ADVERTENCIA: Lemon (Sexo gráfico), lenguaje vulgar, violencia, muerte, Universo Alterno, Humanizado.
DISCLAIMER: Los personajes no me pertenecen. Esta historia no tiene fines de lucro.
AVISO: Meteré también personajes de Madagascar, obviamente humanizados XD.
ADVERTENCIA 2: Abuso, violación. Si no te gusta, no leas.
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Capítulo 5: Infierno sobre los corredores.
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Skipper salió de la habitación de Private.
Kowalski y Rico alzaron la vista y se levantaron rápidamente.
— ¿Cómo está?
El líder le dirigió una iracunda mirada ante la obvia respuesta. El más alto tragó saliva. Por primera vez en mucho tiempo, los ojos azules de su compañero se veían aterradores.
— Le di un calmante, se durmió hace poco.
Sin más que decir, Skipper cogió su abrigo y salió del departamento.
Ambos agentes restantes intercambiaron miradas. Rico volvió a dejarse caer pesadamente en el sofá con una angustiada expresión. Se revolvió los cabellos con fuerza mientras dejaba caer las lágrimas en silencio. Kowalski suspiró mientras se sentaba en frente de su amigo y posaba una mano en su hombro.
Hacía exactamente dieciséis horas con trece minutos que Marlene había desaparecido. Cuando llegaron a Sunset Park, no hubo ningún rastro del misterioso sujeto llamado Antonio, quien era nuevo en el trabajo de Blowhole, según Kowalski había leído. Habían vuelto al edifico para buscar rastros. Encontraron a Alex muy malherido por el sujeto de ojos verdes. Pero viviría. Inspeccionaron todo el edificio para dar con alguna pista.
Pero no hubo nada.
Cuando ya estaban al borde de la desesperación, Private había roto en llanto, despedazado por la pérdida de su amiga. La angustia fue tan grande que no dejó de llorar, aun cuando Skipper le insistió que fuese a dormir… así que no tuvo más opción que meterle una pastilla para dormir en el vaso de agua que le había ofrecido. Apartando al menor, ninguno había dormido en toda la noche.
Rico se limpiaba inútilmente las lágrimas que había estado conteniendo. No quiso preocupar más a Skipper con Private, así que se contuvo durante horas. La pérdida de Marlene le había llegado en lo más hondo de su pecho, su pobre hermanita en las manos de Blowhole, haciéndole quizás qué cosas.
Kowalski cerró los ojos con fuerza. No podía perder la cabeza ahora, debía calmarse, debía respirar hondo y tener la mente despejada, aunque los gritos de la castaña hacían eco en su mente. Sus súplicas, su llanto, los gritos desesperados de Skipper, al respiración acelerada de Private y el rugido del motor ante la insistencia de Rico por llegar a tiempo a algo que fue completamente inevitable.
El más alto dirigió su mirada hacia la puerta dónde había desaparecido su líder.
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Skipper caminó alrededor de la cama de Marlene con lentitud. Toda la recamara estaba prendada con su aroma. Una almohada estaba fuera de lugar. Marlene siempre tuvo la costumbre de abrazar las almohadas cuando esperaba algo o a alguien. Desvió su mirada al ver una blusa en el suelo. La recogió.
Color crema, suave tela, ceda.
Cerró los ojos cuando atrajo la prenda contra su rostro e inhaló profundamente el dulce aroma tan sinigual que poseía su amiga.
Dejó caer la blusa contra la cama y salió de la habitación.
La entrada del departamento la habían encontrado abierta cuando habían llegado.
Salió del hogar de su amiga y cerró lentamente la puerta para dirigirse a la que dirigía las escaleras de emergencia.
Ingresó y comenzó a bajar, mirando detalladamente cada escalón. Detuvo sus pasos cuando iba a bajar hacia el estacionamiento. Escaleras abajo, habían manchas de sangre.
Imaginó a la misma Marlene rodando por las escaleras, incorporarse y ver con temor, pero a la vez con altivez a Hans para enfrentársele.
Sus fieros ojos, que parecían dos llamas de admirable determinación.
Apretó los puños al recordar su grito desesperado.
Decía su nombre.
Suplicaba por él, para que le ayudara, que la salvara.
Se apoyó contra la pared al sentir su cuerpo pesado.
