corregía los errores de los humanos, pronto comenzó a borrarlos de la historia, fue ganando poder y comenzó a destruir a los humanos, como si estuviera rabioso con ellos por lo que su energía negativa le había hecho.

El Douraji que pidió el deseo que comenzó todo, fue maldecido por Zalg, destinada a ver como su raza moría por toda la eternidad..."

-Ese Douraji era yo... -Menciono la anciana -.

-... -No articule palabra alguna -.

-Después, Arceus bajo al plano mortal y logro sellar a Zalg, para mi desgracia, la maldición que Zalg puso en mí, no se había ido. -La anciana me miró fijamente, luego de unos segundos, sus ojos entraron en estado Zalg, como los míos -. La semilla me obligaba a meditar por ella, para mantenerla activa.

-Eso explica por qué mi semilla esta atrofiada... -Dije en voz baja -.

-Se requiere mucha meditación o practica con la semilla, para mantenerla viva. -Explicaba Asmaris -. Si pasa un plazo de un año en que no se utiliza, ni se entrena, la semilla se atrofiara.

-Dime una cosa, Asmaris, ¿A quién querías revivir? -Pregunte -.

-Yo... quería traer de vuelta a Azali... -Dijo con pena -. Mucho antes de la corrupción de Zalg, Azali, nuestra chamán, fue sacrificada para traer riqueza al decadente pueblo que la tribu había construido... Los tiempos de paz también traen hambruna para una raza que estaba acostumbrada a las batallas... Azali fue asesinada por la tribu y eso desato la furia de Krilancelo.

-¡¿Krilancelo Douraji?! -Me sorprendí mucho al oír aquel nombre -. ¡Krilancelo, fue aquel hombre que con el poder de Giratina, mato una cuarta parte de la población mundial!

-También es el culpable de que los Douraji quedaran atados al pacto con Arceus. -Explicaba Asmaris -. Si se hubiese corregido la muerte de Azali, Krilancelo no habría descendido a lo más profundo de la locura...

-Por Arceus... Entonces los libros de la biblioteca se equivocaron... -Pensaba -.

-Esa es mi historia, hasta hoy en día soy forzada a fortalecer mi vínculo con mi semilla de Zalg. -Dijo Asmaris -. Al parecer la tuya está bastante débil.

-Sí, no pensé que fuese tan complicado mantener la semilla fortalecida... -Dije terminando de beber el brebaje -. Asmaris, quisiera pedirte un favor...

-Si me pides que te enseñe a trabajar tu semilla, creo que no puedo complacer tu deseo. -Dijo la anciana -.

-Asmaris, necesito que me ayudes, no puedo pelear más de quince minutos seguidos con mi semilla activada, necesito este poder para vencer a Fubuki. -Dije mirándola de manera determinada -. Necesito correr el riesgo... ¡Si quiero salvar a los que están atrapados, debo hacerlo!

-¿Atrapados? -Pregunto Asmaris -.

-Hace poco más de tres meses, una compañía de juegos de video creo un juego en realidad virtual, el mismo día que se vendió el juego, poco más de siete mil personas quedaron atrapadas en él. -Explicaba -. El juego usa un casco el cual puede funcionar como microondas en caso de tratar de retirar el casco o si pierdes el juego, están atrapados en un juego de muerte, mi hermano, mis amigos, gente inocente están atrapados ahí. -En eso, puse mis manos en el suelo y baje mi cabeza a modo de ruego -. No me importa si debo humillarme ante ti para que me enseñes... ¡Todo lo que necesito es ese poder para salvarlos!

-... -Asmaris parecía meditar en silencio mientras cerraba los ojos -. Tengo una condición...

-¿Cuál? -Pregunte -.

-De hecho son tres. -Dijo mirándome -. Primero, descansaras hasta que todas tus heridas se sanen. -Asentí inmediatamente -. Dos, si mueres durante el entrenamiento, no me hare responsable y volverás al rio. -La mire incrédulamente, antes de asentir nuevamente -. Y por último tres, te la diré cuando termines tu entrenamiento.

-De acuerdo. -Dije sonriéndole de medio lado -. Te lo agradezco mucho Asmaris.

-Solo espero haber hecho la elección correcta. -Dijo la anciana -. Descansa, tus heridas aun no sanan.

Tarde alrededor de dos días en recuperarme, gracias a las hierbas medicinales y buenos tratos de aquella anciana, Asmaris Douraji. Ahora caigo en cuenta por que sus rasgos son así. Las mujeres Douraji de la antigüedad tenían los ojos rojos y cabellos blancos, pero como el pacto con Arceus lo hizo un hombre, pasando los años la sangre Douraji en las mujeres fue diluyéndose mientras que la de los hombres se mantuvo. Esta mujer es la última de un antiguo linaje guerrero... pero aunque pareciera que está viva, en sus ojos no encuentro ni un brillo de deseo por vivir.

