Todos los personajes de Rurouni Kenshin son propiedad de su autor y sólo los tomé prestados un momentito para escribir esto…
CICATRICES.
Por: NaryMont
Capítulo 15: Reencuentro.
Hyobe se incorporó tocándose la cabeza que todavía le sangraba, estaba algo aturdido, tardó un momento en recordar qué hacía tirado en aquel callejón oscuro.
- ¡Esa desgraciada zorra! - exclamó. La muchacha lo había golpeado con una piedra, logrando escaparse y además se había atrevido a humillarlo. "Me las pagarás Yumi Komagata" pensó mientras se quitaba la sangre del rostro, sabía dónde trabajaba y si lo había rechazado bien podía mandarla al infierno, pero lo haría de una forma muy, muy especial y ni siquiera tendría que mancharse las manos. De pasó ganaría algo de dinero extra, ya se había hartado de estar a las órdenes de Makoto Shishio, era hora de cambiar de aires.
- ¿Así que prefieres estar muerta que conmigo? – murmuró a la nada, pues te voy a complacer, caminó algo tambaleante mientras pensaba detenidamente, ultimando los detalles de su venganza.
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Yumi no durmió nada, toda la noche la pasó sentada con la espalda pegada a la pared de su habitación, una horquilla con la que sujetaba su cabello, firmemente agarrada en su mano, mirando a la puerta, temiendo que ésta se abriera y apareciera ese asqueroso hombre, pero por suerte eso no sucedió, al parecer aquel maldito no sabía dónde estaba viviendo.
Yasu se sorprendió de ver a Yumi tan temprano en el restaurante, además que parecía muy nerviosa volteando hacia todos lados y hasta se había sobresaltado cuando la saludo. Aunque entendió todo cuando la joven a grandes rasgos le contó de su encuentro con Hyobe, claro no le habló de las perversiones del maldito, pero sí de que tenía miedo y que probablemente tendría que dejar su trabajo e irse de ahí. Pero Yasu la hizo desistir.
- No se atreverá a hacerle nada mientras esté aquí – dijo la mujer – sabe que no debe llamar la atención de nadie, menos de la policía, no le conviene – explicó Yasu, al parecer el haber servido en la casa de Shishio la hacía "comprender" ciertas situaciones.
- ¿Y cuando salga? – Preguntó Yumi – Creo que no sabe dónde vivo, pero puede tratar de atacarme de nuevo.
- Cuando salga esta noche vendrá conmigo – dijo Yasu.
- No, no quiero involucrar a nadie en esto – Yumi sabía que Hyobe era peligroso, sus instintos se lo gritaban.
- Ya estoy muy involucrada, además quiero ayudarla, por cierto Yumi… ¿Cómo cree que pude trabajar para Shishio-sama si no sé al menos evitar que alguien me siga?, conozco Kioto como la palma de mi mano, así que estaremos bien, no se preocupe y ahora a trabajar – terminó la mujer con una enorme sonrisa en el rostro.
Yumi devolvió la sonrisa y asintió, le haría caso a Yasu, algo le hizo sentir confianza, que su plan funcionaría.
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Soujiro bostezó y estiró lo brazos para luego volver a su desayuno, estaba muy cansado, no había dormido bien en muchos días, prefería viajar por todo el Japón que regresar al distrito rojo de Kioto; ese mundo era desgastante.
Con todo y que había visitado cada casa de té del distrito de Gion no había rastros de Yumi, los informes de los hombres que lo ayudaban tampoco arrojaron resultados positivos. Atacó con entusiasmo el cuenco de arroz, debía tener fuerzas para una vez más, como se estaba siendo costumbre, Shishio se exaltara delante de él y gritara que todos eran unos ineptos incluyéndolo. Cada día que pasaba el hombre parecía más y más desesperado.
Se quedó pensativo con la punta de los palillos en sus labios, tal vez, sólo tal vez, es que Yumi no quisiera acercarse a las casas de té y ellos habían estado perdiendo el tiempo buscando en el lugar equivocado. Tenía que cambiar de estrategia, pero ¿dónde buscar?, encontrarla sería muy difícil.
