Todos los personajes de Rurouni Kenshin son propiedad de su autor y sólo los tomé prestados un momentito para escribir esto…

CICATRICES.

Por: NaryMont

Capítulo 09: De discípulos y celos.

Dos días habían pasado desde que Yumi sufriera el ataque, estaba muy mejorada gracias a todos los cuidados que le habían proporcionado en la casa de Shishio, pero en especial porque se sentía feliz de que él compartiera parte de su tiempo libre haciéndole compañía, no habían hablado, en parte porque la venda de su quijada no debía ser movida – nada más la quitaba para comer - y en parte porque él no le preguntaba nada, sólo se sentaba junto a ella y comían en silencio o entraba y se quedaba sentado pensando y pensando, hubiera dado la mitad de su vida por saber lo que pasaba por la mente de él, al final de sus visitas le daba un beso ligero en los labios y salía dejándola siempre con aquella sensación de cosquillas en el estómago. Además ella en parte se sentía muy avergonzada, más que nada porque le estaba causando tantos problemas y molestias, pero se tranquilizaba al recordar las palabras que le dijera: "Hoki Shima jamás volverá a lastimarte, ni nadie, mientras yo esté a tu lado." Aquellas palabras rondaban su mente con frecuencia haciendo que las cosquillas en su interior se intensificaran. Quería preguntarle muchas cosas y explicarle tantas otras, pero en los últimos días sus intentos habían fallado porque siempre le recordaba que debía cuidar su quijada.

En los tiempos que él no estaba ahí la acompañaba Yasu, ella sí que hablaba y demasiado sobre todo de su hija mayor que estaba embarazada, eso la entretenía bastante porque no hacía nada sólo estar acostada descansando, Yasu casi le gritó el día que entró y Yumi estaba levantada dando algunos pasos dentro de la habitación, estaba cansada de descansar aunque eso sonara irónico, Yasu la había vuelto a llevar a la cama y le dijo que no se moviera hasta que lo autorizara el médico, y que si no obedecía y Shishio la miraba levantada, corría el riesgo de no conocer a su nieto que nacería la próxima primavera. Aquello la hizo sonreír ligeramente.

Pero es que se aburría sin hacer nada y las vendas que llevaba en su costado ayudaban bastante en su movimiento y el dolor era soportable, cuando respiraba profundo ya no le dolía tanto.

Al tercer día por fin la visitó el doctor, era un anciano muy cordial, venía acompañado de una joven muy hermosa de largos cabellos negros y tez muy blanca, la joven se portó muy amable, era su nieta, al parecer la muchacha pretendía ser médico y practicaba atendiendo a los pacientes de su abuelo. La joven de nombre Akemi, ayudó al anciano a cambiar los vendajes de Yumi luego de poner más ungüentos y le quitó la venda de su cara, ya no tendría que usarla pero debía comer sólo cosas blandas y ya podía hablar. Hubiera querido preguntarle si los besos apasionados estaban permitidos, porque aun cuando le gustaban las caricias suaves de Shishio de los últimos días, la estaban dejando ansiosa por otras más audaces, pero no se atrevía a formular la pregunta.

El viejo doctor le daba indicaciones precisas a Yasu para preparar diversas infusiones que le ayudarían a Yumi con el dolor y la inflamación. Ella no ponía atención debatiéndose entre hacer la pregunta o no al médico.

- Ahora iré con Shishio-sama – dijo la joven Akemi inclinándose hacía su abuelo y saliendo de la habitación. Aquello sí llamó la atención de Yumi y terminó por preocuparla ¿Acaso Shishio estaba enfermo?, esperaba que no, más temprano cuando habían desayunado no notó nada extraño en él.

- Podrá levantarse a partir de mañana, claro todavía llevando las vendas – le indicó el médico antes de salir acompañado de Yasu.

Yumi se quedó muy pensativa, le preocupaba mucho Shishio, esperaba ansiosa la hora de la comida para poder preguntarle acerca de su salud.

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- Y por esa razón la reunión tiene que llevarse a cabo lo antes posible – reafirmó Hoji – Mirando con ojos suplicantes hacia Shishio.

- ¿Y tiene que ser aquí? – preguntó Shishio algo contrariado, con las manos se tallaba las sienes, Hojia podía ser muy testarudo, pero reconocía su inteligencia y habilidad en los negocios, era indudable que siguiendo todas las recomendaciones de aquel hombre tan desconfiado y pragmático había logrado amasar una gran fortuna en poco tiempo, aunque lo último que deseaba en esos momentos eran eventos "sociales".