Me quite las vendas de mi cuerpo, viendo como las heridas ya habían sanado, aunque aún quedaban las marcas de aquellas heridas. Mi semilla estaba agotada aun, que tardase más días en recuperarse era fastidioso.

-Veo que te encuentras de vuelta con los vivos. -Dijo Asmaris, mientras me veía con mis harapientas ropas salir de la pequeña casa -. Pareces vagabundo.

-Si bueno, no es como que cayese del rio con todas mis cosas. -Dije rodando los ojos -. Tampoco es como si tuvieses ropa de mi tamaño o que sea de hombre.

-Jajajaja, si, tienes razón. -Dijo la anciana -. Bien comencemos con tu entrenamiento, que sepas que no quiero quejas.

-De acuerdo, maestra. -Dije a modo de respeto -.

-Bien... -La anciana Asmaris, apunto a una gran cantidad de cubetas vacías de aproximadamente un litro de soporte cada una -. Quiero medir tu resistencia, tu tarea es fácil. Quiero que tomes una cubeta, vayas al rio y vuelve aquí, atrás de la casa hay una caldera muy grande, quiero que la llenes.

-¿Eso es todo? -Pregunte, no porque pareciera fácil, sino porque no podría ser solo eso -.

-Solo puedes llevar una cubeta a la vez, la caldera tiene aproximadamente unos cien litros de soporte. -Dijo la anciana -. Desde esa caldera se nos suministra el agua que necesitamos para tomar, bañarnos, etc. Si el sol se esconde antes de que llenes la caldera, no podrás cenar.

-Sí. -Afirme -.

-Bien, comienza.

Rápidamente, tome una cubeta y me fui corriendo lo más rápido que pude en dirección a lo que creí era el camino para ir al rio. Me detuve a unos cuantos metros más lejos de la casa.

-Claro, no me dijo dónde estaba el rio. -Dije tocando el suelo -. Si me concentro y siento las vibraciones que produce el rio en la tierra, podría ubicarlo con... ¿qué? -No podía creerlo, las ondas que sentía venían de todas partes, eso no podía ser a menos que -. Canales subterráneos...

Mire a mi alrededor, decidí subirme al árbol más grande que por ahí había y mire a todo mi alrededor, solo para sorprenderme de lo espeso que era el bosque. Caí en cuenta de que Asmaris debía hacer esto cada cierto tiempo ella sola, en eso me di cuenta de un gran agujero en su orden o mejor dicho, el verdadero motivo del entrenamiento.

-Claro, no se me ocurrió antes. -Dije mirando mi cinturón con mis Pokemon en el -. ¡Dex, ve! -Dije lanzando mi Pokeball la cual contenía a mi fiel Fearow -.

Me monte sobre Dex y juntos comenzamos a sobre volar el bosque de Xiandu. No pensé que podría ser tan espeso, casi me hace sentir ridículo que tenía pensado atravesar el bosque cuando queríamos huir de Hiro. Alcanzamos una mayor altura de visión y pude distinguir el rio a la lejanía.

-Ahí esta, bastante lejos por cierto. -Dije para mí -.

Bajamos a tierra con Dex, lo regrese a su Pokeball y seguí a pie, ya memorizando el camino. Así comenzó mi primer día de entrenamiento, al principio mi resistencia física ayudo a llenar la mitad de la caldera en pocas horas, pero luego comenzaba a ceder ante la fatiga. Asmaris no me prohibió usar a mis Pokemon para ayudarme, pero si era una prueba para medir mi resistencia debía hacerlo por mis propios métodos.

Horas más tarde, el ocaso comenzaba a hacerse presente, tenía que terminar al menos tres cubetas más y no creía poder lograrlo a tiempo, al menos hasta que el despertó.

-Aun vivimos. -Al escuchar eso, mi alrededor se llenó de oscuridad, el tiempo se detuvo y me vi frente a frente con mi esencia de Zalg -. Veo que has descubierto algo interesante sobre las semillas.

-Sí, planeo volvernos más fuerte. -Dije determinado -.

-No lo dudo, pero ahora necesitas mi ayuda. -Dijo aquel ser oscuro, el cual copiaba mi figura -. En mi estado actual, solo son tres minutos los que te puedo dar.

-Más que suficiente. -Le respondí -.

-Luego de eso, estarás demasiado fatigado para siquiera mover los dedos. -Advirtió mi sombra -.

-Estoy listo. -Dije mientras la oscuridad desaparecía y volvía a correr el tiempo -.

