Disclaimer: Los personajes del anime/manga: "InuYasha" son propiedad de Rumiko Takahashi. Yo solo los tomo prestados para hacer esta historia más interesante y entretenida. Sin ningún interés de lucro de por medio ni nada parecido.
Desde ya disculpen la falta ortográfica :)
Chapter: 9
Pequeño Cambio en las reglas.
Abrió sus enormes ojos muy temprano en la mañana gracias a su ruidoso despertador, pues estaba seguro que si lo hacía esperar más de la cuenta solo terminaría por hacerlo enfadar, y la verdad, era que nadie quería ver a Bankotsu enojado. Se cambió de ropa y se dirigió rápidamente a su oficina en el tercer piso. Piso que solo utilizaba el moreno.
—Joven Bankotsu… —toco la puerta anunciándose a sí mismo—… Soy Mukotsu, ¿puedo pasar?
—Adelante —respondió desde el interior. El bajito hombre abrió lentamente la puerta viéndolo sentado tras su escritorio, mientras concentrado presionaba rápidamente las teclas de su computadora—. Toma asiento —ordeno sin despegar sus azulinos ojos del aparato. Mukotsu obedeció sentándose frente a él.
—U-usted dirá de que quiere hablar joven —hablo mientras de manera disimulada apretaba su arrugada camisa, pues sus manos comenzaban a sudar; Bankotsu solo le hizo un gesto para que guardara silencio mientras terminaba lo que hacía. Luego de largos e incómodos minutos... Mukotsu vio cerrar el aparato que tan concentrado y en silencio había mantenido a su jefe.
—Bien… —pronuncio en un tranquilo tono, mientras ponía ambos codos sobre la mesa y entrelazaba sus dedos al nivel de su mentón—… ¿Hay algo que me quieras contar? —eso verdaderamente sorprendió a Mukotsu, ya que se había preparado para recibir insultos, incluso golpes pero ¿acusarse a si mismo? acaso... ¿Bankotsu lo sabía todo? miles de preguntas pasaban por su circular cabeza hasta que lo oyó cuestionar nuevamente—, ¿Has hecho algo que te mantenga tenso últimamente? —volvió a preguntarle al no recibir respuesta del intimidado hombre.
—J-joven Bankotsu… yo… —el moreno alzo ambas cejas esperando que prosiguiera—… yo lo siento tanto. —era obvio que lo sabia todo.
— ¿Sientes qué Mukotsu? —cuestiono nuevamente sin siquiera demostrar rastro de compasión en su rostro al observar al afligido hombre frente a él.
—Siento haber ayudado a Susan a escapar. Siento haberlo hecho molestarse en venir… pero esa chica estaba muy mal —explico—. Además, yo… yo… —Bankotsu lo interrumpió.
—Déjame adivinar —respiro hondo y se relajó en su cómoda silla—. Te enamoraste de la chica. Te juró que te amaba. Te prometió que se irían juntos. Que serían muy felices y bla, bla, bla—dijo sonriendo de manera astuta. Mukotsu quedo boquiabierto al oír las mismas palabras de la chica salir de los labios del moreno; Bankotsu hizo una pequeña carcajada—. Al juzgar por tu rostro veo que no me equivoque —respiro hondo nuevamente poniendo ambas manos tras su nuca—, pero es una lástima todo el esfuerzo y riesgo que corriste Mukotsu —el pequeño hombre frunció levemente el ceño—. Una porque Susan me confeso todo y me confirmo que tú la ayudaste a escapar... y otra porque… —el joven ojiazul arqueo una de sus ceja—… ella ya está descansando entre los muertos.
Mukotsu se sintió quebrar por dentro al oír las duras palabras de quien por tantos años había sido su jefe, pues él se había enamorado por completo de esa jovencita, por eso la había ayudado a escapar y ahora todo ese riesgo había sido en vano, pues le quedaba más que claro que nunca más volvería a ver su triste rostro.
— ¿Cómo pudo hacer algo así? —cuestiono Mukotsu con la voz quebrada.
—Porque no dejare que mi gente corra riesgos innecesarios. —respondió sin darle mayor importancia.