La puerta del comedor se abrió y entró un malhumorado Shishio apenas al verlo, le realizó la acostumbrada pregunta.
- ¿Tienes noticias, Soujiro? – la voz con un dejo de desesperación.
- Ninguna, Shishio-Sama – respondió el muchacho para luego pacientemente escuchar los gritos y reclamos del hombre vendado. Una vez que el hombre se hubo desahogado el joven continúo. – Creo que hemos estado buscando en el lugar equivocado, ampliaremos la investigación a otros distritos.
Shishio lo miró fijamente, acaso se había equivocado al pensar que ella volvería a lo de antes, era un completo idiota al haber imaginado que ella retornaría a la vida que odiaba, Soujiro tenía razón, era probable que Yumi se alejara lo más posible de la zona roja de Kioto. Se preguntó qué podía estarle pasando, de un tiempo a la fecha no podía pensar con claridad, se arrepentía enormemente haber dejado a Yumi, había pensado que ella sería una debilidad para él y sus planes, pero ahora se daba cuenta que era todo lo contrario, la chica era su fuerza, porque interiormente se sentía más poderoso al tenerla cerca, porque simplemente ella con su presencia, con sus cuidados lo llenaba de una paz que se traducía en una mente más aguda, más calculadora y porque la intensidad de sus emociones ella las canalizaba de una manera tan natural.
- Tienes razón Soujiro, hazlo – ordenó le hombre y salió sin siquiera voltear a la charola con el desayuno que le pusieran enfrente. Casi chocó con Hoji que entraba apresurado al comedor.
- Shishio-sama, hay una pista muy confiable para atrapar a Hiro Matzu – les informó el hombre de manera atropellada.
- ¡Vamos! – dijo Shishio – tenían que organizar todo para poder atrapar a ese traidor y más que nada, él necesitaba algo de acción, para poder encauzar toda la preocupación que no saber de Yumi le provocaba.
Los tres hombres salieron apresuradamente de la habitación.
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- ¿Estás seguro? – preguntó el hombre con una sonrisa torcida. La información que aquel tipo les diera era de suma importancia para su jefe y no perdería la oportunidad de agraciarse ante sus ojos.
- Sí, totalmente, ella sabe todo sobre la organización de Shishio, manejaba lo libros contables – contestó Hyobe bebiendo de la copa de sake frente a él. Se encontraba en uno de esos sitios de apuestas clandestinas que abundaban por los barrios bajos de la ciudad.
- Si ella es tan importante ¿por qué no está protegida? – preguntó otro de los tipos algo desconfiado.
- Pelea de amantes, Shishio la botó – dijo como toda explicación Hyobe encogiéndose de hombros - Ya estaba hecho, acababa de sellar el destino de Yumi y de Shishio, porque estaba seguro que con el "trato" que recibiera de parte de aquellos yakuzas la chica soltaría toda la información que sabía sobre el misterioso viaje que Hoji había realizado y sobre los continuos viajes de Soujiro por el Japón. Información de gran utilidad para Hiro Matzu.
- Bien... ¿Y dónde la encontramos? ¿Cómo es?
- Su nombre es Yumi Komagata. Tiene un coqueto lunar junto a la boca – Hyobe bebió de su copa y perdió la mirada a la nada frente a él, como si viera en ese momento a la mujer que describía – Es la mesera más bonita de un restaurante del distrito de…
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Durante el transcurso del día Yumi había estado muy nerviosa, cada que un cliente entraba su corazón latía con fuerza, pensando que se trataría de Hyobe, por suerte la jornada estaba por terminar y el hombre no se había aparecido por ahí. Esperaba poder llegar a casa de Yasu esa noche sin ninguna novedad.
Ya habían cerrado y todas las empleadas comenzaban con la limpieza de cada noche. Barrían, pulían los pisos y sacaban la basura generada ese día. Yumi sacó los dos cubos de madera llenos de desperdicios al callejón de detrás del local, cuando escuchó que alguien decía su nombre.