- Sí, es necesario, nuestros "socios" son desconfiados, creo que será mejor antes de irnos a la fortaleza, necesitamos todos los recursos posibles, sobre todo por lo referente a Shanghái – contestó Hoji, esperanzado de que Shishio entendiera la importancia de una alianza temporal con los dos yakusas más importantes de Kioto.

- Esta bien, si tú lo crees necesario, así lo haremos, organiza todo – terminó Shishio levantándose de aquella mesa luego de horas de estar ahí.

- Bien – se alegró Hoji – La reunión la programaremos para cuando Soujiro vuelva del primero de sus viajes, lo mejor será que él esté presente. Shishio estuvo de acuerdo y luego de eso dejó por fin la sala de reuniones, Yumi tendría hambre ya y quería verla.

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Yumi arreglaba su cabello y se alisaba la yukata lo mejor que podía, en su abdomen y torso llevaba las vendas que sujetaban sus costillas, esperaba recuperarse pronto ya que no quería ser una molestia para nadie, en especial para él. No recordaba la última vez que había estado tanto tiempo en cama, tal vez aquella ocasión cuando siendo adolescente le diera una fiebre que por poco la mata.

Se miró en el espejo de nuevo, las marcas de los golpes se reflejaban en su rostro, el color morado iba menguando cada día al mismo tiempo que el brillo de sus ojos crecía, tal vez era que por primera vez en muchos años era verdaderamente feliz. Con coquetería colocó algo de brillo rojo en sus labio, Yasu se lo había conseguido esa mañana, y ahora que ya no tenía que llevar las vendas en su quijada se le hizo el mejor momento para usarlo. Apenas colocó el pequeño espejo en el mueble junto a su cama la puerta se abrió y Shishio seguido de Yasu, con las bandejas de la comida, entraron.

Yasu les sirvió la comida y como se había hecho rutina esos días los dejó solos. Empezaron a comer en silencio, Yumi no sabía cómo iniciar la conversación, a pesar de toda su convivencia en esos días y desde que se conocieran, él no dejaba de subyugarla enormemente.

- Es bueno que ya tu quijada esté mejor y no tengas que llevar esas vendas – comentó Shishio – ¿Te sientes mejor entonces?

- Sí, físicamente mucho mejor y todo gracias a usted – murmuró Yumi sin despegar la vista de su tazón de arroz, como si este fuera la cosa más importante del universo. Shishio sonrió apenas, tenía días sin escuchar su voz y por tondo que pareciera la había extrañado – Pero estoy apenada por darle tantas molestias.

- No me molestas – afirmó él volviendo a comer en un tono que daba a entender que el tema estaba terminado.

- ¿Usted está bien de salud? – ella se atrevió a preguntarle, había estado buscando como saber el por qué la nieta del médico lo visitara.

- ¿Yo?, sí – la miró algo extrañado por aquella pregunta.

- Es que por la mañana escuché que la asistente del médico que vino a revisarme lo iba a ver a usted, y me preocupé porque creí que estaba enfermo o herido.

- Así… ¿qué te preocupaste por mí, eh? – Shishio la tomó de la barbilla haciendo que lo mirara directo a los ojos. Ella preocupándose por él era un concepto que no comprendía. Nadie se preocupaba por él, salvo el mismo. Era una verdad que había aceptado mucho tiempo atrás.

- Sí, mucho – admitió con la mirada avergonzada. Él sonrió complacido.

- Akemi-San viene todos los días, coloca una crema especial sobre mis quemaduras y cambia los vendajes, debo hacerlo a diario por mi condición - explicó él como no dándole importancia al asunto, soltó su barbilla y con una seña le indicó que siguiera comiendo. El corazón de Yumi se estrujó, era cierto, miró las vendas de Shishio, impecablemente blancas, como todo el tiempo desde que lo conociera – es un tratamiento que le da flexibilidad a mi piel o algo así.

Shishio se interrumpió al beber su té, Yumi lo miraba mientras reflexionaba. Siempre que lo veía algo en ella olvidaba "su condición" como él mismo lo había definido, sólo veía al hombre tras las vendas, percibía su espíritu fuerte y aquella determinación que lo hacía tan poderoso y atractivo a sus ojos.

