Capítulo 47: Taki, la ninja

Sophitia y Cassandra empezaron a investigar a Taki, la ninja que habían venido a buscar a Japón. Sophitia y ella ya se habían visto cuando Taki trajo el cadáver de su padre hasta su hogar, así que si la veían la reconocería.

Sabían que se entrenaba en una guarida perteneciente a un clan ninja, pero no sabían nada sobre él.

Tras un par de semanas, dieron con alguien que conocía a Taki en persona.

Al parecer, era un miembro de su clan.

Les contó a las hermanas que el clan al que pertenecían había sido atacado por un guerrero enfundado en una armadura enorme, que portaba una espada negra y ancha con un ojo en el centro de su hoja.

Sólo habían sobrevivido tres miembros del clan al ataque. Él mismo, Taki y un tercero que había decidido salir en busca de la espada para destruirla, ya que tenía algo que ver con su pasado.

En la actualidad, no sabía donde podía estar Taki, pero teniendo en cuenta lo devota a la lucha que era, seguro que seguía entrenándose en algún lugar del país.

...

Durante una semana más, las hermanas buscaron a Taki por todos y cada uno de los lugares dedicados a la lucha que encontraron.

Al fin, su búsqueda dio fruto.

Al entrar en un templo, vieron a una mujer entrenándose en solitario. Llevaba puesta una máscara.

- Perdone... – dijo Sophitia.

La mujer dio un rápido salto y se puso delante de ellas, sobresaltándolas.

- ¿Sí? – respondió con frialdad.

- ¿Conoce a una ninja llamada Taki?

La mujer rió y se quitó la máscara.

- Bastante bien, sí.

Efectivamente, aquella mujer era Taki. Al parecer, no había reconocido a Sophitia.

- ¡Taki!

- ¿Quiénes sois? ¿Os conozco de algo?

- Somos las hijas de Pelethron. ¿No me recuerdas? – preguntó Sophitia.

Taki pareció verdaderamente impactada por esa información.

- Es cierto. – recordó, mientras escudriñaba el rostro de la mayor de las hermanas. – Sophitia, ¿verdad?

Ella asintió.

- Ésta es Cassandra, mi hermana pequeña.

- Hermana "menor". – matizó la aludida.

- ¿Qué os trae por aquí? Habeis hecho un largo viaje, sin duda. – adivinó la ninja.

- Verás, Taki... – explicó Sophitia. – Necesitamos encontrar...Soul Calibur.

- ¿Soul Calibur? ¿Por qué?

- No importa. Pero debemos hacerlo cuanto antes. Hay vidas en peligro.

- Siempre hay vidas en peligro cuando esas dos espadas están de por medio.

- Creí que quizá pudieras ayudarnos. – pidió Sophitia.

Taki meditó unos segundos y al final, tras suspirar resignada, dijo:

- Me temo que no tengo otra opción.

- ¿Qué sabes de las espadas? – preguntó la hermana mayor.

- El último portador de Soul Edge fue Siegfried Schtauffen, un guerrero alemán. Pero cuando él se libró de la espada, se perdió el rastro de ambos.

- No es Soul Edge la que nos interesa. – recordó Cassandra.

- En cuanto a Soul Calibur, se rumorea que un poderoso luchador la utilizó en un combate contra un dios...y ganó.

Las hermanas escuchaban con atención.

- Aquel hombre fue maldito. No estoy segura de cómo fue la maldición, pero desde entonces nadie recuerda haber vuelto a ver su rostro. – contó Taki. – Y la espada...dicen que el dios derrotado, viendo su poder, decidió camuflarla haciéndola parecer una espada cualquiera.

- ¿Quieres decir que... – inquirió Sophitia comprendiendo. - ...cualquier espada del mundo podría ser Soul Calibur?

- Efectivamente.

Sophitia se llevó las manos a la cabeza, desesperada.

- ¡Es imposible que la encontremos a tiempo! – sollozó preocupada. – Ya deberíamos tenerla. Espero que Rothion y los niños estén bien…

- No debimos marcharnos, Sophitia. – la reprendió Cassandra. – Nosotras somos mejores luchadoras que él.

- Nadie te obligó a venir. – gritó Sophitia, encarando a su hermana.

- ¡Sophitia, si no hubiera venido, aquel hombre del pozo del dinero todavía estaría lamiendo tu cadáver! – elevó la voz Cassandra. - ¡Tú sola jamás hubieras llegado tan lejos!

- Chicas, tranquilizaos. – pidió Taki.

Las hermanas se callaron, pero se dirigieron miradas asesinas.

- Peleándonos no solucionaremos las cosas.

Las otras bajaron la cabeza, arrepentidas.

- Tienes razón, supongo. – admitió Sophitia.

- Claro que la tengo. – afirmó Taki con orgullo. – Mirad, no tengo ni idea de dónde puede estar Soul Calibur, pero sé que está muy estrechamente relacionada con Soul Edge, y sí que tengo algunas pistas sobre ésta. Un antiguo compañero del clan, Yoshimitsu, salió en su busca. Estoy segura de que puedo seguirle la pista.

Las tres mujeres se miraron.

- ¿Estais conmigo? – preguntó la ninja.

Las otras dos asintieron.

- Bien. Hoy descansaremos. Creo que os lo mereceis después del esfuerzo que habeis realizado. Pero mañana por la mañana, nos ponemos en marcha.

Las tres estaban de acuerdo, así que Taki las llevó hacia un lugar donde podrían dormir tranquilamente.

Las hermanas cayeron profundamente dormidas enseguida, pues estaban agotadas. Pero Taki no podía dormir. Por primera vez desde que salió del clan, la acción de verdad volvía a su vida. Estaba realmente emocionada.