Disclaimer: Pokémon no me pertenece, es propiedad de Satoshi Tajiri
Advertencia: GeekChicShipping (ClemontxSerena); leve AmourShipping (AshxSerena)
¡Gracias a Amphy and Alex, Ookami, Roylando y Taylor Rowan por su lindos reviews uvu!
Nuevamente, lo siento Alex por no haber terminado a tiempo este fic, pero aun así lo voy a completar :3
Querido, Anónimo. Como no tengo la habilidad de odiar como tú, solo te diré que vayas a chingar a otro lado uvu
Atte con love: Estela -corazón-
Suspiró. Así es, Clemont suspiró por cuarta vez el día de hoy, o más bien desde que llegó de su paseo con Serena para después recordar que tenían que ir a comprar algunas cosas para la cena, Bonnie quería estar jugando un rato con los pokémon por lo que se había quedado en el centro pokémon. De alguna manera una cosa llevó a que terminaran caminando por el pueblo. Lo raro es que no recuerda que pasó para que terminaran en ello.
Como sea, mientras explicaba, Clemont, suspiró nuevamente. Pero, ¿Qué era lo que lo hacía suspirar tanto? Esa respuesta es muy sencilla y aunque parezca rara, suspiraba por su compañera Serena. El estar hoy con ella hizo que sus ojos se abrieran, en sentido figurado, no literal ya que siempre los tiene abiertos. Ok, basta de bromas y volvamos con el drama, misterio y romance que se supone es este fic.
— ¿Qué haré? —se preguntó Clemont sentado en las escaleras que llevaban al centro pokémon mientras Serena junto con Bonnie se encargaban de la cena.
Clemont en esos momentos se encontraba confundido, los pocos momentos que pasó con su compañera de viaje a solas fueron suficientes para que su corazón sintiera un sentimiento aun mayor que cuando estaba con Korrina, quien se supone gustaba de ella. Todo esto es muy raro y el sexto suspiro salió a la luz cuando ya el cielo obtenía tonalidades naranjas.
En su mente no era nada más que Serena hasta que recordó como había llegado hasta esa situación: su querido amigo Ash que aún no daba señales de vida.
—Me pregunto si Ash estará bien...—susurró para sí mismo mirando el cielo.
— ¿Pensando otra vez? —una voz detrás de él lo sorprendió, se giró encontrando a Serena con una sonrisa adornando su rostro.
Se quedó mirándola hasta que se sentó al lado de él, su rostro, sus hermosos ojos azules, sus labios rosados, su aura que lo atraía de alguna manera, el aroma de ese exquisito perfume hecho con extractos de Gloom.
¡¿Qué estaba pensando?! Serena era su compañera de viaje y su amiga, además que ella gustaba de su mejor amigo. Tan pronto como la chica se sentó junto a él, desvió la mirada hacia el cielo.
—Me asustaste—fue lo único que salió de sus labios.
—Me la debías desde la noche, ¿no? —de su boca una pequeña carcajada se dejo oír.
Clemont no entendía lo que pasaba. Había escuchado su risa muchas veces durante casi toda Kalos, mentiría si pensara que nunca le puso atención, mentiría si dijera que nunca se había percatado de su adorable sonrisa que combinaba perfectamente con sus orbes azules.
Pero se ha mentido todo su viaje con respecto a sus sentimientos, y en el momento que lo dejaron solo junto con ella no pudo evitar que sus sentimientos invadieran su ser y exclusivamente su mente.
Clemont se levantó de su lugar sin que su compañera pudiera ver su rostro—. La cena ya está servida, ¿no? —dijo sin mucho sentimiento en sus palabras.
La performance se le quedó viendo unos segundos para luego asentir incrédula. Los dos entraron al recinto incomodos, mas Serena que Clemont al parecer.
— ¡Llegamos! —gritaron al unísono alegres Ash y Korrina a la entrada del pueblo alzando los brazos.
Habían caminado un largo tramo de donde estaban, no pensaban que sería tan largo el camino. Pero bueno, ya estaba anocheciendo y pudieron llegar antes de que los pokémon fantasmas salieran a hacer de las suyas.
—Te dije que llegaríamos antes del anochecer si corríamos—comentó la patinadora a lo que Ash solo rió nerviosamente rascando su nuca.
—Por fortuna logré ir a tu ritmo—inquirió con una sonrisa—, con tus patines vas muy rápido.
—Tu eres muy lento, Ash—afirmó Korrina junto con Pikachu y Lucario quienes asintieron.
