Todos los personajes de Rurouni Kenshin son propiedad de su autor y sólo los tomé prestados un momentito para escribir esto…
CICATRICES.
Por: NaryMont
Capítulo 17: Ajustando cuentas.
El cuerpo tibio a su lado se movió perezosamente buscando una posición más cómoda para dormir, la respiración cálida golpeó su cuello, colándose lentamente a través de las vendas que lo cubrían, sintió la mano lastimada de ella palpar su abdomen como si quisiera comprobar que no se hubiera ido. Sonrió interiormente y con cuidado detuvo la mano de ella, no quería que se fuera a lastimar y por el dolor despertara, tenía que mejorarse mucho todavía, aún estaba débil y para ser francos la noche anterior no la había dejado dormir demasiado. Era increíble lo que su cuerpo había extrañado a esa mujer, lo que la añoraba y deseaba todavía; pero aún más increíble, era el hecho de que ella parecía haber experimentado lo mismo, desde que habían estado juntos por primera vez, nunca la había sentido tan entregada a él, tan suya como la noche anterior.
Un suave murmullo salió de los labios entreabiertos de Yumi y Shishio casi juró haber escuchado su nombre. Eso levantó su ego un poco más, hasta en sueños era dueño de esa mujer. Pero es que ella no era menos dueña de él, los días que habían pasado separados no había dormido casi nada, primero era que la cama le parecía enorme y tan fría sin el cuerpo de ella junto a él, luego era el hecho de que cuando lograba dormir, aunque fueran unos cuantos minutos, siempre tenía que aparecer esa pequeña bruja en sus sueños, ya sea de manera torturantemente sensual o de forma angustiante y ambos modos no eran ni cómodos, ni tranquilizadores.
Acarició la delgada mejilla de la chica y quitó el cabello que enmarcaba su rostro, estaba tan pequeña y delgada, se sintió un miserable por haberla abandonado, pero ya la tenía a su lado y le había prometido que jamás estarían separados. Esa promesa más que para tranquilizarla a ella, era una forma egoísta de satisfacción personal, sabía que ya no podría estar lejos de Yumi Komagata por más que lo quisiera, ella estaba metida en la médula de sus huesos, en su sangre, en su pensamiento, en todo su ser. Era un ser ruin y miserable, pero Yumi era de él, sólo de él y antes prefería verla muerta que siendo de alguien más. Shishio cerró los ojos ante tan aberrante sentimiento. Era un maldito egoísta, pero la fuerza intensa conque ese amor se había anidado en su corazón, era demasiado grande para ser ignorada o dejada de lado.
Podía sentir la respiración pausada de ella, era un loco, pero casi podía jurar que escuchaba el latir rítmico de su corazón, ese corazón que ella le había confesado era suyo, solamente suyo. Maldita sea, se sentía tan bien estar así, se sentía completo, podía seguir con su vida, con sus planes, simplemente porque ella estaba junto a él. Yumi se removió en sus brazos y lentamente abrió los ojos encontrándose con la mirada penetrante de Shishio sobre su cara.
- ¿Es muy tarde? – preguntó ella sin apartar la mirada.
- Es muy temprano todavía – contestó él, sonrió un poco al verla todavía somnolienta.
- Siento que dormí demasiado – un ligero bostezo – Tenía mucho que no dormía así de bien – comentó y Shishio estuvo totalmente de acuerdo con ella.
- Lo mismo digo – respondió él, apretándola un poco a su cuerpo.
De pronto fue consciente de que ella estaba totalmente desnuda bajo la manta, de que sus senos se pegaban deliciosamente a su costado, de que sus labios se le antojaban tremendamente. Y así, con esa facilidad sorprendente, ella despertaba su deseo y las ganas de poseerla, ¿sería consiente Yumi del poder que podría ejercer sobre él? esperaba que no, porque de lo contrario, estaba perdido.
Buscó su boca con la fuerza del deseo que recién estaba despertando en él y ella correspondió de la misma manera, su lengua tan familiar, su sabor tan conocido; como había extrañado todo eso, su cuerpo había dolido mucho por ansiarla tanto. Con agilidad se posicionó sobre ella, colocó ambas manos de la chica sobre su cabeza sin dejar de besarla. Y luego se detuvo unos segundo a observarla, ya estaba muy despierta y jadeaba, él lograba el mismo efecto seductor en Yumi y eso le encantaba. Miró sus senos subiendo y bajando con su agitada respiración, los ojos entrecerrados, el cabello desordenado. Su desnudez en todo su esplendor, invitándolo silenciosamente a tomarla, gritándole de forma muda que le diera placer.
