LOS HEREDEROS

NI LOS PERSONAJES NI LA HISTORIA ME PERTENECEN: Propiedad de Jk Rowling y la Cadena SBS bajo la historia de Kim Eun-sook

BASADO EN EL DRAMA "The Inheritors"

CAPÍTULO 2: No soy Bienvenida

La rubia sostenía dos pares de tacones en la mano y los miraba indecisa.

-¿Vas a mudarte a México?- preguntó irónica la Sra. Parkinson al ver la cantidad de equipaje que su hija había preparado.

La chica sólo la miró con molestia y continuó viendo sus zapatos.

-¿Por qué no le dices a Draco que venga?

-Porque en un futuro viviremos aquí. Quiero tiempo con él, lejos

-¿Le dirás sobre la boda?

-De todos modos se va a enterar de las actividades económicas y "amorosas" de su suegra

-Deja de hablarme así

-No me gusta tu boda con el señor Zabini. ¿Acaso no notaste que cuando se enoja tiene la maña de golpear a la gente?

-¿Acaso me gusta todo lo que haces? No y lo respeto

-No es lo mismo

-Perfecto, Pansy. Si no te gusta… puedes cambiar tu apellido y salir del árbol genealógico

-Tú eres la que ya cambiará de apellido… Espera ¿Me estás amenazando con mi herencia?

-Sí. Siempre funciona, ¿no es así?

-Es increíble. Esto apesta

-Tienes un novio lejos de aquí con el cuál puedes refugiarte y apoyarte. Tu vida no apesta… Me gustan más los tacones rosas

La Sra. Parkinson salió del cuarto de su hija. Pansy resopló molesta y tomó su celular.

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"Cuando llegué a México, mi único pensamiento durante muchos días fue que al fin comería tacos de verdad. Pero luego de un tiempo, lo tacos cansan. La soledad no se llena con comida. Al ver el ambiente fiestero de Cancún, mi mansión en una zona exclusiva y sólo para mí, lo único que pensé fue en ser un rebelde como ellos esperaban de un hijo ilegítimo. Me dediqué a divertirme, comer, beber y salir como mi hermano dijo. Y ahora, como resultado, tengo a un policía que me vigila y me sigue los pasos de cerca, soy el centro de atención en la escuela y puedo hacer llorar a mi madre en Inglaterra…"

-Draco. Dejaste tu celular en la sala. Ha estado sonando desde hace rato

-Gracias amigo

El rubio cachó en el aire el celular que Jorge le aventó y lo miró: Pansy.

Lo colocó a un lado de él sobre la cama. Cerró la libreta y se dispuso a levantarse.

-¿No vas a contestar?

-No. Ya sé quién es

El rubio se puso de pie. Se colocó los shorts y fue a buscar a su closet una playera.

-Es mi prometida. Seguramente me marca porque está a punto de subir al avión, o puede que ya esté en el avión o puede que ya esté bajando del avión

-¿Viene a Cancún?

-El aniversario de nuestro compromiso está próximo- respondió el rubio guardando una toalla en una pequeña maleta y después se colocó la playera.

-¡Amigo! Eso merece una celebración

-Jorge, ya lo sabes- dijo Draco tomando la maleta y poniéndose los lentes de sol.

-¡Soy muy flojo para celebrar!- dijeron los dos al unísono y salieron de la habitación directo a la playa.

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Cuando la pelirroja atravesó las primeras puertas de cristal, sintió el calor abrasador golpearla al punto de sentirse asfixiada.

Miró a la gente que estaba a su alrededor, con letreros con nombres o apellidos, mirando expectantes las puertas por donde ella había salido, esperando encontrar a las personas por las cuáles habían ido.

De pronto, se sintió ansiosa. Ella parecía estar sola. Respiró hondo y soltó el aire.

-Tranquila. Tú puedes hacerlo- se dijo a sí misma.

Jaló la pequeña maleta que llevaba, se acomodó la mochila y miró una hoja:

-"¿En dónde puedo encontrar un mapa?" "¿Cómo llego a la parada de autobús?" "Disculpe señor ¿Le gustaría ordenar…" No, esa frase no- Dijo leyendo las frases en español que había anotado en un pedazo de papel.

Miró hacia la salida y antes de cruzar las puertas que se abrieron automáticas, recibió el segundo golpe de calor. Se cubrió los ojos con las manos para protegerse del sol y miró el paisaje: Palmeras, un sol resplandeciente y gente con ropa en extremo ligera, gorros, sombreros y lentes de sol.