Algo que no supo definir y controlar la instó a abrazarlo fuertemente y buscar sus labios, y no fue un beso suave como los que él le diera en los días pasados, era un beso intenso como las emociones que estaban creciendo con ímpetu en su corazón. Apenas y percibió cuando el quitó las charolas de en medio de los dos y continúo el beso que ella empezara, robándole toda la respiración.

Bebió del aliento de los labios cereza con desesperación y luego siguió a su cuello haciendo que la piel femenina se erizara visiblemente, lo excitaba mucho el modo en que ella respondía a sus caricias. Abrió con facilidad la yukata de descanso que ella portaba, sus manos de manera automática se posesionaros de sus senos y de pronto se topó con el vendaje bajo ellos, en su torso y abdomen, se detuvo al instante, ella todavía estaba en recuperación, no podía dejarse llevar por sus instintos sin el peligro de lastimarla de nuevo. Con reticencia fue aflojando el abrazo hasta que se separó de ella.

Yumi estaba en el cielo, al sentir sus caricias deliciosas en su cuerpo y al notar su masculinidad endurecida presionada contra su vientre y de pronto todo se detuvo, un frío repentino la regresó a la tierra al sentir como él le cerraba la yukata y salía rápidamente de la habitación sin siquiera despedirse.

No lo volvió a ver durante el resto del día, esperaba que no se molestara por su atrevimiento al intentar seducirlo, sólo es que no se había podido contener, siempre perdía la cordura y el pensamiento coherente cuando se trataba de Shishio – sama. Tal vez no le gustaba que ella fuera tan atrevida al tomar la iniciativa. Esa noche sólo pudo dormir gracias a que Yasu casi la obligó a tomar el té que el médico le había recetado para relajarla; así que Yumi nunca sintió cuando en plena madrugada una figura vendada volvía al lugar de siempre, el sillón junto a la chimenea, a velar su sueño.

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Yumi al fin podía levantarse ese día, así debía estar animada, pero una sensación de intranquilidad no la dejaba estar en paz, todo debido a lo sucedido con Shishio el día anterior, terminó de arreglarse y luego de desayunar sola no sabía qué más hacer. Sobre el escritorio estaban los diarios de los últimos días, así que se dispuso a leerlos, una vieja costumbre muy arraigada en ella desde los tiempos que se preparaba para ser una geisha, era una obligación que ellas siempre estuvieran enteradas de lo que sucedía a su alrededor en la mayoría de temas posibles, así podrían hablar con sus clientes sin quedar como unas ignorantes. Muchas de las noticias eran lo común de siempre, luego un nombre conocido se destacó en una de las notas del diario, Yumi leyó dos veces la nota para poder creer lo que ahí estaba escrito, Hoki Shima estaba muerto, había sido asesinado, rápidamente giró la hoja, sobre la esquina superior estaba la fecha: era del día siguiente a su ataque, entonces él había muerto la misma noche que la había atacado.

En ese momento entró Shishio a la habitación, haciendo que se levantara sobresaltada del sillón donde leía. La miró intensamente a la cara, luego observó el diario que sostenía en las manos. Él de inmediato supo el porqué de la ligera palidez de la muchacha.

- ¿Ya te enteraste? – le preguntó cruzando los brazos sobre su recio pecho.

- ¿Usted sabe…? – no pudo concluir la pregunta debido a la sorpresa.

- Sí – contestó de inmediato sin dejar de observarla con intensidad.

- ¿Usted lo…? – de nuevo la pregunta atorada en su garganta.

- Sí – Shishio dio dos pasos hasta quedar muy cerca de ella – Yumi bajó la cara, sin poder sostener más su mirada

- ¿Por qué? – Si le decía que era por ella, no sabría cómo reaccionar, no quería que él tuviera problemas con la ley por su culpa

- Porque te lastimó – contestó sin más – Porque también me preocupo por ti.

Y ahí estaba de nuevo esa sensación cálida apretando de una manera dolorosamente agradable el corazón de Yumi. No supo que contestarle, estaba contenta porque él se preocupaba por ella, estaba tranquila porque ese maldito jamás la iba a volver a tocar, pero le preocupaba demasiado que eso le causara contratiempos.

- Yo no quiero que tenga problemas por mi culpa.

