Todos los personajes de Rurouni Kenshin son propiedad de su autor y sólo los tomé prestados un momentito para escribir esto…

CICATRICES.

Por: NaryMont

Capítulo 12: Vendajes.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Y el tiempo se pasa rápido cuando la vida es buena, eso pensaba Yumi, Hoji llegaría en un par de días según su ultimo telegrama, así que se esmeraba en tener todo el trabajo listo y lo más prolijo posible. Internamente esperaba su aprobación.

Terminó de anotar los últimos movimientos del día en el enorme libro de pasta oscura cuando tocaron a la puerta, Akemi entró a la habitación, era la última ocasión en que atendía a Shishio.

- Gracias por todo Akemi-San – Yumi se inclinó hacia la muchacha que le había enseñado tanto – Le deseo prosperidad en su proyecto para convertirse en médico.

- Gracias Yumi-San – la joven miró a Yumi y pensó en lo admirable que era, a todas luces sabía que su atención desmedida para aprender tanto sobre vendajes y el cuidado de la piel, era por el gran amor que le profesaba a Shishio-Sama.

- Espero pueda aceptar esto – Yumi le extendió un pequeño paquete envuelto, lo había comprado con el sueldo que Hoji le asignara – Es como agradecimiento por su tiempo y paciencia.

La muchacha tomó el obsequio y lo abrió, era una prenda elegante y de color sobrio, de una tela de gran calidad; lo identificó como aquella vestidura que usaban los médicos para proteger su ropa cuando atendían a los pacientes.

- Muchas gracias – dijo la joven conmovida por el detalle.

- Estoy segura que será una gran doctora, le dará mucho orgullo a su familia y a su abuelo – Yumi le sonrió con sinceridad, de un tiempo a la fecha deseaba que todo el mundo fuera tan feliz como ella lo era.

- Y yo estoy segura que bajo sus cuidados él estará mejor que con cualquiera – contestó la muchacha – Soy consciente que el amor y el cariño curan más que los mejores medicamentos y los doctores más profesionales.

Yumi guardo silencio, su cara poniéndose colorada, acaso era tan obvio su amor hacia Shishio que hasta esa joven se había dado cuenta.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Shishio leía el reporte de Soujiro, el último de los viajes del joven había sido muy fructífero, localizando a dos de las personas de la lista que le diera tiempo atrás. El joven sonriente realizaba un gran trabajo de investigación, lo individuos que buscaba no eran comunes y por lo mismo difíciles de encontrar.

- Y Kamatari-San está trabajando ahorita en una isla del sur, no he podido comprobarlo, pero al parecer sirve a un comerciante de textiles como guardaespaldas. – informó Soujiro cuando Shishio terminó de leer los documentos y bebía de su té.

- ¿Sigue siendo tan bueno con su oz? – preguntó el hombre vendado, recordando al joven que había visto pelear con tan particular arma, tiempo atrás cuando realizara uno de sus viajes al oeste del país.

- Al parecer sigue perfeccionando su técnica, pero eso no he podido comprobarlo personalmente – contestó el muchacho luciendo su imperturbable sonrisa - ¿Qué es lo que tiene pensado hacer con todas esas personas Shishio-Sama?

- Ya lo sabrás a su tiempo - contestó el ex hitokiri sonriendo enigmáticamente

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Shishio se enfundó la yukata luego de tomar su baño diario, era hora de colocarse las vendas, estaba harto de todo eso, aunque tenía que admitir que el tratamiento que estaba recibiendo le servía en algo, porque podía realizar su entrenamiento diario y no sentía su piel tan tirante, pero eso no dejaba de lado el fastidio que le causaba realizarlo.

Entró a la estancia donde la asistente médica lo esperaba siempre con aquella montaña de vendas y aquella crema que refrescaba un poco su piel. Pero la chica no estaba, en cambio Yumi, sentada sobre sus rodillas ocupaba el lugar de Akemi. Las vendas de diversos tamaños a un costado de la mujer de labios cereza.

Sus miradas se encontraron por un momento, para Yumi no pasaron desapercibidos los ojos interrogantes de él. Se inclinó hasta casi tocar el tatami con la frente.