Tome una cubeta vacía nuevamente mientras sentía como mi ojo volvía a su estado Zalg. Corrí velozmente hasta el rio, fueron al menos treinta segundos los que tarde en llegar al rio. Rápidamente, llene la cubeta de agua y salí disparado devuelta a la casa de Asmaris, el sol casi se estaba escondiendo, pero logre llegar para depositar la cubeta, faltaban dos más.

Agarre la siguiente cubeta y sin demora, corrí hasta el rio para luego llenar la cubeta y volver. Deposite el agua obtenida y luego tome la última cubeta. Corrí lo más rápido que pude, el sol no podía verlo por la espesura de los arboles pero sabía que aún no se escondía. Llegue al rio, llene la cubeta de agua y volví a la casa de Asmaris.

-¡Aquí está la última! -Dije llenando la caldera con la última cubeta de agua, al mismo tiempo que mi ojo Zalg se desvanecía al igual que mis fuerzas -.

El agua termino de caer a la caldera, caí al suelo duramente y el sol termino de esconderse dando paso a las estrellas. El fuego bajo la caldera se encendió, comenzando a calentar el agua traída, yo estaba cansado y no podía moverme bien. En eso, Asmaris se me acerco con una sonrisa.

-Buen trabajo, en cuanto puedas volver a moverte, entra. -Dijo Asmaris -. Te preparare la cena.

-H-hey, ¡Hey, no me puedo mover! -Asmaris entro sonriente a su casa mientras yo me quede tirado bajo el manto de la noche -.

Creo que era la primera vez que la luna se encontraba tan cerca de mí, al igual que las estrellas. En ese momento, comencé a pensar cuando había sido la última vez que tuve un descanso o un momento en paz, la respuesta fue inmediata, nunca.

-Debería ser capaz de levantarme nuevamente. -Dije moviendo los dedos de mi mano -.

Me levante lentamente y pronto volví a casa de Asmaris. Cenamos tranquilamente y en paz, hace mucho tiempo que no sentía tanta tranquilidad.

Al día siguiente, Asmaris me pidió lo mismo. Al día siguiente a ese, también fue lo mismo y así consecutivamente por una semana.

Al principio no entendía, hasta que me di cuenta, que los minutos que podía usar mi ojo Zalg sin forzarlo iba aumentando poco a poco. Tanto así que ya podía aguantar diez minutos y no acabar muerto de cansancio.

-Asmaris, tu entrenamiento está dando resultado. -Dije a modo de agradecimiento -.

-Gracias joven, pero eso no será suficiente para el poder que quieres llegar a alcanzar. -Respondió ella -. Ahora que puedes alcanzar diez minutos, es tiempo de ver si eres digno.

-¿Digno de qué? -Pregunte -.

-En la tribu Douraji, hay dos espadas que servían como símbolo de nuestra familia. -Explicaba ella -. Ambas espadas, hechas de un mineral raro que puede absorber cualquier tipo de energía.

-Paladina.

-Correcto. La espada White Fang, fue llevada con los Douraji que prefirieron independizarse y formar lo que hoy se conoce como la gran familia Douraji, una de las cinco grandes familias. -Explicaba Asmaris -. Creo que hoy en día esa espada está en el seno de la familia Douraji aun.

-La White Fang. -Pronuncia el nombre de la espada -. Si tuviera una espada así, podría anular los poderes de Fubuki.

-Hay otra espada que hace pareja con la White Fang. -Dijo Asmaris, lo cual me sorprendió -. Esta espada me la lleve yo luego de que la tribu se dispersara, la escondí en una parte peligrosa del bosque, haciendo imposible que alguien la encontrase por accidente.

-Entonces quieres que vaya por ella. -Dije a lo que ella asintió -.

-La Dark Fang, será tuya si la encuentras. -Asmaris me entrego un mapa el cual tenía marcado el lugar exacto de la legendaria espada -. Aquella parte del bosque, te lo advierto, aun con tu poder, podrías morir.

-¿Que tan peligroso es? -Pregunte -.

-Esa parte del bosque se llama, Tortura Divina. -Dijo Asmaris -. Las raíces de los árboles de ese lugar, secretan un extraño liquido el cual se evapora y forma un extraño alucinógeno. Las alucinaciones no son solo ilusiones, realmente pueden matarte, el efecto es tan poderoso que si se te aparece alguien que te apuñala en el corazón, tu cuerpo lo confundirá con algo verdadero y tu corazón se detendrá para siempre, como si realmente lo hubiesen apuñalado.

-Entonces alucinare y debo defenderme de ello.

-Tus fobias, tus secretos oscuros, tus más grandes miedos, cobraran vida para matarte. -Advirtió Asmaris -. El sol se pondrá en unas horas, llévate esta linterna y si mañana al amanecer no te veo, asumiré que estás muerto.