- ¿Yumi Komagata? - preguntó un hombre montado en un caballo que salió de pronto de entre las sombras.
La chica sintió el corazón acelerado y por mero instinto corrió de regreso al restaurante, pero nunca logró llegar a la puerta, porque el desconocido, con una sola mano, la levantó fácilmente del suelo para luego atravesarla sobre su montura y emprender la carrera a toda velocidad.
- ¡Suélteme! ¡Bájeme! – gritó ella forcejeando y pataleando, miró como otro caballo los seguía de cerca. Al parecer eran dos los tipos que la habían estado vigilando, no entendía qué pasaba, pero tenía miedo, mucho miedo.
- ¡Quieta! – le gritó su captor y cómo la chica se retorcía más y gritaba a todo pulmón pidiendo ayuda, un certero golpe en la nuca la hizo desmadejarse sobre la montura como un títere sin hilos.
Recuperó la conciencia al sentirse arrastrada por el suelo de madera de una casa, tenía atadas las manos en la espalda y una mordaza cubría su boca. Un tipo la tomaba de cada brazo hasta que llegarón al frente de una gran habitación, con fuerza la arrojaron a los pies de un hombre que jamás había visto. Era alto y corpulento y despedía un olor fuerte a sake mezclado con opio, estaba sentado y su calva brillaba con las lámparas que iluminaban la habitación.
El yakuza dejó de fumar y miró a Yumi con los ojos llenos de desprecio.
- ¿Y esta quién es? – preguntó a los hombres frente a él.
- Es la zorra de Makoto Shishio – explicó el primero de los hombres –tiene mucha información de los viajes que Hoji-San hizo hace poco. Llevaba los libros contables de la organización.
- Así que tú sabes lo que está planeando ese hijo de perra de Shishio – dijo el hombre tomando a Yumi de los cabellos fuertemente, como si quisiera arrancárselos de un sólo jalón. Ella gimió de dolor y cerró los ojos – Llévensela, "platiquen con ella".
La volvieron a arrastrar por el piso y la condujeron a una habitación, le vendaron los ojos y le quitaron la mordaza. Estaba aterrada, ella no sabía de lo que hablaban esos hombres, ella no sabía qué había ido hacer Hoji a Shangái, sólo sabía que mucho dinero se había gastado en ese viaje, que buena parte de la fortuna de Shishio se había usado en un pago, un sólo pago. La hincaron y comenzó a escuchar ruidos extraños, luego oyó el sonido de agua, como si llenaran un recipiente.
- Por favor… yo no sé nada, dejenme ir - exclamó Yumi. Algo le decía que no iba a salir viva de eso, nadie sabía dónde estaba, nadie podría rescatarla, ni siquiera Yasu había visto cuando se la llevaron.
No le contestaron, sólo escuchó las risas de los hombres alrededor de ella.
- Te voy a dar una oportunidad – dijo uno de ellos - ¿A qué dónde fue ese perro de Hoji?
- N-no lo sé – contestó Yumi con la voz temblorosa, algo en su interior la hizo callarse la información que sabía, si hablaba Shishio podría tener problemas…
Sintió la pesada mano de uno de los hombres en su nuca, luego la empujó hacia el frente, le sumergió la cara en el agua hasta el cuello y no la dejaba salir. Se sacudió, luchando por volver a la superficie, pero era imposible, se le terminó el aire muy pronto y comenzó a sentir que los pulmones le ardían dolorosamente. Eso era todo, iba a morir ahogada, era el final, sintió que la incociencia comenzaba a envolverla y lo agradeció, pero en el último segundo, la sacaron del agua. Por instinto, aspiro todo el aire posible a pesar de la tos que la atacó.
- ¿A dónde fue ese perro de Hoji? – volvió a repetir el hombre y ella sólo movió la cabeza de lado a lado.