- Permítame realizarle el tratamiento, confíe en mí, yo lo cuidaré – dijo Yumi con voz decidida a pesar de los nervios que se habían instalado en sus entrañas. Había practicado mucho, memorizando los ingredientes de la fórmula, de hecho ella había elaborado el ungüento los últimos días aunque lo aplicara Akemi. También había ejercitado el vendaje en sí misma, recordando claramente las explicaciones sobre las articulaciones, para no interferir con el movimiento natural del cuerpo.

- ¿Y la chica que lo hacía? – preguntó él mientras se sentaba en el lugar de siempre, aunque parecía algo desconcertado.

- Ya no podrá venir, me avisó desde hace unos días que debía dejar Kioto para continuar sus estudios de medicina, así que yo le pedí que me enseñara el procedimiento, espero que eso no le moleste – dijo la joven todavía con la mirada agachada, buscando su aprobación.

Shishio la miró en silencio, tratando de entender el proceder de ella, durante días veía que parecía apurada con los libros de Hoji y estaban comiendo algo más tarde de lo usual porque Yumi tenía mucho trabajo y no se desocupaba a tiempo. Luego se desaparecía durante horas en la biblioteca y aunque él estaba ocupado con varios asuntos, gustaba de verla por momentos, conversar con ella o simplemente estar en la misma habitación, cosa que no había ocurrido en varios días, y ahora entendía, ella había estado aprendiendo cómo hacerle el tratamiento.

- ¿Por qué haces esto? – le preguntó con los sentimientos confusos todavía. La tomó de los hombros, mirándola a la cara, las mejillas sonrosadas de ella, los ojos muy abiertos. Sabía que su rostro quemado y expuesto debía de causarle al menos algo de incomodidad, pero los ojos oscuros lo vieron de forma franca, con aquella cristalina sinceridad y en ellos podía leer muchas cosas, tantas que por un momento algo se revolvió en su interior, no, no podía ser que ella…

- Yo… yo – las palabras se atoraban en su garganta ¿Era el momento? ¿Se atrevería a decirle?, lo que hacía era porque lo amaba ya no podía negárselo, lo amaba como nunca pensó hacerlo, como nunca imaginó que podía llegar a querer a una persona. Lo quería a un grado que, si él le pidiera la vida se la daría sin pensarlo un momento. Lo amaba tanto que dolía… Quería cuidarlo, quería protegerlo hasta donde sus escasas habilidades se lo permitieran. Pero tenía miedo de externar su sentir y su pensar, no quería su rechazo, sentía terror de que él se riera o tal vez pensara que no eran verdaderos sus sentimientos. Tenía temor de que la alejara.

- No tienes que hacer esto por agradecimiento – dijo él soltando sus hombros e intentó levantarse, no era necesario que ella le agradeciera de aquel modo, tal vez era que deseaba pagarle lo que había hecho al ayudarla – Ya bastante haces con los libros de Hoji.

- No… no lo hago sólo por agradecimiento – sujetó la manga de él, la voz algo titubeante, las mejillas más rojas. Shishio volvió a sentarse al notar la turbación de ella. Yumi bajó los ojos a sus manos que apretó sobre su regazo. Tratando de tomar la fuerza necesaria para decirle, esperaba que no se enfadara, que no la alejara de su lado, porque no sabría qué hacer si aquello ocurría.

- ¿Y por qué más lo haces? – preguntó él volviendo a su lugar frente a ella.

- Yo… yo - lo miró a los ojos y sintió temblar su corazón, pero su valor se esfumó ante el temor de una negativa - En verdad deseo cuidarlo, quiero que se sienta bien, por favor permítame hacerlo, seré cuidadosa, lo prometo – suplicó ella volviendo a bajar el rostro.

Él la miró, algo le decía que había algo más, pero prefirió dejar las cosas así, estaba seguro que en su momento lo averiguaría.

- Está bien – aceptó él –Puedes empezar – se quitó la yukata de la parte superior y Yumi suspiró tratando de serenarse, ahora demostraría lo que había aprendido.

