¡Y aquí esta el capítulo número cinco!
Mil disculpas por la gran demora. De verdad perdón.
ACLARACIONES:
Letras negritas: pensamientos.
¡Aquí vamos!
-¿Y bien?- Preguntó Madara para luego dirigirse a su lugar y tomar asiento.
-Hemos acabado de regresar de allí, honestamente no quiero regresar en un buen rato.- Contestó el peliblanco.
-Hm. Eso no me interesa.
-Madara, parece que todo está tranquilo, no vimos nada fuera de lo normal. Sin embargo, creo que deberás ir porque están preguntando por ti. No pudimos saber para qué te necesitan pero supongo debe ser algo importante.- Itachi le informó.
Y es que era verdad, el mismo Madara sabía que ya era hora de darse una vuelta por el lugar. Era él el encargado de una gran parte de aquellas tierras. No, no era encargado. Era el dueño, el amo del lugar. Todos le respetaban, le ofrecían lealtad e incluso le temían. No era para menos, muchos decían que era la mismísima "reencarnación" del diablo.
-Bien, supongo que iré uno de estos días. ¿Algo más que deban decirme?
-Hmp, ¿Por qué tienes a esa molestia como tú secretaria?- Preguntó Uchiha Sasuke.
-¿Por qué la inconformidad? No eres tu quien trabaja con ella, y a mí me parece que se desempeña de buena manera. No tengo queja alguna con ella.
-Te sugiero te deshagas de ella rápido. No creo que no te hayas dado cuenta de que ella…
-Lo sé. Gracias Sasuke pero no tomaré en cuenta tu sugerencia. Ahora, si sólo estarás hablando de Sakura yo te sugiero a ti que te retires de mi despacho. Tengo asuntos más importantes de hablar que tus quejas por mi secretaria.
-Hmp. Haz lo que quieras, me voy.
-¡Yo voy contigo Sasuke-kun!- Dijo una pelirroja.
-Sasuke, no te vayas sin mí, recuerda que tenemos asuntos que hacer los dos el día de hoy.- Le comentó su hermano mayor.
-Bien, estaré afuera.
-Yo y Jūgo nos vamos también contigo, je.- Habló el peliblanco.
-¡Suigetsu no molestes!- Le gritó la pelirroja.
-Cálmate Karin, vamos con Sasuke, no contigo. Zanahoria.
-¡¿Qué has dicho?!
-Si van a hacer escándalos háganlos fuera de mi empresa, no quiero que sus niñerías dañen la imagen de ésta.- Hablo autoritario Madara.
-Sí, sí. Perdón, ya nos vamos. Je, Adiós.- Se despidió Suigetsu.
-Hasta luego Madara-san.- Habló por primera vez Jūgo.
-Hm.
Los cuatro salieron del despacho del Uchiha y se toparon con la pelirrosa quien se dirigía a entregarle unos papeles a su jefe.
-Con permiso.- Les dijo ésta.
Sakura tocó la puerta del despacho, esperó respuesta y cuando le ordenaron pasar abrió la puerta.
-Madara-sama, me han dicho que estos papeles son muy importantes, que debe recibirlos en cuanto antes así que se los he traído de una vez. Lo siento si interrumpí algo importante.
-No te preocupes. Déjamelos en mi escritorio. Los leeré una vez acabe esto.
-Sí.
La chica se retiró de ahí una vez dejó los papeles donde se le había ordenado y al salir se encontró con los cuatro que se había topado anteriormente. Estaban sentados en los sillones que había en frente de su escritorio.
Sin más, Sakura se dirigió a sentarse y seguir hacer su trabajo.
Trataba de ignorar a aquel chico y concentrarse en lo que estaba haciendo, sin embargo la mirada de éste no se apartaba de ella a pesar de que aquella pelirroja quisiera llamar su atención.
La Haruno no pudo más y decidió levantarse para ir a la cafetería que se encontraba en el primer piso. Sentía la necesidad de ir lejos de él. Le incomodaba estar cerca de él.
Una vez en la cafetería pidió un café capuccino. La verdad se preguntaba por qué Madara la mandaba a otra por café, si el de la empresa estaba delicioso. Bueno, para ella.