-Ginny, definitivamente ya no estás en Londres

Llegó hasta la banqueta de la salida del aeropuerto y de pronto algo llamó su atención. A su costado izquierdo a pocos metros de ella se encontraba un carro lujoso color negro. Frente a él una joven rubia bastante arreglada, con un lujoso vestido corto blanco, tacones y una bolsa fina se encontraba parada de brazos cruzados, molesta.

El celular de la chica sonó y la pelirroja escuchó el inconfundible acento británico:

-Hola… Sí… Acabo de llegar… Por supuesto que Draco vino a recogerme… Está guardando mi equipaje en el auto… Claro que sí, luce más alto, guapo y bronceado de lo que recordaba…

Ginny miró al hombre que guardaba el equipaje de la joven. Por lo que decía, no parecía hablar de él. Era un señor bajito, vestido de blanco y de piel morena, no bronceada. No es que fuera feo, pero no parecía ser el tipo de hombre que le gustara a alguien tan… adinerada como la rubia.

De pronto, Pansy sintió la mirada de la joven que la veía.

Ginny se giró rápidamente e hizo como que veía la hoja que sostenía.

-…Draco dice que luzco aún más bonita- dijo Pansy mientras observaba a la pelirroja.

Y ella no pudo evitar sonreír divertida por lo que escuchó decir a la rubia, que torció la boca en una mueca al verla hacer tal gesto.

-…Te llamo cuando llegue al hotel- la chica colgó y no perdió de vista a la pelirroja.

Ginny se giró y le dio la espalda, sintiéndose avergonzada por lo ocurrido e intentando comenzar a caminar.

-Oye, tú. La chica pelirroja- la llamó Pansy.

Ginny se detuvo y cerrando los ojos en un gesto de resignación, se dio la vuelta y la miró.

-¿Te estabas burlando de mí?- La enfrentó Pansy caminando un poco hacia ella.

Ginny miró a ambos lados sin saber que hacer o decir y de pronto abrió los ojos en señal de que una idea se le había ocurrido y dijo:

-Ciao! Scusi signorina… Io sono italiana. Non parlo inglese. Non capito (¡Hola! Perdón señorita… Soy italiana. No hablo inglés. No entiendo)

-Si non mi avessi capito lo che ti ho detto, non mi avessi risposto. Non credi? (Si no entendieras lo que te digo, no hubieras respondido cuando te llame ¿No lo crees?)

La pelirroja sonrió apenada y se dio la vuelta con intención de irse.

-Te hice una pregunta- repitió la rubia con la mano en la cintura- ¿Por qué te burlabas de mí?

Ginny miró nuevamente a ambos lados, buscando una salida al lío en el que estaba, pero sin mucho que hacer y ante la intensa mirada de la joven rubia, dijo:

-No pude evitar escucharte y fue raro darme cuenta de que lo que veía no era lo mismo que decías por el teléfono. No me burlaba de ti… en realidad…

La pelirroja calló un momento y Pansy alzó una ceja esperando que continuara.

-Sentí una sensación de parentesco contigo- continuó la pelirroja- No fui la única británica sin una bienvenida a México… Siento mucho haber fingido ser italiana

Ginny tomó su maleta y caminó hacia el lado opuesto, dejando a la rubia con una sensación de enojo y vergüenza.

El hombre que acomodaba las maletas de Pansy se acercó a ella:

-¿Hay algún problema señorita?

-Ninguno- dijo Pansy con la voz entrecortada- Vamos al hotel- dijo en un perfecto español mientras subía al carro y pensaba que como siempre, Draco la hacía a un lado.

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Bajó del autobús y por tercera vez sintió el calor abrasador de la playa. Afortunadamente, el camión que había tomado tenía aire acondicionado, porque entre tantas personas ahí dentro, hubiera muerto acalorada.

Bajó en la parada que Web Answers había indicado como cerca de los comercios más grandes de Cancún. Estaba en la zona hotelera y la vista, no podía negarlo, era preciosa.

Pocas ocasiones había visitado el mar, pues no tenía el dinero ni el tiempo suficiente para hacerlo, pero estaba segura de que nunca había visto un mar tan azul y cristalino como el de esa playa. Caminó por un muelle para ver mejor a la gente que se encontraba ahí.

La mayoría eran jóvenes que se divertían nadando o surfeando, disfrutaban de una mañana agradable y Ginny sonrió. Cancún podía tener un calor tremendo y no entendía como Percy se podía haber acostumbrado a ello, dado que Londres era una ciudad lluviosa y fría, pero al ver tal paisaje, sabía que el calor era lo de menos si podías vivir así, feliz. Ya entendía porque la gente decía que los que viven en ambientes más calurosos son personas más alegres.