-Bien... -Tome la linterna, la cual era una de esas antiguas, las cuales tenían una vela dentro de un contenedor de vidrio para protegerla del viento -. Partiré de inmediato.

Sin más dilación, me dirigí a la parte del bosque conocida como tortura divina. Tarde alrededor de una hora caminando, llegue a una especia de entrada, ya que los arboles parecían más negros que la mayoría, un verde podrido y tétrico.

La luna ya se había hecho presente, encendí la linterna y me adentre a mi destino. Camine un rato, notando un olor muy parecido a la pólvora en el ambiente, realice que debería ser aquel extraño alucinógeno el cual ahora mismo se expandía por todo mi ser.

-Mis fobias... -Pensé -.

En eso, la linterna se apagó y pareciera que la misma oscuridad del lugar me engullía, la respiración se me hacía más pesada y mi racionalidad se acortaba.

-Fobia a la oscuridad... si es algo cínico de nosotros. -Dije en voz baja, mientras me calmaba -. Pero es algo que se que puedo controlar.

En aquel instante, en el que pude calmarme, la linterna se encendió nuevamente, dando paso al bosque nuevamente. La linterna apagándose fue una mera ilusión de una de mis tantas fobias.

Seguí avanzando por el bosque, siguiendo el mapa de Asmaris, cuando sentí que mis pies no podían moverse. Solo vi telarañas por todo el lugar, mire hacia arriba y vi un Ariados de los más monstruoso que alguna vez haya visto, sus colmillos atentando a mi cuerpo.

-¡Estúpidas arañas! -Dije tomando una Pokeball -. ¡Flare, Drago Aliento!

Mi fiel Salamance, salió de su Pokeball y lanzo su ataque, haciendo que el enemigo se desintegrara en el aire. Las telarañas desaparecieron en el aire como si polvo fuesen.

-Bien hecho Flare, regresa. -Dije regresándolo a su Pokeball -.

Pase por muchas alucinaciones y peligros, pero finalmente logre hacerme camino hasta el lugar. Era un pequeño santuario de piedra, el cual tenía una Katana de color negro reposando dentro de la vaina.

Tome la Katana y la saque solo del principio, para ver que la hoja de la katana era oscura igualmente. Me quede observándola un rato, para luego desenvainarla y rápidamente bloquear un golpe de la misma katana, en manos de otra persona. Sin soltar la linterna, la levante para alumbrar su rostro y...

-Tu... ¡¿Sarah?! -Dije sorprendido, angustiado y por sobretodo, ver esa cara de odio -.

-Mucho tiempo sin vernos, Maki. -Dijo Sarah sonriendo de medio lado -.

Sarah se soltó del forcejeo e intento golpearme con la Dark Fang, alcance a apartarme pero el golpe le dio a la linterna, la cual cayo en los arboles de alrededor y seguido, provoco que el fuego comenzara a expandirse alrededor de nosotros. No había lugar sin ser iluminado por las llamas, mientras nuestro alrededor era cambiado, por aquel campo de batalla donde Sarah perdió la vida.

-¿Aun lloras mi muerte? -Pregunto sonriente -.

-¡No, decidí no hacerlo más! -Dije poniéndome en posición -.

-¿Entonces, que hago aquí? -Pregunto retóricamente -.

-¡No eres más que una ilusión, una ilusión que debe ser eliminada ahora mismo! -Dije tomando una Pokeball -.

-¡Entonces, comencemos, ve Chin chi! -Dijo Sarah, mientras de la nada, aparecía un Chinchou -.

-¡Chin chi, ve! -Libere a mi Lanturn el cual quedó asombrado, mientras veía a quien nos enfrentábamos -. No entiendo muy bien porque mis Pokemon comparten mis alucinaciones.

-¡Chin chi, Rayo burbujas! -Ordeno Sarah -.

-¡Evádelo, usa Aqua Jet! -Lanturn esquivo el Rayo Burbuja, al mismo tiempo que se envolvía en agua y de manera veloz, impacto con Chin chi -.

-Sorprendente, Chin chi se volvió realmente fuerte al lado tuyo. -Dijo Sarah -. ¡Chin chi, Evoluciona!

-¡¿Qué?! -Vi expectante, como solamente dando una pequeña orden, el Chin chi falso, evolucionaba a un Lanturn -.

-¡Hidro Bomba! -Ordeno Sarah mientras subía sobre Lanturn -.

-¡No será suficiente, Hidro Cañón! -Ordene mientras ambos Lanturn lanzaban sus ataques -.

Ambos ataques colisionaron pero, obviamente mi ataque era más poderoso. Avanzo rápidamente contra la Hidro Bomba de Sarah. Pero en cuanto mi ataque iba a arrasar con ambos, este desapareció sin dejar rastro.