-No creo que a Madara le agrade que te vayas en horario de trabajo a descansar y a beber café. Sa ku ra.- Una voz la sacó de sus pensamientos.
Ella se giró para encontrarse nada menos que con la persona que menos quería ver. Sasuke.
-Le he avanzado considerablemente al trabajo, no creo que se moleste.
-Bien pues yo digo que sí, Es una persona muy exigente, me sorprende que trabajes para él. Por lo general siempre contrata personal de calidad.
La pelirrosa se ofendió por aquel comentario y comenzaba a enojarse.
-Pues déjame decirte que el mismo Madara fue quien me pidió que fuera su secretaria.
-Hmp. Aléjate de él.
-¿Por qué debería?
-No es la mejor persona que podrás conocer.
-Mmm, yo eso no lo sé pero hasta ahora se ha comportado muy bien conmigo. De hecho me agrada bastante. Y no parece incomodarle más de lo que a ti mi estatus social.
-¿A sí? Y tú, dime ¿Cómo sabes eso? ¿Acaso te conoce mejor que yo?
-No pero cuando lo invité a mi casa no me dijo comentarios tan horribles como los que tú algún día me dijiste.
-¿Ha estado en tu casa el imbécil de Madara?- Trataba de contenerse el pelinegro, pero este último comentario de la pelirrosa le hizo enfadar.
-Eh, sí… ¿Tienes algún problema con eso?
-¡¿Por qué has dejado que fuera?! ¡Peor aún! ¡Lo has invitado!
-Baja la voz por favor. Nos están viendo.
-Me importa una mierda, Sakura.
-No quiero seguir hablando contigo Sasuke. Iré de regreso a trabajar.
-Vaya, jamás pensé que te estarías revolcando con Madara para obtener un buen puesto en una empresa prestigiosa.
Aquel comentario le había dolido a la chica. Ella no era de aquel tipo de persona. Él la conocía. ¿Cómo podía decirle eso?
-No pienso seguir hablando Sasuke. Si me disculpas me iré.
La pelirrosa con paso apresurado fue al baño, estaba comenzando a dejar caer lágrimas. Odiaba eso, no quería ser así de débil pero siempre fue una persona sentimental a pesar de que actualmente sabía controlarse, en el fondo lo era. Y más con él, siempre lo fue con él.
Entró al baño de mujeres y se limpió las lágrimas. Debía volver a trabajar, debía controlarse. Cuando lo hizo salió de ahí y se dirigió a su lugar.
Al llegar ahí seguían sentados los compañeros de Sasuke. Simplemente les ignoró y empezó a separar unos papeles para después dárselos a su jefe para firmarlos.
Sasuke no volvió.
Dentro del despacho se encontraban Madara e Itachi hablando.
-Piensas que es algo urgente por lo que quieres que vaya de inmediato, ¿No es así?- Pregunto Madara.
-Sí. Están habiendo disputas por ver quién será el amo ya que no te has aparecido ahí luego de varios años.
-Esos idiotas creen que porque no estoy presente ya tienen derecho de proclamar esas tierras. A decir verdad me parece divertido. Cuando vaya estarán rogándome por piedad.
-Te recomiendo actuar pacíficamente. Orochimaru y Kabuto buscan poderío total. Es mejor tener a la mayoría de tu lado.
-No son problema para mi ellos dos, nunca lo han sido. En especial Kabuto.
-Ahora pueden serlo. Orochimaru siempre te ha dado guerra. Kabuto se ha vuelto muy poderoso. Es mejor ser precavidos.
-Bien, siento que no es de preocupar este asunto sin embargo tomaré en cuenta lo que has dicho.
-Te acompañaré cuando vayas.
-No es necesario.
-Lo sé, pero aun así quiero ir de nuevo para asegurarme de algunas cosas.
-Hm. Muy bien, ya te avisaré para ir.
-Sí.
-Entonces ha quedado todo claro.
-Si, por cierto Madara. Tu secretaria…
-La estoy investigando, no te preocupes por ella.
-Ella fue novia de mi hermano en el pasado. No es un ángel normal. No por lo que pudimos encontrar en aquel entonces.