Un grupo de jóvenes salió del mar y Ginny alzó las cejas. Las chicas de piel morena vestían trajes de baño diminutos mostrando figuras perfectamente curveadas y se miró a sí misma. No es que fuera una chica plana, pero definitivamente las mexicanas tenían un plus sobre ella y esa debía ser la razón de que un joven rubio enterrara la tabla de surf en la arena apenas había salido del mar y las abrazara mientras caminaban hacia un grupo sentado en la arena que bebía alegremente cerveza.

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-Yo digo que tequila y vodka. No puede fallar ¡Draco, Draco¡ Corre hacia acá- lo llamó su amigo Jorge mientras lo veía caminar abrazado de dos chicas.

-¿Qué pasa amigo?

-Diego hará una fiesta en su casa ¿Estás listo para ésta noche?

El rubio tomó una cerveza de la hielera y se sentó junto con las chicas en la arena.

-No amigo. Hoy no. Ir a las fiestas con Diego puede ser divertido, pero si va "Tattoo", yo paso. No quiero problemas con él. No otra vez

-¡Oh, vamos!- dijo su amigo- No habrá tales problemas. Nadie se puede meter con mi amigo "El poderoso Draco", ¿cierto?

El rubio sonrió de medio lado, chocó con Jorge las botellas de cerveza y le dio un trago. Mientras lo hacía, notó la mirada curiosa de una chica de cabello rojo a lo lejos, que después de unos segundos se dio la vuelta y arrastró su maleta hacia el otro lado del muelle que daba a la calle.

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Bueno, como todo país, ciudad, estado o población, Cancún no podía ser completamente hermoso. Con dificultad había preguntado por la dirección y aunque pareciera increíble, estaba en el camino correcto.

La calle que iba cuesta arriba, difería completamente con la zona que había dejado atrás apenas un cuarto de hora antes. Las casas se veían más descuidadas y el ambiente se sentía tenso. La calle era sinónimo de abandono y porque no decirlo, pobreza.

Cuando estuvo frente al número 36, que apenas y se veía en una placa oxidada, Ginny respiró hondo. Si sus cuentas no le fallaban, Percy se había ido con dinero más que suficiente a México y la libra esterlina equivalía alrededor de $22 pesos mexicanos. Si a eso le sumaban el salario que Percy decía ganar, bueno, era para que viviera sino en una mansión, en una casa más… arreglada.

La fachada que parecía haber sido azul cielo en algún momento, estaba ahora bastante deteriorada y con grafitis. Un mosquitero oxidado cubría una puerta bastante sucia y las cortinas de las dos ventanas estaban percudidas.

-Bueno, no seas prejuiciosa Ginny- se dijo a sí misma- Tú tampoco vives en un castillo en Londres

Se acercó y tocó el timbre. Un joven gritó "¿Quién es?" y luego abrió la puerta.

La sonrisa de Ginny se desvaneció en cuanto vio a un joven de aspecto desaliñado, sin camisa y con una cerveza en la mano.

-Buen día. Disculpa, ésta es la dirección que me dieron… ¿es la casa de Percy Weasley?

-¿Qué? óyeme "gringuita" yo no hablo inglés- le contestó él, mirándola de arriba abajo.

-Eh… Percy, mi hermano- dijo la chica en un español casi inentendible.

Una joven de cabello negro con mechones azules y pircings en la naríz y la ceja, vestida de forma bastante "atrevida" se acercó a la puerta y miró a Ginny.

-¿Quién es ésta Luis?- le dijo con reproche al joven, que no dejaba de mirar a Ginny.

-No lo sé Penélope. Ni sé qué rayos quiere. Ya sabes que no sé inglés- dijo el joven bebiendo de su lata de cerveza.

-¡Hola!- dijo la pelirroja- Busco a Percy Weasley

-Ah ya- resopló la chica- Es Ginevra, la hermanita de Percy- dijo.

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La pelirroja miraba el desorden de la casa y no sabía ni dónde sentarse. Ropa regada por todos lados, cajas de pizza y comida vacías, tiradas por el piso y una docena de botellas y latas de cerveza también.

Esperaba que la chica le dijera que esa no era la dirección de su hermano, que sólo lo conocía y que le daría la verdadera dirección. Porque no podía creer que los mails de Percy diciendo que vivía en una casa pequeña y acogedora fueran una mentira.

