En lo profundo de un bosque, cerca de una gran cascada se encontraba una joven muy bella de cabellos rosas y ojos esmeraldas, no aparentaba tener más de 20 años. Descansaba plácidamente sobre la hierba fresca, recargando su espalda en un árbol cerca de la orilla del río. Apunto de cerrar sus ojos para descansar por un momento sintió una presencia cerca de ella por lo que se levantó para ver quien se encontraba en aquel lugar. Nadie, no encontró a nadie. Después de buscar y no encontrar nada decidió meter sus pies al agua del río por un momento para descansarlos un poco cuando de pronto sintió de nuevo alguien que la observaba, inmediatamente ella se giró y encontró una figura masculina cerca de un árbol, recargaba su espalda a este y tenía los brazos cruzados. Ella saco sus pies del agua y se paró para decirle algo a aquel hombre quien al parecer no quitaba su vista de ella.
-Hola, disculpa pero ¿Quién eres?
No hubo respuesta alguna por parte del misterioso hombre por lo que ella decidió caminar hasta donde se encontraba y hablarle de frente. Mientras más se acercaba a él podía apreciar lo alto que era y el cabello tan largo que tenía. Cuando quedo enfrente de él pudo mirarlo más detalladamente, tenía una piel morena, un cuerpo muy bien formado podía ver a pesar de las ropas que traía puestas, y unos ojos tan negros y profundos que cualquiera se perdería en ellos.
-¿Eres de por aquí? Este lugar muy pocas personas lo conocen si no es que nadie, puedo preguntarte ¿Qué es lo que haces aquí? ¿Estás perdido? Puedo ayudarte si deseas.
-No me interesa en lo absoluto tu ayuda.- Con una voz muy gruesa y sobretodo atractiva por fin hablo el misterioso hombre.
-Vaya, no hay por qué ser mal educado, solo quería ayudarte. En fin por lo que veo si no necesitas mi ayuda es porque estás aquí porque conocías del lugar ¿no? Me iré yo entonces.- Y la pelirrosa comenzó a marcharse de aquel lugar.
-Espera mocosa. No he decidido que te vayas aún.- Habló el hombre altaneramente.
La joven se giró con un gesto molesto en su cara.
-¿Cómo me has dicho? Discúlpame pero no soy ninguna mocosa, si deseas decirme algo que sea lo más pronto posible, tengo prisa.- Respondió la joven con voz molesta.
-Hmp. Tú, ¿Qué es ese collar que llevas contigo? ¿Dónde lo has conseguido?- Le preguntó el hombre de forma seca, al señalar el collar que tenía la joven en su cuello, un collar que a simple vista pareciera solo un cordón con un cristal colgando en medio como adorno.
-Ah, ¿Éste collar? Este… Fue un regalo de una persona muy querida para mí. ¿Por qué?
-No es un collar común. De hecho pienso que no deberías tenerlo. Dime quién te lo ha dado.
-¿Qué? Oye me estas molestando de verdad y no te diré- La joven fue interrumpida por el hombre.
-¿Quién te lo ha dado? No me hagas repetirlo otra vez.
-Quien me lo ha dado no está aquí… El ya no se encuentra con todos nosotros. Me debo ir, si me disculpas. Adiós.
-Hmp, dime tu nombre.
-¿Por qué debería decírtelo después de cómo me has hablado?
-Porque nos veremos en el futuro.
La joven pareció extrañarle aquel hombre, sentía dentro de ella que no debía confiar en él y alejarse lo más posible de él y rápido, pero otra parte de ella pensaba que era necesario saber más de él.
-Sakura. Sakura Haruno. ¿Y tú?
-Madara.
-Bien Madara, me tengo que ir. Me has entretenido mucho pero ya no puedo perder más tiempo, así que hasta luego.- Sakura se alejó de Madara y emprendió su camino a casa.
-Es una de ellos ¿Verdad Madara-kun?- Preguntó una mujer que apareció en seguida de Madara luego de que Sakura se fuera.