- Y no los tendré – dijo él con toda la seguridad del mundo, abrazándola y buscando sus labios volviendo a sus besos tiernos – te lo repito nadie va a lastimarte mientras estés a mi lado.

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Yumi estaba muy feliz, luego de enterarse de lo que le había ocurrido a su atacante y de que Shishio-Sama volviera a su actitud de siempre con ella la había llevado a recorrer la casa, sólo que en esta ocasión había sido todo más entretenido que cuando la conociera con Yasu, porque Shishio la había llevado por algunos pasajes secretos que tenía aquella enorme mansión. Ella ponía mucha atención y estaba segura de haberlos memorizado todos, se sorprendió mucho cuando le dijo que de hecho había más que ni él mismo conocía, pero que seguramente Hoji tenía un plano con todos ellos. Ahora comían tranquilamente en el comedor de la casa.

- Mañana habrá mucho ajetreó por aquí – comentó Shishio de pronto – Hoji organizará una reunión de negocios para dentro de algunos días y acondicionaran todo.

- Puedo ayudar realizando algunos arreglos florales, quiero ayudar en algo.

- Sí, así no estarás aburrida porque estaré algo ocupado, puedes hacerlos en la biblioteca las demás habitaciones comunes estarán siendo acondicionadas.

- Muchas Gracias, Shishio-sama – Él como toda respuesta volvió a besarla en los labios ligeramente.

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Hoji entró a la biblioteca como cada mañana, ese día tendría mucho trabajo administrativo, entre delegar lo de la organización de la reunión con los socios, mudar todo a la fortaleza del monte Hiei y preparar su próximo viaje a Shanghái, escasamente le daba tiempo de nada. Y luego el primer obstáculo de la mañana, ahí estaba esa mujer, perfectamente arreglada con unos de esos caros kimonos que Shishio le mandara traer, permanecía sentada en una de las mesas pegadas a los grandes ventanales del lugar, las cortinas corridas, dejando entrar toda la luz del día, frente a ella una mesa con varios jarrones, muchas flores y hojas en una cubeta con agua a sus pies, al parecer practicaba ikebana. Al notarlo Yumi de inmediato se levantó.

- Buenos días Hoji-San – le saludó con cortesía haciendo una inclinación. Él le contestó sólo con un leve movimiento de cabeza. En el rostro femenino aún se notaban ligeramente las marcas de los golpes recibidos, pero también el dejo de coquetería al llevar los labios pintados de color cereza.

Hoji le dio la espalda dirigiéndose al imponente escritorio dejando sus cosas sobre él.

- Muchas gracias – le expresó Yumi – Gracias por traerme con Shishio-sama cuando se lo pedí. En esos días no había dejado de pensar en agradecerle, pero hasta esa mañana había podido tener la oportunidad.

- Era mi obligación – contestó Hoji girándose hacia ella – Además de no hacerlo Shishio-sama me hubiera matado – eso último lo dijo más para sí mismo – Ahora quisiera ponerme a trabajar – le expuso para que lo dejara por fin en paz. Todavía no sabía porque ella estaba ahí.

- Gracias de todas formas – guardo silencio para luego agregar – Lamento importunarle, pero los demás lugares están siendo preparados para la reunión y aquí es más iluminado, prometo no molestar – Luego volvió a su lugar en la mesa con los jarrones y flores.

Hojii suspiró imperceptiblemente, buscaría concentrarse y terminar lo que tenía planeado para ese día. Ella era una distracción para Shishio-Sama, por eso no terminaba de agradarle, esperaba que no fuera ruidosa y lo dejara trabajar en paz. Como cada día, luego de una hora, la ordenada y vacía superficie del escritorio estuvo llena de documentos, libros de contabilidad, tinteros y pliegos de papel en blanco por todas partes, a pesar de eso, al parecer Hoji tenía un interno método sistemáticos para mantener todo a la mano. Yumi continuaba con su labor y casi terminaba el segundo de los arreglos florales cuando por la puerta entró uno de los hombres vestidos de negro con la cara semicubierta.

- Hoji-Sama, su ayudante no podrá venir, tuvo un accidente y se lastimó la mano – Hoji lanzó una palabrota bastante fuerte asustando ligeramente a la muchacha.

- ¡Maldición! ¡Maldición! – exclamó golpeando con los puños una de las esquina del escritorio - ¿Dónde podré encontrar otro ayudante a estas alturas? – No era sólo que estuviera preparado, sino que fuera de confianza, la información que se manejaba en esos documentos era confidencial.