-Hm. Ya lo sé, es por eso que sigo investigando.
-Bien, si es todo me iré. Debo de ir con Sasuke a unos lugares que me dijeron hay muchos demonios. Iremos a eliminarlos.
-Hm. Nos vemos luego.
Itachi salió del despacho y solo encontró afuera a Karin, Jūgo y a Suigetsu. Claro más Sakura quien se encontraba leyendo unos archivos.
-¿Y Sasuke?
-Yo no lo sé, bajó y ya no regresó.- Le respondió Suigetsu.
-Ya nos lo toparemos, vámonos.
Los cuatro se fueron del lugar y aquella sala quedo vacía, solo Sakura se encontraba ahí.
Madara dentro de su despacho se encontraba pensando. Con los codos apoyados en la mesa y sus manos entrelazadas sosteniendo su cabeza.
-¿Con que novios eh? Ahora comprendo el comportamiento que tuvo Sakura con él. Hmp. ¿Cómo ese idiota pudo estar con ella? Aún más sabiendo que tener una relación con ella es algo prohibido, vaya que es idiota.
Tocaron a su puerta y lo sacaron de sus pensamientos.
-Madara-sama, ¿Puedo pasar?- Era ella.
-Sí.
La pelirrosa abrió la puerta y traía con ella unas carpetas con papeles adentro.
-Le he traído estos contratos. Requieren su firma, los ha mandado la empresa Senju.
Sakura se acercó lentamente al escritorio de su jefe y dejo las carpetas encima de éste.
-Sakura, ¿Tienes hambre?
-¿Eh? ¿Disculpe señor?
-¿Quieres salir a comer algo?
-Ahora mismo me dirigía a confirmar unas de las citas que tiene usted programadas… Pero gracias por la invitación.
-Olvida eso, se lo encargaré a alguien más. Vayamos a comer.
Madara se levantó y espero a la chica.
-Pero Madara-sama, yo sé que usted es alguien muy exigente y quiero trabajar muy muy duro en esto para…
-Trabajas muy bien Sakura, pero no soy tan exigente, ¿O sí?
-¡N-no! ¡Exigente no! Buena persona quería decir y, esto… perdón.
-¿Te han dicho algo Sakura?
-No es eso.
-Claro que sí. No hagas caso a lo que Sasuke diga, es un idiota en ocasiones. Deberías saberlo ya.
-¿Sasuke? Uchiha-sama, yo…
-No digas nada, vayamos a comer.
-S-si Madara-sama.
Ambos fueron al primer piso y la pelirrosa solo seguía a su jefe. Este fue hacia afuera y un carro negro les esperaba.
El Uchiha le abrió la puerta del auto a la chica y esta tímidamente subió en él.
El pelinegro fue al lugar del conductor y se adentró.
Sakura se encontraba apreciando aquel auto, era muy lujoso. Ella no estaba acostumbrada a tales lujos. No tenía auto y ella se trasladaba en taxis o tomaba el autobús. Estar dentro de un auto como en el que se encontraba ahora era sin duda un sueño para ella, era casi como en el que se subió con Obito, pero le parecía más agradable el de Madara.
-¿Te gusta, Sakura?
Fue sacada de sus pensamientos rápidamente la Haruno y su cara empezó a ponerse roja.
-S-sí. Es muy lindo.
-Es el que uso para el trabajo.
-¿Cómo? ¿Usted tiene autos para cada ocasión?
-Algo así. No creas que tengo muchos, pero si cuento con varios.
-Vaya, Madara-sama usted posee de muchos privilegios.
-Soy el líder de una de las empresas más poderosas que hay, supongo que es mi pago. ¿No crees?
-Claro.
-Sakura, tus padres ¿Dónde residen ahora?
-¿Me creerá si le digo que no lo sé?
-¿Cómo no vas a saber?
-Me marcaron y me han dicho que se mudaban de nuevo, pero no me dijeron a donde así que no lo sé.
-Hm. No pareces ser muy cercana a ellos.
-Lo soy, pero desde que me fui de casa pareciera que no me toman en cuenta ya.