La acción se repitió una vez más y de nuevo en el preciso momento la volvieron a sacar. En esta ocasión ni siquiera le hicieron la pregunta y la sumergieron de nuevo. Pero antes, escuchó cuando ambos hombres rieron, al decir uno de ellos: "Creo que estaremos en esto toda la noche"
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Los hombres que Shishio y Soujiro habían preparado estaban listos y alertas, luego de vigilar la mansión de Hiro Matzu durante días, esa mañana pudieron comprobar el hecho de que el yakuza se encontraba ahí, no habían dado con su paradero antes, ya que esa casa era propiedad de un familiar lejano, por lo que no sabían que ahí tenía su guarida. Además no eran muchos los guardias que la resguardaban, todo para no levantar sospechas de la organización de Shishio o de la policía.
Los hombres de Shishio, se escabulleron fácilmente por el lugar poniendo fuera de combate a los guardias exteriores, dentro no debía haber más de treinta individuos, así que eso sería fácil siempre y cuando no tuvieran armas muy sofisticadas, pero ellos tenían de ventaja del elemento sorpresa.
Shishio, Soujiro esperaron la señal para poder avanzar hacia la casa. A Hyobe no habían podido localizarlo, así que sólo ellos dos serían los que guiaran el ataque. A lo lejos pudieron captar la señal esperada y con total discreción corrieron a toda velocidad hacia la casa.
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Yumi sentía la ropa totalmente empapada, había perdido la noción del tiempo, no sabía cuánto llevaban repitiendo aquella tortura con ella, pero a esas alturas ya no le importaba, sólo rogaba para que la próxima vez no la sacaran a tiempo y pudiera morir.
Los hombres sonaban muy molestos y agitados, porque no le habían logrado arrancar una sola palabra, ya ni siquiera rogaba para que la soltaran, sabía que iba a morir, pero al menos no les daría lo que ellos estaban buscando. Uno de ellos le removió la venda de los ojos y apenas verlo un golpe en su mejilla le hizo voltear el rostro. Sintió el sabor metálico de la sangre dentro de su boca.
- ¿Te crees una chica dura, Eh? – dijo el hombre que la había golpeado, la tomó del mentón con rudeza y la miró directo a los ojos
– No importa, te aseguro que con el siguiente "tratamiento" ya no lo serás tanto, he visto a muchos que se creían valientes, hablar hasta de más – comentó el segundo hombre con voz perversa.
La sentaron sobre una silla y le soltaron las manos, luego se las ataron fuertemente en los descansabrazos de madera. Uno de ellos acercó una mesa y sobre ésta colocó un recipiente, Yumi no quiso ver lo que ahí había, pero un escalofrió recorrió su espalda y no era por lo helado de la habitación alejada de la casa en el que la tenían, ni por su ropa mojada.
- Hyobe no nos dijo que esta chica iba a ser tan testaruda, ¿eh? – comentaron entre ellos.
El escuchar aquel nombre Yumi volteó ¿Hyobe?, acaso ese maldito la había entregado a esos hombres.
- ¿Hyobe? – murmuró ella con la voz alterada.
- No sé qué le hiciste a ese hombre, mujer, pero en verdad no le agradas mucho – explicó uno de aquellos tipos – O tal vez fue por el buen dinero que se ganó con esto, pero dejémonos de charla y pasemos a la diversión. Voy a explicarte las reglas del "juego". Tomó el dedo índice de Yumi, estaba algo maltratado por el trabajo duro en el restaurante, pero aun así parecía muy suave en comparación con las manos agrietadas y grotescas de aquel maldito, lo acarició lentamente, ella se estremeció – Verás, recuerda que tienes veinte de estos y cada uno dolerá más que el anterior, aunque puedo asegurarte que no necesitaremos usarlos todos. – Su voz se tornó amenazante – Comenzarás hablar mucho antes de eso. Dime ¿eres zurda o derecha? – preguntó tranquilamente. Yumi no contestó, el miedo cerró su garganta, no sabía que pretendía – No importa, seré bueno y empezaremos con la mano izquierda.