— ¿Cómo puede estar tan tranquilo? —volvió a preguntar nuevamente, sintiendo un leve dolor en su garganta.
—Porque la verdad... es que los sentimientos de los demás no me interesan en lo más mínimo. —de verdad que no le importaban, pues creía que eran una perdida de tiempo. Además Mukotsu debería de agradecerle por responder las estúpidas preguntas que le estaba haciendo; Bankotsu se puso de pie y se sentó en la fina madera de su escritorio observando los distintos adornos que lo decoraban.
—Algún día una chica cautivara su corazón… —se atrevió a sentenciar, pues sabía lo que venía—… y estoy seguro que con eso pagara cada daño que ha causado durante todos estos años. —Bankotsu sonreía al oír lo que, para él, eran absurdas palabras de un hombre cobarde preso del pánico—. Usted nunca podrá… tener una vida normal porque... —no alcanzo a terminar su oración, pues un fuerte golpe en la sien con un duro objeto metálico lo silencio.
Bankotsu se hinco para verle el rostro e hizo una leve mueca con sus labios y le cerró los grandes ojos.
—Las cosas no debieron ser así Mukotsu… —dijo al ponerse de pie—… pero quisiste correr el riesgo por una mujer —eso lo encontraba una verdadera estupidez—. Odio a los desleales —susurro al ver el despejado cielo por el amplio ventanal de la oficina.
Miro por última vez el fallecido cuerpo del hombre que yacía conversando hace apenas unos segundos atrás; negó en silencio, dejo el objeto nuevamente en el escritorio y salió de la habitación. Fue directo al baño pues al golpearlo tan fuerte ocasiono que pequeñas salpicaduras de sangre mancharan su blanca camisa.
Entro a su habitación de manera silenciosa ya que la azabache aún seguía durmiendo en su cama; volvió a observarla por largos segundos ¡maldición! Se dijo internamente, eso ya se le estaba volviendo en una maldita costumbre y lo odiaba. Se metió al baño, pensó que mejor sería darse una fría ducha para despejar ideas.
Rasco sus ojos al comenzar a despertarse, pues la claridad que entraba por el amplio ventanal hacia que estos dolieran levemente; se sentó y respiro hondo al ver que aun lucia el provocativo traje de la noche anterior. Rodeo el cuarto con sus achocolatados ojos y no dejaba de encantarle, pues aunque sabia muy bien de quien era esa propiedad no dejaba de parecerle hermosa. Volteó y se sorprendió al ver una bandeja con lo que parecía ser su desayuno sobre el pequeño velador junto a la cama. Sobre la taza había una pequeña nota.
"Espero que cuando vuelva la bandeja este vacía. No te atrevas a salir de la habitación... mucho menos dirigirte al balcón, aunque dudo que puedas abrir las puertas".
No llevaba firma ni nombre de quien lo había escrito, aunque, no había que ser lo bastante inteligente como para reconocer ese tipo de advertencia. Resoplo cansada, ya le había perdonado tres veces la vida: La vez que golpeo su entrepierna, según le había contado Sango pudo haberla matado en ese preciso momento. Cuando la encontró media muerta en el cuarto oculto, pues se tomó la molestia de llamar a un médico por ella. Y la última vez fue anoche. Movió rápidamente la cabeza tratando de disipar los pensamientos que estaban por invadir su mente. No quería pensar en nada relacionado con él.
~Un Mes Después~
Las cosas en Sendai estaban cada vez más "calmadas" por decirlo así y, aunque Naomi y Sohin tuvieron que volver a su trabajo debido a los gastos que amenazaban con sobrepasarlos económicamente... la pena y angustia seguía invadiendo su corazón día a día. Por su parte Souta, aunque extrañaba mucho a su hermana tuvo que seguir estudiando, aunque sus calificaciones bajaron de sobremanera debido a que pasaba mucho tiempo decaído; ambos padres se preocuparon demasiado y decidieron que lo mejor en esos momentos seria llevarlo a terapias con un psicólogo, y así ellos también recibirían ayuda. Después de todo eran dos meses sin ver a su primogénita... y era demasiado.
InuYasha retomo sus estudios en la universidad gracias a la insistencia de Izayoi y a la de la madre de la azabache, pues ambas estaban de acuerdo en que él debería de retomar su vida… o al menos empezar por los estudios.