Yumi guardo silencio y continúo con su labor. De reojo vio como el hombre parecía desesperado y alterado.

- ¿Puedo ayudarlo en algo Hoji-San? – preguntó la muchacha luego de un rato de verlo pasear de un lado a otro de la biblioteca, le estaba poniendo los nervios de punta y no podía concentrarse para seguir en lo suyo.

- Si tienes una caligrafía perfecta y conocimientos de contabilidad serías de gran ayuda – contestó Hoji con una marcada ironía y molestia en la voz volviendo a sentarse en su escritorio sin despegar los ojos de los papeles frente a él, parecía bastante frustrado.

- Mi caligrafía no es perfecta, pero sí buena, no sé de contabilidad, pero ayudaba a llevar los gastos de la okiya en que crecí, mi okasaan no tenía buena vista.

Hoji la miró evaluándola. ¿Una ex-Geisha iba a ser su ayudante? El mundo debía estar de cabeza definitivamente, además ¿podía confiar en ella? La observó de nuevo fijamente, al parecer Shishio-sama confiaba en ella, sino jamás la hubiera llevado con él. Debía estar verdaderamente desesperado…

- Siéntate aquí – le ordenó ubicándola en una pequeña mesa junto al escritorio, tomó tinta un enorme libro y un fajo de pliegos llenos de números, le extendió una pluma – vas a anotar en este libro las cantidades que están en estos pliegos como está en el ejemplo. Yumi obedeció y aunque con algo de nervio se puso en ello. De vez en cuando Hoji revisaba su avance y parecía conforme porque sólo la corrigió un par de veces.

Así los encontró Shishio cuando buscaba a Yumi para comer luego de su entrenamiento, se quedó sorprendido que ayudara a Hoji, el solía ser muy celoso con sus libros y documentos además de bastante desconfiado y exigente y se sorprendió aún más cuando su siempre excéntrico subalterno le hizo una petición extraña.

- Shishio-Sama – comenzó Hoji inclinando la cabeza ante el aludido – pido su autorización para tomar a Yumi como mi aprendiz – Yumi abrió los ojos sorprendida, no se esperaba eso, nunca hubiera pasado por su cabeza esa misma mañana una situación como esa, sin querer volteó hacia su arreglo floral sin terminar, olvidado sobre la mesa, ¿ella discípula de Hoji-San?

- ¿Por qué? – atinó a decir Shishio aun no creyendo que la petición de Hoji fuera cierta.

- Es inteligente y es de su confianza, mi ayudante se accidentó y no tengo tiempo para buscar a alguien más. Ella aprende muy rápido.

- ¿Deseas hacer esto? – Shishio volteó hacia Yumi mirándola directamente a los ojos. Ella guardó silencio un momento, su corazón dio un brinco de emoción, no sólo se abría la posibilidad de servir a Shishio – Sama, sino que él le estaba dando la oportunidad de decidir.

- Si es para ayudarlo en algo Shishio-Sama en sus negocios, con gusto aceptaré ser discípula de Hoji-San.

- Entonces está bien Hoji – decidió Shishio, abrazando a Yumi de los hombros como se estaba volviendo su costumbre y se dirigió con ella al comedor – Pero ahora iremos a comer.

- Muchas gracias Shishio-Sama – agradeció Hoji bastante complacido – Yumi-San, tienes una excelente caligrafía – comentó Hoji cuando la pareja ya salía de la biblioteca, ella sonrió ligeramente y sintiéndose feliz recargó su cabeza en el hombro de Shishio sintiéndose cada vez más cómoda y protegida al lado de aquel hombre, que le había prometido la libertad, pero que con unas cadenas invisibles estaba haciendo prisionero su corazón.

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Desde la habitación podía escucharse todo el ruido que estaba sucediendo afuera, como los últimos tres días había pasado la mañana y tarde trabajando con Hoji-San, era un maestro exigente, pero ella cada vez adelantaba más y parecía que el hombre estaba menos ansioso al ir bajando la cantidad de pendientes de su escritorio. Se sentía contenta por estar aprendiendo cosas nuevas, pero había algo que la molestaba Shishio no la había vuelto a buscar en la habitación que se suponía compartían, de hecho desde que ella había llegado a esa casa sólo se habían acostado juntos en la cama la primera vez, después el simplemente no se presentaba ahí hasta la mañana siguiente para desayunar.