Alzó la vista para fijar sus tormentosos ojos azules hacia la nada.
Iba a encontrar a Marlene.
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— ¿Marlene?
Estaba increíblemente mareada. Su cabeza daba vueltas al igual que su estómago. Iba a vomitar, de seguro. Se removió.
— Marlene.
Conocía esa voz. Una voz que le aconsejaba, que extrañaba mucho.
— Marlene.
Sintió una mano ajena en su cabello. Dio un respingo, habían tocado sutilmente la herida de su cabeza. Esa era otra voz, una suave, pero que cuando quería, era increíblemente potente.
Jadeó.
¿Dónde rayos se encontraba?
— Marlene, despierta, por favor.
¿Eh?
Se atoró con su propia saliva y tosió sonoramente al incorporarse.
— ¡Woah, Marlene! ¡Tranquila, somos nosotras!
La castaña carraspeó sonoramente para calmar el ardor de su garganta. Abrió con pesar sus ojos avellana y contempló a las personas que tenía en cada lado.
La de su izquierda, había una mujer joven de cabellos castaños pálidos que le llegaban un poco más debajo de los hombros, junto con unos preocupados ojos café.
Giró su cabeza a la derecha.
La otra chica tenía casi su edad. Sus cabellos largos y dorados caían como cascadas por sus hombros y brazos. El tono de sus ojos era muy similar a los suyos propios.
—… ¿Gloria? ¿…Gia? — Susurró.
Ambas asintieron con los ojos llorosos. Marlene reaccionó y se lanzó a abrazar a ambas, soltando todo el aire contenido.
¡Eran ellas! ¡Realmente eran ellas!
Ambas le correspondieron el gesto al instante.
— ¡Oh, Dios! ¡Están bien! — Exclamó para separarse y verlas con alivio, aunque su expresión se congeló al ver las iracundas expresiones las chicas.
Entonces lo recordó.
Secuestros.
Prostitución.
Hans.
Blowhole.
Antonio.
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Private.
"¡Marlene!"
Kowalski.
"¡MARLENE!"
Rico.
"¡MAHWLENE!"
Skipper.
"¡NO! ¡MARLENE!"
—… No…
Miró a su alrededor.
Estaba en una habitación llena de camarotes. Habían unas cuantas jóvenes sentadas en sus respectivas camas, o recostadas en ella. No la miraban, parecían sumergidas en su propio mundo.
Un mundo oscuro y miserable.
Volvió a mirar a sus amigas.
—…— Negó con la cabeza. — No puede ser…— Susurró. — Ustedes… Ustedes…
Gloria apartó sus ojos de ella, mientras que Gia tragaba duramente saliva y asentía suavemente con la cabeza.
— ¿Qué pasó, ya despertó?
El trío pegó un respingo al oír esa voz femenina. Se incorporó rápidamente para ver a la dueña de esa voz.
Un hombre con un ojo robótico la miraba con una sádica sonrisa. A su lado, había una hermosa mujer de cabellos negros y ojos azules.
—… Tú…
Gia entrecerró los ojos y miró con desprecio a la mujer.
Marlene no podía creerlo. ¿Cómo fue capaz de hacer algo así? Creía que era una buena persona, de verdad lo creyó…
Pero ahora que lo recordaba, Skipper se lo había dicho.
Supuso que era normal que hubiese alianza entre hermanos.
Blowhole le sonreía burlonamente a la muchacha, mientras que Doris, su hermana, miraba directamente a Marlene a los ojos.
— Me arreglan rápido y me la llevan a mi cuarto. — Ordenó Blowhole.
— ¡No te atrevas, hijo de puta! — Escupió con veneno Gloria al colocarse delante de Marlene.
Las demás jóvenes presentes miraban con horror al trío de mujeres que se le enfrentaban al hombre demente.
Blowhole alzó la única ceja que tenía en señal de burla.
— Le pondrás un dedo encima… Cuando pases encima de nosotras. — Le gruñó Gia.
Marlene seguía mirando detenidamente a Doris, quien se negaba a devolverle la mirada. La mayor se veía perturbada de verla ahí, también angustiada.
—… Doris, ¿por qué…?
— ¿No es obvio, nutria ignorante? — Bufó el hermano de la de cabellos negros. — Es mi hermanita. Esto es negocio entre hermanos, somos familia. — Se rio con ganas al chasquear los dedos.