Y comenzó con su tarea. Acomodó los vendajes donde pudiera tomarlos con facilidad, cada venda clasificada según su grosor, dependiendo el área que iba a cubrir, acercó el recipiente con el ungüento que previamente había preparado y comenzó su labor.

Inició por el cuello, con las manos muy limpias esparció delicadamente la crema, cubriendo con cuidado cada centímetro de piel. Shishio notó el cambio de inmediato, en primer lugar Akemi esparcía la crema con una pequeña brocha, Yumi con sus dedos, Akemi realizaba todo mecánicamente, Yumi muy concentrada en su labor, como si fuera lo más importante del mundo. Por un momento pensó que le temblaban las pequeñas manos, pero luego, su gesto era de total relajación y seguridad, los brillantes ojos femeninos atentos a lo que hacía, con un aura de profesionalismo que interiormente lo hizo sonreír. Una vez que terminó con su cuello comenzó a enrollar la venda delicadamente, pero a la vez firme. Le preguntó varias veces si estaba cómodo y si las vendas no estaban muy apretadas.

Así siguió con su labor, en silencio, más que una sesión de tratamiento, Yumi lo hacía parecer una ceremonia, una especie de ritual. No perdía detalle de cada uno de los movimientos seguros y elegantes de ella. Siempre que tenía que realizar el tratamiento era para él un fastidio, pero ahora disfrutaba de los cuidados que estaba recibiendo y se sentía algo molesto cuando ella se perdía de su vista, como cuando tuvo que tratar su espalda. Sólo podía percibir la presión de los suaves dedos y luego al iniciar el vendaje, hubiera jurado sentir el aliento cálido de ella cada que tenía que acercarse.

Cuando terminó con su cuerpo se hinco frente a él con las vendas más pequeñas e inició con su cabeza y cara, ahí fue donde pudo verla mejor debido a la cercanía. Con el rostro sereno pudo apreciar cada línea del delicado rostro, cada rasgo que antes había pasado desapercibido para sus ojos quedó expuesto. Tenía un hermoso color oscuro en sus pupilas, casi tan negras como la noche, las líneas alargadas la hacían parecer una especie de gato. Su nariz era pequeña y respingada, las mejillas sonrosadas resaltaban de la piel blanca. Podía sentir sobre él la respiración pausada y dulce de esa mujer que el destino había atravesado en su camino y no pudo más.

La atrapó por los hombros y ella lo miró con sorpresa, la cara a medio vendar de Shishio tan cerca de ella, el rollo de tela se soltó de sus manos y los labios de él buscaron su boca con desesperación, encontrando aquel sabor al que tan fácilmente se había acostumbrado y uno que jamás había probado en otra boca.

La invadió con la lengua, explorando como tantas veces esa cavidad húmeda y caliente, la lengua de ella a su encuentro acariciando y saboreando también. Shishio podía sentir el estremecimiento de ella cuando la apretó más a su cuerpo, siempre lograba acelerarlo de esa manera y le encantaba que ella siempre reaccionara a sus caricias de forma tan rápida. Ahondó el beso no queriendo que acabara, sentía cómo aquella pasión tan intensa que lo consumía era acogido por ella con naturalidad, como si siempre hubieran estado juntos, como si nunca hubieran conocido otro cuerpo antes que el que estaban sintiendo en esos momentos.

Se separaron a tomar oxígeno y Shishio sonrió al ver que ella todavía tuvo los ojos cerrados un par de segundos cuando la caricia había terminado ya, como si no quisiera salir de esa especie de hechizo en que se sumían cuando se besaban de aquella manera.

- Termine… Yumi-San – sonrió él, jugando con ella al hablarle de usted.

Ella asintió todavía turbada, volviendo a tomar el rollo de tela y pudo terminar de vendar su cara.

- Si está incómodo o las vendas se aflojan hágamelo saber por favor – dijo luego de un momento mientras recogía todo en una charola como se lo había visto hacer a Akemi en alguna ocasión. Ella inclinó la cabeza un poco cuando salió de la habitación, pero las palabras de Shishio la detuvieron en la puerta.