La chica peleaba algo en español con el joven, que la miraba con lujuria y le hacía señas indecorosas a la pelirroja. La joven de cabello negro cansada de eso, lo golpeó y a empujones lo sacó de la casa. Se acercó a Ginny y la miró mal.

Ginny la miró con detenimiento. Usaba shorts bastante cortos, una ombliguera con un escote que dejaba ver las copas del sostén y usaba tacones. Sacó algo que de pronto encendió y que Ginny no reconoció hasta que el olor a mariguana inundó la estancia.

-¿Conoces a Percy, cierto?-dijo en inglés la pelirroja.

-Sí, por supuesto- contestó la chica también en inglés.

-¿Eres su amiga, no?- Ginny quería pensar que todo tenía una explicación lógica.

-Ja ¿Eso te dice ese idiota de mí?- la pronunciación de la chica era muy mala, pero Ginny entendía lo que decía- Tenemos sexo y vive en mi casa ¿y sólo soy su maldita amiga?

La pelirroja sentía que no podía respirar y no precisamente por el olor asfixiante de la mariguana.

-¿Entonces eres su novia? ¿La chica con la que se va a casar?

La joven se rió con ganas y la miró enojada después. Se acercó más a ella y le señaló el pómulo izquierdo. Ginny entonces notó que cubierto por el maquillaje, estaba la marca de un golpe.

-¿Tú te casarías con un hombre que te hace esto?- la retó.

Ginny tragó con dificultad y sintió un dolor en su pecho, como si algo dentro de ella se rompiera.

-¿Percy llegará pronto de la universidad?-dijo con la voz entrecortada.

La joven volvió a reír.

-¿La universidad dices? Por favor, tu hermano nunca ha pisado una

-¿Entonces está en su trabajo en la industria de petróleo?

-Si claro, Cancún es el exportador número uno de petróleo- dijo con ironía mientras seguía fumando.

Ginny dejó caer una lágrima. No soportaba más esa situación. Odió a su hermano y odió a la chica que fumaba mota sin pena alguna en frente de ella. Pero sobre todo, odió su propia suerte.

-¿En dónde diablos está Percy?- gritó enojada.

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"Ahora siento que no soy yo, pero es que hace mucho tiempo que ya no sé ni lo que soy o lo que debo hacer. Hago lo que todos me dicen, porque soy demasiado perezoso para pensar por mí mismo".

El pelirrojo se acercó a Draco y le cambió el vaso vacio de refresco por otro lleno.

-¿Qué es lo que escribes? Nunca habías venido con un cuaderno- le preguntó en inglés al rubio.

Él lo miró. Ese chico parecía extraño, siempre lo veía atender el restaurant dócilmente, pero conocía también sus mañas. Ese lugar era un restaurant-bar de ricos, con un ambiente pesado y sabía perfectamente que Percy, por una buena propina, era capaz de cambiar algunas cosas ilícitas y el dinero de una mesa a otra, con discreción a veces mal disimulada.

Percy era un chico casi siempre malhumorado, de comportamiento extraño y Draco no dudaba que él también consumía algo de lo que pasaba entre las mesas, pero con él siempre era amable. Siendo ambos ingleses, podían entenderse mejor, era lo más cercano a casa que tenían ambos. Draco iba a ese lugar porque estaba a su altura y porque tenía una vista a la calle y la playa que le agradaba.

-Tarea. Hoy hago tarea- le contestó.

-No pareces ser un chico de esos que haga tarea

-Bueno, esa es la idea. Me rebelo contra mi imagen de niño malo. Hacer la tarea es mi rebelión. Gracias por el refresco

El pelirrojo sonrió y se alejó.

Draco lo miró alejarse y continuó escribiendo:

"Pero si hay algo que hago bien, es rebelarme. Me dijeron que no hablara español, porque no era necesario y ahora, parezco renegar del inglés, como si fuera mi forma de decirle a mi familia que no los quiero o no los necesito. Y justo ahora he reflexionado sobre otra cosa: Cuando escribo, creo que pienso, algo que mi hermano dijo que no hiciera".

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Tom Malfoy salió enojado de la sala de juntas, dejando a todos con expresión confundida. Era como si el mundo se burlara de él. El negocio de construcciones tenía fallas y un retraso, algo que no supo hasta esa mañana y que para su mala suerte, era algo de lo que Lucius ya tenía conocimiento.

Tenía que mostrar ser capaz de manejar el imperio familiar y justo en ese momento parecía lo contrario.

