ADVERTENCIA: Lemon (Sexo gráfico), lenguaje vulgar, violencia, muerte, Universo Alterno, Humanizado.

DISCLAIMER: Los personajes no me pertenecen. Esta historia no tiene fines de lucro.

AVISO: Meteré también personajes de Madagascar, obviamente humanizados XD.

.


Capítulo 1: Desaparecidas.

.

Marlene Otter no pudo evitar sonreírse en el espejo. ¡Se veía fabulosa!

— ¡Marlene! ¿Estás lista? — Se asomó una rubia en su habitación. — ¡Oh, te ves encantadora, prima!

— Gracias, Becky. ¿Qué hay de Stacy? ¿Está lista?

— Hace mucho, preciosa. — Entró la nombrada de cabellos rojizos.

Marlene se rio y volvió a verse en el espejo. Llevaba un vestido brillante, sin tirantes de color rojo, casi rozando un tono del vino tinto. Le gustaba. Llevaba un collar con gemas del mismo color y unos zapatos de tacones negros. Había ondulado las puntas de su largo cabello castaño que tapaba casi toda su espalda.

— ¡Agh, a veces me das envidia! — Se quejó la pelirroja.

Marlene rodó de ojos, cogió su bolso del mismo color que su vestido y salió con sus primas.

.


— Hola, muchachos. — Saludó a cada uno de sus amigos con un abrazo.

— Hey, Marlene. Gracias por invitarnos.

— De nada, Marty. — Frunció el ceño. — ¿Dónde están Alex y los demás?

— Ah, pues…— Se rascó la cabeza, nervioso. — No lo sé. — Confesó. — Alex se fue a juntar con los monjas, pero no me dijo por qué.

— ¿Qué hay de Melman y Gloria?

— Ahí sí que me pillaste, preciosa. — Suspiró. — Se fueron a su luna de miel, y se suponía que estarían de vuelta para la fiesta, pero…— Se encogió de hombros. — Hemos aquí, sin ninguno. Me dejaron botado.

— Tranquilo, estás con nosotras. — Se acercaron unas trillizas con coquetas sonrisas.

— ¡Vaya, ser soltero sirve de algo!

La castaña se fue calladita de allí, notando que su amigo ya estaba más feliz. Caminó hacia el baño y sacó su teléfono. Marcó, pero apenas lo hizo, escuchó el maldito mensaje de entrada.

— Lo apagó. Ugh. — Se cruzó de brazos. Marcó, esta vez, el número de Alex. Tras oír dos pitidos, se escuchó una voz masculina al otro lado de la línea.

¿Hola?

—… ¿Alex? — Frunció notoriamente el ceño. La voz del joven sonaba rasposa y apagada.

Oh, Marlene… Escucha… No es un buen momento, yo… Perdóname por no ir a tu cumpleaños.

— N-No, tranquilo… Pero… Te oyes terrible…— comentó, preocupada. — ¿Estás bien? ¿Ocurrió algo?

—… No creo que…

— Estás con Skipper, ¿verdad?

Sí, pero…-

— Genial. ¡Nos vemos! — Le colgó.

Lástima que tendría que pasar su cumpleaños de otra manera, pero sus amigos iban primero.

Se escapó de su departamento, que estaba hecho un desastre por la gran fiesta que había dado, pero la ausencia de sus mejores amigos no tenía sentido para ella estar feliz.

Fue a las escaleras de emergencia y bajó dos pisos, llegando al estacionamiento. Al adentrarse, se acercó a la máquina de sodas. La empujó un poco y entró, no sin antes dejar la máquina en su lugar. Bajó las escaleras del pasadizo secreto y abrió la puerta con el código. Abrió la puerta de hierro.

— Muy bien, ¿qué ocurre? — Preguntó al entrar y cerrar tras ella.

Alex, quien era un poco mayor que ella, de cabellos castaños y ojos azules, alzó la vista.

— ¡Marlene!

— ¡¿Qué haces aquí, Marlene?! — Le regañó el joven que era el líder.

La castaña alzó una ceja y lo escudriñó con la mirada. Además del castaño, estaban sus psicóticos y paranoicos mejores amigos: Skipper, Kowalski, Rico y Private. Los cuatro tenían el cabello negro y los ojos azules, sin mencionar su extraña costumbre de siempre usar ternos negros a cualquier lugar que iban.

