Todos los personajes de Rurouni Kenshin son propiedad de su autor y sólo los tomé prestados un momentito para escribir esto…
CICATRICES.
Por: NaryMont
Capítulo 18: Viajes y visitantes.
La casa estaba en total silencio y la oscuridad la cubría completamente, debía ser de madrugada, Yumi se revolvió ligeramente en el futon, a su lado Shishio dormía plácidamente, lo observó un poco y luego se incorporó tratando de no despertarle; era una noche algo calurosa a pesar de que el verano estaba despidiéndose ya. Se levantó y se encaminó a la cocina, tenía mucha sed, encendió la lámpara de aceite y se desplazó por los pasillos aún desconocidos. Habían llegado hacia unas horas y el viaje en carruaje había sido tan agotador que apenas habían probado algo ligero para cenar y se habían acostado a dormir. La casa era grande y tenía una ligera noción de dónde se encontraba la cocina, todo estaba en silencio, todo desierto. Caminó sin miedo ya que se sabía muy segura en esa propiedad. Difícilmente alguien podría llegar hasta la casa, eran muchos los guardias que vigilaban desde la aldea, luego había otros tantos en el perímetro del bosque que circundaba la enorme casa. Y en aquella noche tan cerrada y sin luna, era imposible ver más allá de tus narices, era improbable que alguien se aventurara a caminar por el espeso bosque para llegar hasta ahí.
Si su sentido de orientación no la engañaba, la cocina debía estar al final del pasillo, esa era la distribución común en aquel tipo de casas totalmente de diseño japonés. Sus pies envueltos en las tabis provocaban que sus pasos fueran muy silenciosos, amortiguados por los suaves pisos de madera y los tatamis que los cubrían. Habían llegado tarde así que no conocía bien la casa, pero sí pudo darse cuenta del gran tamaño de ésta.
Sonrió al llegar a la amplia y bien abastecida cocina, por la mañana ella cocinaría para Shishio, de hecho cocinaría para ambos en las próximas dos semanas. Ya que estarían solos esos días, mientras Soujiro regresaba directo a la aldea donde estaban de uno de sus viajes al norte del país y traería consigo a Yasu, su fiel amiga, que le ayudaría con todo lo referente a la casa, pero estaba contenta, porque tendría a Shishio para ella sola esos días.
De inmediato dio con una fuente de agua que al menos parecía bastante fresca se sirvió un poco, pero jamás el líquido llegó a sus labios, ya que una mano vendada la jaló con extrema fuerza apartándola de su sitio y arrojándola literalmente hacia el otro lado de la habitación, Yumi no pudo evitar aterrizar sobre su trasero y lanzar un grito de dolor y sorpresa.
La luz de la lámpara de aceite tembló amenazando con apagarse, pero no lo hizo, mostrándole a la ex-geisha una escena que nunca imaginó. Ahí frente a ella, estaba Makoto Shishio, aguantando con su espada, el ataque de una de una lanza sostenida por el hombre más extraño que haya visto jamás en su vida.
Era alto y fornido con una coleta atrapando su cabello negro, su rostro mostraba una sonrisa torcida, pero lo más extraño era que a pesar de llevar una venda en los ojos, ella sentía que parecía no perder detalle de todo lo que ocurría en la habitación.
El corazón le latió con fuerza al entender que dada la posición en que los dos hombres habían cruzado sus armas, el ataque de aquella extraña lanza iba a dirigido a ella. El vaso quebrado yacía en el piso justo donde había estado parada apenas unos segundos atrás.
- Sí mujer, te salvaste por poco de ser atravesada por mi lanza – afirmó el hombre con voz amenazante como si hubiera adivinado sus pensamientos.
Shishio apretó el puño que no sostenía la espada y casi rechinó los dientes al contestar el comentario hecho por el desconocido.
- Esas no son formas de entrar a una casa ajena – Yumi volteó hacía él, al escuchar aquellas palabras en un tono mezcla de broma, pero que claramente enmascaraban una amenaza.
- Lo son, si la casa es de un viejo enemigo - contestó de inmediato el extraño, pero al mismo tiempo, relajó la guardia de su postura de ataque. Shishio hizo lo mismo, pero no enfundó la espada.
- Dile a la zorra que al menos sirva sake, este lugar de verdad está escondido y hace un calor endiablado - comentó como si nada y se irguió tan alto era rompiendo por completo su posición de ataque.
- No es una zorra, es mi mujer – respondió Shishio con la voz molesta – Yumi ve a la habitación y ahí espera.
Ella iba a negarse, aquel hombre parecía demasiado peligroso, pero algo en la mirada de Shishio le indicó que era mejor no contradecirlo. Se levantó del sitio donde aún estaba sentada y dándole una última mirada a aquel hombre se enfiló a la salida. Alcanzó a escuchar unas palabras que le asustaron un poco, pero confió ciegamente en las habilidades de Shishio.