-Vaya, es raro.
-Lo es.
-¿Te gusta la comida mexicana?
-¡Me encanta!
-Muy bien.
-¿A dónde iremos?
-Se llama La Hacienda. Es un buen restaurante.
-Mmm, no sé cuál es.
-No sueles salir mucho a restaurantes ¿Verdad?
-Sí, pero no a restaurantes tan caros. No puedo darme esos lujos.
-Bien pues hoy irás a uno.
No tardaron mucho en llegar a aquel restaurante. Cuando llegaron Madara le dio las llaves de su auto a un empleado para que lo estacionara.
Ambos entraron al lugar y Sakura pudo apreciar lo bello que era. La decoración era muy linda, candelabros, mesas, sillas. Todo parecía muy lujoso. Se preguntó si acaso ella encajaba en lugares como aquel.
Un señor los llevo a su mesa. Los dos tomaron asiento y el mesero les dio las cartas.
-Puedes irte, te hablo cuando estemos listos.- Dijo Madara.
-Sí señor.
Cuando estuvieron solos Sakura empezó a leer la carta. Habían muchas cosas, no sabía que pedir. Fijo su vista en los precios y palideció. Era sumamente costoso. Decidió pedir la comida más barata que hubiera.
-¿Ya estas lista?
-Sí.
Madara pico un botón y de inmediato el mesero vino a atenderlos.
-Quiero un mochomos rib-eye en término medio, acompañado de una ensalada de betabel con tres quesos.
-Muy bien, ¿Y usted señorita?
-Eh, yo quiero un bisteck normal bien cocido por favor.
-¿Solamente eso?
-Sí, por favor.
-¿Y de tomar?
-Trae una botella de AurumRed Serie Oro.- Contestó el Uchiha.
-Claro que sí. ¿Desean algo más?
-No por el momento. Puedes retirarte.
-Sí.
-Espero que no te moleste tomar vino, Sakura.
-Hace mucho que no tomo pero no me molesta.
-Bien. En lo que está nuestro pedido quiero que me platiques de ti.
-¿De mí? ¿Qué podría interesarle de mí?
-Si supieras…- Pensó el pelinegro.- Pues platícame, ese collar, tú me dijiste que quién te lo dio ya no estaba aquí. ¿Quién es?
-¿Yo dije eso? Perdón, pero no lo recuerdo.
-Sí, cuando te vi en aquel bosque.
-Recuerdo haberlo visto y platicado con usted. Me pareció un grosero.
-¿A sí?- Comentó divertido.
-Sí. Pero no recuerdo haberle dicho eso… Este collar me lo dieron desde bebé. Desde que tengo memoria lo tengo.
-Hm. Sakura, ¿Nunca te has puesto a pensar en la existencia de ángeles y demonios?
-Mmm, pues yo creo que sí existen.
-¿Por qué crees eso?
-Veo que le interesan mucho estos temas Uchiha-sama.
-Madara.
-¿Eh?
-Dime Madara.
-Madara-sama.
-Mejor.
-Pues no lo sé, yo creo que he visto.
-¿Por qué?
-Verá, le voy a platicar. Pero esto quedará entre nosotros. Nunca le he dicho esto a nadie más que a mis padres. Es algo que es raro e incluso no creo que me crea.
-Te escucho.
-Bien, cuando era pequeña, me encontraba en un parque. Eran como las 6:00 de la tarde. Me acuerdo que mi madre ya me había llamado para ir a casa así que me dirigía a ir con ella, pero algo pasó. Sentí que alguien me cargó y yo quería gritar pero no podía, luego voltee a ver quién me cargaba y era un señor, normal, pensé que me estaban secuestrando para venderme o algo pero luego él empezó a cambiar, le empezaron a salir cuernos, su cara se empezó a deformar y yo tuve mucho miedo. Me voltee para no verlo y quería gritar, sin embargo algo me lo impedía. Luego de la nada caí. Voltee y vi a otro señor, con alas, unas alas muy grandes y blancas. Él empezó a luchar contra quien me cargó primero y yo pensé que era un ángel, me dijo "corre con tu padre" y así lo hice. Cuando llegué con mis padres les conté lo que pasó y yo pensé que iban a pensar que me lo imagine mientras jugaba pero pusieron cara de horror. En especial mi padre, parecía desorientado. Luego le ordenó a mi mamá que fuéramos a casa rápidamente. Y así fue. Llegamos a casa mi mamá y yo, ella empezó a poner cosas raras y a tirar agua por toda la casa. Más tarde llegó mi papá con comida como si nada hubiera pasado.