- Muchas gracias, Yumi – dijo él observando con todo detalle aquella figura menuda que tanto le gustaba.

- De nada Shishio-Sama – le respondió ella y pensó para sí "Gracias a ti por dejarme cuidarte, amor mío"

Él sonrió había sido el cambio de vendajes más corto y placentero de toda su vida.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Después de la llegada de Hoji los días se pasaron más rápido, él quedó muy conforme con el trabajo de Yumi y a diario veía satisfecho que la muchacha aprendía con fluidez lo referente a la contabilidad y manejos de los "negocios" de la organización. Además estaba el tema de la fortaleza, a la cual se mudarían en breve. Varias de las cosas importante ya estaban a buen resguardo en el edificio creado directamente en las entrañas del monte, eran pocos los días en que ya dejaran la mansión en la que habían residido.

Hoji también se sorprendió gratamente al ver que en efecto, Yumi había aprendido el manejo del telégrafo en tiempo record, así que era común en la biblioteca el continúo ruido de ambos aparatos mientras que cualquier cantidad de mensajes eran enviados entre ellos para constantemente estar practicando tal habilidad. Yumi juraba que con sólo escuchar los agudos sonidos conocía el contenido del mensaje que Hoji le enviaba.

Pero lo que más asombraba a todos en la mansión, en especial a los más allegados a Shishio, era el apego que éste mostraba hacia la ex-geisha, cosa que nunca habían visto en su vida y luego de casi cuatro meses de estar conviviendo juntos, era claramente un récord en cuanto a una sola mujer para Shishio. Y tal parecía que la relación lejos de enfriarse, cada día se fortalecía más. Se les podía ver por todos lados juntos, conversando, abrazados, riendo y no fueron pocas las veces que cualquiera podía sorprenderlos intercambiando un beso más allá de lo apasionado por el pasillo o cualquier rincón que les apeteciera. Además ella era la única que tenía permitido presenciar los entrenamientos de Shishio, en pocas palabras estaba presente en todos los aspectos de la vida del hombre vendado.

Hasta las reuniones de los miércoles por la noche podían ser placenteras para Shisho, porque luego de aquella ocasión, en que se molestara con su capitán de guardias por ver con insistencia a Yumi, éste miraba a todos lados menos a la mujer que se había vuelto una constante en las juntas y que siempre permanecía a la derecha de Shishio; claro, no había sido muy agradable la "conversación" entre Shishio y Hyobe sobre observar demasiado a las mujeres de otros, como resultado, tenía un par de dientes bastantes flojos, pero agradecía todavía tener la cabeza sobre sus hombros. Esa noche la reunión se llevaba a cabo de manera habitual cuando Hisato Kuro sacó a relucir la investigación que Shishio le encargara tiempo atrás.

- Puedo asegurar que Goro Fujita es Hajime Saito – afirmó el astuta espía - todo indica que luego de la restauración se unió al gobierno y ahora es uno de sus perros guardianes.

Shishio pareció pensativo, nunca, en su época de Hitokiri se había topado con ese lobo de Mibu, pero su fama era bien respaldada debido a su habilidad con la espada, ninguno de los Ishin shishi había sobrevivido a su katana, con excepción de Battousai, su antecesor.

- Mantenlo vigilado – dijo Shishio – quiero que me informes de todos sus movimientos.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Fujita entró con paso firme a la elegante y amplia oficina, un escritorio trabajado en maderas finas era el centro de atención, tras de éste un enorme ventanal le daba luz y calidez al lugar. A la izquierda un mueble de piso a techo lleno de innumerables libros le daba el toque sobrio a la habitación.

Y ahí estaba Toshimichi Okubo el último gran patriota de la restauración Meiji, sentado frente al escritorio terminando de leer y firmar unos documentos que su secretario le llevara.

- Adelante Fujita-San – ordenó el hombre sin despegar la mirada de los papeles frente a él. Con una elegante firma y luego con un sello terminó con el último pliego. Con una seña le indicó la silla frente a él. No entendía porque un oficial de policía de un rango relativamente bajo de Kioto pedía una cita con él. Sobre todo en especial "ese" personaje.