Ante ese ruido, los hombres de Blowhole agarraron a Gloria y a Gia de los brazos.
— ¡NO!
— Vamos, ¿qué esperan? — Miró a modo de advertencia a las demás jóvenes que presenciaban la escena.
Las demás eran completas desconocidas para Marlene. Cuatro se acercaron a ella con expresiones iracundas.
—… P-Por favor síguenos, ¿sí? No queremos meternos en problemas…
Marlene no fue capaz de contradecirle eso a la mujer. Se le veía tan asustada, tan herida… Ellas no merecían esto.
— ¡No! ¡Marlene, no! — Forcejeó con violencia la de cabellos dorados.
Marlene iba a decir algo, pero calló al escuchar una sonora cachetada, y peor al ver como el hombre abofeteaba con fuerza el rostro de Gia.
— ¡HEY! — Encaró a Blowhole, empujándolo. El aludido trastabilló un poco hacia atrás, sorprendido por la imprudencia de la castaña. Los ojos ámbares de Marlene estaban incendiados de ira. — ¡IRÉ CON ELLAS! ¡PERO NO LES PONGAS NI UN DEDO ENCIMA!
El ex científico frunció el ceño y la agarró rudamente del mentón.
— Ten cuidado con tus modales, nutria. Podrías pagarlo caro.
Marlene le devolvió la rencorosa mirada y se zafó de su agarre cuando una de las jóvenes la agarró suavemente del brazo para guiarla.
Gia apretó los dientes con fuerza.
Sabía que Marlene era virgen, ella se lo había confesado.
Estaba segura que Blowhole también lo sabía.
Miró de reojo al sujeto, quien tarareaba una canción, como le resultara maravillosa la situación.
— "Maldito bastardo…"
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Marlene estaba arrodillada en el suelo, temblando con violencia. Se encontraba desnuda y completamente empapada. Gruñó al sentir otro potente chorro de agua helada contra su sensible piel.
— Lo sentimos, pero… Así tenemos que asearnos…— Musitó una que le lavaba el cabello.
La castaña solo castañeteó los dientes, omitiendo el hecho de que podría sufrir de hipotermia con un simple baño de estos.
— ¿C-Có-m-mo t-te lla-llam-mas…?— Preguntó amablemente Marlene.
La mujer entrecerró los ojos. Tenía el cabello rojizo y ojos castaños.
— Soy Mary. — Susurró al enjuagarle el cabello con el agua que les tiraba una castaña de ojos verdes. — Ella es Nazli.
—…— Cerró los ojos con fuerza al sentir el líquido recorrer su cuerpo. Se estremeció cuando Maru frotó sus manos contra sus brazos y espalda con el shampoo.
— Lo siento. — Se disculpó. — En un principio, todas actuamos como tú, pero después…— Suspiró para contener el llanto. —… Es mejor estar callada y ser una zorra.
—… V-Ve-Ven-dr-drán por n-n-no-ss-tr-tras…— Tartamudeó por el frío.
— No te ilusiones…— Negó con la cabeza. — No podremos salir de aquí.
—… C-Co-Conf-fía…— Susurró para sonreír un poco.
Mary la observó unos segundos, para finalmente apartarse de ella y entregarle una toalla. Marlene al notar que el martirio había terminado, cogió la tela y se envolvió con ella rápidamente.
— ¿Cómo te llamas?
—… Marlene…— susurró al comenzar a secarse con frenesí.
—… ¿Eres virgen? — Fue directo al grano.
La castaña la miró rápidamente. Iba a decirle algo estúpido, pero por la seria mirada de la pelirroja, entendió que debía ser honesta.
—… Sí.
Nazli, quien estuvo callada todo este tiempo, cerró los ojos con fuerza mientras unas lágrimas escapaban de su rostro.
—… Lo lamento. — Se disculpó Mary.
La de ojos verdes de acercó u le entregó lencería a Marlene.
—… ¿Y mi otra ropa?
— La usarás cuando no estés de servicio. — Murmuró la pelirroja.
La castaña palideció.
¿De servicio?
Miró las prendas con cuidado. Eran blancas con bordados del mismo tono, pero eran más notorios por la forma. Las copas del brassier eran cubiertas por una sedosa tela semitransparente que debía abrazar el torso de la castaña.