-Estúpidos socios- despotricaba entrando a su oficina personal, seguido del secretario de su padre- Quiero hacer esto por mí y siempre se meten. Pensé que sería mejor cuando mi padre no estuviera más en la empresa, pero con todos ellos aquí como sus alcahuetes, es como si nunca se hubiera ido

-Y no será diferente si tu actitud continúa así. No debiste abandonar la junta- le dijo Sirius.

-Por una vez en la vida pido mantener mi incompetencia para mí mismo. Por una vez, déjame perder la calma ¿está bien?- le contestó enojado señalándole la puerta. Sirius salió y Tom aventó todo lo que tenía en su escritorio, furioso.

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Draco guardó su cuaderno en la mochila y se dedicó a terminar su comida. Su mesa estaba en una terraza que daba justo a la calle y de pronto se dio cuenta de la figura que estaba parada ahí.

Una chica joven y pelirroja, vestida con tenis, jeans, una playera simple gris, una camisa amarrada a la cintura y una mochila colgada en su espalda, se aferraba a su maleta mientras veía el restaurant.

La pelirroja miraba las mesas de la terraza buscando algo o alguien. De pronto, detuvo la mirada. El rubio siguió su mirada hasta que se dio cuenta de lo que veía.

Percy Weasley estaba siendo gritado por un joven, que enojado, lo había empujado y le había tirado el vaso de whiskey encima, siendo humillado mientras otros más se reían. El pelirrojo apretó los puños con fuerza y se alejó de la mesa, despotricando algo. Luego se acercó a otro hombre, habían cruzado unas palabras y el chico le había entregado algo en la mano discretamente.

Draco volvió a mirar a la chica y se dio cuenta de su expresión. Su cuerpo se veía tenso pero permaneció inmóvil. La chica apretaba los puños mientras sus ojos se veían cristalinos, como si estuviera a punto de llorar.

Percy se acercó a su mesa, con la camisa aún mojada y la botella de vino.

-¿Deseas otra copa de vino?- preguntó con el más fingido tono cortes.

Draco no dejaba de mirar a la chica. Y ella no dejaba de mirar al pelirrojo. Y cuando lo vio acercarse a la mesa del rubio, una mirada de la más profunda decepción se reflejó en sus ojos y las lagrimas comenzaron a salir.

Percy siguió la mirada distraída del rubio, quién no le había prestado la más mínima atención. Y de pronto, los ojos azules de Percy se tornaron más oscuros y una sombra surcó su rostro. Azotó la botella de vino en la mesa y caminó hacia la salida.

El rubio giró la cabeza para ver a un enfurecido pelirrojo salir del restaurant y su vista se volvió a fijar en la chica, que parecía ahora más furiosa que triste, pero cuyas lágrimas seguían cayendo.

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Ginny miró a su hermano llegar hasta ella con pasos grandes y la ropa toda manchada por la bebida. La mirada del pelirrojo era de molestia y a la chica eso le asustó un poco, pero su coraje pudo más que su miedo y le mantuvo la mirada hasta que se acercó a ella.

-¿Qué estás haciendo aquí? ¿En dónde está mi mamá?- la voz parecía alterada y asustada.

-Ella no vino- dijo la chica limpiándose las lágrimas.

-¿La dejaste sola en Londres? ¿Cómo pudiste?- Percy sonaba más tranquilo, como si saber que su madre no estaba ahí, le hubiera dado tranquilidad.

-¡NO HABLES DE ELLA! ¿CÓMO TE ATREVES A RECLAMARME CUANDO TU…?- gritó enfurecida. Él menos que nadie podía darle sermones sobre dejar a su madre.

-Debiste llamar Ginevra- la reprendió él, intentando parecer tranquilo.

-Dime algo Percy, si lo hubiera hecho, ¿habría visto algo diferente?- preguntó con ironía.

-¿Quién te dijo en dónde encontrarme?

-Penélope

-¿FUISTE A MI CASA?- Percy no pudo contenerse más.

-¿Viniste hasta México y nos quitaste lo poco que teníamos sólo para mantener a una drogadicta y pegarle a tu antojo?

El pelirrojo se acercó a ella con la mano levantada, pero se contuvo y le arrebató la maleta que Ginny sostenía fuertemente. La tiró al piso y la abrió sacando las cosas de su hermana y rebuscando. Ginny lo observó y su expresión fue de incredulidad.