-La Dark Fang, es una espada magnifica, que pueda absorber esa cantidad de energía sin siquiera hacer el mayor esfuerzo. -Dijo Sarah mientras tenía en sus manos la falsa katana -. Regresa Chin chi.

-Chin chi, buen trabajo, descansa. -Dije regresando a Lanturn a su Pokeball -.

-¡Flare! -Dijimos al unísono -.

Yo libere a mi feroz Salamance, mientras ella saco a un pequeño e inocente Bagon. Aún recuerdo cuando por mi culpa, Bagon mancho sus garras de sangre por primera vez.

-¡Flare, Evoluciona a tu última etapa! -Dijo Sarah mientras el Bagon cambiaba a Salamance rápidamente -. ¡Híper Rayo!

-Te enseñare el ataque más poderoso del tipo dragón, el ataque que supera a Cometa Draco. -Dije subiéndome encima de Flare -. ¡El ataque que yo mismo invente, Mega Fulgor!

Mi Flare comenzó a cargar energía purpura y amarilla en su boca mientras que el Flare falso cargaba energía de color amarillo en su boca. No tardo para que ambos disparasen al mismo tiempo, los rayos de energía rivalizaban, pero de pronto el Mega Fulgor comenzó a ganar terreno.

-Lo volveré a absorber. -Dijo Sarah, sin siquiera notar que estaba tan cerca de ella -.

-Manto suave, Asesinato Silencioso. -Pronuncie al momento que daba un fugaz ataque hacia ella, el cual bloqueo fácilmente -. ¡Eres buena!

-¡Lo seré aún más! -Dijo tocando mi frente con dos dedos extendido -. ¡Arco de la Fortuna!

-¡Dem-! -Quede totalmente paralizado -.

Ambos nos encontrábamos en el lomo del falso Flare y el verdadero iba avanzando en el choque de poderes. Sarah sonrió de manera gentil mientras levantaba la falsa Dark Fang.

-Te extrañe mucho, pero es momento de terminar esto, supongo que nos veremos en el otro lado... -Dijo de manera sincera -.

-Tu... ¡Tu...! -Sentía como la rabia e ira se iba apoderando de mí, cuando de repente, solo sentí poder -. ¡TU NO ERES SARAH!

Desde mi ojo derecho, estallo una gran cantidad de energía oscura, la cual me devolvió el movimiento a mi cuerpo y mando por los aires a Sarah. Apunte mi sable al lomo del falso Flare y la clave sin piedad, luego salte del lomo siguiendo a Sarah solo para que el verdadero dragón, pulverizase al falso con el poder del Mega Fulgor.

-¡Aaaaaaaah! -Grite mientras me acercaba amenazante con mi espada -.

-¡Aléjate, monstruo, demonio! -Gritaba ella, cubriéndose con su katana -.

Chocamos repetidamente nuestras katanas con gran habilidad. Con gran fuerza mande a volar a Sarah varios metros más lejos de mí. Sarah se puso en guardia agotada, mientras yo tenía total control de mi oscuridad por algunos minutos más, la lágrima oscura caía de mi ojo derecho descubierto.

-Este, será mi golpe final. -Dijo Sarah mientras se lanzaba contra mí -.

-Si... tienes razón...

Sarah giro sobra sí misma para atacarme con su katana desde su lado derecho. Espere paciente, hasta que la hoja estuvo lo suficientemente cerca de mí. Rápidamente tome la hoja de la katana con mi mano derecha, con gran habilidad pase a través de ella dando un fugaz corte en su espalda.

Amos nos quedamos paralizados un momento, hasta que una lluvia de sangre salió del cuerpo de Sarah, cayendo al suelo.

-Era tu golpe final... -Levante mi mano con la que bloquee el ataque de Sarah, tenía un corte no muy profundo -.

-Ja... si, nunca fui buena con las armas... -Dijo dando se vuelta en el suelo, quedando boca arriba -. ¿Puedo pedirte algo?

-¿Qué? -Pregunte -.

-¿Puede... una simple ilusión... morir en tus brazos... una vez más? -Pregunto con aquella mirada, esa mirada que tenía Sarah cuando pedía algo de corazón -.

-... -Apreté los dientes antes de contestar -. Si... está bien...

Me acerque a ella de manera lenta y suave, luego, como aquella vez que me fue arrebatada de mis brazos mortales, la toma en mis brazos sin levantarla del suelo. Mi ojo Zalg se apagó dejando mi ojo lesionado al aire, por culpa de no tener la venda, la venda que Sarah me dio.

-Siempre me gustaron tus ojos... -Dijo acariciando el lado derecho de mi rostro -. Enfrentaste tus miedos, el miedo más grande que tenías...

