¡Y aquí esta el capítulo número cuatro!

ACLARACIONES:

Letras negritas: pensamientos.

¡Aquí vamos!


Sakura y Madara se dirigían a casa de la pelirrosa en el taxi al que ambos subieron, en el transcurso nadie dijo nada, la chica solo miraba hacia la ventana y el pelinegro la volteaba a ver en veces de reojo tratando de contemplarla bien.

Mientras la veía se daba cuenta de lo linda que era. Tenía una belleza fuera de lo común debía admitir y eso le llamaba la atención. Tuvo que tratar de no pensar en el olor que emanaba esta y en la esencia que desprendía así que mientras ignoraba esto simplemente la observaba lentamente. Tenía un perfil fino, su nariz era pequeña y respingada, su piel muy blanca, unos labios si bien no muy grandes, eran de hecho exquisitos para su gusto. Lo que más le llamaba su atención eran sus ojos. Grandes y de un tono muy peculiar, jade. Después inspecciono su cabello, era corto, a él siempre le gustaron las mujeres con cabello largo pero con ella parecía no desagradarle el corto. Le gustaba. A pesar de que fuera color rosa, algo raro pero no se quejaba.

-Serán $100.- El señor del taxi distrajo de sus pensamientos a Madara. Al parecer ya habían llegado al hogar de su secretaria.

Sakura se disponía a pagar cuando el pelinegro se lo impide.

-Yo pago Sakura.

-Oh, está bien Madara-sama.

La ojijade bajó del taxi y se dirigió a la puerta de su casa mientras buscaba las llaves de entre su bolsa. Cuando las encontró el Uchiha se encontraba ya detrás de ella. Abrió la puerta lentamente y se giró hacia su jefe.

-Bien, tal vez esté un poco desordenado, imagine que no vio nada de eso. No he tenido tiempo de alzar.- Comentó un poco sonrojada.

-Hm.

Ambos entraron a la casa y la Haruno fue a prender las luces ya que estaba todo muy oscuro.

-Por favor sígame por aquí.- Le habló la chica al Uchiha quien estaba quieto delante de la puerta de entrada.

Caminaron a lo que parecía la cocina. Era pequeña, de hecho la casa de la chica era pequeña. Madara no estaba acostumbrado a estar en casas así. Sin embargo sentía que tenía un ambiente acogedor.

-Sí, tal vez sea pequeña pero es bastante cómoda para mí, vivo sola así que no necesito algo muy grande.- Dijo la pelirrosa cuando vio que su jefe observaba detenidamente su casa.

-Supongo que está bien.- Respondió el azabache.

-Sé que usted no está acostumbrado a este tipo de cosas por la clase que usted tiene pero le aseguro que esto también es vivir cómodo. Puede tomar asiento donde guste.

Madara se sentó en la pequeña mesa que había y Sakura le siguió sentándose enfrente de él luego de traer dos vasos, dos platos, un refresco y las hamburguesas que anteriormente había comprado.

Le puso al pelinegro un plato y un vaso, le dio una hamburguesa y puso el refresco en medio de la mesa.

-Estas hamburguesas son riquísimas, puedo asegurarle que le van a gustar.

-Hace mucho que no como una.

-¿Ah no? ¿Desde hace cuánto tiempo?

-Tal vez unos ocho años. Nunca fui fanático de este tipo de alimentos.

-Oh, vaya. Pues supongo que ya era hora para que volviera a comer de esto.

-Hm.

Ambos empezaron a comer, en silencio. Ninguno de los dos decía nada. La pelirrosa tenía su vista fija en su plato y en su comida, no levantaba la mirada. En cambio el Uchiha la volteaba a ver de vez en cuando. Él fue el primero en terminar de comer así que solo se quedó viéndola.

Sakura se dio cuenta de esto y se empezó a poner nerviosa, quería terminar rápido su comida así que daba grandes mordidas y masticaba rápido, tanto que empezó a atragantarse. Empezó a toser por lo mismo y el azabache no le quitaba la vista. Comenzó a ponerse roja de la pena… y tal vez porque se le empezó a atorar la comida.