-¡No puedo creerlo! ¡Dejé a mi mamá sola y la abandoné por venir con una sanguijuela! En verdad que si tengo una muy mala suerte- una lagrima volvió a traicionar la fachada de fortaleza de la chica- Eras mi sueño, mi última esperanza de una vida mejor Percy, eras mi ejemplo de lo que yo quería ser- la voz se le cortó y continuó llorando.

Percy dejó de buscar y la miró.

-Lo siento Ginny, sólo por ésta vez

Tiró más ropa de la chica en la banqueta y por fin encontró el dinero y se levantó.

-Cúbreme una vez más Ginny. Vuelve a Londres y no te preocupes, yo llamaré a mi mamá

La pelirroja se le fue encima, intentando quitarle el sobre, pero Percy era más alto y fuerte.

-¡Regrésame el dinero Percy! ¡No tienes derecho a tomarlo! ¿Sabes el esfuerzo de mis hermanos y de mi madre para conseguirlo? ¡SUÉLTALO!

Percy le dio un ligero empujón para quitársela de encima y comenzó a caminar apresuradamente.

-¡PERCY!- gritó ella e intentó ir detrás de él.

El pelirrojo se echó a correr y Ginny quiso seguirlo, pero su maleta seguía tirada con sus cosas regadas por el piso.

-¡PERCY VUELVE! – Estaba en un dilema sobre seguirlo o recoger sus cosas- ¡Percy no me dejes, por favor! ¡PERCY!- la chica lloraba incontrolablemente mientras lo veía alejarse a toda prisa.

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Draco la miraba mientras ella se arrodillaba aún llorando junto a sus cosas. Un nudo en la garganta se le formó al verla así. Mil recuerdos se arremolinaron en su mente, recuerdos de su propia historia con su hermano. Parecía como si Inglaterra de pronto estuviera más cerca de él.

Estaba tan absorto en sus pensamientos que no notó cuando Jorge se había sentado en su mesa. El chico siguió la mirada de Draco y vio a la chica, que intentaba guardar las cosas en su maleta. Justo tenía a un lado de la maleta una bolsa transparente con un polvo blanco y Jorge sonrió maliciosamente.

-¡Vaya, vaya Draco! ¡Tú siempre un paso delante de mí! Bueno, ya hiciste lo tuyo, es mi turno

Jorge salió del restaurant y Draco se quedó confundido un momento. Dejo apresuradamente unos billetes sobre la mesa y salió tras su amigo.

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La pelirroja guardaba sus cosas mientras intentaba en vano controlar el llanto. De pronto sintió a alguien acercarse a ella y vio a un joven de piel bronceada arrodillarse junto a ella.

-¿Puedo ayudarte?- dijo él pasándole sus tenis.

-¿Qué? ¿Qué quieres?- dijo ella desconfiada tomando los tenis.

-¡Esto!- y diciendo eso último en inglés, tomó la bolsa con el polvo y salió corriendo.

Ginny lo miró alejarse y se paró para correr tras él.

-¡Espera! ¡No puedes llevarte lo que no es tuyo!- gritó la chica mientras corría detrás de él.

El chico gritaba divertido mientras era perseguido en la playa por la pelirroja, que tenía dificultades en correr por la arena.

Debido al coraje que tenía, Ginny consiguió aumentar la velocidad y lo alcanzó justo cuando pasaban por un grupo de personas que jugaban voleibol. Lo jaló por la camisa y tomó su brazo para quitarle la bolsa.

-¡Dame eso!- le dijo mientras alcanzaba la bolsa y la jalaba. Pero debido a que ambos tiraron de ella, la bolsa se rompió y el polvo cayó sobre el chico, que también cayó al piso y alcanzó a tragar el polvo.

Fue cuestión de segundos, antes de que el joven comenzara a tener dificultades para respirar. El rubio llegó apresuradamente a su lado y le levantó la cabeza para despejar las vías respiratorias.

-¡Jorge! ¡Responde!- dijo mientras lo intentaba atender- Es alérgico al polvo de arroz ¡Llama a una ambulancia! – le pidió a la chica.

Ginny lo miró incrédula al ver que hablaba en inglés con acento británico.

-¿Eres inglés?- preguntó.

-¿Eso importa?- respondió él y sacó su celular para marcar a la Cruz Roja, ya que nadie más parecía hacer algo.

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-¿Cómo está mi amigo?- preguntó Draco a la doctora.

Ginny y él se acercaron a la mujer que salía por una de las puertas de Urgencias. La chica permaneció detrás del rubio.

-Está bien. No es nada grave y responde favorablemente a los medicamentos. Todo el episodio fue debido a la reacción alérgica al arroz

Ginny solo entendió la palabra "arroz" en español.