La policía no había dado con el paradero de Kagome, y las pistas que tenían no eran del todo certeras pero aun así seguían investigando, ya que como ella también había muchas más jovencitas desaparecidas y a pesar del tiempo (muchas veces años), sus familias seguían insistiendo.
InuYasha seguía manteniendo el contacto con Miroku, pues después de haber perdido a la única testigo que pudo haber sido clave para la investigación... éste se obsesiono con el caso. Pasando días, incluso noches enteras sin dejar la brigada de investigación preocupando a su superior.
—Creo que no es sano para tu salud que prácticamente vivas en la brigada —manifestó Naraku al cruzar el umbral de la reducida oficina—. Necesitas descansar Miroku.
—Por favor comisario, ¿de qué me habla? —cuestiono mientras bebía un café que se había servido antes de que éste llegara; tenia la mirada pegada en la computadora y sus ojeras eran notable a simple vista—, ellos no descansan… mucho menos nosotros deberíamos hacerlo.
—Sé que estas muy interesado en este caso Miroku —se sentó a su lado, mientras echaba un vistazo a lo que tan concentrado lo tenía—, pero si no descansas esto terminara por consumirte… y ahí sí que no podrás ayudar a ninguna de las jovencitas como tanto deseas.
Miroku suspiro cansado, después de todo su jefe tenía razón. La verdad era que llevaba semanas sin dormir como correspondía, llegando muy temprano y yéndose muy tarde cuando no se quedaba en la brigada; cuando llegaba a su pequeño departamento la mayoría de las veces seguía trabajando. Rasco sus ojos mientras daba un bostezo.
—Tal vez tenga razón comisario, quizás, necesito unas vacaciones —sonrió y volvió a dar un nuevo sorbo a su taza de café.
—Solo debemos coordinarlas y te las podrás tomar tranquilamente —menciono Naraku mientras le daba pequeñas palmaditas en la espalda. Pretendiendo ser simpático.
—Bueno... con un par de semanas en Hawái me doy por pagado —bromeo el ojiazul de pequeña coleta.
— ¿Y qué tanto veías Miroku? —cuestiono por fin al sentirse entrar con más confianza.
—El vídeo de seguridad del hospital —respondió.
— ¿C-cómo? —pregunto un poco asustado de lo que pudiese ver en esa grabación.
—Eso comisario. Es la grabación del día en que mataron a Susan.
—Y bueno… —trago duro—… ¿has visto algo?
—No comisario, la verdad es que he estado muy cansado —le contó al ponerse de pie—. He visto el vídeo unas cien veces pero la verdad no he visto nada, solo a los pacientes y a sus visitas. Creo que me voy a enfermar —dijo al poner una mano sobre su frente.
—Tienes razón, tienes una cara muy pálida, ves... debe de ser debido a que no te has despegado de esta computadora —dijo al señalarla.
—Lo sé comisario, es solo que…
—Es solo que nada —se puso de pie—. Iras al doctor y veras que tienes; descansaras unos días mientras yo me encargo de lo demás... no te preocupes por el vídeo que yo me encargare de revisarlo cuidadosamente.
Miroku le sonrió a su superior, se sentía privilegiado al tener un jefe tan comprensivo como el que tenía frente a él. Recogió sus cosas y se marchó; Naraku volteó a ver la computadora, ordeno a todos en la brigada que no lo molestasen al menos que fuese realmente necesario. Una vez todos informados se sentó frente al computador.
— ¿Qué es lo que cocinaras hoy? —pregunto al entrar por unas puertas dobles hechas de marco de madera y vidrios que dividía la cocina con el verdoso patio trasero de la mansión.
—Lasaña —respondió a su pregunta sin voltear a verlo— ¿N-no te gusta?
—No, no es eso... en realidad me da igual —respondió mientras se sentaba en un taburete junto a la moderna cocina americana. La observo de pie a cabezas, y ella lo noto.
— ¿Pasa algo? —cuestiono mientras picaba un pedazo de carne, pues lo observaba de reojo.
—Niña… —dijo con voz tan calmada que la muchacha se tensó. Aun no acostumbraba a llamarla por su nombre.