Madara se levantó de su asiento y fue hacia ella, le empezó a dar unas palmadas en la espalda hasta que la chica se tranquilizó y pudo tragar bien.

-G-gracias.- Le dijo la Haruno al Uchiha. Estaba como roja un tomate por la vergüenza que tenía.

-¿Siempre comes así Sakura?- Le cuestionó.

-N-no, pero me ha puesto nerviosa usted por verme tanto.

-Ah, ¿Qué acaso no estás acostumbrada a que te vean los hombres? Debes tener muchos pretendientes tras de ti.

-No es así.

-Veo que eres tímida en esos temas.

-No es eso, pero no deseo hablar de aquello.

-¿Por qué me has invitado a cenar?- Le preguntó de repente el azabache.

-Oh. Yo, em, eso, no lo sé. Simplemente lo invité y ya, supongo.

-Hm. Gracias por invitarme.

-De nada. Voy a hacer un poco de café. ¿Quiere?

-Té.

-¿Qué? ¿Té?

-Sí.

-Bueno, solo tengo té verde. ¿Está bien?

-Hm. Sí.

-Muy bien, lo haré rápido.

Sakura se dirigió donde tenía los paquetes de té y puso un sobre en una taza. Luego fue a poner agua a hervir. Ella se quedó parada ahí, esperando a que el agua hirviera.

Madara se estaba aburriendo de estar esperando sentado así que se levantó y se dirigió donde la pelirrosa.

-¿Falta mucho?- Preguntó.

-No, de hecho ya está hirviendo esto. Espero que le guste como hago el té.

-Pues no veo muchas formas de hacer té verde simple.

-Bien, aquí está. Solo espere a que salga bien el té y a que se enfrié un poco.

-Hm.

Ella prosiguió a hacerse un café. Mientras, el Uchiha se fue a sentar y a esperar por ella.

-Hace mucho que no tenía visitas en casa, me he sentido un poco extraña por eso.- Habló la ojijade mientras llegaba a sentarse en frente del Uchiha.

-Me iré en cuanto termine el té. Ya no te sentirás extraña.

-No lo decía para apurarlo. Quiero decir, se siente bien, no me siento sola.

-¿No tienes amigas?

-Claro que sí, pero por cuestiones de trabajo no podemos vernos muy seguido, aunque nos hablamos o nos mensajeamos seguido.

-¿Y tu familia?

-Ahh… Mis padres viven lejos, quise independizarme a corta edad pero no fue lo que esperaba, y aun así no quería recurrir a mis padres de nuevo así que empecé a trabajar en su empresa para tener dinero. Solo les hablo a mis padres para saludarlos y ellos a mí para ver cómo estoy. No suelen visitarme más que en ocasiones especiales.

-Ya veo.

-¿Usted tiene familia?

-No hablaré de eso.

-Oh, lo siento.

-Bien, me iré ya.

-Perdone, no quise incomodarlo con mi pregunta.

-Muy bien, de todas formas me iré. Es tarde y no quiero que llegues mañana retrasada al trabajo.

-Estaré ahí a primera hora.

Madara se levantó y Sakura le siguió. Ambos caminaron a la salida de la casa. El Uchiha volteo a verla y ella se quedó inmóvil.

-La hamburguesa tenía buen sabor y el té no te quedo tan mal. Nos vemos mañana.- Con esto él abrió la puerta y caminó a donde había un carro negro.

-¿Vienen por usted?

-Sí, le he dicho a mi chofer que me recogiera. Hasta mañana Sakura.

-¡Adiós Madara-sama!

El pelinegro sin saber por qué se vio riendo cuando escucho el grito de la pelirrosa. Era agradable su compañía a pesar de su olor.

La joven se dirigió a su cuarto para poder dormir, se acostó en su cama y se quedó dormida con una sonrisa en su cara.

Por otro lado Madara aún seguía en camino hacia su departamento. Mientras estaba en el trayecto no podía dejar de pensar en su secretaria. Había aceptado acompañarla a cenar para ver si podía obtener información acerca de ella, no información personal. Él podría obtener de ese tipo con solo tronar dedos. Quería saber acerca de cómo alguien como ella pudiera ser un ser "divino". Aún tenía sus dudas, pero estaba casi seguro que ella no era un ángel 100% puro, es decir, ella era pura en su totalidad, pero dudaba de que fuera un ángel en su totalidad. Si fuera así de inmediato la chica se hubiera dado cuenta de que él era un demonio, lo opuesto a ella, y se hubiera alejado lo más posible de él.