-El miedo de que me odiases... por no protegerte. -Dije mientras mi voz se quebraba -. Perdo-

-No, no hay de que disculparse... Ya sufriste mucho y eso me rompe el corazón... vive, se feliz y aplasta a tus enemigos. -Dijo Sarah -. Gracias, por conceder un deseo a esta simple ilusión...

Poco a poco, Sarah comenzó a desvanecerse entro mis brazos, al igual que mi alrededor, aquel campo de batalla fue desapareciendo poco a poco hasta volver al bosque, el cual se quemaba poco a poco.

-Se acabó... -Dije levantándome, retomando mi semblante frio y calculador -. Necesito tu poder Dark Fang.

Tome la katana y con fuerza la puse en la vaina mientras una gran onda de energía oscura se liberaba, como si de mi cuerpo se expandiera. La onda ahogo el fuego de manera rápida y fugaz, dejándome en la oscuridad.

-No estoy alucinando, el fuego debió quemar la polución que me hacía alucinar, pero mejor salir antes de que vuelva a llenarse de eso. -Dije mientras tomaba la Pokeball de Dex -. Esa onda de antes, si la espada absorbe energía, esta se podría haber liberado en forma de onda al envainarla... Se lo preguntare a Asmaris.

Alcé el vuelo con Dex, nos elevamos lo más alto que pudimos y nos dirigimos a la pequeña casa de Asmaris. En el transcurso del vuelo, el sol comenzaba a hacerse presente, no tarde en volver al hogar de Asmaris, quien me esperaba fuera de su hogar.

-Lo lograste... -Dijo viéndome con sorpresa -. Tu mirada es diferente.

-Sí, creo que enfrente fantasmas que debía enfrentar hace mucho tiempo. -Dije sonriendo de medio lado -.

Asmaris me ordeno permanecer en estado Zalg el tiempo que fuese necesario. Comencé después de bañarme y descansar un rato, poco a poco iba sintiendo la fatiga del ojo Zalg.

Una semana y media después, ya podía mantener el ojo Zalg más de media hora. Mi semilla estaba en forma pero...

-¿Cómo es eso de que mi Semilla jamás volverá a ser como antes? -Asmaris, me había dicho que por más entrenamiento que tuviera, mi semilla se había atrofiado de tal manera, que su estado era irreversible -.

-Digo, que este es el máximo que puedes llegar, con la semilla así de desgastada. -Dijo Asmaris -.

-Tendré que empleármelas para luchar así... -Dije dando un suspiro -. Es momento de partir entonces. Asmaris, te debo mucho.

-Sí y es ahora cuando llega el momento de mi última condición. -Dijo Asmaris seriamente -.

-Dímela, te la concederé. -Dije sonriendo de medio lado -.

-La ultima condición, es que me dejaras restaurar tu semilla de Zalg. -Dijo sonriendo -.

-¡¿Qué?! -Quede sorprendido -. ¡Pero dijiste...!

-Dije, que con entrenamiento, tu semilla ya no avanzara más. -Asmaris se acercó a mí -. Pero si hay otra manera... -Dijo posando su manos sobre mi pecho -.

-¿Cuál es? -Pregunte -.

-Darte mi semilla de Zalg, para que se combine con la tuya, para asi restaurarla. -Dijo Asmaris -.

-¡Pero si hago eso tu...!

-Maki... ¡Maki, he vivido por más de dos mil años! -Dijo mientras lagrimas salían de su rostro anciano -. ¡Quiero volver a ver a mis seres queridos!

-Pero... yo... Asmaris yo no... -Apreté mis puños fuertemente -. Está bien... pero que sepas que tu nombre jamás será olvidado, lo juro por mi orgullo de Douraji.

-Y que gran Douraji eres, para no tener sangre de nosotros, eres más Douraji que cualquiera que haya conocido... -Dijo Asmaris sonriente -. Entonces, procederé de inmediato.

-Bien.

Asmaris enterró si dedo índice dentro de mi pecho con facilidad, poco a poco, sentía como el poder me llenaba el pecho, como hacía mucho tiempo no sentía. Asmaris sentía dolor pero seguía y seguía, estaba preocupado por ella pero...

-¡Ya... queda poco! -Dijo ella mientras seguía con sus dedos dentro de mi pecho, hasta que pasados unos segundos, los saco estrepitosamente, con sangre negra en sus manos -.

La herida de mi pecho cerró al instante, como en los viejos tiempos. Me sentí bastante poderoso con mi nuevo poder, uno que podría hacer frente a Fubuki quizás. Mi alegría se desvaneció mientras Asmaris caía en mis brazos agotada.