Aquella bestia apretó el dedo de Yumi contra la madera y ella tembló de horror con lo que siguió; el segundo hombre, tomó del recipiente una fina astilla de bambú, delgada y larga, y la colocó entre su uña y su dedo, se retorció tratando de evitar lo que sospechaba que seguiría, pero no pudo moverse ni un centímetro.
- ¡No!, ¡No, por favor! – rogó, pero sus suplicas cayeron en oídos sordos, el hombre tomó también un pequeño martillo de madera y de un sólo golpe la astilla se encajó en el delicado dedo.
Un gritó sobrehumano brotó de la garganta de Yumi al experimentar aquel lacerante y agudo dolor, deseó desmayarse, deseó morirse al percibir cómo la terrible sensación subía desde la punta de su dedo lastimado, por todo su brazo llegando hasta su pecho, cortándole la respiración momentáneamente. El llanto acudió de inmediato a sus ojos escurriendo por sus mejillas. Su dedo pulsaba fuerte y a cada momento la oleada de dolor se repetía incesantemente. Lloraba sin poderse contener. Sentía también la humedad de la sangre tibia que brotaba de su herida.
- ¿A dónde viajó Hoji? – preguntó lentamente uno de ellos cerca de la cara de la muchacha, su aliento agrío inundando su nariz. En medio del llanto ella volvió a negar con la cabeza. – Bien, entonces seguiremos – dijo él con un falso tono de fastidio, aunque se veía claramente que estaba disfrutando lo que hacía. Agarró el dedo pequeño de la chica y luego el anular, como si no se decidiera con cuál seguir, Yumi temblaba de miedo y no podía dejar de llorar. Colocó otra astilla, se decidió por el anular.
Y la acción se repitió, el grito de su garganta la sorprendió a sí misma, y la electrizante y desgarradora sensación la volvió a recorrer atormentándola de nuevo. Lloró con más intensidad, si es que eso era posible. Sentía que el dolor iba a enloquecerla.
- ¡Ya no!... ¡Ya no! – gritaba, los labios le temblaban, todo su cuerpo temblaba, mientras los hombres sonreían entre ellos.
- ¿A dónde viajó Hoji? – aquella maldita pregunta de nuevo. Yumi mordió sus labios hasta hacerlos sangrar. Sintió que acomodaban una nueva astilla en su dedo medio.
- ¡Fue a Shanghái!... ¡Fue a Shanghái! - gritó desesperadamente sintiéndose una traidora pero ya no quería experimentar ese dolor de nuevo. A esa bestia no le importó y clavó la astilla en el frágil dedo. Un nuevo grito desgarró la garganta de la muchacha. Sintió como su sangre mojaba su mano y se sentía pegajosa sobre la superficie de madera; de nuevo deseó desmayarse, porque la sensación era apabullante, tremenda, la oleada de dolor cimbró todo su cuerpo haciéndola temblar y estremecerse… y gritó de nuevo que pararan, pero eso no sucedió…
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La espada de Shishio y Soujiro se movía con una velocidad sorprendente, por más que los oponentes intentaban atacarlos, simplemente no podían. Con arteros movimientos uno a uno los secuaces de Hiro Maztu fueron cayendo. No tenían ninguna oportunidad contra ellos, en medio del asalto a la casa habían salido a relucir varias armas de fuego, pero sólo lograron herir y matar a pocos de los hombres de Shishio, rápidamente los guardias fueron reducidos y terminaron muertos, bañando con su sangre los elegantes pisos de madera.
Caminaban habitación por habitación buscando a Matzu, el maldito cobarde ni siquiera había dado la cara aún, sólo había mandado a sus hombres al frente. Deslizaban con rapidez cada una de las puertas y casi terminaban con todas. Pensaban que tal vez el yakuza se había esfumado, cuando lo encontraron, casi temblando de miedo en una de las habitaciones del fondo de la casa.
Shishio se acercó al hombre con paso lento, Soujiro tras él. Tomó al maldito del cuello y con fuerza lo levantó.
- Así que nos traicionaste hijo de puta – dijo Shishio con un tono amenazante. Acercó la Katana a la garganta del hombre que respiraba con dificultad.