—Como sea, vamos al centro pokémon antes de que salgan los Gengars—comenzó a caminar siendo seguido por la rubia quien patinaba al ritmo del muchacho y los pokémon, andaban por un camino de tierra que llevaba hasta el arco de la entrada del pueblo.
No notaron que cerca de donde vinieron, estaban las cuatro siluetas que habían estado morando por el bosque repasando su malvado plan.
—Todo saldrá como lo planeamos—dijo la... la llamaremos voz uno hasta que se revele quien es.
—Sigo preguntándome, ¿por qué me trajeron aquí? —la voz dos se notaba fastidiada.
—Para no sentirnos solas—aclaró la voz tres.
—A mí me está gustando esta región—comentó alegre la voz cuatro.
—Bueno, ¡vamos allá! —vociferó la voz uno siendo secundada por las demás.
—Pero primero, vamos a comer algo, ¿no? —sus compañeras cayeron ante lo dicho, ¡tenían una misión que cumplir!, pero como sus estómagos se estaban auto digiriendo decidieron hacerle caso.
Primera cosa que hacer en el pueblo: buscar un lindo restaurant para comer algo.
— ¡Delicioso! —comentó maravillado Clemont con solo degustar la primara cucharada—. Esta fantástico, Serena—la susodicha no pudo evitar sonrojarse un poco ante el comentario hecho por su amigo.
Después de lo sucedido anteriormente, que mejor que la comida para olvidar algunas cosas. El trio de Kalos estaba en una mesa cuadrada donde a cada lado podían caber dos personas, en un lado estaban Clemont y su hermana, frente a ellos se encontraba Serena, más específicamente estaba sentada frente al inventor.
—Oye, yo también ayudé—reclamó la pequeña hermana del inventor haciendo un puchero.
Clemont le pidió disculpas, le revolvió el cabello y con una cálida sonrisa le comentó que estaba delicioso. Bonnie sonrió de oreja a oreja diciéndole a sus amigos que tal vez algún día podía llegar a ser una gran chef. Los chicos solo asintieron con una sonrisa para después seguir con la comida.
En el mismo centro pokémon llegaban contentos un par de personas, reitero lo de contentos, pues, morían de hambre. Lo primero que hicieron fue ir con la enfermera Joy para encargarles a sus pokémon los cuales no habían descansado del todo por algunas batallas de entrenamiento en el bosque. Si ya lo intuyeron, son nada más ni nada menos que Ash y Korrina. La última nombrada estaba más que feliz por su llegada al recinto.
—Desdé la semana pasada que no dormía en un centro pokémon—comentó Korrina entregando la poke ball de Lucario. El único pokémon que portaba.
—Tu entrenamiento sí que debe ser duro—dijo Ash levemente sorprendido. La chica sonrió orgullosa llevando su puño a su pecho.
Los jóvenes entrenadores decidieron mejor pasar al comedor, la enfermera Joy dijo que en honor a Ash por ser el campeón de la liga Kalos les prepararía la cena para ella y su novia, claro que los dos negaron ese último detalle, Ash respondió tranquilamente que Korrina solo era una amiga, la rubia estaba más abochornada por la pequeña confusión.
Al pasar por el umbral para poder sentarse en una mesa, pudo identificar tres cabezas que se le hicieron muy, muy, muy familiares. Al reconocerlos una sonrisa se le dibujó en el rostro, ellos charlaban amenamente sin notar su presencia. Se acercó lentamente quedando detrás de Serena sin que esta se diera cuenta, les hizo una señal a Clemont y a Bonnie para que estuvieran el silencio. Ellos solo se quedaron sin decir nada mirando incrédulos.
— ¿Qué sucede chicos? —preguntó extrañada que sus amigos que se callaron de pronto. Bonnie apuntó a sus espaldas a lo que la performance se giró algo insegura encontrándose con unos ojos cafés junto a una sonrisa que conocía muy bien—. ¡Ash!
Se levantó de su asiento para abrazarlo por el cuello, la felicidad que sentía era mucho mayor que cuando tuvo la oportunidad de enfrentarse a Elle-san. Clemont al ver la escena no pudo evitar sentir una pequeña espina en su corazón, algo dentro se él le dolía aún más que cuando sus inventos fallaban.
—Me alegra que Serena y los demás estén bien, eso quiere decir que ellas no los alcanzaron—pensó Ash soltándose del agarre de su amiga con suavidad.
—Ash está bien, ahora todos podemos viajar con normalidad—pensó con alegría Serena mientras sonreía.