No fue así. Esa chica le intrigaba, mucho para su gusto, pero pronto tendría las respuestas que él quería. Uchiha Madara siempre obtiene lo que quiere. Tarde o temprano obtendrá lo que él guste. Por mientras se divertiría un poco con la chica, le agradaba estar con ella. Hace tiempo que no se sentía así al estar con una persona. Solo esperaba no involucrarse más de lo necesario o sabía que lo lamentaría.

Al fin llegó a su destino. Bajó del auto y caminó adentro del edificio. Fue directo al ascensor y se adentró en él. Presionó el número del piso al que iba y esperó a que éste llegara. Cuando estuvo en su pisó se dirigió a su departamento, entró en él y se alegró de no encontrarse con Momo, por fin podría disfrutar de un poco de tranquilidad. Al parecer ella comprendió que sus amenazas no eran broma, mejor para él, no quería batallar con ella en esos momentos.

Fue directo a su armario, se quitó la ropa que traía puesta y solo se puso unos pantalones para dormir. Después de esto fue al baño y cuando termino simplemente fue hacia su cama, se acostó y se dispuso a dormir.

.

.

Al día siguiente tanto Madara como Sakura se levantaron temprano para ir a trabajar. Se alistaron ambos rápidamente y partieron a la empresa a buen tiempo.

Madara iba en su auto.

Sakura iba en taxi.

La pelirrosa le pidió al taxista que fuera un poco más rápido ya que según ella iba tarde a su trabajo. El señor del taxi accedió y se apresuró un poco.

Al final la ojijade llegó primero que su jefe por unos minutos. Ella se encontraba dirigiéndose al elevador cuando el pelinegro llegó y la vio.

-Sakura, espera.- Le habló él.

Ella volteó a donde estaba el Uchiha y le espero en su lugar.

No duró mucho en llegar a donde se encontraba ella.

-Buenos días Madara-sama.

-Buenos días.

Juntos, ambos se dirigieron al ascensor y el azabache se adelantó a pulsar el número del piso al que se dirigían.

-¿Has dormido bien, Sakura?

-Sí. Dormí muy bien de hecho. ¿Y usted señor?

-Yo también dormí bien.

-Me alegra.

Cuando llegaron al piso correspondido ambos se dirigieron a sus lugares. Antes de que Madara cerrará la puerta de su oficina volteó a ver a su secretaria.

-Sakura, hoy vendrán varias visitas. Como tendrás programad en tu agenda hoy vendrá Hashirama Senju y su hermano Tobirama.

-Sí, lo tengo registrado. ¿Hay algún problema con eso?

-No. Pero no se te ha notificado que también vendrán algunos conocidos míos. Unos familiares y otros no.

-Oh, ya veo. ¿A qué hora vendrán?

-Aproximadamente a las 11:00. Pásalos enseguida a mi oficina.

-Sí señor. Me puede decir ¿quiénes son para poderlos pasar de inmediato?

-Te darás cuenta rápidamente de quienes son familiares. Se llaman Uchiha Sasuke y Uchiha Itachi. Los demás vendrán junto con ellos.

Sakura se paralizó cuando escuchó esos nombres.

-¿Hay algún problema, Sakura?

-N-no señor.

-Bien, entonces haz lo que te he dicho. A las 9:30 quiero un café. Dile a alguien más que lo traiga por ti. Necesito que hoy no te despegues de aquí. ¿Entendido?

-Si.

Madara cerró la puerta de su oficina y la pelirrosa quedo sola.

No podía dejar de pensar en él. Sasuke. ¿Por qué tenía que venir él? Sabía que tenía relación con su jefe puesto que ambos son Uchihas pero no pensó que fueran tan cercanos.

-Mierda.- Pensaba angustiada la joven.