Sakura terminó de contar su relato y Madara le veía con cara seria.
-¿Y ya nunca te pasó algo similar?
-No. A partir de ese momento mi padre me dijo que por nada del mundo me quitara este collar. No sé por qué, pero le he obedecido.
-¿Nunca has pensado que quizás ese señor con cuernos era un demonio que te quería a ti para algún propósito?
-Sí, bueno algo así. Pero traté de ya no pensar en ese tema.
-Hm.
-¿Por qué tanta insistencia en esto?
-Porque…
-Permiso, traigo su comida.- Interrumpió el mesero.
Les puso la comida en sus respectivos lugares y les sirvió del vino.
-Gracias.- Le dijo la pelirrosa.
-De nada señorita. Me retiro.
El mesero salió del lugar y quedaron solos de nuevo.
Empezaron a comer en silencio.
-¡Está muy delicioso!
-Hm. Me alegra que te gustara.
-Sí.
Madara cortó un pedazo de su corte y lo puso en el plato de Sakura.
-¿Eh?
-Prueba.
-S-sí.
Madara observaba como la pelirrosa agarraba con el tenedor el pedazo de carne y se lo metía a la boca, como lo masticaba y lo disfrutaba.
-Mmm, esto esta exquisito. Es la mejor carne que he probado.
-Sí, es muy buena. ¿Quieres probar ensalada también?
Sakura busco entre la mesa su ensalada pero no la veía, solo vio una torre que parecía un postre color morado con blanco.
-¿Dónde está?
-Es la torre que acabas de ver.
¿Eso es una ensalada?
-Sí.
-Oh, solo conocía las ensaladas de lechuga o de atún, ya sabe. Las comunes.
El Uchiha cortó y puso un poco de ensalada en el plato de su acompañante.
-Ten, prueba.
De nueva cuenta la observó.
-¡Ahh, delicioso! De verdad.
-No has tomado a tu vino casi. ¿No te gustó?
-Claro que sí, pero me da temor pasarme y ponerme mal… Usted sabe…
-No pasa nada, vigilaré que no te pases.
-Uhm… bien, pero si pasa algo usted será responsable.
Así siguieron ambos, hablando de cosas triviales, nada importante. Hasta que Madara notó algo extraño en su secretaria, sus mejillas estaban sonrojadas.
-Madara-kun, ¿Le confieso algo?
-Hm.
-Yo, al principio pensé que usted era muy atractivo.
-¿Y ya no lo piensas?
-Mierda, sí. Siempre que lo veo lo pienso.
-Hm. Veo que te has pasado de copas, Sakura.
-No, no. Estoy bien, de verdad.
-No lo estás, será mejor irnos.
Sakura tomo de golpe lo que quedaba en su copa sonrojándose aún más.
-¿Ya me va a dejar en casa?
-Sí. Necesitas componerte.
-Pero no quiero que me deje aún.
-¿Por qué no?
-Me agrada su compañía. Me siento bien.
-Bien pues mañana en el trabajo me verás de nuevo.
-No, no me deje aún. No quiero. Por favor. Si me deja no estaré feliz y pensaré en él.
-¿En quién?
-En él, en el idiota que más amé y que hoy me molestó.
-¿En…?
-Sasuke.
-Hm.
-Él me dijo cosas de usted, pero no le creí. Usted es buen hombre no como él. Usted me agrada más que él.
-Vámonos Sakura. Debes descansar.
-¡Madara-kun!
Madara toco el botón de nuevo y el mesero apareció en unos segundos.
-¿Sí señor?
-Ya nos vamos, quiero la cuenta.
-Sí. Aquí tiene.- El mesero le pasó la tableta que contenía la cuenta.