-¡Asmaris! -Dije mientras la movía para que reaccionara -. No podías atentar contra tu vida ni tampoco podías dejar de entrenar tu semilla... pero es no impedía que pudieras entregarla a un bien mayor...

-Si... perdón si te use... -Dijo sonriente, poco a poco, los años comenzaban a pasarle por encima, las arrugas se iban marcando, su cuerpo adelgazaba hasta quedar raquítico y pronto su vida iba desapareciendo -. Vete... y vive...

Las últimas palabras y respiro de Asmaris, me hicieron recordar el por qué estoy luchando. La tome entre mis brazos y la lleve tras la pequeña casa en la que me cuido.

Tarde unas horas pero logre hacer un agujero en la tierra para que ella pudiera descansar en paz. La envolví en una sábana y la deposite dentro, junto con algunas de sus cosas. Termine de enterrarla y el sol se iba escondiendo.

-Adiós Asmaris, gracias por salvarme... -Dije liberando a Kurama -. Kurama, enciende esta antorcha. -Dije acercándole la antorcha que había hecho minutos antes -.

Mi Ninetales asintió y la encendió, me acerque a la casa de Asmaris y lance la antorcha dentro de la casa en señal de que todo lo que ella poseía, se iría para seguirla.

-Como en los funerales Douraji antiguos... -Dije tomando mis cosas para luego largarme -.

Use a Dex, con quien volamos hasta el puente de Thamasa, aquel puente que vio mi caída y ahora, mi resurgir. Cuando llegamos al puente, regrese a Dex a su Pokeball y seguí a pie por Thamasa, ahí me encontré con mi primera "sorpresa".

Al final del puente había un tipo con el cual ya había tenido algunas charlas y percances. Aquel que produjo mi caída.

-... -Me miro de reojo -. Escucha yo...

-Hiciste lo que te pedí. -Dije sonriendo de medio lado -. Y gracias a ti, todo fue como se planeó, incluso mejor diría yo, no espere que me encontrara con Asmaris...

-¿Asmaris? -Pregunto Hiro -. Bueno, no importa, vamos en mi camioneta.

Con Hiro salimos de Thamasa en su auto de policía. En aquel momento hace dos meses, Hiro me llamo contándome lo que Fubuki le dijo, armamos un plan en el que yo debería resultar muerto. Yo me ocultaría por cierto tiempo para obtener tiempo, pero logre volverme más fuerte gracias a Asmaris.

Hiro sabía que dentro de dos meses deberíamos juntarnos aquí, en Thamasa, por lo que me vino a buscar justo como acordamos.

-Hiro, necesito ir a un lugar primero... en una granja en las afueras de Pueblo Primavera. -Le pedí -.

-Te dispare en el corazón, creo que te lo debo. -Bromeo -. Por cierto, encontré tu venda cuando registrábamos la zona para encontrar tu cuerpo, se lo envié a aquella Freya.

-Bien, gracias. -Dije sonriendo -.

Tardamos un poco en llegar a nuestro destino, una pequeña granja. Me baje del auto acercándome a mi tarea final, llegue a la puerta y toque el timbre a la espera de ser recibido.

-¿Diga? -Una joven de cabellos verdes, dos trenzas que llegaban hasta la mitad de su espalda, piel pálida, ojos verdes claros -.

-Discúlpeme, es usted... ¿Karen Astrid? -Pregunte -.

-Sí, soy yo. -Respondió sonriente -.

-Soy Makisotu Satoru Douraji. -Al escuchar mi nombre se sorprendió -. Fui compañero de su hermana...

-Ya veo, así que tú eres Maki. -Dijo sonriente -. Pasa.

Pase a su casa donde ella me sirvió te y galletas. Ella se sentó frente a mi generando un ambiente incómodo para mí.

-Yo...

-Sarah mandaba muchas cartas sobre ti. -Dijo riendo por lo bajo -. Ella tenía razón, eres muy apuesto.

-Ah, por favor. -Dije apenado -. En fin, lo que quería decir es... yo lo... pues...

-No hay que decir, ella... si bien no merecía morir, no tengo razones para culparte. -Ella sonrió de manera triste -. Si quisiera abrazarla y tenerla conmigo siempre... Pero tendré que esperar a que llegue mi turno para irme.

-Entiendo... -Dije rebuscando mis bolsillos -. Estos son... -Puse cuatro Pokeball sobre la mesa -. Chin chi, Drillo, Spring y Flare, estos pertenecían a Sarah, creo que quizás deberías llevarlos tu...

-¿Eso es lo que quieres? -Pregunto -.

-Quisiera saber si ellos quieren... -Dije mirándolos a través de la Pokeball -.

-Entonces preguntémosles. -Dijo llevándome afuera -.