Al parecer hoy sería un día muy pesado para la chica de cabello rosa. Tan solo esperaba que todo terminara bien. Más para ella que para Sasuke. No deseaba verlo, en lo más mínimo. Después de lo que pasó con él no quería verlo más.

Sakura se encaminó al primer piso para encargarle a alguien el café de Madara. Encontró a esta chica, llamada Anko. Le encargó el café y luego fue de nuevo a su lugar a trabajar. Mientras más trabajara menos pensaría en el joven Uchiha, más aparte así podría avanzar y salir temprano hoy.

Anko llevó el café de Madara exactamente a las 9:25. Vaya que fue rápida. Se lo dejó a Sakura. La pelirrosa se levantó, agarró el café y toco la puerta de su jefe.

-Adelante.- Respondieron del otro lado de la puerta.

Haruno entró lentamente a su oficina.

-Madara-sama, aquí está el café que ha pedido.

-Gracias.

-De nada, seguiré trabajando.

-Hm.

La chica salió de ahí y se sentó en su escritorio. Vio en su agenda que ya deberían estar por llegar los señores Senju. Tenían cita a las 9:30.

-Venimos a ver a Madara Uchiha.- Habló una voz bastante gruesa.

Sakura levanto la mirada de su agenda y vio a dos hombres. Uno de cabello largo, castaño, moreno y con una mirada amable. El otro de cabello grisáceo, ojos entre rojo y café, tenía facciones muy atractivas y observó que tenía lo que parecían ¿tatuajes? No, ¿Cicatrices? No supo decirlo bien. Salió de su nube de pensamientos para atenderlos.

-¡Ah! ¡Sí! Pueden pasar, el señor Madara debe estarlos esperando.

-Gracias señorita.- Respondió el castaño mientras se dirigía a la oficina del Uchiha.

El otro hombre de cabello gris se le quedó mirando a la chica y después siguió a su hermano mayor.

Una vez adentro Hashirama saludó enérgicamente a su amigo de la infancia mientras Tobirama solo los veía. Luego de que estos dos terminaran de saludarse, Tobirama solamente lo saludo con un simple "Madara".

-¡Debemos salir un día a tomar Madara! Extraño pasar tiempo contigo.- Comentó el castaño.

-Baja la voz Hashirama.- Respondió el Uchiha.

El Senju mayor empezó a deprimirse por la respuesta de su amigo.

-Si no quieres salir conmigo dímelo de una vez, Madara.- Dijo en tono dolido.

-Siempre con esos ataques depresivos, di que día tienes libre e iremos.

-¡¿De verdad?! ¡Ah ya sabía que querías pasar tiempo conmigo!

-C-cállate idiota.

-¿Podrían ambos hablar de lo que en verdad hemos venido a hablar?- Hablo el Senju menor.

-Hmp.

-Cierto, cierto. Bien, para este proyecto tengo varias ideas que pueden servir.

-Que sean ideas que se puedan implantar, siempre tienes ideas que no se pueden poner en marcha, Hashirama.- Comentó el Uchiha.

-Mi hermano tiene ideas inútiles. Las sé y no servirán mucho. No estás siendo objetivo Hashirama y ya te lo había dicho para que las cambiaras, pero por lo visto no me hiciste caso.- Dijo Tobirama.

-¿Por qué todos tienen que estar en mi contra?- Respondió un dolido castaño.

-Deja de llorar tanto, vaya que no has cambiado.- Replicó el pelinegro.

-Bien, para hacer esto funcionar debemos implementar algo que no afecte en nada a las acciones de ambas empresas.- Dijo el Senju menor.

Afuera de la oficina se encontraba Sakura haciendo su trabajo, estaba muy concentrada. Avanzaba muy rápido, no se dio cuenta de cuánto duro trabajando hasta que vio el reloj que marcaban ya las 10:50.

-Ya deberían haber terminado los señores Senju con Madara-sama.- Pensó.

Dentro de la oficina de del pelinegro se estaban despidiendo ya los tres hombres.

-Oye Madara, la chica de afuera ¿Es tu nueva secretaria? Nunca la había visto, es muy linda.- Dijo el castaño.