-Sí, eso era. Polvo de arroz- le dijo a Draco, quien la miró mal y luego volvió su vista a la doctora.

-¿Saldrá hoy mismo del hospital?- preguntó.

-Sí. No habrá mayor inconveniente. Por el momento está dormido, pero esperaremos a que despierte para que podamos darle el alta

-¿Qué es lo que dice?- le volvió a preguntar Ginny.

-¡Shh!- la calló el rubio.

-Traeré unos papeles para que los llenes, ¿está bien?- le dijo la doctora a Draco y luego se fue.

-No entendí nada ¿Tu amigo está bien?

Draco rodó los ojos y la miró de frente.

-Estaría mejor si tu polvo de arroz no hubiera caído en sus manos

Ella lo miró incrédula.

-¿Disculpa? Yo no le dije a tu amigo el… "droguito" que tomara mis cosas. Eso se llama robo

-¿Droguito?

-¡Claro! No me dirás que pensaba tomar MIS cosas sabiendo que era polvo de arroz si es alérgico. Tu amigo creyó que era…

-Jorge no es ningún "droguito". Sólo estaba jugando. De serlo, hubiera sido bastante capaz de reconocer que el contenido de tu bolsa no era droga. Y dime una cosa ¿Quién anda por la vida paseando en su maleta polvo de arroz?

-Era un regalo… ¡Qué más da! Yo que hago dándote explicaciones a ti.

La doctora salió y llamó a Draco, que tras dirigirle una última mirada a Ginny, se marchó dejándola sola.

-¿Disculpe, usted es la dueña de esto?- una voz grave detrás de Ginny la sobresaltó y cuando giró, se encontró a un policía sosteniendo la bolsa rota con algo de polvo de arroz.

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Ginny tenía un buen rato tratando de hablar con el policía que no hablaba en inglés y ella tenía apenas conocimiento de algunas palabras en español, por lo que la situación era bastante difícil.

-¿Esto es tuyo?- le decía el policía.

-Es "arroz"- dijo Ginny en español.

-¿Quién eres? ¿Qué haces en México?

-Mi hermano. El vive aquí

-¿Cuál es tu nombre?

"Esa si me la sé"

-Ginevra Weasley- dijo amablemente.

-¿Tienes identificación?

-¡Oh! ¿Mi pasaporte?

El policía hizo una seña para que se lo entregara. Y ella lo hizo.

-¿En dónde te estás quedando?

-Más lento- pidió ella mientras el policía observaba su pasaporte.

-¿Tu dirección actual? ¿En dónde estás viviendo aquí en México?

Ginny cerró los ojos con frustración. No entendía nada.

De pronto, sintió un brazo rodearla por los hombros y una voz conocida y animada que hablaba un perfecto español.

-Buenas noches oficial. Ella es mi novia y está aquí de vacaciones, pero no entien…

Ginny miró al rubio, que detuvo su discurso en seco cuando reconoció al policía. Era el mismo que siempre estaba tras él vigilándolo. Draco rodó los ojos y dijo un bajo "¡Mierda!" mientras la soltaba.

-¡Vaya! Por supuesto que estás involucrado Draco- dijo el policía.

-¡Oficial Martínez, vamos! Sabes perfectamente bien que eso no es droga

-Bueno, pues ahora que te veo dentro de mi caso, ya lo dudo. Dile a tu novia que me quedaré con su pasaporte hasta que la investigación termine

-Llámame cuando te canses de buscar pruebas que no llevan a ningún caso real. Yo le daré el pasaporte

-Te vigilo Draco- el policía se marchó y Ginny lo miró incrédula.

-¡Mi pasaporte! ¿Qué dijo? ¿Por qué se lleva mi pasaporte?

-Debe comprobar que tu polvo de arroz es realmente eso. Te lo regresará en unos días

-¿Días dijiste?

-Sí, días ¿En dónde te estás quedando? Necesito saberlo para que cuando llame pueda entregártelo

Ginny lo miró asustada. Eso era en definitiva tener pésima suerte.

-¿Puedes prestarme tu celular un momento? Pagaré por la llamada. Percy vive cerca y…

El rubio sonrió con burla.

-¿En serio? ¿Crees que va a responderte después de la pelea en la playa?

Ella lo miró sorprendida.

-¿Lo viste?

-¿No lo llamarás para quedarte con él verdad?