Su mano bajó hasta colocarse entre sus piernas, con tremenda suavidad comenzó a acariciarla, haciendo deliciosos círculos en la intimidad femenina; los gemidos de ella no se hicieron esperar, la dureza de él tampoco. Sintió su piel temblar con sus caricias, con su lengua saboreó el cuello largo y delgado de ella, aspiro su aroma, olía a Yumi y a sexo, habían tenido una noche movida, pero parecía que no se llenaban el uno del otro, habían sido muchos días de abstinencia y ahora quería tenerla hasta la saciedad.
Pero nunca iba a llenarse de Yumi, de eso estaba seguro. Fugazmente, recordó cuando hacía unos días, Hoji tuvo la osadía de sugerirle contratar a alguna chica para "calmarlo", como si fuera posible cambiar a Yumi por un cuerpo cualquiera.
Con satisfacción sintió en su mano la tibia humedad de ella, el calor que irradiaba su sexo era tan atrayente, estaba lista, lista para él. Al sentir que Shishio se acomodaba Yumi abrió sus piernas dócilmente para recibirlo, entró en ella con premura, la angosta cavidad de ella lo oprimió deliciosamente. Se detuvo un segundo en su avance disfrutando la sensación de su calidez, de sentirla en toda su plenitud, luego entró y salió rítmicamente, iniciando aquel compás que los hacia estremecerse y gemir ahogadamente.
La miraba retorcerse bajo él, sus caderas moviéndose con cadencia, agitada y disfrutando, era fácil perder el control ante tal espectáculo: piel cremosa y suave, la oscilación de sus senos, el rostro de ella con gestos de placer, jadeos llamando su nombre, pidiéndole más y más rápido; ella abrió los ojos y estaban nublados de placer, Shishio lo supo de inmediato, estaba por llegar a la cúspide, la había llegado a conocer demasiado bien. Se curvó contra él al alcanzar el éxtasis y el gemido más fuerte que cualquier otro lo hizo alcanzarla también. Un gruñido ronco se escapó de sus labios al derramarse dentro de ese cuerpo que lo volvía loco. Nunca habían terminado juntos hasta ahora, pero aquello fue una de las sensaciones más sublimes que hubiera experimentado jamás.
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
Un largo beso luego del desayuno a modo de despedida y Yumi entró al amplió despacho de Hoji. Shishio se encaminó a su entrenamiento, más tarde se verían para cambiar sus vendas. A él no dejaba de sorprenderle la fuerza de ella, se estaba recuperando rápidamente, en unos cuantos días estaba de nuevo con las rutinas que se había impuesto cuando vivían en la mansión. Y cada día que pasaba la veía más saludable y porque no decirlo, mucho más hermosa que como la recordaba antes.
Para mucho gusto de Hoji, su ayudante estrella estaba de vuelta y trabajaba con más empeño del mostrado anteriormente. Yumi siempre tan rápida e inteligente iba aprendiendo con facilidad los movimientos del negocio. Además, Hoji ahora podía confiarle a Yumi los secretos más recónditos de las transacciones, ya que el mismo Shishio lo había autorizado para eso.
Luego de la recuperación de su mano, lo atendía a él con el mismo cuidando de siempre; ella se había molestado mucho cuando Shishio le confesara que no había seguido el tratamiento de su piel en todo el tiempo que habían estado separados, sólo cambiaba las vendas. En cierto grado, él pareció disfrutar más aquel regaño que sufrirlo propiamente.
En ocasiones, Yumi salía a Kioto con encomiendas de proveedores o de ciertas transacciones que el propio Hoji le solicitaba, claro siempre vigilada por dos o más guardias, Shishio no estaba dispuesto que le pasara nada. Hyobe aún no aparecía, y aunque Soujiro tenía una pista sólida de ese desgraciado, era hábil y aún no habían podido capturarlo.
Todos en la fortaleza agradecían a Kami que Yumi estuviera de regreso, el carácter de Shishio parecía mucho más calmado, ya no estallaba a la menor provocación y así todos podían respirar tranquilos.
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
Después de leerla, cerró la segunda carta importante que había recibido ese día.