El secretario salió de inmediato dejándolos solos. Luego de los saludos formales ambos hombres comenzaron una plática que cimbraría las bases del gobierno Meiji.

- Y bien… ¿De qué deseaba hablarme Fujita-San?

- Soy yo el que deseo que me hable todo acerca de Makoto Shishio, Okubo-Sama – respondió el hombre del traje azul marino y casi pudo ver cómo los ojos de Okubo se abrían con sorpresa.

- ¿Por qué desea saber acerca de fantasmas del pasado? – indagó Okubo poniéndose de pie, acto que no pasó desapercibido para los agudos ojos de Fujita y que tenían el propósito de calmar los nervios del hombre fundado en aquel elegante traje occidental hecho a la medida. Había cosas del pasado que había que enterrar y olvidar y él tenía tantas que no le servirían ni todos los cementerios del Japón para sepultarlas.

- Porque puede que no sea un fantasma y no esté en el pasado – contestó el policía mientras se cruzaba de piernas y encendió un cigarrillo. La palidez del rostro de Okubo le indicó que no era nada bueno lo que iba a escuchar y que su maldito instinto no le había fallado.

- ¿Por qué lo dices? – preguntó Okubo mientras servía dos copas de sake y le ofrecía una.

- Tengo información confiable, que me indica que Makoto Shishio está vivo, reside en Kioto y probablemente está conspirando para hacer algo grande – le explicó con la calma de quien comenta lo soleado del día.

Okubo casi se ahoga son su trago y clavó la mirada descompuesta sobre el hombre frente a él. Pasó su mano sobre su cabello mostrando su desesperación.

- Debe estar de broma Saito-San – dijo Okubo utilizando el antiguo nombre de cuando era miembro del Shinsengumi. El aludido enarcó una ceja, así que las máscaras se iban a dejar de lado.

- Nunca bromearía con algo así – dio otra calada a su cigarrillo.

- Supongo que escuchaste hablar de "Battousai" – le preguntó Okubo pensativo. Colocó sus manos a su espalda y volteó hacia la ventana, como si en ella pudiera encontrar las respuestas que buscaba. Saito sonrió con sarcasmo mientras afirmaba con la cabeza, claro que había escuchado de él, todo mundo sabía acerca de él, y no fueron pocas las veces que sus espadas chocaron en el pasado – Pues bien, cuando Kenshin Himura salió de las sombras como hitokiri nosotros…

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

La fortaleza del monte Hiei era una verdadera obra de ingeniería en toda la palabra, para su seguridad se había aprovechado el arduo labor de la naturaleza, que durante siglos había labrado en la roca varias cuevas subterráneas y un espléndido laberinto en una serie de accidentes geográficos, costando la vida de muchos de los constructores, que habían ido a terminar en alguna de sus escabrosas profundidades.

Luego de la intrincada entrada se abrían una serie de diversas habitaciones con medidas específicas que Shishio personalmente había pedido, luego unos pasillos, en los cuales cualquiera que no conociera su distribución, se perdía fácilmente debido a las puertas de igual arquitectura que se dispersaban a la misma distancia a sus costados.

La primera vez que Yumi entró ahí no pudo evitar un gesto de asombro en su rostro que hizo reír a Shishio, de igual manera junto con él, Soujiro y Hoji no fueron pocas las veces que visitó el lugar. Pero la chica era inteligente y luego de solicitar a Hoji un mapa del sitio lo memorizó, a tal grado, que sorprendió a los hombres, pues un día en una de sus constantes visitas pudo guiarlos perfectamente a través de la intrincada entrada.

Internamente el pecho del hombre vendado se llenó orgullo.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

- ¿Te gustaría viajar? – le preguntó Shishio a Yumi que permanecía recostada sobre su pecho, acababan de hacer el amor y la muchacha todavía trataba de regular su agitada respiración. El hombre permanecía con la vista perdida, todavía en su cuerpo los vestigios del placer experimentado esa noche.