Marlene tragó saliva.
— Skipper. — Escapó ese nombre inconscientemente de sus labios.
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— Detecto señales que desean dar con nosotros, señor.
Skipper alzó una ceja. ¿Por qué tan de la nada…?
— ¡¿Qué diantres…-?!— Soltó Kowalski antes de que la pantalla más grande del cuarto secreto se prendiera automáticamente.
En ella, se vio a un muy sonriente Hans.
— ¡Buenas, pingüinos! — Hizo un gesto de paz con la mano. Vio que también se encontraban los miembros del otro equipo. — Hola también a ustedes, North Wind.
Classified, un joven de cabello gris y ojos azules, endureció su expresión, Eva posaba una mano en el hombro de su novio, quien estaba tenso. Los demás de North Wind, Corporal y Short Fuse, eran dos rubios albinos de ojos castaños, solo que el primer mencionado era mucho más alto que sus demás compañero, casi rozando los dos metros de altura, mientras que el otro era un poco más pequeño que Private. Los dos mantuvieron silencio, tratando de no soltar ni siquiera un aliento en falso.
— ¿Dónde está Marlene?
— Qué directo. No has cambiado ni un poco. — Hans hizo una mueca cuando los orbes zafiros de Skipper brillaron en señal de advertencia. — Está bien, está bien, tranquilo…— Alzó ambas manos en rendición sin borrar la curva de sus labios. — Está con nosotros, Skip. Sana y sal…-
— No hay pruebas de que la tengan. — Intervino Kowalski con acidez al golpear la mesa al colocarse pie.
— No puedo mostrárselas, está siendo preparada para Blowhole. — Se rio.
Skipper alzó las cejas.
— ¿Preparada para qué?
— ¡Oh~! ¡Te encantará! — Se carcajeó con crueldad. — Verás, nosotros medimos el grado de belleza, no el de inocencia, desgraciadamente. — Contuvo otra carcajada. — Así que para no discriminar a nadie, las vírgenes se las entregamos a Blowhole. — Hizo una vago gesto con la mano. — Ya debes saber el resto…
Eva se estremeció. Era la única mujer del grupo, así que entendió mejor que nadie lo que le iba a ocurrir a Marlene.
—… Eres un enfermo. — Musitó con tranquilidad, aunque fue notorio el temblor de su voz.
— ¡Es dinero fácil! Y están permitido estos prostíbulos…-
— ¡NO ESTÁN PERMITIDOS CUANDO ES SECUESTRO! — Le cortó con furia Skipper. — Haremos la estupidez que quieras, pero devuélvenos a Marlene, a Gia, a Gloria y a todas las mujeres que secuestraron. ¡Quieren vengarse de nosotros! ¡NO de ellas!
— Skipper, tanto tú como yo, sabemos la razón por la cual tenemos a estas mujeres y… A Marlene con nosotros.
El líder se tensó.
— Tú no lo admitirás jamás, pero yo lo sé… Todos lo sabemos…— Se encogió de hombros. — No nos harás cambiar de opinión. Son negocios que deben cumplirse. Cuando tengamos dinero suficiente… Consideraremos en devolvértela… Claro, si es que aún la quieres, con lo usada que estará…-
— ¡TE VOY A MATAR!
— No veo eso muy probable desde aquí…
Los presentes notaron que en la pantalla Hans hacía una señal hacia alguien. Vieron una figura femenina ser empujada contra el hombre. La joven tenía los cabellos dorados.
Cuando Hans la giró para que descubrieran de quién se trataban, todos quedaron en shock. Skipper tragó saliva, tratando de mantenerse al margen.
Gia Jartousiere miró hacia otro lado con una perturbada expresión. Sus largos cabellos caían graciosamente por su piel. Tenía una suave sombra marrón en sus delineados ojos y brillo en sus labios. Vestía un babydoll negro con bordes dorados. Sin embargo, Skipper pudo notar ciertos cortes y moretones en sus brazos. Su rostro también se veía magullado, pero el maquillaje lo disimulaba muy bien.
— Cuéntame, Skip. ¿Cómo reaccionó el león cuando atrapé a su feroz jaguar, mm? — Alzó las cejas con diversión al delinear la curva del busto de la chica con sus dedos.