Goro Fujita, muy pensativo, se recargó en el cómodo asiento mientras bebía algo de té que le llevaran más temprano. Se encontraba en una sencilla posada en las afueras de Tokio, había tenido que viajar por cuestiones de la investigación que estaba llevando a cabo acerca de algunos movimientos sospechosos de Makoto Shishio, al parecer los contactos, transacciones y movimientos de su organización no sólo se centraban en Kioto, casi estaba seguro que en algunos de los puertos importantes del país, también podrían tener injerencia sus no tan legales negocios. A cada paso que daba, se confirmaban más sus sospechas, de que estaba tramando algo de verdad grande.
Fácilmente se podía deducir que era mucho el dinero que se estaba manejando ahí, por lo tanto, seguramente esos recursos no sería utilizado para nada bueno.
Pagar armas y mercenarios podía ser la inversión más segura.
En la primera de las misivas, uno de sus oficiales bajo su mando, le explicaba que Hiro Matzu, el yakuza más importante de Kioto, había sido masacrado e incinerado en una de sus propiedades de a las afueras de la ciudad, varios de sus hombres también habían muerto calcinados apenas unos días atrás. Todo apuntaba a que habían sido órdenes de la organización de Makoto Shishio, al parecer ese desgraciado no se andaba por las ramas en cuestión de obtener lo que quería, lo más seguro es que ese delincuente se había entrometido en algunos de sus negocios y lo más sencillo había sido deshacerse de él.
Pero la carta más importante era la segunda que leyera, se trataba de un interesante mensaje de Okubo, en esta le pedía que mientras buscaba más información sobre los posibles movimientos de Shishio, también comenzara a localizar a Kenshin Himura, o como mejor lo conocía él: Battousai "El destajador".
Encendió su acostumbrado cigarrillo. Una sonrisa se dibujó en el siempre serio rostro de Fujita, al parecer, él también estaba destinado a encontrarse con cierto "fantasma" de su pasado.
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
Shishio entró a la sala de entrenamientos, se sentía lleno de energía y se concentró en practicar sus técnicas. Una caja de madera reluciente descansaba en uno de los costados de la habitación. Con toda ceremonia se acercó y la abrió, adentro descansaba una katana enfundada, su calidad y fina elaboración se acercaba bastante a la perfección. Se trataba de una de las últimas creaciones del gran maestro hacedor de espadas Shakku Arai. Sacó la katana de la vaina y su hoja estaba brillante, reluciente, a pesar de los años que Shishio la había utilizado. Era su espada favorita, con la única que practicaba sus técnicas especiales, con cuidado se observó todo el largo de la hoja, hacia la punta se podía apreciar un patrón aserrado, el cual era ideal para sus propósitos.
Sonrió enigmáticamente, dentro de la misma caja un par de guantes negros y muy "especiales" permanecían perfectamente doblados. Con cuidado se los colocó, le calzaban perfecto, con unos movimientos precisos deslizó a una velocidad increíble la hoja de la espada sobre uno de sus guantes. Una explosión no se hizo esperar al incendiar la pólvora que cubría la prenda. Todo perfectamente estudiado al tiempo preciso, habían sido muchos años de prueba y error para lograr ese efecto, pero al fin lo había dominado.
Repitió varias veces la misma acción y todas las ocasiones las explosiones se sucedieron en el tiempo justo y en el momento anticipado por él.
Makoto Shishio, era el maestro creador de la técnica Guren Kaina.
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
Shishio y Yumi compartían la cena amenamente, conversaban y tomaban algo de sake, se encontraban como era su costumbre, juntos al finalizar un día lleno de labores.
- Yumi, ¿recuerdas cuando te propuse un viaje? – preguntó de pronto Shishio luego de dar un gran trago al sake que tenía en la mano.
- Sí – contestó ella, recordaba aquella ocasión cuando le dijera de viajarían a unas aguas termales.
- Creo que lo haremos pronto, necesito revisar los avances de un proyecto y quiero que vengas conmigo.
- ¿Es en serio, Shishio-Sama? – preguntó ella, Shishio de inmediato detectó la emoción en la voz femenina, le agradaba hacerla sentir bien.
- Claro, te dije que no nos separaríamos, además tú dijiste que nunca habías salido de Kioto, creo que es hora que ya lo hagas – dijo él con una sonrisa, esa dedicada sólo para ella, que sólo ella conocía.