— ¿No deberías estar celebrando tu cumpleaños? — Preguntó el joven más pequeño de 16 años.

— No tiene sentido celebrar mis 18 primaveras sin mis mejores amigos. — Se cruzó de brazos.

Skipper chasqueó la lengua.

— Marlene, no estamos para fiestas. Tenemos trabajo que hacer, es un caso serio.

— Por eso mismo vine. — Se acercó hasta sentarse al lado de Alex. — Quiero saber qué sucede.

— Marlene, eso es información clasifi…-

— Han habido constantes desapariciones de muchachas estos últimos meses. — Le cortó el menor.

— ¡PRIVATE! — Le dio una cachetada.

— ¡Lo siento! — Chilló, adolorido.

— ¡¿Qué?! — Se levantó. — ¡¿Por qué no me lo dijeron?! — Encaró al líder.

— ¡No es de tu incumbencia!

— ¡Pero puedo ayudarles!

— ¡No puedes!

— ¡¿Por qué no?!

— Porque…— Decidió intervenir el más alto, Kowalski. — Marlene, escucha. Según la información que he recibido de Eva esta semana, es que están desapareciendo mujeres entre 18 a 28 años. — Comentó al sacar una libreta y leer.

—… ¿Y? — Alzó una ceja.

— Marlene. — Private se acercó y la miró con consternación. — Eres nuestra mejor amiga. Skipper no te lo dijo porque no quiere que te pase nada malo.

— Uh-huh. — Asintió Rico, acariciando la cicatriz de su rostro con nerviosismo.

La castaña suavizó su mirada, conmovida por la consternación de sus amigos, especialmente del líder. Lo miró de reojo, pero él se rehusaba a devolverle la mirada.

—…— Tomó aire. — Agradezco que se preocupen por mí, pero saben que puedo cuidarme muy bien. — Le sonrió al menor. Le gustaba ser independiente, de verdad estaba feliz que sus amigos se preocuparan por ella, pero tampoco le gustaba sentirse más pequeña al lado de ellos. — Y ya que me dijiste de qué se trata el caso… ¿Qué tiene que ver Alex en todo esto? — Miró de reojo al castaño, quien miró el suelo con una angustiada expresión.

Kowalski tragó saliva, para luego sacar unos cuantos documentos y los dejó en el escritorio. Marlene frunció el ceño y los comenzó a ojear.

Jadeó.

Esto era…

Nombre: Gloria Hopper.

Edad: 22 años.

Última vez vista: 3 de enero.

Descripción: Fue de Luna de miel con su marido Melman Mankiewicz a Europa, pero se reportó que nunca abordaron el avión. Hace dos días, se descubrió que su marido se encuentra hospitalizado en el centro de la ciudad. Sufre un estado de coma al recibir constantes puñaladas.

La fotografía era de una joven mujer de cabellos castaño pálido, de grandes ojos cafés.

.

Nombre: Gia Jartousiere.

Edad: 19 años.

Última vez vista: 20 de mayo.

Descripción: La fecha de su desaparición, fue el mismo día que llegó a Nueva York, pues provenía de su país natal, Italia. Testigos dicen que estuvo sola en el aeropuerto, pero nunca la vieron salir.

En aquella foto, había una chica de cabellos dorados y ojos avellana.

Negó con la cabeza.

—…— Sus ojos se llenaron de lágrimas. — Gloria y Gia… ¿Están…?— Se llevó ambas manos a la boca.

Alex apartó sus ojos de la castaña, no quería que terminara la frase. Estaba tan devastado como ella. Uno de sus mejores amigos en coma, su amiga y su novia desaparecidas…

Cerró los ojos con fuerza.

Marlene sollozó, aterrada por la situación de sus amigas. ¿Qué pudo haber pasado?

Skipper, al oírla, no pudo evitar girarse a mirarla. Negó con la cabeza.

Por eso no quiso decirle. Detestaba verla llorar.

— Marlene. — La llamó en tono autoritario. La castaña alzó la vista y lo miró. Skipper hizo una mueca y extendió los brazos hacia ella. — Ven acá.

La joven no se quejó y corrió a abrazarlo. El pelinegro solo tendió a acariciar su cabello para calmarla.

— Haremos lo posible por encontrar a todas las muchachas. — Aseguró Private, tratando de calmar a un angustiado Alex y a una muy preocupada Marlene.

El líder no dijo nada, solo siguió paseando sus dedos en las hebras de su mejor amiga.

.