- Soujiro me explicó tus planes y estoy de acuerdo al unirme a tu causa, pero ten en cuenta que tú eres mi enemigo por excelencia y el que te ayude, no exime que te mate en cuando tenga la primera oportunidad.
Se alejó de la habitación, sin escuchar la respuesta que Shishio dio al extraño aquel.
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Habían pasado tres días desde el sorpresivo ataque que había sufrido en la propia cocina de la casa, esa noche, Shishio había vuelto luego de largo rato, que a Yumi le parecieron horas, no había dicho nada, sólo le había hecho el amor con una pasión desbordante, para luego, mientras calmaban sus respiraciones le contara todo sobre un equipo élite de guerreros que estaba preparando. Resultaba que aquel hombre extraño de la venda en los ojos formaría parte de aquel grupo y aunque Yumi le dijo que no le parecía seguro que ese hombre fuera una buena opción, Shishio sólo había sonreído abiertamente diciendo que ya lo sabía, pero que confiara en él, que todo saldría de forma excelente, los planes para derrocar al gobierno japonés estaban en marcha y ya nada lo detendría, Yumi se sintió tranquila, después de todo, cómo no hacerlo, luego de haberlo visto realizar y analizar una y otra vez planes y estrategias junto con Hoji para desestabilizar al tambaleante gobierno de esa Era.
También le había contado sobre cómo Usui, era el nombre del extraño personaje que los visitara a media noche, se había convertido en su enemigo declarado. Yumi se tranquilizó al saber que Shishio ya lo había derrotado en el pasado y que aunque parecía feroz y despiadado, lo cierto es que interiormente sabía claramente que jamás podría derrotar al guerrero vendado.
Los días pasaban tranquilos, ya que salvo por el susto de la primera noche, nada parecía enturbiar su existencia en la casa de aquella pequeña aldea perdida del país. Era muy agradable respirar el aire puro, ver el cielo azul y despejado y sentir el aire murmurar entre los enormes árboles que rodeaban la propiedad. La naturaleza en todo su esplendor, un ambiente muy diferente a lo encerrado y sofocante de la fortaleza del monte Hiei.
Al estar casi en plena soledad, salvo por algunos capitanes de guardias que iban con Shishio a pasar reportes dos veces al día, llevar suministros y la correspondencia, Yumi podía pasear con tranquilidad por los alrededores de la casa mientras él entrenaba o revisaba y contestaba los mensajes, en su mayoría de Hoji; se sentía tranquila y relajada. Extrañaba un poco sus jornadas trabajando con Hoji, pero disfrutaba esas nuevas rutinas llevando sólo las riendas de una casa y cuidando de Shishio, no podía pedir unas vacaciones mejores.
Caminaba rumbo al pozo que estaba cercano a la propiedad, hacía algo de calor, era medio día, sacó un cubo de agua fresca y bajándose el Kimono hasta dejar sus hombros al desnudo dejó que el agua la refrescara un poco. Todos y cada uno de sus movimientos, eran seguidos de cerca por los ojos lascivos de un jinete semioculto entre los arbustos, al ver aquellos hombros blancos y redondeados a la luz del sol el hombre no pudo contenerse más y espoleando al caballo con velocidad se acercó a la joven que apenas y tuvo tiempo de voltear al escuchar el animal acercarse hacía ella.
Con facilidad la tomó por la cintura alzándola y un instante después, estaba sentada sobre la montura del hermoso animal entre los brazos del jinete. Yumi se asustó un poco y luego volteó hacía el hombre que sonreía al haberla sorprendido de aquella manera.
- Pensé que te gustaría cabalgar conmigo – comentó Shishio a su oído riendo, luego la colocó mejor para que estuviera cómoda y rodeando su pequeña cintura en el proceso, guiaba las riendas del animal para que tomara un poco de más velocidad.
Yumi miró hacia al frente, al principio apreciaba el follaje y los árboles, el verde del bosque en el que se adentraban guiados expertamente por Shishio. Luego al ir tomando velocidad sólo podía apreciar un manchón frente a ella. El jinete iba exigiendo lo máximo del animal y Yumi cerró los ojos al sentir el viento y la sensación de volar. Entre los nervios y la emoción, comenzó a reír, el corazón desbocado por la adrenalina de la emoción y por sentir el protector pecho de Shishio en su espalda, sus brazos cuidándola, se dijo que podía morir en aquel momento, era de verdad feliz. Cuando por fin se detuvieron estaba agitada, como sí ella misma hubiera corrido, pero algo más la dejó sin aliento, porque unos labios exigentes la besaban con pasión, caricia que sin duda ella correspondió con igual o mayor fuerza. Mientras las manos vendadas de Shishio recorrían con delicadeza los hombros desnudos de Yumi, deleitándose tanto la vista como con el toque de los mismos.