- Me encantaría, nunca he salido de Kioto – respondió ella extenuada colocando la barbilla sobre el torso de él y mirándolo con una sonrisa, sus senos aplastados sobre el varonil torso, el cabello desordenado y la frente todavía con algunas perlas de sudor. Estaba totalmente sensual a los ojos masculinos - ¿A dónde iremos? – preguntó mientras acomodaba un mechón de cabello tras de su oreja.

- Visitaremos unas aguas termales – contestó él repitiendo la acción de acomodar el mechón rebelde que había vuelto a caer sobre su cara. La miró de forma especial, esa mirada que sólo podía dedicarle a ella en la intimidad, no podía negar todas las sensaciones que aquella mujer despertaba en él.

- ¡Eso me encantaría! – exclamó ella y él le sonrió. Yumi volvió a recostarse sobre el pecho del hombre.

Shishio, como cada noche, acarició aquel cabello de seda hasta que pudo sentir el momento exacto en que ella se quedó dormida; era increíble la paz que compartir la cama con Yumi podía transmitirle, sonrió ligeramente y unos momentos después él también se hundió en la tranquilidad del mundo de los sueños.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Yumi miró por la ventana, la tarde estaba cayendo y pronto anochecería, esa jornada había sido una locura para ella, el día anterior habían terminado de cambiar todo a la fortaleza y luego del viaje a las aguas termales que Shishio le había prometido, ya no volverían a la mansión, sino directamente al monte Hiei. Hoji la había dejado sola, porque estaba acomodando todo en las nuevos instalaciones y ella se había quedado en la biblioteca casi todo el día para poder "limpiar" de documentos comprometedores el lugar, así que buena parte de su tiempo se encargó de alimentar la chimenea que había estado encendida por largas horas.

Con un suspiró terminó de arrojar un fajo de pliegos dando por terminada su labor. Estaba algo emocionada esa noche, ya que ella prepararía la cena y en su mente había repasado el menú, haría todos los platillos favoritos de Shishio. Yasu no se encontraba debido a que su hija había dado a luz en la madrugada y estaba con ella y con el bebé, le había avisado con un mensajero a Yumi que había sido un varoncito, lo cual alegró mucho a la ex-geisha, ya que sabía que Yasu deseaba un nieto. Anotó mentalmente preparar un sobre con dinero, como regalo por el nuevo integrante de la familia.

Alisó su kimono y se disponía a ir a la cocina cuando un estruendo cimbro la casa, siendo el aviso del inicio del caos.

Cayó al suelo debido a la explosión cercana y todavía aturdida logró ponerse de pie. Los oídos le dolían debido al fuerte estruendo, apenas caminó dos pasos cuando un nuevo estallido se escuchó desde otra parte de la casa. Esperaba estar equivocada, pero al parecer estaban atacando la mansión. Al salir al pasillo, pudo escuchar los sonidos de la batalla campal que se llevaba a cabo en el patio y en el primer piso. Se podían oír el sonido de las espadas chocando y también el refuego de armas occidentales. En ese momento el corazón se le paralizó, sabía que con la katana nadie podía ganarle a Shishio, no sabía mucho de técnicas de combate, pero tampoco era una tonta para no darse cuenta de la fuerza que él tenía y de lo poderoso de su técnica de espada, pero las armas de fuego eran muy diferentes.

Corrió con todas sus fuerzas por el pasillo, tenía que ir al área de entrenamiento, ese lugar era en donde Shishio dijo que estaría hasta la cena, vería el entrenamiento de unos soldados que Hyobe le recomendara para la nueva guardia. Rogaba interiormente que Soujiro se encontrara con él. Pero al llegar a la escalera sabía que jamás podría pasar por ahí, a donde volteara guardias y al parecer policías, se batían a duelo con katanas, disparaban armas o a puñetazo limpio hacían de todo para hacer caer a su oponente.

Regresó por el pasillo, un nuevo ataque de cañón cimbró la casa, logró mover una enorme pintura que adornaba el pasillo y se introdujo en el angosto espacio que quedó a la vista, esperaba que ese pasadizo secreto la llevara lo más cerca de la salida para buscar a Shishio.