Luego de pensarlo concluyó que tal vez se debía a que ella estaba convaleciente, una sonrisa se dibujó en sus labios rojos, por fin esa mañana el doctor le dijo que podía dejar de usar las vendas y aunque el morete aún se veía, estaba bastante difuminado ya, esperaba que esa noche Shishio sí la buscara en el lecho.

Salió de la habitación, después de todo aún faltaba para que se acostara esa noche. Se notaba de inmediato que se había doblado el número de guardias en todos los puestos y sobre todo se percibía el nerviosismo generalizado en ellos; había escuchado quiénes eran los que irían a esa casa esa noche, era gente importante de la mafia, sólo esperaba que nada malo sucediera, que nada malo le sucediera a él.

Se asomó por la ventana al escuchar los carruajes por el camino hacia la puerta de la casa, esperó ver bajar a los visitantes y se quedó de piedra al ver a un grupo numeroso de mujeres, todas ellas hermosas y ataviadas con elegantes kimonos de bellos colores. Sintió un doloroso pinchazo en medio del pecho, acaso habían contratado prostitutas, acaso Shishio – sama esa noche utilizaría los servicios de alguna de ellas.

Se sentía enjaulada, sentía que sus nervios estaban revolucionados y no la dejaban estar quieta, lo había obedecido como le ordenara esa tarde, que se encerrara y no saliera para nada de su habitación, que él la buscaría, pero ya pasaba de la media noche y Makoto Shishio simplemente no se aparecía por ahí.

Si no hacía algo se volvería loca, en su cabeza miles de imágenes se iban formando, una más torturante que la anterior, pero en todas, el hombre vendado junto con cualquiera de las jovencitas que había visto eran los protagonistas.

Se ajustó bien la yukata azul, aquella que era de él y que usara la primera mañana que había despertado en aquella casa y con cautela salió de la recámara, fácilmente se coló por varios pasadizos hasta llegar a la sala donde se llevaba a cabo la reunión. Gracias a un biombo que servía como adorno, pudo espiar la reunión con todo detalle.

La fiesta estaba en su apogeo, recipientes de sake vacíos por todas partes y las jóvenes risueñas no paraban de servir a sus clientes, caminando de un lado a otro, sonreían y coqueteaban para ellos. En el entarimado principal estaban dos hombres que nunca había visto, también Hoji-San y Shishio-Sama, Soujiro permanecía pegado a la pared, pero sin perder de vista todo el movimiento. Los hombres importantes tenían una mujer cada uno para su exclusivo servicio. La que permanecía junto a Shishio llevaba el kimono más llamativo de todas y continuamente llenaba su copa, le ofrecía aperitivos y rozaba las caderas, piernas y senos sutilmente contra él. Shishio parecía muy complacido con aquello porque sonreía y hasta se carcajeaba al escuchar la plática de los demás hombres volteando continuamente hacia la mujer junto a él.

Yumi entendía la dinámica de aquellas reuniones porque había estado en algunas cuantas, sabía lo que seguiría a continuación, cada una de esas mujeres acabaría en el futon del caballero que atendía esa noche. Le echo una última vista a la muchacha que esa noche haría gozar a Shishio-Sama, era hermosa, de cabellos muy negros, ojos grandes y lindas manos. Algo tibio rodó por sus mejillas y con la vista nublada regreso por donde había venido.

Había intentado acostarse, pero luego de dar vueltas y vueltas por media hora supo que iba ser imposible conciliar el sueño esa noche así que mejor se levantaba y hacía algo. Quería gritar y maldecir, quería despedazar algo con sus propias manos, odiaba su vida, odiaba su situación, odiaba a las jóvenes en hermosos kimonos llamativos y odiaba a Makoto Shishio.

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Shishio entró como una exhalación a la biblioteca era el segundo lugar que revisaba aparte de su habitación y al fin la encontró, escribía lentamente unas hojas en el escritorio de Hoji, la lámpara la iluminaba perfectamente, como siempre estaba muy hermosa y en ese momento aún más con el cabello suelto enmarcando su rostro, con la yukata azul envolviendo su silueta, le pareció irresistible. Yumi volteó sorprendida y él alcanzó a mirar unas lágrimas escurrir por sus mejillas.