- Me encantan tus hombros así – afirmó Shishio dejando un beso suave en uno de los hombros desnudos de la mujer - Me gusta mucho verlos así.
Ella sólo sonrió con coquetería.
El regreso fue tranquilo y en calma, porque entre besos y caricias, el jinete ya no apuró demasiado al caballo.
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Era imposible resistirse a las frescas sombras de los espesos árboles que rodeaban la casa, por eso es que a Yumi, se le había ocurrido realizar un picnic en un árbol en especial frondoso y agradable, sólo esperaba que a Shishio no le pareciera una idea estúpida.
Por la mañana dispuso todo en el lugar para tomar ahí su comida, preparó unos deliciosos bentos y dejó todo listo para cuando él hubiese terminado con su entrenamiento, proponerle su idea.
Entró con confianza a la sala que se utilizaba para los entrenamientos y se deleitó mirándolo realizar los movimientos con la katana, como siempre, no dejaba de maravillarla la vista de ese hombre fuerte y poderoso moviéndose a una velocidad que parecía imposible. Sujetaba la espada y la hacía cortar el aire con maestría, la hoja silbaba cortando la nada, pero Yumi sabía, que de haber un enemigo real frente al guerrero vendado, hubiera quedado reducido a trozos de carne, lo había visto ya hacerlo, y aunque le horrorizó en su momento, ahora se sentía tranquila porque ningún oponente podría hacerle frente a un espadachín como él.
Luego de un par más de aquellas katas Shishio se detuvo y la miró directo a los ojos, logrando como siempre, el efecto de acelerarle el corazón.
- La comida está lista Shishio-Sama – informó ella al ver que se acercaba. Sintió los dedos enguantados de él en su mentón y cómo la boca masculina reclamaba la suya. Adoraba sus besos y la manera en que la poseía con una simple caricia.
- Perfecto, empezaba a sentir hambre – contestó él, luego se acomodó la katana en la cintura y abrazándola la guió hacia el comedor.
- Este… Shishio-Sama… creí que sería buena idea comer afuera – dijo ella algo titubeante. Tal vez sí era una tonta idea eso de comer bajo un árbol.
Shishio la miró algo extrañado y luego rió, con aquella sonrisa única para Yumi.
- Es buena idea – dijo simplemente.
Ella le devolvió la sonrisa y luego tomó el atado donde había acomodado el almuerzo y la sombrilla para cubrirse del sol en el camino hacia el lugar donde comerían. Llevaba el kimono descubierto hasta los hombros, mostrando su generoso escote, tal como Shishio le había dicho que le gustaba, por lo cual prefería evitar el sol para no quemarse demasiado la piel.
Caminaron hasta el lugar y luego de sentarse en la suave manta que Yumi llevara, degustaron sus alimentos callados, disfrutando de la tranquilidad que los rodeaba y de estar simplemente juntos. Yumi había aprendido a disfrutar esos momentos de silencio entre los dos, ese lenguaje era sencillo para ambos, es común que a veces se digan más cosas con una mirada, con un rose que con cientos de palabras. En esos días que habían permanecido alejados de todos, conviviendo simplemente ellos dos, el lenguaje mudo de miradas y gestos se había desarrollado mucho entre ambos. Ella entendió perfecto cuando el deseó abrazarla y obedientemente se acercó a su costado para luego verse rodeada por el brazo fuerte de Shishio.
- Entiendes que eres sólo mía ¿cierto Yumi?
Ella miró hacia arriba tratando de buscar su mirada y entender el porqué de ese comentario tan repentino, pero Shishio sólo miraba al frente, como si estuviera interpretando esa pregunta en el preciso momento, como si se le hubiera ocurrido en ese segundo.
- Sólo soy suya Shishio-Sama, de nadie más… nunca más.
Ella sintió como el abrazo de él se apretaba un poco más ante su respuesta.
- Soy tan suya que… antes de seguir en un mundo donde usted no esté, prefiero estar muerta – exclamó ella profundizando en sus sentimientos, en cómo realmente se sentía con aquel amor que muchos podrían catalogar de enfermizo, pero que a ella la hacía completamente feliz. Recargó su rostro en el pecho vendado y cerró los ojos, no quería pensar, ni siquiera imaginar que algún día pudiera faltarle él.