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

En el patio la batalla era intensa, pero tres hombres mantenían a raya a gran número de elementos policiacos, Shishio, Soujiro y Hyobe, movían con maestría la katana. El ataque los había tomado por sorpresa, pero al fin acostumbrados a actuar de manera rápida se habían sobrepuesto y ahora eran muchas las bajas que estaban ocasionando. Pero el hombre vendado se estremeció, al ver los cañonazos que estaban dirigidos al edificio principal de la mansión. Uno muy cercano a la biblioteca.

- ¡Hyobe ve por Yumi! – gritó Shishio al tiempo que con un solo movimiento de espada hacía caer a tres hombres, agitó la espada para sacudir la sangre – llévala al carruaje que ahí me espere – le indicó y continúo con la batalla.

Hyobe se dirigió rumbo a la casa, pero a medio camino se encontró con Yumi que corría desesperadamente rumbo a la sala de entrenamiento.

- Yumi-san debo llevarla al carruaje – tomó a la muchacha de un brazo. Pero ella forcejeó para zafarse.

- ¿Y Shishio-sama? – le preguntó angustiada.

- Está bien, me ordenó que la llevara al carruaje – le dijo volviendo a tomarla del brazo jalándola.

- ¿Está luchando? – le interrogó con la mirada llena de preocupación.

- Sí – afirmó Hyobe. Yumi con una fuerza que no conocía, se logró soltar del agarre fuerte del hombre y corrió para buscar a Shishio, él no debía pelear por tanto tiempo, lo tenía prohibido dado su condición médica.

No tuvo que avanzar mucho, lo pudo mirar a lo lejos, luchaba con gran agilidad en compañía de Soujiro, más y más policías caían bajo su espada, pero podía observarse que la cantidad de elementos no disminuía y los superaban más de diez veces en número.

- ¡Shishio-sama! – gritó con todas sus fuerzas haciendo que el guerrero vendado volteara hacía ella. Yumi vio cómo él corría a su lado y con una velocidad que parecía sobrehumana estuvo casi al instante a su lado. Entendió el por qué en un segundo cuando con gran habilidad detuvo una espada que estuvo a punto de cortarla, el infortunado cayó muerto con la garganta rebanada en menos de un segundo.

- ¡Corre hacia el carruaje! – le gritó mirándola con furia. Estaba molesto porque se había puesto en peligro de manera innecesaria.

- ¡No me voy a ir sin usted! – le increpó ella retándolo con la mirada – Sabe que no puede luchar mucho tiempo – le dijo con la voz más alterada. Shishio la miró con clara irritación. Podía ser tan testaruda si se lo proponía.

- ¡Vamos! - le dijo dándole en parte la razón, pero también la quería poner a salvo, todo se estaba complicando mucho por ahí - ¡Soujiro! – gritó y el chico Seta volteo hacia la pareja, sólo una mirada de Shishio y asintió entendiendo el mensaje que su mentor le diera de forma muda.

- ¡Por aquí Shishio-sama! – indicó ella haciendo que la siguiera – hay un atajo, podremos llegar al carruaje que está en el final del bosquecillo – explicó Yumi, refiriéndose al conjunto de árboles que abarcaba bastante espacio de la parte posterior de la propiedad.

En la huida, casi tropiezan con Hyobe que venía siguiendo los pasos de la muchacha, los tres corrieron hacia uno de los pasillos de la casa, siguiendo a Yumi, Soujiro los alcanzó de inmediato, la katana del muchacho escurriendo sangre por toda la hoja. Llegaron hasta donde una estatua adornaba una de las esquinas del pasillo.

- ¡Rápido entren aquí! – La muchacha presionó uno de los dedos de la estatua y en la pared apareció un hueco pequeño. Entró Hyobe y Soujiro, Shishio esperó que la joven entrara pero antes de hacerlo, un grupo de oficiales apareció y comenzaron a dispararles, Yumi empujó a Shishio y luego ella entró al final, pudieron escuchar como las balas se habían incrustado en la pared justo detrás de ellos.