- ¡No, no…Shishio-sama! – rogó el infeliz – ¡No me mates, te daré todo, pero no me mates!
El hombre vendado lo miró con asco, sería tan fácil rebanarle el cuello como a un cerdo y dejarlo desangrar hasta morir, pero eso sería muy sencillo, tenía que volverlo un ejemplo para los demás yakuzas, para que los otros no se atrevieran a traicionarlo también.
- ¡Llévatelo Soujiro!, "platicaré" con él más tarde – dijo arrojándolo a los pies del jovencito sonriente
- ¡No, no! - gritó el Yakuza sabía que el hombre vendado lo acaba de sentenciar a algo peor que la muerte. ¡Mátame ahora! – exclamó rogándole, prefería que lo matara de una vez, de esa forma no sufriría tanto – Mátame ahora y te diré algo que te incumbe - Shishio lo volteó a ver, un presentimiento lo hizo prestar atención a las palabras de Matzu.
- T-tu mujer… tu mujer está en la habitación del fondo – declaró el Yakuza con palabras atropelladas.
Shishio abrió los ojos, aquel desgraciado le estaba tomando el pelo, ¿qué podría estar haciendo Yumi ahí? De nuevo lo levantó y lo puso a la altura de sus ojos.
- ¡¿Qué demonios estás diciendo?! – el puño apretado sobre su garganta, los ojos desorbitados de rabia.
- Tu chica… esa que llevaba tus libros contables, está aquí…
- Si tan sólo estas mintiendo, te mataré más lentamente – lo amenazó Shishio apretando fuertemente los dientes. Arrojó de nuevo la tipo al suelo y salió rápidamente de la habitación.
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Yumi sollozaba temblando en la silla, quería que todo se terminara, no soportaba más, su mano completa era una masa de dolor que la hacía retorcerse y llorar con fuerza.
Abrió los ojos enfocando a sus verdugos que de pronto veían hacia la puerta. En medio del sufrimiento alcanzó a escuchar sonidos de pelea y otros de cosas que se rompían, luego varios disparos retumbaron en sus oídos, algo estaba sucediendo fuera de esa habitación.
Después de un rato todo se detuvo, los hombres intercambiaron miradas, preguntándose que debían hacer, dejaron sus instrumentos sobre la mesa y se encaminaron a la puerta, sus manos se dirigieron en automático a sus espadas.
De pronto la puerta se rompió en mil pedazos y Shishio entró en ella. Nada lo tenía preparado para el cuadro que apareció ante sus ojos. Miró a Yumi, sentada sobre una silla de madera, llorando, su labio partido, con su cabello desarreglado y luego miró su mano ensangrentada, comprendió todo de golpe, la habían estado torturando. Todo se volvió rojo para él.
Yumi observó todo como en cámara lenta, había visto entrenar muchas veces a Shishio, siempre la había maravillado su velocidad, su fuerza y sus diversas técnicas, algunas engañaban a sus ojos inexpertos con facilidad, pero nunca, nunca, lo había visto matar a nadie. Sus prácticas eran en solitario y cuando entrenaba contra alguien, no lo mataba, aunque en la mayoría de las ocasiones salían heridos, ahora era diferente. Abrió los ojos sorprendida. Aquellos malditos no tuvieron tiempo de nada.
Shishio literalmente los rebanó ante sus ojos, los descuartizó esparciendo sangre por todas partes, salpicando su cara y su kimono también. La katana cortando piel, carne y huesos con facilidad. Comprendió por completo el por qué sus hombres le temían tanto, supo el por qué su espada causaba tanto respeto. Por algunos segundos perdió la noción de todo a su alrededor y creyó que hasta había dejado de respirar. Entró en shock. Una voz llamando su nombre la trajo de nuevo a la realidad.
- ¡Yumi, Yumi! – la voz preocupada de Shishio le hablaba, acunaba su rostro, lo acariciaba. Enfocó su mirada en los ojos que pensó que no volvería a ver nunca. Y todo llegó de golpe, el dolor, el terror y el llanto. Tenerlo frente a ella la rompió por completo, los sollozos sacudían sus hombros y le evitaban poder hablar.