- ¿Por qué no estabas en la habitación? – le preguntó con molestia en la voz –Te he estado buscando por todos lados.

- No podía dormir con tanto ruido – le dijo la media verdad con un tono de disgusto y discretamente trató de limpiar los rastros de llanto, "me ha estado buscando", pensó fugazmente y su corazón brincó – Así que preferí adelantar el trabajo de Hoji-San – Colocó con cuidado la pluma en el tintero y lo miró parado todavía en la puerta, como siempre, su presencia la envolvía, su porte la subyugaba cayendo fácilmente en su hechizo, hacía un minuto que internamente lo maldecía y lo odiaba por hacerla sentir tan mal, también se maldecía a sí misma por sentir lo que sentía, pero más que nada, por creerlo disfrutando en los brazos de otra, mientras que a ella la consumía esa rabia en su pecho y en todo su interior y ahí estaba de nuevo el corazón derretido, la voluntad quebrada solamente con tenerlo enfrente.

- ¿Me necesita para algo? – le preguntó levantándose de su sitio – Shishio no le contestó y la repasó de arriba abajo, ¿qué tenía ella de especial que lo hacía desearla de esa manera? Aún no lo comprendía, pero ahí estaba presente el deseo, intenso, molestándolo, incomodándolo y sabía que era por ella, lo había comprobado al sentir los roces de la prostituta durante toda la cena, ni por asomo su cuerpo había reaccionado de la misma manera que lo hacía por la mujer que ahora a dos metros de él simplemente lo miraba. – Si no me necesita creo que puedo dejar esto para mañana, no lo molesto más – dijo Yumi inclinando la cabeza ante él y dirigiéndose a la salida.

Shishio no la dejó seguir, al pasar junto a él la jaló contra sí abrazándola fuertemente y la besó con desesperación, metiendo su lengua en aquella boca que le encantaba, saboreando esa esencia que le despertó el deseo aún más si eso era posible y ahí estaba ella respondiendo de la misma manera, devolviendo la caricia con la misma fuerza e intensidad.

- Yumi…- Ella se estremeció, era la primera vez que lo escuchaba llamarla por su nombre - Aquí… Ahora – ordenó él con un ronco susurro cuando se separaron para tomar aire, no soportaba más sin tomarla, sin volver a hacerla suya. Observó aquellos ojos que lo habían derrotado en su lucha de miradas, muchas noches atrás cuando la viera por primera vez, ella también lo deseaba, lo leyó perfecto en sus pupilas dilatadas. De un golpe cerró la puerta y la volvió a besar mientras avanzaban a trompicones hacía el escritorio de Hoji sin soltarse. En tanto la guiaba desató hábilmente el obi de la muchacha y abrió la yukata masculina, a pesar de los kimonos que mandara a comprar para ella no se quitaba la manía de usar su ropa cuando dormía y eso lo excitó más. Estaba desnuda bajo la prenda, sintió su erección endurecerse al comprobar ese hecho. Se deshizo de los estorbosos guantes para poder tocarla. Empezó por sus caderas, sintiendo la curva pronunciada al subir a la estrecha cintura. Ella se pegaba a su cuerpo estrechándolo fuerte como si de verdad lo necesitara cerca, ese pensamiento lo descolocó un poco, pero encendió su deseo aún más.

Yumi jadeó cuando la levantó de la cintura y la colocó sobre el escritorio, sintió los documentos que estaba adelantando para Hoji en su trasero desnudo, la tinta aún fresca, pero no le importó, porque el placer que experimento al sentir cómo Shishio succionaba sus pezones le borró cualquier pensamiento coherente. Se arqueó hacia atrás ofreciéndole más su pecho dejándolo ser, gemidos femeninos llenando la fría habitación.

Shishio estaba colocado entre sus piernas bebiendo de aquellos senos que lo tenían loco, bajando lentamente, por su vientre plano acariciando sus costillas, un área de su piel todavía estaba violácea por el ataque sufrido. La lengua de él se paseó por esa área dejando restos de su saliva, mientras que sus manos separaban aún más los muslos dejando a su vista todo el esplendor de la deliciosa intimidad femenina. La hizo un poco hacia atrás recostándola lentamente sobre el escritorio, el recipiente con tinta cayó al suelo volcando su contenido, pero ellos ni se enteraron. Yumi sintió como la boca de Shishio bajaba y bajaba por su cuerpo volviéndola loca con sus caricias, sin apenas notarlo terminó recostada sobre el escritorio. Y luego una corriente eléctrica la atravesó por completo al sentir la boca de él jugueteando con su intimidad no pudo evitar gritar cuando la lengua de él la penetró saboreando su interior. Nunca la habían tocado así.