-¡Salgan! -Dije lanzando las Pokeball -. Chicos, ella es hermana de Sarah, su dueña original... Tienen la opción de seguirme, para terminar nuestra misión o quedarse con ella y vivir de manera pacífica, una vida que no podría darles yo...

Chin chi se acercó a mí y acaricio mi pierna con su cabeza para luego sonreír de manera sincera, dándome un sí. Flare avanzo haciendo temblar el suelo tras sus pisadas y frente a mi rugió ferozmente antes de sonreírme, para darme un sí. Drillo dudaba, no sabía qué hacer, se acercó a mí y me abrazo fuertemente.

-Drillo, somos amigos, pero no estorbare en tu decisión propia, seguiremos siendo amigos. -Dije acariciando su cabeza -.

Drillo asintió y luego marcho al lado de Karen, solo faltaba Spring, aquel bello Leafeon. Spring me miro unos segundos, la abrace y luego fue caminando con Karen.

-Entonces esta hecho, Drillo, Spring, fue un gusto luchar con ustedes a mi lado. -Dije sonriendo -.

-Creo que deberías obtener esto. -Dijo mientras silvaba -.

Un Arcanine apareció del establo, uno que me parecía muy familiar. Era el Growthlite que fue pareja de Hashiko, mi fiel Growthlite.

-Sarah la envió antes de su muerte, quiero que la lleves contigo. -Dijo acariciando al Arcanine -. Se llama Laika, cuídala mucho.

-Sí, no te preocupes. -Dije acariciando a mi nueva compañera -. Aún queda un hueco en mi equipo, debería volver a plantearme que Pokemon usar.

-Ten mucha suerte, Makisotu. -Dijo Karen sonriendo -.

Puse a Laika dentro de una Pokeball y volví con Hiro dentro del auto. Así fuimos a ciudad Carmín, donde Hiro me dijo que estaban mis compañeros.

-¿Pediste lo que te pedí? -Pregunte -.

-Claro, pero esta aun en ciudad Azafrán. -Dijo Hiro conduciendo por la carretera -.

-Pues vamos, quiero mi motocicleta. -Dije sonriendo -.

Como dije, fuimos a Azafrán y recogimos mi motocicleta. Le ordene a Hiro que en cuanto me hiciera presente en el Dance Full Color, gestionara el envió de mi sexto Pokemon hacia mí, debía decirle a mi padre, que "Enviara el Pokemon más poderoso que Makisotu Douraji ha capturado".

-¿Tienes todo? -Pregunto Hiro, al verme sobre la motocicleta con todas mis cosas listas -.

-Sí. -Respondí preparando todo para irme a mi destino -. Gracias por hacer los arreglos.

-Te puse una bala dentro del corazón, es lo menos. -Dijo a modo de broma -. Oye tuerto, toma. -Hiro extendió su mano, ofreciéndome una pistola nueve milímetros -. Te podría ser útil.

-Gracias de nuevo. -Dije guardándomela en la gabardina -.

Sin dilación encendí la motocicleta, me despedí de Hiro y partí hacia ciudad Carmín.

Presente...

-Y aquí estoy frente a ti ahora. -Dije sonriendo de manera burlona hacia mi "hermano", quien seguía con aquella mueca desquiciada -.

-¡Yo no pude haberme equivocado en algo tan simple como Hiro! -Dijo mientras mordía su pulgar -. ¡Solo debo matarte yo mismo!

-Ya quisieras... -Dije sacando la Dark Fang -.

En lo que me ponía en guardia, sentí unos pasos de unas botas bien conocidas, cuando me voltee, la mano de Freya se estampo en mi rostro. Me había abofeteado y con todas su fuerzas.

-¡¿Quién te crees que eres?! -Dijo con lágrimas en sus ojos -.

-¡Espera, déjame explicarte!

-¡¿Que me vas a explicar?! -Dijo mientras me daba otra cachetada -. ¡¿Que me hiciste creer que te había perdido, que mi corazón estaba hecho trizas?!

-Espera yo...

-¡Yo pensé que... yo pensaba que...! -En eso comenzó a golpear mi pecho como si fuera una rabieta -. ¡¿Qué esperas para besarme, una invitación?! -Dijo como si fuera parte de un acto -.

-Como órdenes... princesa. -Dije burlona mente, mientras me deleitaba con el sabor de los labios de Freya, limpie sus lágrimas y acaricie su mejilla -. Centrémonos en el maniaco.

Freya, Kige y yo nos pusimos en guardia contra Fubuki, quien tenía su orgullo de perfeccionista bastante herido. Ahora tengo un nuevo poder con el cual poder hacerle frente, junto con mi equipo, con quienes he vuelto.

-Fubuki Douraji, ¡Esta vez, te voy a derrotar! -Grite antes de lanzarme hacia él, con la Dark Fang -.