— ¿Q-qué pasa Bankotsu? —dejo lo que estaba haciendo.
—Te ves tranquila —expreso mientras hacía media sonrisa.
—Ahh… te refieres a eso —retomo lo que había estado haciendo—, pues si, cuando estaba en casa solía ayudar bastante a mamá cuando estaba en la cocina —sonrió con nostalgia—. Gracias.
—"Gracias" —repitió alzando una ceja—, ¿Y eso por qué?
—Por permitirme estar aquí —Bankotsu frunció el ceño al no comprender muy bien ¿acaso agradecía estar ahí?—. Me refiero aquí en la cocina... esto... ayuda a que me sienta un poquito mejor —reconoció bajando la mirada.
—No hay nada que agradecer —contesto sirviéndose un vaso de agua purificada que había en un bidón cerca de donde yacía sentado—. Al decir verdad tu comida es mejor que la asquerosidad que preparaba Mukotsu.
— ¿Cuándo volverá él de sus vacaciones? —pregunto de manera tímida mientras lavaba la cuchilla para picar unos vegetales, pues preparaba diferentes tipos de ensaladas ya que Kikyo solo como verduras.
—No sé la verdad… —respondió mientras apoyaba ambos codos sobre la larga mesa, dejando sus manos al aire—… ese bastardo mal agradecido quizás no quiera volver a la mansión.
Las cosas habían "mejorado" relativamente por así decirlo entre él y la azabache, pues después de lo sucedido con Mukotsu le pidió a Suikotsu que se encargara de retirar discretamente el cuerpo sin vida de su ex-compañero; éste lo hizo sin decir ni una sola palabras, pues él no se metía en los asuntos del moreno… solo se limitaba a acatar sus órdenes sin cuestionarlo.
Durante ese mes Kagome paso por un tipo de depresión ya que solo se dedicaba a dormir y a llorar. Dormía con Sango, quien la ayudaba a contenerse a diario pues ese segundo mes fue muy doloroso para ella. Ademas Bankotsu le había quitado el único objeto que Kagome sentía la mantenía aferrada a InuYasha y aunque no había intentado hacerla trabajar nuevamente como joya... le agradecía y lo odiaba al mismo tiempo.
Al ya no tener cocinero en la casa tomo la decisión de que Kagome tomaría su puesto... al menos por un tiempo; nadie se interpuso en su decisión... todos aceptaron en silencio. Apenas le pidió a Sango que le hiciera la propuesta a la azabache esta acepto de manera ansiosa, pues prefería mil veces hacer eso que estar trabajando en las noches junto a sus demás compañeras, aunque también estaba consiente de todo lo que se le vendría encima al recibir tal "beneficio", ya que había varias chicas que llevaban años esperando algo así para deshacerse de los, para ellas, asquerosos clientes.
Todas las tardes Bankotsu se sentaba en la cocina y la veía a cocinar. Las primeras semanas era sumamente incómodo para la azabache quien solo se limitaba a cocinar en silencio, mientras él navegaba por Internet a través de su celular sin prestarle mayor atención a la incomoda chica. De a poco el dialogo se comenzó a dar entre ellos... volviéndose en una extraña costumbre para Kagome, y también para Bankotsu.
—Bueno… eso sería mejor para mí, ¿no?—cuestiono mientras envolvía un trozo de carne que le había sobrado. Estaba dispuesta a guardarlo en el refrigerador pero para su mala fortuna el piso cerámico estaba húmedo… ocasionando que resbalara.
La observo dibujar un tipo de sonrisa ante su propio comentario, quizás, mencionado con ironía. Camino unos pocos pasos antes de llegar al refrigerador y la vio resbalar... cayendo fuertemente al helado piso.
—Oye… —se puso de pie rápidamente para ayudarla—… pero vaya que eres torpe niña —dijo quitándole el pedazo de carne de sus manos que no se había molestado en soltar.
—Auch… —se quejo y apretó los ojos.
—Deberías agradecer que tienes un buen trasero —bromeo haciendo media sonrisa— de lo contrario seguro te quiebras. Ven déjame ayudarte —se puso de pie mientras le tendía una mano.