- Más… más… Shishio-Sama - jadeó Yumi temblando visiblemente y empujando sus caderas hacia él. Respiraba entrecortadamente y se movía al ritmo que la lengua masculina había impuesto.

Shishio sonrió satisfecho la imagen de ella ahí ofrecida para él, sólo para él, era irresistible y poder probarla de esa manera era sublime, era cálida, húmeda y su aroma femenino llenaba sus fosas nasales endureciéndolo más, deseándola más. Siguió con su juego, con su ritmo despiadado, mientras que los gemidos de ella se iban intensificando, hasta que se arqueó levantando sus caderas del escritorio gritando, Shishio sintió en su boca toda la intensidad del orgasmo que golpeó a Yumi, no podía aguantar más y jalándola de la cintura la colocó en posición entrando en ella, se estremeció involuntariamente al sentir todavía las contracciones de los remanentes del placer de ella.

Yumi había llegado a la cima de manera intensa, todavía sentía que volaba y ahora iba cayendo lentamente, cual pluma al viento, cuando sintió su miembro invadiéndola, llenándola y haciendo fricción en un punto dentro de ella que de inmediato la encendió de nuevo. Él entraba y salía de ella con ímpetu, embistiéndola, poseyéndola con fuerza, por instinto lo rodeó con sus piernas cerrando todavía más la distancia entre los dos. Aquél simple movimiento arrancó de ambas gargantas un gemido.

- Estás tan mojada… me encanta… – logró decir Shishio en medio de las arremetidas de su cadera sin dejar de ver esos senos que se balanceaban con cada empuje.

Se aferró a la cintura de la joven penetrándola más fuerte, no pensaba nada, nada, su mente perdida sólo en el placer que ella le estaba proporcionando y sus sentidos crispados al verla con los puños apretados y el cabello revuelto y aquella sensación enloquecedora que ella le brindaba al contraer su interior sobre su miembro de manera rítmica.

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Dónde se habría metido Shishio-Sama se preguntaba Soujiro caminando por los pasillos de la casa, Hoji le había dicho que debía estar hasta que todos se fueran, pero había salido de repente y no volvía. Se paró en la puerta de la biblioteca y estaba a punto de abrirla cuando unos sonidos extraños provenientes de dentro lo detuvieron. Pegó el oído sobre la puerta y detectó los gemidos de… Yumi – San, luego escuchó la voz entrecortada de su mentor: "estás tan mojada… me encanta". Abrió los ojos con sorpresa y se despegó de la madera como si ésta quemara. Se alejó lo más rápido posible de ahí, que Hoji se las arreglara como pudiera, ni loco entraría a ese lugar.

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Nota 08/05/16: Otro capítulo terminado, y creo que me salió bastante largo, espero no haberlo saturado mucho y sobre todo espero que les guste. Esto se pone emocionante!, la verdad es que no saben cómo estoy disfrutando hacer esta historia, ojalá que ustedes disfruten al menos un poquito lo que yo hago haciéndola.

Muchas gracias como siempre a: Enny, baavira, SiaE, shishiyu, Lupita31, porque sus comentarios me animan, también gracias a algunas personas que me han enviado inbox y también a la personita que me regañó diciéndome que el Shishio de mi fic estaba fuera de carácter U_U, trato de que no sea así y la verdad es difícil T_T, espero que igual esta persona siga leyendo y dándome sus críticas constructivas. Les cuento que probablemente la próxima semana no actualice en domingo, si puedo lo haré en viernes de esta semana o hasta lunes o martes de la próx, debido que en mi trabajo tenemos un evento anual este fin de semana (todo el día) y tal vez no pueda depurar el siguiente capítulo, así que les aviso para que luego no crean que abandono esto.

Hasta la próxima ahh y antes de despedirme para aquellos que les gustan los personajes lindos con orejitas (como mi amado Inuyasha Kawaii O_o!) les recomiendo el anime Kamisama Hajimemashita, está genial! ^_^, llevo los primeros 5 caps y la historia está muy bonita… Nary^^