Capítulo 40: Un largo viaje
Después de la aventura en el pozo del dinero, Sophitia y Cassandra contrataron a un marinero de la isla en la que se encontraban para que las llevara de vuelta al puerto del que partieron.
Una vez allí, buscaron a la familia del marinero que había perdido la vida ayudándolas.
El único familiar que parecía tener era un joven hijo de poco más de 20 años.
Cuando le dieron la noticia, el chico reaccionó de una manera inesperada. Mostró dolor, lógicamente, pero se lo tomó con tranquilidad. Sabía que a su padre le había llegado la hora y que llorar no serviría de nada.
El joven se ofreció a llevarlas hasta Japón, como su padre hubiera hecho de seguir con vida.
Sophitia aceptó a regañadientes, ya que temía que el chico también muriera por su culpa.
Sin embargo, Cassandra parecía encantada con la idea, y no le quitaba los ojos de encima al joven.
Él consiguió convencer a varios hombres para que los acompañaran.
Pocos días después zarparon, preparados para el largo viaje.
Alrededor de 10 meses más tarde, el barco en el que viajaban atracó en tierras japonesas.
Sophitia decidió que lo mejor sería seguir sola con su hermana el viaje, aunque ésta quería llevarse con ellas al hijo del marinero.
Al final, Cassandra cedió, y las hermanas partieron tierra adentro solas, mientras los hombres las esperaban con el barco.