La hizo mirarlo a los ojos y en su expresión parecía muy complacido. La besó de nuevo, como en la sala de entrenamientos, tomando su boca, tomando su alma completa en un beso demandante y ardiente, las manos enguantadas apretaban sus hombros desnudos y luego lentamente acariciaban su espalda y caderas, un resto de conciencia llegó a Yumi cuando sintió el peso de él sobre ella, ni siquiera recordaba cuándo había quedado recostada sobre la manta del picnic.
Se estremeció gratamente cuando la mano de Shishio palpaba sobre sus piernas envueltas en la tela del kimono. Mas luego ambos se sacudieron al escuchar un trueno que retumbó por todo el bosque, se incorporaron sorprendidos. Hacía apenas unos minutos, todo estaba azul y despejado y ahora nubarrones oscuros cubrían el cielo, un relámpago más surcó el firmamento y un viento fuerte meció la copa de los árboles. Ambos se miraron sorprendidos, Shishio extendió su mano para ayudarla a levantarse y como dos chiquillos corrieron a la casa, pero fue imposible llegar antes de que una fuerte lluvia lo mojara todo, incluyéndolos.
Cuando llegaron al porche de la casa estaban tan empapados como si hubieran estado nadando en un lago.
- Excelente día para un picnic – comentó Shishio al ver a Yumi con la cara mojada y los cabellos oscuros destilando agua.
- Lo siento… - respondió algo apenada, después de todo había sido su idea el comer fuera – Vamos tenemos que cambiar sus vendas.
- Y tu kimono – dijo repasando la figura de ella con las prendas empapadas y pegadas a la silueta femenina – Aunque así luces muy bien.
Yumi adivinó las segundas intenciones en el tono que él había utilizado, sobre todo al sentir la mirada de Shishio recorrerla de aquella manera tan lasciva. Simplemente le sonrió y ahora fue ella quien estiró su mano para guiarlo al interior de la casa…
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Uno de las ventajas de aquella casa en medio de la nada era que sus instalaciones resguardaban unas aguas termales, las cuales eran muy benéficas para la piel de Shishio, Yumi notaba claramente que luego de permanecer en el onsen, el tratamiento que aplicaba en las quemaduras de su piel hacía que se sintiera mucho mejor.
En ese momento se encontraba acondicionando todo para realizar el tratamiento de él, acomodaba como era su costumbre, las vendas que usaría por tamaños, las dejó sobre una bandeja y luego preparó la crema que esparcía sobre la piel.
Mientras tanto Shishio estaba dentro de las aguas termales, observando las suaves manos de la chica acomodar todo con aquello con los movimientos finos y estudiados que la caracterizaban. De repente una idea cruzó por su mente.
- Yumi, ven entra conmigo – ordenó Shishio luego de un rato de permanecer en el onsen. Yumi tapó el recipiente con la crema y lo miró a los ojos significativamente.
- Pero, Shishio –Sama, yo…
- Vamos no te pongas tímida conmigo – contestó él, la chica ya había disfrutado de las aguas termales en algunas ocasiones desde que habían llegado, pero nunca habían probado el entrar juntos.
Ella asintió mientras notaba como algo cálido se extendía por su bajo vientre lentamente, estaba segura que aquel calor repentino nada tenía que ver por el ambiente tibio del lugar.
- Está bien – cedió ella algo perturbada por las sensaciones locas que comenzaban a recorrer su cuerpo.
Sin saberlo Shishio estaba a punto de ver uno de los espectáculos más eróticos de su vida. Ella iba completamente vestida aún, claro dejando ver sus hombros desnudos, tal como se lo había sugerido él durante su cabalgata de días antes, detalle que en lo personal el hombre disfrutaba mucho.
Ella se acercó a la tina que estaba junto al onsen, lentamente desató su obi desenredándolo de su diminuta cintura, lo dobló con toda ceremonia y lo colocó sobre el mueble que estaba ahí para tal propósito, abrió su kimono y lentamente lo deslizó por sus brazos, estaba de espaldas a Shishio, pero era muy consciente de la mirada de él sobre cada una de sus acciones. De pronto un nerviosismo la hizo dudar, no entendía por qué de repente se sentía cohibida ante él, ya la había visto muchas veces desnuda, pero no pudo evitarlo, miró como sus dedos temblaban e interiormente se obligó a continuar.
La miró detener sus movimientos por unos segundos, Shishio sentía la sangre correrle rápidamente por las venas, aquello era un espectáculo delicioso y quería más. De pronto ella volvió a sus acciones, atrapando toda la atención del hombre que ya parecía que estaba más caliente que el agua en la que estaba sumergido.
Yumi abrió la yukata verde claro que llevaba bajo el kimono, no llevaba más ropa que esa; sentía la mirada de él recorriéndola completamente, calentando su piel aún sin tocarla. Él no quiso perder detalle cuando la tela verde iba dejando descubierta la piel blanca, la espalda, esa cintura imposiblemente pequeña, unos glúteos redondos que lo volvían loco, rematando en esas piernas largas que cuando se enredaban en su cintura lo llevaban al paraíso.