—Se me había olvidado lo amable que eres —utilizo un notable tono de sarcasmo; tomo su mano y volvió a caer... no se pudo parar—. Duele… —mascullo entre dientes.
—Bien. —Bankotsu dijo sin más y la tomo entre sus brazos.
Kagome no supo porque sintió su sangre hervir y reventar en sus mejillas, "probablemente están rojas" pensó al sentir su rostro hervir, lo vio encaminarse hacia el taburete donde él había estado sentado segundos antes.
—Déjame ver —se hinco para quitarle la zapatilla.
—No, no es necesario —quito su pie de sus manos.
—He dicho… —la observo con sus serios ojos azules—… déjame ver.
Kagome respiro cansada y entrego su pie; Bankotsu le quito la zapatilla acompañado de su blanco calcetín, puso su delgado y perfecto pie entre sus manos y lo observo. Subió su azulina mirada y se encontró con la de ella.
— ¿Te duele mucho? —pregunto al presionarlo. Kagome apretó los ojos y asintió— Lo más probable es que sea un esguince —Kagome desvió su mirada a hacía su tobillo, pues sabía que no podría llevarla con un doctor.
—Se pasara —murmuro para sí misma pero Bankotsu la alcanzo a oír perfectamente.
—De acuerdo —respiro hondo y la volvió a cargar en brazos, esta vez, a su habitación.
— ¿A dónde vamos? —pregunto ya que la tomó por sorpresa pero él ya no le respondió... como tantas otras veces.
Subió de manera nupcial con ella entre sus brazos; entro a su habitación, la dejo cuidadosamente sobre la cama y se encamino a gritar a Renkotsu. Éste llego en cuestión de segundos.
— ¿Qué sucede Bankotsu? —pregunto tratando de recuperar el aliento, pues cada vez que lo llamaba éste corría desde la planta baja. Subiendo las largas escaleras.
—Llama a Koga.
— ¿De nuevo? ¿Acaso te sientes mal? ¿Pasa algo malo? —pregunto rápidamente.
—Renkotsu solo has lo que te pedí —ordeno sin ánimos de dar explicaciones ni de discutir y al igual que la otra vez, le dio un portazo en la cara.
Cerró la puerta y nuevamente se volvió junto a la azabache.
—El doctor ya viene en camino —dijo al sentarse a su lado.
—Bankotsu… —el moreno la miro—… yo… te agradezco.
—No hay nada que agradecer… recuerda que tú solo eres una inversión que en cualquier momento usare... después de todo cualquier hombre pagaría una gran suma de dinero por estar con una niña menor de edad —le recordó mientras hacía media sonrisa... aunque en realidad ya ni él se creía eso.
Luego de largos minutos el hermano menor del moreno se anunció por la puerta.
—Bankotsu soy Koga —se escuchó tras esta. Bankotsu se puso de pie para abrirle—. De verdad solo te acuerdas de tu hermano cuando necesitas algo —bromeo mientras entraba; Bankotsu giro sus ojos hacia la azabache quien había oído todo lo dicho por el nuevo moreno que veía—. Hola... —Koga saludo sonriente.
—Hola —saludo un poco apenada de la situación.
—Soy el doctor —saludo tendiéndole la mano—. Me llamo Koga, y soy el hermano menor de Bankotsu —reitero mirando de reojo al moreno, pues era obvio que ella lo había oído. Bankotsu solo rodó los ojos.
— ¿Hermanos? —cuestiono un poco confundida, ya que de verdad el resultado de crianza era extraña… un médico y un traficante de vidas, seguramente, había una larga historia tras esas dos almas frente a ella.
—Sí, somos hermanos, aunque somos muy diferentes —corrigió Koga con un deje de sarcasmo en su comentario.
—Bueno… ya es suficiente, revísale el tobillo. Se acaba de caer y no se ve muy bien —ordeno Bankotsu.
—Mmm… —dijo teniendo el delgado tobillo de la azabache ya entre sus manos— ¿te duele? —pregunto al presionarlo. Kagome asintió mientras achicaba sus ojos— Si, tienes un esguince. Te dejare unos medicamentos para la inflamación —índico mientras sacaba una blanca tela del maletín para enrollar su hinchado tobillo—. Aplícale este ungüento cuatro veces al día para que se quite lo morado que esta —dijo al entregarle la crema a Bankotsu.