Ginny lo miró fijamente, aún vestido de forma casual, el rubio parecía vestir ropa bastante fina y sus ojos grises le daban un toque de galantería…

"¡Basta! Tienes un problema, deja de pensar en chicos y piensa en soluciones"

-No quiero sonar grosera, pero creo que lo que pasa con Percy no es tu asunto y el estar en este lío no es 100% mi culpa, así que tienes que llevarme a casa… Pagaré la gasolina- agregó rápidamente al ver que Draco alzaba las cejas con incredulidad al escucharla.

-¿Qué eres rica? ¿Eres de esas que piensa que el dinero arregla todo?- se burló él. Definitivamente la pelirroja no daba esa pinta y él lo sabía. Había escuchado la pelea por el dinero con el mesero pelirrojo.

-En realidad, lo dije porque tengo miedo de ir sola

Draco vio en su mirada azul y transparente algo que no entendió.

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Ginny bajó la maleta del convertible rojo que se había detenido frente a la casa de Percy, cuyas luces estaban apagadas.

-Te llamaré 3 veces, ¿está bien? Una vez a las 9, otra a las 2 y por último a las 7. Si contestas el teléfono es que tienes mi pasaporte, sino, puedes ignorar la llamada

-Ya, ya. Que chica tan molesta. Puedes omitir la de las 9, definitivamente a esa hora estaré dormido- exclamó Draco mirando hacia todos lados de la calle. Ese no era un barrio seguro, lo sabía muy bien y menos de noche. No ayudaba el hecho de que la calle estaba demasiado oscura para su gusto.

-Gracias por traerme- dijo ella y se acercó a la puerta. Llamó al timbre y esperó pero nadie contestó.

Miró nerviosa de reojo y vio a Draco bajarse del carro y recargarse en la puerta del copiloto. Volvió a tocar y esperó. Nada.

-Es peligroso que te quedes afuera

Ginny intentó ignorarlo.

-¿En verdad crees que regresará después de haber huido con el dinero?- volvió a decir el rubio.

Ella volteó y lo encontró recargado con los brazos cruzados.

-Él no debe tardar. Gracias por traerme. No tienes que quedarte

-Bien- dijo él rodeando su carro y subiendo- Espéralo entonces

La pelirroja solo vio desaparecer calle abajo las luces del carro y miró a ambos lados. Una sirena de policía sonó cerca y se estremeció. El alumbrado era insuficiente debido a que algunos postes de luz estaban rotos. Se sentó en la banqueta a esperar, cuando de pronto escuchó voces.

-Mira, una "gringuita" perdida-gritó un joven a los demás.

-Vamos a una fiesta amiga

-Ven a divertirte con nosotros

Ginny abrazó su mochila y jaló la maleta hacia la puerta, como si fuera a abrir.

Los chicos la miraron y siguieron su camino sin prestarle más atención, murmurando cosas que Ginny no entendía. Suspiró cansada. No podía quedarse más tiempo ahí. Percy no regresaría. Tomo su maleta y la empezó a jalar calle abajo. No tenía mucho dinero y estaba preocupada por lo que haría, pero la zona hotelera era más iluminada y segura. Primero debía llegar ahí lo más pronto posible y luego ya vería que hacer.

Un rechinido de llantas llamó su atención y la sobresaltó. Las luces del auto la alumbraron directamente y ella entrecerró los ojos, cegada por la potente luz. El carro se emparejo y entonces lo vio.

El rubio miraba hacia el frente, con una mano en el volante y la otra en la palanca de velocidades.

-¿Quieres venir a mi casa?

Ginny abrió los ojos sorprendida y sólo lo miró.

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¿QUÉ LES PARECIÓ?

BUENO SABEN QUE ME ENCANTA LEERLOS ASÍ QUE PUEDEN DEJAR SUS COMENTARIOS, DUDAS, OPINIONES, SUGERENCIAS Y SENTIMIENTOS ENCONTRADOS EN SUS REVIEWS.

SALUDOS Y UN ABRAZO ENORME

DARYNKA

PD: ESPERO QUE NO TENGAN PROBLEMAS CON LA LONGITUD DE LOS CAPÍTULOS, PERO SI LOS HAGO MÁS CORTOS SERÍAN COMO MIL… Y PLANEO QUE SÓLO SEAN 40. LA VERSIÓN PARA TELEVISIÓN SON 20, PERO ESTARÁN DE ACUERDO QUE UNA IMAGEN DICE MÁS QUE MIL PALABRAS Y BUENO, YO NECESITO MIL PALABRAS PARA EXPLICARLES LA HISTORIA.