Con toda ceremonia ella dobló la yukata, luego se agachó ligeramente a quitarse las tabis, en ese punto Shishio sentía su excitación al máximo. Él siempre la desvestía cuando habían estado juntos, a veces lentamente a veces de manera exigente, pero nunca espero que el hecho de que ella se desnudara frente a él, le fuera afectar de aquella manera y el espectáculo aún no terminaba.
Todo era piel perfecta salvo por aquella pequeña cicatriz circular en su costado, aquella cicatriz que era otra muestra de su lealtad a él, esa bala que muy probablemente se hubiera incrustado en su cuerpo y que al interponerse Yumi había evitado para que fuera así.
Cuando subió una pierna y luego la otra para meterse en la tina y enjuagar su cuerpo antes de entrar a las aguas termales con él, Shishio sintió la boca reseca. El agua que Yumi se echó desde el cuello para enjuagar su cuerpo, acariciaba lentamente su piel expuesta, bajando por cada curva y accidente del cuerpo femenino, mojando y volviendo la piel brillante y sin proponérselo muy, muy seductora. Los ojos de Shishio estaban lo más abiertos posibles, todas aquellas acciones lo estaba excitando demasiado, por último ella tomó su cabello en un peinado alto, con algunos mechones, que rebeldes, escapaban enmarcando su rostro.
Lentamente, paso a paso Yumi entró al agua seguida por la mirada de Shishio, aquellos movimientos sinuosos del cuerpo femenino lo tenían en un grado alto de excitación. Por fin ella estaba a su alcance, se colocó a su lado disfrutando el agua caliente en su cuerpo, pero el hombre tenía otros planes más que dejar que ella se relajara dentro del agua. Con rapidez la aprisionó entre la orilla y su propio cuerpo, aspirando aquella esencia a cereza que ella usaba, como tratando de introducir su aroma en su interior y no dejarlo ir jamás.
Tomó su mentón mirándola a los ojos, esos ojos negros tan transparentes, que lo miraban siempre con admiración y con amor. Con ella jamás podía sentirse expuesto, aun cuando estuviera sin sus vendas puestas. Intentó besarla pero ella ya lo estaba besando a él, le encantaba cuando se comportaba así de apasionada. Ella se pegó a su cuerpo pidiendo, más bien exigiendo su cercanía, Shishio la rodeo con un abrazo apretado, nunca, después de la traición de la que había sido objeto, después de haberlo marcado y disminuido su capacidad física de aquella manera, imaginó siquiera que podría estar así de cercano a una mujer. Y en esos momentos Yumi estaba ahí, presente para él, entregándose, como siempre, completamente, enteramente suya.
Sus lenguas danzaban y se retorcían en sus bocas, bebiendo sus alientos, saboreando sus esencias, Shishio llevó una de sus manos al cuello, frágil y delicado rosándolo con los dedos, haciéndolo hacia atrás, ella con los ojos cerrados, quieta, pero respirando entrecortadamente. Dejó los labios femeninos y saboreo aquella piel blanca y tibia que palpitaba al paso de su lengua por ella. Era deliciosa, suave y húmeda, su excitación creció al sentir que ella gemía suavemente.
Deseaba hacerla suya en ese momento, tomarla y sacar más jadeos y gritos de esa boca deliciosa, pero de pronto sintió un cambio en la actitud de ella. De la nada Yumi parecía querer dominarlo a él, volviendo sus besos más exigentes y sus manos más atrevidas, todo era cadencia, pulsaciones y movimientos ondulantes. Parecía que esa pequeña mujer quería llenar todo su ser.
Con habilidad enredó sus piernas en su cadera y Shishio no se contuvo al penetrarla de una sola vez, las manos masculinas aferrando, apretando aquellos glúteos redondos y firmes para que estuviera quieta y enterrarse más en ella, fundirse con ella.
El gemido de Yumi no se hizo esperar ante la intrusión de él, jadeo fuerte para luego gritar su nombre pidiéndole más. La voz femenina estimulándolo fuertemente, el agua agitándose a su alrededor, los cuerpos unidos, las bocas también.
Yumi mecía sus caderas despertando en ambos más deseo, más sensaciones intensas que les recorrían la piel, era deliciosa aquella danza, aquel embrujante encuentro de cuerpos húmedos y calientes.