-Siempre haciendo preguntas obvias Hashirama.- Respondió el Uchiha.

-¿Ella es?...

-Sí.

-Vaya, ¿hace cuánto que no nos topábamos con alguien así? En fin, nos vemos Madara.

-Hm.

El Uchiha vio partir a ambos hombres. Salió de su oficina y fue con su secretaria.

-Sakura, ellos vendrán dentro de unas dos semanas. Apúntalo.

-Sí señor.

En ese momento llegaron Sasuke e Itachi Uchiha junto con tres personas más. Una chica de cabellos rojos y lentes, Sakura la conocía muy bien, luego un chico de cabello blanco y dientes afilados. Por último un chico de cabellos naranjas y de mirada apacible.

El Uchiha menor volteó a ver a la pelirrosa y ésta se congelo.

Madara se dio cuenta de esto, solo se quedó viendo.

-Veo que tienes nueva secretaria, Madara.- Habló el Uchiha con cabello largo amarrado en una coleta baja.

-Hmp. ¿Han venido aquí solo para ver a mi secretaria?

-Te has conseguido a una que te dará muchas molestias, Madara.- Dijo el Uchiha menor.

Madara solo vio a Sakura estática, al parecer no sabía qué hacer. Se veía nerviosa.

-¿Por qué lo dices Sasuke? Hasta ahora no tengo queja de ella.

-La conozco desde hace tiempo y sé que es una verdadera molestia.

La pelirrosa se sintió dolida con lo último dicho, sentía que sus ojos le empezaban a arder.

-Ah Sasuke, es raro cuando alguien te agrade. A mí me ha encantado Sakura, de seguro ha sido una molestia para ti por tu pésimo carácter. Ella no parece ser del tipo de persona que es agradable con quienes la traten mal.

El semblante del Uchiha menor se endureció después del que Madara dijera eso.

-Bien, bien, hemos venido a hablar contigo Madara. Jeje, es mejor que pasemos a tu oficina para hacerlo bien.- Comento el chico de cabello blanco.

-Pasen ustedes primero a mi oficina.

Los invitados entraron rápidamente a la oficina del Uchiha mayor.

-Sakura, cuando termines tu papeleo espérame. No te vayas a ir.

La chica evitaba a toda costa que su jefe la viera así.

-S-si Madara-sama.

-Bien. Trataré de no demorar mucho con ellos.

-No se apresure por mi culpa Uchiha-sama. Puedo esperarlo pacientemente.

-Hm.

El pelinegro entró a su oficina para encontrarse con sus familiares y los otros conocidos.

Deseaba saber porque aquel comportamiento por parte de Sasuke y de Sakura. Tenía que reconocerlo, le sorprendió un poco aquel comportamiento por parte de la pelirrosa, por parte de Sasuke no le dio importancia, sabía que él era un hijo de puta en algunas ocasiones y su carácter era muy fuerte por lo que no le sorprendía en lo más mínimo. Pero en el caso de su secretaria fue lo contrario, ella nunca se había mostrado así en el corto tiempo que la conocía, ni siquiera con él. Con el mismísimo Uchiha Madara no se comportó así ¿Por qué con el inútil y débil de Sasuke sí?

Lo averiguaría hoy mismo. Tan solo terminara con esta reunión que tenía con sus invitados. Esperaba que por lo menos trajeran noticias de su interés.


Final del capítulo número cuatro.

¡Gracias a quienes siguen la historia! Trataré de actualizar más seguido y hacer los capítulos más largos.

Perdón por no haber actualizado más rápido, tuve algunos problemas en la semana y me impidieron hacerlo. Hice que mi hermano se quebrara un brazo lol y me sentí culpable. No me llegaba motivación para nada, pero aquí esta, yaaay. Por fin.

Vampire Andrea: ¡Gracias por comentar! A lo que has dicho de eso de que Madara amenazó a Momo con matarla. Es algo complicado, si la mata traerá mas consecuencias pero ya se ira desarrollando eso en la historia. He tratado de hacerlos más largos pero no me salen :-( recién este cap es como de 3,100 palabras a lo mucho. Espero te siga gustando la historia. ¡Besos!

-Dilirx~