Una ola de repugnancia se apreció en las facciones del rostro de Gia.
Private apartó la mirada, perturbado. No podía seguir viendo eso, pues el solo imaginar que le harían eso a Marlene, una burbujeante y ardiente sensación lastimaba su pecho.
— ¡Eres un monstruo! — Vociferó Kowalski.
— ¡Gracias! Pero bueno, cuéntenme… ¿Se encabronó mucho el león o no?
Gia forcejeó contra el agarre de Hans, pero él solo presionó más fuerza en sus muñecas, provocando que ella gimiera de dolor. Los ojos avellana de ella miraron a cada integrante de los expectantes. Cuando conectó su mirada con la del líder, este último comprendió el mensaje.
Marlene.
— Hans… No dejaré rastros de ti si no te detienes…— Comentó con tétrica calma.
— Ugh, esto ya me está aburriendo…— Hans chasqueó la lengua. — Eres un témpano de hielo, Skippy… Lo admito…— Una maliciosa sonrisa se dibujó en sus labios. — Pero veamos si soportas esto… Activen el micrófono.
— Corta la transmisión, Kowalski. — Pidió Skipper al ver a Private más pálido que una hoja de papel.
— El sistema rechaza cortar la llamada, Skipper.
El de cabellos negros gruñó por lo bajo. ¿Qué quería que oyeran?
— Créeme, Skip. Te mostraría lo que sucede, pero eso sería violar nuestros propios códigos. Solo toleramos escuchar.
Contemplaron como Hans se sentaba al encender un cigarro, sin soltar a Gia, quien ya había cerrado los ojos con fuerza para no echarse a llorar.
Otro ruido los distrajo. Era el micrófono que había prendido Hans.
— ¡No te acerques!
El corazón de todos dio un vuelco.
Reconocieron esa voz al instante.
— Marlene…— Susurró Private con la voz aguda.
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Por supuesto, Marlene no tenía ni idea que tenía oyentes, y aunque lo supiera, poco le importaría. Trataba de abrir la puerta sin éxito alguno mientras a sus espaldas Blowhole comenzaba a desvestirse sin prisa.
La castaña golpeó con fuerza la puerta.
— ¡SÁQUENME! ¡DÉJENME IR! ¡LO VAN A PAGAR MUY CARO! — Se quitó las odiosas sandalias con tacón y comenzó a golpear la entrada con ellos.
— La puerta solo abre por fuera, preciosa. A menos que yo lo diga, nadie abrirá. — Escuchó la ronca voz del hombre contra su oído. Lo miró de reojo y notó con horror que solo llevaba la ropa interior puesta.
Marlene se apartó rápidamente de él hasta chocar contra el otro lado de la habitación. Contempló el pequeño sector. Solo había una cama de dos plazas, un velador y un espejo. No se podría defender con nada.
Su respiración se volvió irregular.
—… ¿Así que Skipper no tuvo el valor de desflorarte?
— ¡Eres un hijo de puta! — Escupió con veneno.
Recordar a Skipper le dolía. Sabía que él al estaba buscando, sabía que él estaba preocupado por ella, podía jurar que hasta sabía lo que harían con ella y se culparía de ello. Y lo que más la despedazaba de todo esto…
Es que sería inevitable.
Blowhole podría drogarla y violarla en la inconsciencia, o simplemente podría molerla a golpes hasta caer rendida y dejarse hacer.
Pero no alzaría la bandera blanca.
No, señor.
Marlene Otter no iba a rogar, tampoco lloriquear.
Trataba de convencerse de que no iba a ser tan terrible, pero solo imaginarlo… Y saber que sus amigas pasaron por lo mismo provocaba que su piel se erizara del pavor.
— Si quieres que esto sea más divertido, puedo actuar. ¿Cómo es que te dice? ¿Cara de muñeca?
Unas enormes ganas de vomitar la sacudieron.
Quedó acorralada en la punta de la habitación, mientras que Blowhole la examinaba de arriba hacia abajo. Él sabía que los estaban escuchando, casi podía imaginar el rostro lleno de cólera de Skipper.
Sonrió con satisfacción.
— ¿Sabes? Las lencerías blancas las usamos solo en las vírgenes. Siéntete honrada. Se ve hermoso en ti.
— Me das asco.