- S-Shishio-sama – logró articular por fin mirándolo, creyendo que tal vez era parte de su imaginación y que se desaparecería de un momento a otro.
- Tranquila, ya pasó todo – la calmó mientras la desataba y revisaba su mano herida. Esos hijos de perra la habían hecho sufrir mucho y de nuevo él no había podido evitarlo – Tengo que sacarlas – dijo preocupado mirando las astillas que estaban clavadas en sus dedos – Dolerá – advirtió. Ella asintió temblando.
La muchacha gritó a cada trozo extraído y Shishio se sentía un miserable. Cuando terminó la muchacha lloraba con más fuerza, la abrazó, apretándola contra su pecho. Se maldijo mil veces por haberla dejado, tenía que haber supuesto que sus enemigos sabrían de ella, pero aquello se le hacía imposible, salvo el personal de la mansión nadie tenía porque enterarse que Yumi era su mujer.
- Shishio-sama… Hyobe… es un traidor – susurró Yumi pausadamente a su oído y luego sintió como su frágil cuerpo se desmadejaba contra él. Había perdido el conocimiento. La cargó con cuidado; al voltear a la puerta se encontró son Soujiro que miraba sorprendido a la joven inconsciente en sus brazos.
- Mata a Hiro Matzu, quema todo – le ordenó a Soujiro caminando a la salida – Y busca a Hyobe, ¡Lo quiero vivo! – esto último dicho con rabia, con una furia tremenda, apretando los dientes.
Oprimió contra sí el liviano cuerpo de Yumi y con paso apresurado salió de aquella maldita casa.
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Nota 20/06/16: Hola, Hola! Sí traigo casco puesto, sé que me lloverán coscorrones, en primera por no actualizar ayer domingo y segundo porque hice sufrir muchoooo a Yumi! Lo siento, pero es necesario (creo que también influyó ver tanto Gore por culpa de Tokyo Ghoul U_U!) En fin, aquí está y espero sus comentarios!... Al menos ya están juntos otra vez! Pero falta que Yumi perdone a Shishio! Y vamos a ver qué le pasa a Hyobe! (Quieren que termine de ver la 2da. Temporada de Tokyu Ghoul para que me ponga súper perversa con ese maldito?) ja, ja. Como siempre les agradezco el tiempo que invierten en leer estas locuras y sobre todo que comenten! También agradezco sus recomendaciones de anime, por lo visto tendré unas vacaciones de verano bastante "ocupadas" teniendo mucho qué ver! YUPI!
baavira, shishiyu, SiaE, Enny, Emilyyy, Lupita31, Guest, Pajaritoazul., gracias, gracias por dejar sus opiniones y su sentir por este loco fic!
AzureyesDragon: Ja, ja no estoy libre de equivocarme con la ortografía y también con algunas palabras japonesas, pero gracias por hacerme ver los errores, ya estarán corregidos, por lo regular leo varias veces los caps antes de subirlos, pero te confieso que me he emocionado tanto con estos últimos que sinceramente sólo los leo un par de veces y ¡van para arriba! Así que se me tenían que ir errores, si notas algunos en este capítulo te agradecería que me los hicieras saber, de hecho planeo que ya que termine el fic, dar una revisada completo y corregir cualquier "horror" que tenga.
Blankaoru: Siempre pensé que Yumi era una persona muy inteligente, por eso es que la puse hacer algo, también quise que aprendiera a cuidar del cuerpo de Shishio porque de hecho eso es lo que ella hace principalmente, pero todo de manera paulatina, ¡gracias por comentar capítulos atrasados! Lo aprecio mucho y por cierto ¿para cuándo otro capítulo de "La protegida"? ¡Quiero más! Soy una adicta a KenshinXKaoru ^_^
Besos y abrazos digitales y Hasta la próxima! … Nary^^ : "Prefiero mil veces un mal anime que una buena telenovela"