Luego de minutos de exquisitos movimientos, de caricias y cuerpos pulsantes, todo estalló a su alrededor, los estremecimientos urgentes sacudiéndolos, aquella fuerza oculta haciendo que sus respiraciones se cortaran por momentos, todo chispas brillantes en sus ojos cerrados, irradiando su energía. Shishio se volcó en ella llamándola mientras su orgasmo lo estremecía involuntariamente. Las sacudidas disminuyendo paulatinamente, él quedando con la cara hundida en los senos de ella, mientras los brazos de Yumi todavía se aferraban al cuello masculino, la estrechó con fuerza, mientras ella se abandonaba en sus brazos exhausta pero satisfecha.
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Los gritos y vítores de los hombres se escuchaban en gran parte de la casa, Yumi caminaba hacia la fuente de aquella algarabía, desde hacía una semana que aquello era la rutina diaria, Soujiro había llegado y con él, todas las actividades de la organización se habían reactivado de nuevo: reuniones interminables, agrandar las filas de la organización con cada vez más seguidores, entrenamientos a todos los soldados y el reclutamiento que era a diario. Además lo que llenaba la mente de Shishio en esos días era aquel grupo de élite que estaba formando, dos días antes un hombre muy extraño, extremadamente delgado, tanto que parecía sólo piel y huesos, y con una mirada que parecía traspasar todo, se había entrevistado con Shishio y había quedado enlistado en aquel conjunto de guerreros importantes que estaba creando.
Al parecer había llegado otro de esos guerreros tan especiales y era tanto el entusiasmo, que había dejado pasar el tiempo para su tratamiento de piel diario, así que Yumi caminaba hacía la sala de entrenamientos para recordárselo. Entró con confianza al recinto, Shishio permanecía cómodamente sentado con Soujiro a su lado, ambos hombres sonreían y parecían apoyar a uno de los contendientes en el centro de la explanada. Yumi volteó con curiosidad hacia ahí, pero no podía ver nada debido a los más de quince hombres que parecían rodear al guerrero, al parecer estaban probando su poder de pelea, se detuvo en la puerta, tratando de averiguar quién era la persona que había logrado mantener a tantos de los soldados a raya y a otros dejarlos fuera de combate.
Yumi abrió la boca con sorpresa al ver como tres hombres salían disparados hacia atrás y dejaron por fin ver la delicada silueta del guerrero que, vistiendo un kimono de colores vibrantes, noqueaba o hería a quién se acercara. Una enorme guadaña con una cadena era la espectacular arma que mantenía a todos alejados de sí. Volvió al ataque de los soldados de Shishio y mostrando gran habilidad, los fue tumbando uno por uno, la ex-geisha estaba asombrada de ver a alguien con aquella contextura, de apariencia tan frágil, desplegar aquella fuerza, la mujer, porque claramente era una mujer, a la par que atacaba, parecía danzar grácilmente, en ocasiones dejaba ver unas piernas largas y muy bien formadas. Su cara estaba sonriente y aunque usaba el cabello corto, éste enmarcaba perfectamente un rostro agraciado, de finos rasgos, donde destacaban unos enormes ojos color chocolate. En verdad era una chica muy sexy y atractiva.
Yumi sintió saltar su corazón, al ver que atrapaba por completo la atención de Shishio, que no perdía detalle de los movimientos de aquella mujer y aplaudió vigorosamente al final cuando dejó a todos los soldados fuera de combate. La combatiente todavía tuvo la desfachatez de hacer una reverencia hacia Shishio y observarlo descaradamente, Yumi lo supo de inmediato, tanto como que apenas eran las once de la mañana, que aquella guerrera estaba enamorada de Shishio, esos ojos anhelantes y llenos de admiración y deseo no podían mentir. Además, estaba el hecho de aquella molestia creciente en su interior y el deseo de inmediato marcar su territorio, con pasos firmes llegó hasta Shishio y se colocó a su lado. El guerrero vendado de inmediato la rodeó con su brazo y eso la tranquilizó un poco, pero ese gesto natural en él, confirmó sus sospechas, al ver el rostro de la extraña, contraerse con una mueca de coraje y de leer en los ojos cafés, un odio dedicado especialmente a ella.
- ¡Kamatari, excelente combate! – Exclamó Shishio – Me tengo que retirar en este momento, pero hablamos en unos momentos más, Soujiro, vayan a comer algo mientras terminamos.
La pareja salió de la habitación dirigiéndose hacia la habitación donde diariamente Yumi cambiaba las vendas de él.
- ¿También formará parte del grupo élite? – preguntó Yumi, aquella mujer la instaba a permanecer alerta, no la quería cerca de Shishio en lo más mínimo.
- Claro que sí ¿acaso no viste cómo pelea? – dijo él como toda respuesta.
- Sí lo vi; es una excelente combatiente y además es una mujer muy hermosa… - comentó Yumi algo titubeante.
Shishio no pudo evitar soltar una carcajada que hizo que Yumi detuviera sus pasos y la viera a los ojos, entendiendo el por qué había notado aquella aura molesta en su mujer.