Por inercia se acercó a él, y se recargó en su pecho. Se sentía la mujer más feliz del mundo, como se lo dijo en alguna ocasión, su vida había estado marcada desde que el universo de Shishio y el de ella se habían encontrado. Él la tomó de la barbilla y la besó, suave, dulcemente. Como siempre que sucedía, ella se abandonaba a la sensación, se relajaba en sus brazos y lo dejaba hacer. Aunque la besara millones de veces aquel efecto de él siempre la abrumaba de forma arrebatadora. Lograba que se sintiera viva, deseada y ahora podía afirmar, que también querida.
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
Soujiro con su inamovible sonrisa se encaminó al comedor, era la hora de la cena, seguro encontraba a su mentor en ese lugar, además él también ya tenía hambre; Shishio estaría muy complacido con las noticias que tenía para él. Por fin había atrapado a Hyobe, en ese mismo momento permanecía en una de las celdas de la fortaleza, le había costado mucho trabajo dar con el desgraciado, pero Soujiro sabía que el dinero se le terminaría tarde o temprano y no faltaría quién lo delatara, sólo había tenido que ser paciente y por fin el momento había llegado. Tocó a la puerta antes de entrar a pesar de que era un lugar común, pero desde que Yumi volviera tanto ella como Shishio eran muy cariñosos entre ellos y prefería no importunarlos.
Escucho cuando Shishio le indicaba que pasara. En efecto él y Yumi estaban a media cena, como era su costumbre una ligera reverencia dirigida a ambos y su imperturbable sonrisa adornando su juvenil rostro.
- Shishio-Sama, Hyobe ha sido capturado, se encuentra bajo nuestro resguardo.
Tanto Shishio como Yumi se levantaron como impulsados por un resorte, ligeramente la muchacha se estremeció en los brazos vendados del hombre y él pudo sentirlo. Tal vez, los recuerdos de lo vivido por la muchacha aún la agobiaban.
- Buen trabajo Soujiro – dijo Shishio apretando uno de sus puños, llevaba días deseando que aquel bastardo por fin estuviera a su alcance – Llévalo a la sala "especial" iré en un momento.
El jovencito sólo se inclinó antes de girar sobre sus talones y cumplir la orden de su mentor.
Shishio y Yumi se quedaron un momento en silencio, ella con el rostro enterrado en las vendas del pecho masculino. Podía escuchar el corazón acelerado de Shishio, la rabia corría por sus vendas, eso era muy claro.
- ¡Mataré a ese infeliz! – exclamó Shishio, por instinto apretó a Yumi contra él. Hyobe pagaría con sangre todo lo que le había hecho a Yumi.
- Mátelo lentamente – murmuró Yumi y luego fijo sus ojos oscuros en los de Shishio, en ellos había miedo, pero también odio y determinación. Él le sonrió de vuelta.
Esa mujer lo comprendía a la perfección.
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
Shishio entró a la habitación que se encontraba a un costado de la sala de entrenamientos, en ella sólo se ponían a aquellos traidores a la organización y era mejor callarlos antes de que cometieran alguna indiscreción; en esas cuestiones Makoto Shishio no se andaba con miramientos.
Hyobe se encontraba atado de manos a unas argollas que pendían del techo rocoso de la habitación, era el único lugar que no tenía ningún diseño, ni adorno innecesario, se había labrado directamente sobre las entrañas de la tierra, todo lo que había ahí era funcional y tenía un propósito: generar dolor y matar.
El hombre levantó el rostro, estaba pálido; sabía lo que le esperaba, o al menos lo adivinaba, porque no habían sido pocas las veces que le tocara ser testigo de los castigos que la organización daba a los hombres que osaban traicionarla. En alguna ocasión, él mismo fue el verdugo de los soldados traidores cuando Shishio se lo ordenaba.
Hyobe tragó saliva al encontrarse con la mirada del mismo Shishio en persona, a un lado de él estaba Soujiro, como siempre parecía su sombra cuando así se lo proponía, el hombre vendado caminó con paso seguro hasta quedar frente a él. Por instante pasó por su mente pedir piedad y clemencia, pero al mirar aquellos ojos llenos de la más terrible furia y odio, supo que sería tiempo perdido, estaba muerto desde que Soujiro lo había logrado atrapar.
Un puñetazo que ni siquiera vio venir le hizo escupir sangre y algunos de sus dientes, Shishio pegaba con mucha fuerza en verdad.
- ¡Maldito hijo de perra! – le grito. Lo tomó por el cuello y lo hizo enfrentar su terrible mirada de nuevo - ¡¿Cómo te atreviste siquiera a verla?!