-Bien, te he puesto el diez por ciento de propina. Saldremos por la puerta privada. Avisa que traigan mi auto.
-De inmediato.
El mesero salió y los dejó. Sakura parecía adormilada. Efectos del alcohol pensó el pelinegro.
-Señor, el auto está afuera ya.
-Bien.
-Que tenga lindo día.
-Puedes marcharte.
-Sí.
-Sakura, vámonos.
-¡Sí!
La chica intentó pararse pero sus piernas estaban inestables.
-Vaya que te hace mal el alcohol. Ven.
El Uchiha se acercó a la Haruno y la levantó en sus brazos. Se dirigió a la salida y encontró su carro encendido. Metió a su secretaria en el asiento copiloto y le abrochó el cinturón de seguridad. Luego se dirigió a su lugar, checo que todo estuviera un su lugar y arrancó.
-Madara por favor no me lleves a mi casa.
-¿Y te llevo a la mía? Ja, sonaría bien en otra ocasión. Te dejaré en tu casa.
-No por favor, siento algo dentro de mi mal cuando pienso en mi casa.
-Te encuentras mal es normal que sientas así.
El azabache no recibió respuesta pues su acompañante se quedó dormida. Él simplemente se dirigió al domicilio de la chica y cuando llegaron trato de despertarla más no pudo. Tuvo que cargarla de nuevo.
-Sakura estamos afuera de tu casa, despierta para que abras la puerta y te pueda dejar.
La nombrada no respondió.
-Hm.
Madara trato de ponerla en pie, y cuando logró equilibrarla abrió su bolsa buscando las llaves de la chica. Las encontró rápidamente. Abrió la puerta, cargó a la pelirrosa y se adentró en la casa.
A penas puso un pie dentro de la casa sintió algo extraño. No estaba sola la casa, había alguien más. Y no era un simple humano normal.
Alarmado salió de la casa y metió a Sakura en su auto de nuevo. Una vez la dejó asegurada se adentró de nuevo en la casa de la pelirrosa. Se dirigió a donde sentía esta presencia. Se encontraba en el cuarto de ella.
Entro rápidamente y vio que se trataba de un demonio en su forma normal. Un demonio corriente él les decía.
-¿Qué haces tú aquí?- Preguntó un dominante Madara.
El demonio retrocedió cuando vio quien se encontraba frente a él.
-Por un ángel. Aquí habita uno, debo matarla y comerla. Ha sido buena suerte encontrar uno por aquí.
-Ese ángel me pertenece.
-¿Ya te la has comido? Pero claro, eres Uchiha Madara, como no desperdiciarías esa oportunidad. ¡Déjanos unos a nosotros! Maldito.
-No me la he comido ni lo haré. Ella me pertenece y la cuidaré por ser mía. Ahora, te has metido con ella. Supongo que sabes que pasará.
-¡No soy alguien fácil!
El demonio se abalanzó contra Madara y en ese momento el Uchiha extendió su brazo y en el apareció un arma muy característica de él. Parecía un abanico gigante. De manera rápida acabo con la vida de aquel demonio.
Saco su celular y marco un número.
-Obito, necesito que vengas a esta dirección rápido. Tengo un trabajo para ti.
Dicho esto colgó y esperó por su colega.
Salió de la casa para ver cómo se encontraba la chica. Notó que seguía dormida y se encontraba bien.
En un par de minutos llegó Obito quien bajó rápidamente de su auto para ir con Madara.
-¿Qué pasa Madara?
-He matado a un demonio dentro de la casa de Sakura, encárgate de eliminar su cadáver y de limpiar cualquier rastro.
-Sí, pero, ¿Qué hacía un demonio aquí? No es común que ataquen, y menos ahora que hay alerta.
-Venía por Sakura.
Obito calló y se dio cuenta que Sakura se encontraba durmiendo en el carro de Madara.
-¿Estabas con ella?
-Sí. Pero sentí a este demonio y lo he aniquilado.
-¿Por qué está dormida? ¿La has noqueado por lo sucedido?
-No. Obito deja de hacer tantas preguntas y haz lo que te he dicho.