— ¿Eso es todo? —cuestiono al tomarla entre sus manos.
—Sí. Ahora me tengo que ir... —dijo Koga mientras ordenaba sus cosas—... tengo muchos pacientes esperando… como típico día lunes.
—Está bien —dejo la crema sobre la cama—, te acompaño a la puerta.
—Adiós Kagome —le guiño el ojo y salió; Kagome solo asintió.
Una vez fuera de la habitación, ambos hermanos bajaron las escaleras y entablaron una pequeña charla en la amplia puerta de salida de la mansión. Pues Koga muchas veces solía ser un poco curioso.
—Es la misma chica de la otra vez Bankotsu —dijo mientras pescaba la perilla de la puerta principal de la mansión.
—Mph, ¿Y eso qué?
— ¿Que te traes con ella hermano? —cuestiono interesado. Bankotsu sonrió de medio lado.
— ¿Qué podría traerme? —cuestiono ignorando la anterior pregunta de Koga. El otro ojiazul solo negó en silencio.
—Bueno tu siempre sabes lo que haces, así que… —puso una mano sobre el hombro del moreno—… cuídate y… —se volteó a mirarlo antes de salir—… cuídala.
Bankotsu rodó los ojos con fastidio, cerró la puerta y apoyo su negra cabellera sobre esta. La verdad era que ni él sabía exactamente qué clase de interés tenía en la azabache, pues deseaba tenerla como mujer, pero también temía perder algo de confianza que había ganado en ella. ¿Cuando mierda fue que empezó a importarle lo que ella pudiese pensar de él? Se maldijo internamente así mismo al sentirse tan estúpido.
Dos meses llevaba ya desde que las chicas de Sendai habían llegado y un mes desde la última vez en que Yukito quiso "comprar" a Kagome y decidió en no irse... al menos por un tiempo, y ese tiempo sin darse cuenta se convirtió en un mes. Cuando habían ciertos problemas en las demás casas enviaba a Renkotsu a controlarlas… después de todo éste le había pedido más confianza y así Bankotsu se la dio, y de pasada también se libraría de su estúpido tono de voz ya que lo tenía hasta la coronilla. Respiro hondo…
— ¿Qué haces tan pensativo? —pregunto Jakotsu quien al parecer venia recién despertando.
— ¿Sabes la hora que es? —cuestiono un poco molesto.
—Deben de ser como las… ¿diez de la mañana? —bostezo mientras estiraba sus brazos.
—Son las doce y media —corrigió. Jakotsu se avergonzó un poco.
—Vaya creo que pase de largo —sonrió rascando su cabeza.
—Ve a la cocina y termina lo que quedo a medias. —le ordeno mientras pasaba por su lado.
— ¿Acaso quieres que cocine? —cuestiono mientras lo veía subir.
—Que no es obvio. Ademas... ¿a qué otra cosa podrías ir tu a la cocina? —se detuvo a hablarle.
—Ashh… —refunfuño Jakotsu—… pero si yo no sé cocinar.
—Y a mí que me importa —se encogió de brazos—. Pídele ayuda a Sango o que se yo —retomo su camino—… pero si se te quema algo te mato —amenazo como si fuera lo más normal del mundo y, sin siquiera voltear a verlo, subió las escaleras. Jakotsu dejó caer sus brazos derrotado.
—Y ahora que voy a hacer —murmuro pensando—. ¡Sango! —grito, pues ella era su mejor opción.
…
Muchas gracias por leer
¡CIRCULO MERCENARIO!
Saludos y bendiciones a todas X'D en especial a mis hermanas mercenarias que andan por aquí.
"Soy de la generación del "por favor" y el "gracias", del RESPETO, de pedir PERMISO, de SALUDAR con una sonrisa, de AMAR a las personas por lo que SON. Se me enseño a tratar a la gente con AMABILIDAD y creo que esto no debería ser algo que algunos aprendieran como moda, pues estoy segura que son valores sencillos que deberían llevarse de por vida"
Mi humilde opinión :)