Aturdido Hyobe no supo a qué se refería hasta que cayó en cuenta que estaba hablando de Yumi. No contestó, después de todo qué podía decirle, que la geisha se le había metido en la sangre sin que pudiera evitarlo. Luego pensó, eran sus últimos momentos sobre ese mundo, tal vez si hacía enfadar a Shishio lo matara más rápidamente.
- Es una zorra muy bonita… ¿cómo no verla? – dijo con sarcasmo mirando a Shishio con una media sonrisa en los labios ensangrentados.
- ¡Cállate! – exclamó un furioso Shishio y otro puñetazo casi manda a dormir a Hyobe un rato, otros pocos de sus dientes se aflojaron.
Pero para desgracia de Hyobe Shishio no perdió de todo la compostura, las palabras de Yumi retumbaron en su mente "Mátelo lentamente".
Con lentitud, Shishio se colocó un guante negro, sacó la Katana que llevaba en el cinto, una hermosa espada, de una hoja trabajada con extrema perfección: Mugenjin, con un rápido movimiento encendió la pólvora de su guante. La explosión controlada no se hizo esperar, el grito de dolor de Hyobe se opacó con el sonido del estallido. Sus brazos se tensaron, al grado que sentía que se le arrancaban del cuerpo debido a la ola expansiva de la detonación.
Sintió como su pecho estaba en carne viva, pero no sangraba, sólo un ardor terrible irradiaba por su piel chamuscada, la ropa pegada a su cuerpo, lastimando aún más.
El hombre vendado no se detuvo ahí, arrastrando la punta de la espada la encendió frente a sus ojos, y un corte en cada uno de sus brazos lo hicieron gritar de nuevo. El olor a carne chamuscada llenó el ambiente. El dolor era terrible, sentía como su piel se abría y se desgarraba al mismo tiempo que ardía, pero no sangraba.
- No sangras – le dijo Shishio con una mueca en sus labios, la voz amenazante – Al momento que corto cauterizo la herida con el fuego, vas a durar muchas horas, Hyobe.
El infeliz gritó de nuevo al sentir como los dedos de su mano izquierda eran arrancados con otro certero movimiento de espada.
- Esto es por haberte atrevido a tocarla…
Los gritos agónicos y desgarradores del hombre se escucharon durante horas, poniendo la carne de gallina a más de uno de los servidores de Shishio, por suerte por la madrugada, al fin, el infeliz guardo silencio para siempre…
-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-
Nota 10/07/2016: ¡Hola! ¡Hola! Sí, sí, no estoy muerta! Andaba de parranda! Jaja no es cierto, mil perdones por tardar tanto en actualizar, pero me fue imposible terminar el capítulo antes, me costó algo de trabajo, en fin nos queda un solo capítulo más para que esta historia termine, así como un epílogo del que ya les había comentado antes, ¿Quieren que suba el siguiente capítulo primero y luego el epílogo? Sería más rápido así. Me lo comentan.
Mil perdones por no actualizar, pero se me junto la semana final de trabajo, más una extra con planeación y evaluación docente (sólo se hace en mi escuela T.T) así que salía más tarde de lo normal, por eso es que todo mi día se desfasaba terriblemente, recuerden que también soy ama de casa, y pues las musas por lo regular me visitan de noche (yo suelo escribir mejor por la noche, ya que todo está en calma y ya que la cocina está limpia jaja) pero con horario recorrido y trabajo extra de esa semana todo se me complicó. Se los prometí en algún capítulo anterior, no voy abandonar este proyecto, ni dejarlo que pasen años para terminarlo, pero si tengan paciencia por favor, me apuraré más ya que por fin estoy de vacaciones!
¿Qué tal nuestra tierna Yumi algo sádica no?, pero bueno no puede ser que alguien de todo bueno vaya al infierno, todos conocemos el final de la pareja, así que de alguna forma siempre he pensado que el estar viviendo la violencia de tan cerca de una u otra forma afecta a las personas.
Saludos como siempre a: baavira, shishiyu, Enny, Emilyyy, Lupita31, Guest, AzureyesDragon, Blankaoru, Pajaritoazul., gracias, gracias por sus comentarios!
Dedico este capítulo en especial a dos personitas: Blankaoru (Por su cumpleaños muchas felicidades!) Y a SiaE: Por sus lindos inbox!
Besos y abrazos digitales y Hasta la próxima! … Nary^^ : "Prefiero mil veces un mal anime que una buena telenovela"