— Me ofendes con tus palabras…— Ironizó al tomar una mecha de su alborotado cabello y jugó con él. — ¿Qué hago para que lloriquees y llames a tus amiguitos a que te rescaten?
— No los necesito para esto. — Dijo antes de darle un gran rodillazo en la entrepierna.
— ¡AGH!
Marlene pasó por su lado cuando se encorvó de dolor y corrió nuevamente hacia la puerta para volver a forcejear.
No supo si reprenderse por haber firmado su sentencia de "Lo haremos a las malas" o por intentar algo que ya era inútil.
— ¡MALDITA ZORRA!
— ¡AHH! — Chilló de dolor al sentir como la jalaban del cabello por atrás. Sus ojos se llenaron de lágrimas. La herida de ese sector aún estaba fresca. Le dolía. — ¡SUÉLTAME!
— ¡TÚ LO QUISISTE ASÍ! — Tiró de ella para lanzarla a la cama.
Marlene rebotó contra el suave colchón, trató de incorporarse, pero Blowhole se colocó encima de ella y la obligó a permanecer con las piernas abiertas.
— ¡NO! ¡SUELTA-AAAAAAHHH! — Se retorció cuando con fuerza agarró ambos brazos y echarlos por encima de su cabeza para que él se acercara y mordiera con fuerza su clavícula.
— ¿Te duele? — Se mofó.
Marlene lo miró con despreció y le escupió en la cara. Blowhole se carcajeó y cogió algo del velador. Movió el frágil cuerpo de la castaña hasta el borde de la cama. Pasó sus brazos por los barandales del borde y le colocó unas esposas.
Marlene palideció.
— ¡ERES UN…MMNN! — No pudo continuar cuando Blowhole tapó su boca.
— Ya, basta de insultos. ¿Por qué no mejor comienzas a gemir y llorar? Suplica, grita… Será más divertido. — Apartó su mano para comenzar a romper sin delicadeza alguna las prendas.
— "¡Oh, Dios, Oh, Dios…! ¡Esto no puede ocurrir así! ¡Yo no quería que mi primera vez… Fuese así…!"— Pensó al sentir sus ojos nublarse de lágrimas al sentir las toscas manos del sujeto sobre sus senos. Le hacía daño.
— Eres hermosa, Marlene… No cabe duda que Skipper tiene buen gusto para las mujeres. — Se rio al ver su expresión de dolor. — Vamos, estamos en confianza. Di que tienes miedo y que no quieres esto.
— Vete al demonio…— Titubeó con la voz ahogada.
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— Ellos no pueden oírnos, pero nosotros sí a ellos. — Comentó con diversión Hans al acariciar lascivamente las piernas de Gia, quien lloraba en silencio al oír lo que emitía el portavoz.
Hans contuvo una carcajada al ver la expresión de Skipper. Se le veía frío, pero sus ojos azules gritaban otra cosa. Podía jurar que si él pudiese, lo fusilaría. Jamás había visto una expresión tan acongojada por parte del líder del grupo. Vio a sus amigos en la pantalla. Private temblaba violentamente y sus lágrimas caían sin pena alguna. Rico no se molestó en asesinarlo con la mirada, estaba realmente furioso. Kowalski trataba de ocultar sus emociones al igual que su líder, pero le era casi imposible no formar una mueca de angustia en su rostro. Los de North Wind también se veían inquietos. Eva tuvo que sentarse para calmar el temblor de sus piernas. Corporal y Short Fuse se veían tan perturbados como Private. Classified trataba de mantenerse pasivo como Skipper, mas sus puños cerrados y temblorosos lo delataban.
Sí, era una vista gloriosa.
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A Skipper le importaba una mierda si todos oían los acelerados y desesperados latidos de su corazón. Lo que estaba haciendo Hans… Poner en evidencia el infierno que estaba viviendo Marlene en ese instante era inhumano. Vio con gran dolor a Gia, comprendía su impotencia de no poder hacer nada. ¡Joder, ellos no sabían dónde estaban! Kowalski no lograba dar con el sector donde provenía la comunicación.
Escuchó un sollozo de Private, trató de ignorarlo, de verdad que sí, pero no fue capaz. Lo miró de reojo, y lo vio sentado con sus manos cubriendo sus oídos, tratando de convencerse que lo que ocurría era una pesadilla.