-Hmp. ¿Qué estás haciendo aquí? Te dije que no quería que me siguieras.
-Jeje, lo siento Madara-kun, pero no pude aguantar la curiosidad y además –se acercó al oído de Madara- no podía esperar a que regresaras.
-Regresemos.- Contestó Madara tajante a la joven que estaba a su lado.
-¡Pero Madara!
-Momo ya he dicho.- Interrumpió.
-Madara-kun podemos pasar un rato divirtiéndonos ¿No crees?- Le contestó Momo a Madara.
Madara la miró irritado, analizándola como si hubiera hecho algo malo.
-No. Me iré yo, no cometas alguna estupidez si te quedarás aquí, no pienso hacerme cargo de lo que hagas esta vez.
-Madara-kun a veces eres malo conmigo, pero me gusta que seas así… Eres como un reto para mí, y amo los retos.- Respondió Momo con voz seductora.
Madara desapareció del lugar sin prestarle más atención a la chica y tomó camino hacia una villa que no estaba muy lejos de ahí para descansar.
Cuando llegó a tal villa fue a rentar un departamento para poder pasar unos cuantos días en aquel lugar. Luego de instalarse, se acostó en la cama que estaba en la habitación y comenzó a pensar acerca de la chica que vio por el río.
-Si esa chica tiene ese collar, no hay duda, debe ser uno de ellos. Pero por lo general no son tan estúpidos como para ir a aquellos lugares.
Madara divagaba en sus pensamientos hasta que unos toques en su puerta lo desconcentraron. Fue a ver quién osaba a molestarlo en esos momentos. En cuanto abrió la puerta entró Momo enojada.
-¡Madara-kun! Me has dejado sola en aquel lugar, me pudieron haber hecho algo ¿Sabías? ¡Que desconsiderado eres!- Le reprochó con molestia aquella mujer.
-Pensé que decías no ser tan débil como para protegerte sola. Por lo visto lo eres. Ahora vete de aquí, deseo descansar.
-¿Y dónde dormiré yo?
-Ese no es mi problema.
-Pero Madara, yo he venido con la mejor intención de acompañarte y aun así me tratas de esta manera. ¡Vaya que eres lo peor!- Le hizo un puchero Momo y fingió su voz a un tono molesto. – Madara-kun por favor yo- Fue interrumpida por Madara.
-Te quedarás aquí pero no me molestaras, ¿entendiste Momo? O te mataré.
-¡Gracias Madara-kun! No molestaré.
Madara fue a acostarse a su cama para dormir hasta que sintió que Momo se acostaba junto a él y se disponía a dormir también. No le dijo nada, se volteó, cerró los ojos y luego de un rato quedo dormido.
No muy lejos de aquellos departamentos se encontraba el de cierta pelirrosa quien intrigada por el hombre de hace rato se sentó a tomar un café y pensar a cerca de él, Madara se llamaba ella lo recordó. Sakura tenía muchas preguntas acerca de él, en cuanto lo vio sintió la necesidad de alejarse lo más posible de él pero a la vez la de saber más. Como sea, sabía dentro de ella que se volverían a ver y esperaba obtener las respuestas a sus dudas cuando eso sucediera. Por mientras se dedicaría a leer el libro que se acababa de comprar.
Luego de un rato de leer, decidió ir a dormir para amanecer con buen aspecto al día siguiente por lo que se fue a acostar a su cama y descansar en los brazos de Morfeo.
Este ha sido el primer capítulo de mi primer fanfic, yaaaay. Por favor si ven faltas de ortografía háganmelas saber. Espero sus reviews y bueno, si es de su agrado esta historia la continuaré si no, la dejaré. Quiero aclarar que la idea de este ff es de ángeles y demonios. Es una historia Madasaku, Sakura sería ángel y Madara demonio. Habrá OC's sí. Sin más me despido. Espero les guste y no me linchen, soy nueva en esto…
-Dilirx~