Siguieron por el oscuro y angosto pasillo por algunos minutos, el ruido de la batalla se iba apagando conforme se adentraban por el largo túnel. Shishio notó que Yumi parecía quedarse atrás, era de esperarse, ellos estaban acostumbrados a correr de esa manera pero ella no, así que la tomó de la mano tratando de ayudarla en su caminar. No podía cargarla para avanzar más rápido, debido a lo reducido del espacio.

Lograron salir unos minutos después, caminaron apenas un poco y tras unos frondosos árboles estaba el carruaje esperándolos. Hyobe tomó el puesto del conductor y Soujiro, Shishio y Yumi subieron al compartimiento de los pasajeros. A los pocos minutos se alejaban del lugar a toda velocidad.

- ¡¿Qué demonios fue lo que pasó atrás?! – exclamó Shishio luego de un rato de camino.

- No lo sé – contestó Soujiro, pero es probable que alguien nos delatara – supuso mientras veía a través de la ventanilla la luna que débilmente iluminaba el paisaje.

- Cuando sepa quién fue, deseará no haber nacido – dijo Shishio apretando con rabia los dientes.

Shishio sintió cuando Yumi se recargó a su costado, parecía agotada luego de la reciente huida.

- Shishio-sama – apenas murmuró Yumi con la voz demasiado baja – extendió una mano temblorosa frente a sus ojos como desconcertada.

Shishio la abrazó hacía él y algo viscoso mojó su guante. El olor metálico de la sangre invadió con fuerza su nariz. Tomó la pequeña mano de Yumi y algo oscuro y húmedo escurría de ella.

- ¡Enciende la lámpara Soujiro! – lo apresuró Shishio.

La débil luz de la lámpara de aceite les mostró un cuadro nada prometedor. El kimono de Yumi, antes de color verde, lucía rojo, empapado de sangre en un costado de la muchacha.

-¡Maldición! – Exclamó el hombre vendado, Soujiro con los ojos muy abiertos - ¡Dile a Hyobe que se apresure!... ¡Necesitamos un médico de inmediato!

Soujiro con el carruaje en movimiento abrió la puerta y haciendo gala de su gran habilidad saltó al lugar del conductor. Volvió casi de inmediato, para ver cómo Makoto Shishio, con una sorprendente rapidez, se quitaba la venda de su brazo y usando el obi de la muchacha y sus propias vendas, taponeaba la herida de bala que Yumi tenía en su costado y por donde a través de la sangre que brotaba, se le escapaba lentamente la vida…

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-

Nota 06/06/16: Uno más… sí! Y que malvada de dejarlo aquí, pero es parte del show! Que emoción! Hasta yo me quedé picada -_^! Perdón por no haber actualizado el domingo, pero sucedió que ahorita por acá en mi ciudad tuvimos la llegada de una ola de calor desde el viernes, y todo bien, gracias a los maravillosos aires acondicionados, pero el sábado por cuestiones de compras, pagos y demás tuvimos que salir de casita al inclemente calor (nada mas 45° con sensación térmica de casi 50°), así que esta niña delicada (ósea yo U_U), estuve a punto de deshidratarme, el domingo me la pasé con dolor de cabeza, con algo de vómito y ya saben todo el cuadro completo, así que no tenía cabeza de checar el capítulo y de subirlo (sí… lo confieso leí un fic por ahí de una colega Pajaritoazul y medio navegue por internet, pero solo a ratitos, además no es lo mismo disfrutar un fic que checar que no metas la pata en uno que estás haciendo jeje!). Por suerte hoy estoy muy bien!

Lupita31,Emilyyy, SiaE, baavira, shishiyu, Enny, Blankaoru, Pajaritoazul y los Guest, un millón de gracias por tomarse el tiempo de leer mis locuras y sobre todo de dejar sus comentarios los disfruto todos y cada uno de ellos!

El 13 en proceso, llevo ya unas paginitas…

Besos y abrazos digitales y Hasta la próxima! … Nary^^: "Prefiero mil veces un mal anime que una buena telenovela"

Pd. Por cierto entrando en los oscuros mundos del gore, empecé la semana pasada con el anime Tokio Ghoul apenas cap 3 y súper enganchada! Ja ne!