Posó una mano en su hombro, tratando de transmitirle apoyo.
No sabía si trataba de calmarlo a Private, o a él mismo antes de salir de allí y cometer una locura.
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— ¡AAAAHHG…!— Aulló de dolor.
El cuerpo de Marlene temblaba, tanto de frío como de dolor. Se estremeció al sentir los dientes de Blowhole debajo de su pecho para succionar con fuerza la sensible piel. Se tragó un sollozo, pero no pudo evitar gemir de dolor al sentir los dedos del hombre entrar y salir de su interior con violencia.
Lágrimas escaparon de sus ojos.
Dolía, dolía tanto…
¿Cómo sería sí…?
— ¡Ay, por favor! ¡Tienes que quejarte o algo! Esto se está volviendo aburrido.
—…— Apretó los labios.
Blowhole la observó unos segundos, hasta que finalmente soltó un exasperado suspiro.
— Bien, vamos a la diversión directa. Me ha funcionado con todas, no serás la excepción.
La castaña jadeó cuando el ex científico abrió sus piernas con violencia mientras terminaba de quitarse la última prenda.
Apartó rápidamente sus ojos del miembro viril con una aterrada expresión.
— "Por favor…"
Sintió como las manos de él la cogían violentamente de las caderas.
— "¡Por favor…!"
Se removió, desesperada para apartar la punta de la erección contra su entrada.
— "¡No!"
Blowhole la sujetó, firme.
Estaba esposada, tenía las piernas y las caderas inmóviles.
— "¡Por favor, no! ¡NO!"
— Si me suplicas, no lo haré.
Abrió rápidamente los ojos y vio el ojo oscuro del hombre, quien le sonreía con lujuria al ver su aterrada expresión.
—…— Sollozó.
—… Anda, dilo.
—… No quiero…— Musitó.
— ¿Qué? — Ensanchó su sonrisa.
— ¡No quiero! — Su voz se quebró.
—… ¿Quieres que me detenga?
— ¡DETENTE!
Blowhole se rio. Marlene parecía fuera de sí, tan aterrada y frágil.
—… P-Por favor…— Suplicó. — N-No quiero… N-No…— Murmuró.
—…— Acarició su rostro, admirando la quebrada expresión de la castaña.
Se apartó un poco, para sonreír con malicia.
—… Eres tan ingenua.
Apenas había terminado de pronunciar la última palabra con gran diversión, la penetró de una sola estocada.
No pudo escuchar su propia risa, el grito de Marlene lo había bloqueado.
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— ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAH!
Kowalski tensó la mandíbula.
— ¡NOO! ¡AGH, AH! ¡NO, BAS-TAA!
— Oh, Dios…— Murmuró Private en medio del llanto.
— ¡NOOO, SUÉLTAME YAA! ¡NO, ME DUELE! ¡ME DUELE, ME DUEELEEE! ¡DÉJAMEEEE!
Todos ignoraron olímpicamente que Rico haya roto la taza de Skipper. Ni siquiera él se dio cuenta en que momento la había cogido para presionar fuerza en algo.
— ¡Por favor…!— Sollozó con la voz ahogada. — ¡Noo… Mee… Dueleee…!— Jadeó.
— ¿Tienes miedo? ¿No quieres llamar a tus amigos? Hazlo…— Una pausa, sin contar las respiraciones agitadas, se hizo. Después se escuchó como algo crujía.
— ¡AAAAHHH!
— ¡TE ROMPERÉ EL BRAZO SI NO HACES LO QUE DIGO! ¡HAZLO! ¡LLÁMALOS! ¡LLÁMALO! — Una enfermiza risa se escuchó. — Estoy seguro que él puede oírte…
Skipper sintió como si su corazón hubiese dejado de latir.
— Ss… Ski…pper…
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Marlene jadeaba y lloriqueaba, susurrando el nombre de su mejor amigo en un aire ausente. Blowhole empujaba con frenesí contra sus caderas, provocando un sonido realmente repugnante para los oídos de la castaña.
La joven siguió pensando en cómo terminó en esto.
Ella pensó en las palabras de Skipper.
Que no siempre lograrían estar con ella.
Tuvo razón.
Marlene pidió ayuda.
Dijo su nombre.
Pero él no la salvó.
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