—Algo no está bien aquí, me siento muy mal—pensó Clemont bajando su mirada.
—Se abrazaron… ¿el shipping ya es canon? —analizó la pequeña Bonnie mirando sospechosamente a sus amigos frente a ella.
—No sé nada de lo que está sucediendo, pero tengo hambre—llegó Korrina al lado del azabache con una sonrisa saludando al grupo.
Clemont y Bonnie se levantaron para saludar a los recién llegados, Korrina se lanzó sobre el inventor para abrazarlo animadamente a lo que todos se rieron a carcajadas, todos menos Serena. Bueno, ella solo sonreía un poco por lo ocurrido, pero algo le molestaba de aquella acción, ¿Cómo podía molestarle si ella misma apoyaba a Clemont con Korrina? Ni ella misma se entendía.
Todo en el comedor eran risas, alegrías y ganas de golpear. Ignorando lo último, Ash, campeón de la liga Kalos y parte fundamental del grupo, había regresado. Claro que todo acabó cuando de improviso las luces del centro pokémon se apagaron. La oscuridad se apoderó del lugar, solo la luz de la luna que se filtraba por la ventana iluminaba, pero aun así era muy poca para que pudieran ver hacia donde tenían que dirigirse siguiendo las indicaciones de la enfermera Joy para no desesperarse y volverse loco.
A lo lejos, bueno no tan lejos, se podían ver dos siluetas discutiendo cerca de las instalaciones donde se concentraba la energía eléctrica del pueblo.
— ¡Te dije que no lo usaras! —al parecer quien gritaba era voz cuatro molesta.
—Sé que estas molesta porque no comiste todo lo que quisiste, pero no la lleves en contra de mi—se defendió voz uno.
—No es precisamente por eso, usaste una Mega Evolución por primera vez, tu pokémon se descontroló y ahora dejamos un pueblo entero sin luz—se quejó tratando de no gritarle mucho a su amiga—. Y si, también tengo hambre.
Voz uno rodó los ojos, está bien, había cometido un error, pero muy pronto podría cumplir con su objetivo, digo, sus objetivos: atrapar a Serena.
—Chicas, ya es hora, están en el centro pokémon—informó voz tres—, pero conociendo a Ash debe venir para acá.
Inmediatamente, a voz uno se le formó una sonrisa ladina, era ahora o nunca.
El grupo de Kalos se dirigió a toda prisa al origen de los problemas: la planta de energía hidráulica del pueblo sin nombre. Al llegar solo la luz de la luna podía iluminar el lugar, en el rio estaba tan calmado que parecía un espejo al reflejarse.
Los chicos comenzaron a ver a todas direcciones con ayuda del Luxray de Clemont gracias a su gran visión. El pokémon eléctrico sintió unas pisadas que provenían de atrás de la planta por lo que llamó la atención de los entrenadores con un leve rugido viendo a la dirección de los pasos.
— ¡¿Quién está ahí?! —preguntó Ash serio posicionándose adelante del grupo para protegerlos de cualquier cosa que hubiera.
Un silencio estremecedor se hizo presente, los dos líderes de gimnasio y el campeón de la liga Kalos miraban sin parpadear lo que sea que se asomara, Serena protegía a Bonnie quien esperaba ansiosa la aparición del villano.
—Vaya, vaya, vaya—comenzó a hablar voz uno de manera pausada, Ash, al oírla se sorprendió en demasía abriendo los ojos como platos—. Hemos atraído a Tentomon a la trampa.
—Tentomon, ¿no era una mariquita? —preguntó voz cuatro confundida.
—Lo que sea, no sé de Digimon.
Los pasos se aproximaban, los chicos estaban alerta, pero Ash era el más ansioso a la pronta revelación de las identidades de las voces. Tragó saliva poniéndose tenso, Korrina se dio cuenta de ello deduciendo de inmediato quienes eran.
—Eres tú...—dijo Ash sorprendiendo a sus compañeros.
—Así es, soy yo...
Y a la luz de la luna se presentaban cuatro figuras femeninas muy conocidas, pero quien más destacaba era cierta pelirroja con ojos verdes y en su pecho resaltaba un collar con forma de sirena. A su izquierda una chica morena con cabello color morado y una castaña con ojos azules, más conocidas como voz tres y cuatro respectivamente. A su derecha se encontraba un joven con un Piplup en sus brazos, en sus ojos azules se podía reflejar la luna y como el viento nocturno mecía su cabello azulado, voz dos.
—...Misty.