-Ya veo por qué no me quieres decir, la verdad no me sorprende que lo estés haciendo ya con Sakura. Siempre te ha gustado lo prohibido.
-No lo estoy haciendo con Sakura. Cállate de una vez y haz lo que te ordené, Obito.
-Bien. No esperes por mí. En cuanto termine el asunto iré a tu departamento a dejarte las llaves de ella.
-Me iré entonces.
-Madara.
-¿Qué?
-Cuídala.
-Hm. ¿Acaso no lo haría?
-Iré a acabar rápido con esto. Te veo ahorita.
Obito entró en la casa de la pelirrosa a limpiar y a deshacerse del cuerpo ya muerto de aquel demonio.
-Vaya, con que uno corriente. Qué extraño.
Hizo unos sellos con las manos y de repente apareció un gran agujero que en el fondo parecía tener color rojo. Lanzó al demonio dentro y en cuanto cayó otros demonios lo empezaron a devorar. Cerró aquel agujero y terminó de limpiar cualquier rastro.
Cuando terminó cerro la casa y se dirigió al departamento de Madara.
Madara quien ya había llegado a su departamento, cargó a Sakura hasta su cama y la depositó en ella suavemente, ya se iba a alejar de ahí cuando los brazos de la chica lo atraparon y lo atrajeron muy cerca de ella.
La chica empezó a decir varias cosas que el Uchiha no pudo comprender. No se le entendía. Cuando intento zafarse, la chica apretó más el amarre y de un momento a otro lo atrajo más y más hasta que sus labios se tocaron. El azabache no hizo nada por quitarse, simplemente se quedó quieto. La pelirrosa lo acerco más y unieron sus labios. Madara la besó, sabía que ella no estaba consciente de sus actos pero simplemente se dejó llevar y le besó.
Los brazos de ella cayeron y el pelinegro se liberó del agarre. Se alejó de su rostro y se sentó en la orilla de la cama. Apreciándola.
Era sumamente hermosa. Le atraía y lo aceptaba. No sabía por qué pero le comenzaba a gustar al Uchiha. Tenía en cuenta que ambos se conocían desde hace muy poco tiempo y que además era estrictamente prohibido relacionarse de esa manera ángeles con demonios. Pero le daba igual, era Madara Uchiha. Obtenía lo que quería. Lo prohibido le gustaba. Ella le gustaba. Le pertenecía, la cuidaría y protegería.
Se levantó de su lugar cuando escucho que tocaban el timbre. Seguramente era Obito.
Abrió la puerta y su colega se adentró en el departamento.
-Aquí tienes las llaves.
-¿Dejaste todo bien?
-Todo en orden.
-Bien.
-Me iré, tengo cosas que hacer mañana y quiero descansar.
-Hm.
-Nos vemos. Saluda a Sakura de mi parte.
-Adiós Obito.
Madara cerró la puerta del departamento y fue a cambiarse de ropas por unas más cómodas. Se preguntó si debía hacer lo mismo con su invitada pero desecho rápidamente la idea. Quizás ella lo tomaría mal.
Una vez que se cambió, fue al baño y después fue al sillón que se encontraba frente a la cama. Se acostó y se dispuso a dormir no sin antes echarle un ojo a la chica, cuando vio que todo estaba bien cerró los ojos y quedó dormido.
Final del capítulo número cinco.
¡Gracias a quienes siguen la historia! Trataré de actualizar más seguido y hacer los capítulos más largos.
¡Perdón por haber tardado tanto en actualizar! He tenido muchos problemas estos días + me he enfermado y lastimado por lo que no podía usar la computadora pero aquí les dejo el nuevo capítulo. Lo hice más largo en recompensa. ¡Lo siento! Trataré de que no sea así en el futuro.
Vampire Andrea: Perdón por la demora, tuve varios inconvenientes que me impidieron actualizar antes, pero al fin pude jaja. Estuve pensando y creo que sí pondré a los Senju como ángeles. Se vería muy rara la historia si no lo fueran. Espero te siga gustando la historia, ya se va estableciendo mas la relación entre ambos. Veamos como se desarrollan;-) Un gusto leer tus reviews. ¡Gracias!
-Dilirx~