- ¿Acaso estás celosa? – preguntó luego de lograr contener su risa.
Ella volteó la cara algo ofendida, cómo no estar celosa, aquella mujer era hermosa, tenía una silueta envidiable y además era una excelente combatiente, todo un paquete completo a los ojos de Shishio. Pero además parecía lograr llamar su atención demasiado.
- No tienes por qué estar molesta, Yumi – comenzó él, tomó su mentón y la obligó a verlo a los ojos – Su aspecto puede confundir a cualquiera, pero Kamatari es hombre – terminó de explicar Shishio.
Yumi abrió los ojos y la boca sin podérselo creer, ella sabía de chicos que parecían chicas, en ocasiones había visto a hombres maquillarse y arreglarse tal como lo hiciera una geisha, pero nunca había visto uno, que tan sólo con su aspecto natural, lograra confundirla de aquella manera. Shishio rodeó su cintura estrechándola hacia él.
- Aún, cuando Kamataria fuera una mujer… - guardó silencio mientras la miraba fijamente – Yo ya tengo a una a mi lado, a la única que necesito, a la única que me encanta – dijo mientras besaba los labios cereza una vez más.
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El sol comenzaba a ocultarse por el horizonte, los agonizantes rayos solares pintaban la superficie del agua de tonos rojizos y dorados, toda la vista frente a la mujer parecía una hermosa pintura, pero no era más que la vista de la naturaleza en todo su esplendor. El aroma salado impregnaba su nariz y la brisa marina refrescaba su piel y sus sentidos; su cuerpo se mecía muy ligeramente debido al golpeteo de las olas sobre el casco del barco, miró hacia abajo y notó que la velocidad del navío descendía lentamente, pero aun así la espuma blanca marcaba el camino por donde navegaban. Pronto llegarían a puerto y aquel viaje llegaría a su fin.
Un suspiro salió de sus labios, llevaba más de media hora en la misma posición, reflexionando acerca de su vida y cómo es que ésta había dado tantas vueltas hasta ahora, meció ligeramente la copa de vino rojo que tenía en la mano. Quién le hubiera dicho hacía algunos meses, que llegaría el momento en que ya no estaría rodeada de toda la porquería del mundo y que ahora la vida se mostraba frente a ella con otra cara, con una más amable que la hacía pensar en la dicha, se encontraba ahí, en un viaje que jamás podría haber imaginado, tranquila, segura, feliz.
Muchos cambios en su vida, muchos cambios que no hubieran sido posibles sin él.
Los pasos de Shishio lo llevaron a cubierta, estaban por arribar a Shanghái, habían hecho el viaje para revisar personalmente el proceso de construcción del barco que mandara adquirir hacía unos meses. Todo parecía marchar de lo mejor y al acercarse más al puerto, se acercaba más a sus metas de poder conquistar un país. Se imaginaba la cara que pondría ese perro de Saito al llegar tarde, como siempre, a la última pista falsa que había dejado para él en Hokkaido. Ese antiguo lobo era muy astuto, pero él se sabía más y sólo hasta que así lo quisiera ese policía iba a darse cuenta de sus planes y con eso el maldito gobierno Meiji iba a temblar.
Al voltear miró la razón de que fuera a esa parte del barco, estaba de espaldas, los últimos rayos del sol bañaban su pequeña figura, envolviendo su blanca piel en un tono dorado, su cabello estaba tomado en peinado alto, dejando a la vista su cuello y hombros, esos hombros que le encantaban. Se acercó a ella y rodeó su cintura, de inmediato ella descansó la cabeza en su pecho, pegándose a su cuerpo.
- Pronto llegaremos – murmuró él a su oído – La ciudad te va a encantar y podrás comprar toda la seda que quieras.
- Gracias por traerme – dijo ella volviendo a suspirar.
- Te prometí que no te dejaría, que estarías siempre conmigo – comentó el.
- Sí, pero yo hubiera entendido, este viaje era necesario para sus planes y Hoji no quedó feliz que lo dejara solo con tanto trabajo.
La giró para mirarla de frente y tal vez fuera el efecto del sol terminando de ocultarse, o el hermoso color bronceado que ella había adquirido en esos días navegando, tal vez eran las muchas cosas que compartían, quizá el hecho de que lo aceptaba tal como era, o la mezcla de todo lo anterior, pero Shishio jamás la había visto más hermosa que entonces.
- Entiende que te amo Yumi y nadie te necesita cerca más que yo.
Ella sonrió al escuchar esas palabras, últimamente se las decía con más frecuencia y aquello le confirmaba que no importaba lo que le deparara el destino junto a ese hombre, lo amaría por siempre.
- Yo también lo amo mucho y no quiero separarme jamás de usted.
Unieron sus labios justo, cuando las luces lejanas del agitado puerto de Shangai, podían distinguirse desde la cubierta del barco…
F I N
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Nota 25/07/2016: ¡Hola! ¡Hola! ¡Misión cumplida! Sí, sí, tal vez les guste, tal vez odien este final, pero para mí fue el que mejor puede quedar con la historia, al menos desde el punto de vista que traté de darle.
Mil perdones por no actualizar antes, pero un proyecto personal me mantuvo realizando varios trámites que me quitaban buena parte de la mañana y movía todas mis actividades, además por ser vacaciones (y donde vivo un puerto con playas preciosas) me llegó visita y ustedes saben que la visita pues debe ser atendida con toda la atención del mundo y por lo tanto no me quedaba demasiado tiempo para terminar esto.
Estoy muy contenta y orgullosa porque pude terminar este proyecto que es el más largo que he hecho, sobre todo tratándose de una pareja que es antagónica en el anime.
Emilyyy: Sí en efecto Yumi sacó las garras y creo que el maldito se merecía eso y más. Quiero agradecer porque siempre comentaste los capítulos y espero que el final te haya gustado!
SiaE: Me alegro mucho que disfrutes la lectura, yo me sentí un poquito triste por terminar este fic, sobre todo porque tenía muchas locuras más en la cabeza, pero sentí que el fic no iba para tanto, así que ojalá te guste el final… gracias por seguir y comentar cada actualización!
Shishiyu: Perdón por no actualizar antes! Que bueno que disfrutas las escenas de amor entre ellos, es que a pesar de ser villanos a que quedan extremadamente lindos cuando se ponen románticos? Jaja hasta pronto! Y ojala hayas disfrutado este capítulo final.
Blankaoru: Sí, cuando escribes algo como esto, uno saca su vena sádica, sí Shishio y Yumi están más juntos y comprometidos que con un matrimonio de por medio jaja, me ha encantado que leyeras mi fic, sobre todo porque sabes lo mucho que admiro tu trabajo y disfruto leyendo tus maravillosas historias, gracias por todos tus lindos comentarios.
Lupita31: Un Oscar?, para nada, Me halagas mucho, pero la verdad, me conformo con que disfruten un rato y olviden sus problemas leyendo las locuras que pasan por mi cabeza, gracias por comentar siempre y ojalá hayas disfrutado el final tanto como yo disfruté escribiéndolo.
baavira: Sí, a mí me encantó cómo murió el malvado de Hyobe!, pero sufrí mucho para buscar una manera de hacerlo, es uno de los capítulos que más me costó escribir, gracias por tus muchos comentarios, eso me animó a terminar este fic, ojalá si escribo otro puedas disfrutarlo también, hasta pronto!
Enny: soy maestra, pero maestra de informática, aunque adoro leer y escribir y la verdad es que en mis clases trato de inculcar en mis alumnos la redacción y la ortografía. Gracias por decir que tengo talento, pero te confieso que tenía muchoooo tiempo sin poder escribir ninguna historia, la muerte de madre hace algunos años, me alejó mucho de mi lado de escritora porque ella siempre me apoyaba con mis historias (era la que primero leía todo lo que se me ocurría), pero el escribir de nuevo me ha servido de una terapia enorme, gracias por seguir el fic y espero encontrarnos en algún otro proyecto que emprenda!
Guest: Gracias por tus lindas palabras! Que bueno que como fan de Samurai X disfrutes este fic, te confieso que cuando lo inicié creí que no había muchos fans de Shishio y Yumi pero me equivoqué y es una pareja que gusta a muchos! Ojalá no te decepcioné el final que le di a la historia.
Pajaritoazul: Que bueno que te gustaron ambas escenas, en efecto el describir torturas y batallas eS muy, muy difícil porque suceden muchas cosas al mismo tiempo. Que bueno que nO te pareció mal lo que hice te confieso que estoy releyendo "Cuando pasé el temblor" está en mi lista de fics favoritos ¡Me encanta!
AzureyesDragon: Gracias por darte el tiempo de leer con tanto trabajo que debes tener por la Uni, mucha suerte en tus proyectos de vida y ojalá te haya gustado este final! Gracias por tus consejos y hasta pronto!
¡Gracias a todos los anónimos que leen y no cometan, porque me regalan algo de su tiempo y ojalá hayan disfrutado el fic!
Besos y abrazos digitales y Hasta la próxima! … Nary^^ : "Prefiero mil veces un mal anime que una buena telenovela"
PD: Perdón si hay algún error, pero apenas terminé y la estoy subiendo, la leeré con calma y cuando esté el epilogo terminado corregiré errores. Ya no quiero hacerlos más esperar!
