LOS HEREDEROS
NI LOS PERSONAJES NI LA HISTORIA ME PERTENECEN: Propiedad de Jk Rowling y la Cadena SBS bajo la historia de Kim Eun-sook
BASADO EN EL DRAMA "The Inheritors"
CAPÍTULO 3: ¿Quién eres?
Un rechinido de llantas llamó su atención y la sobresaltó. Las luces del auto la alumbraron directamente y ella entrecerró los ojos, cegada por la potente luz. El carro se emparejó y entonces lo vio.
El rubio miraba hacia el frente, con una mano en el volante y la otra en la palanca de velocidades.
-¿Quieres venir a mi casa?
Ginny abrió los ojos sorprendida y sólo lo miró. No era su costumbre aceptar proposiciones de extraños invitándola a sus casas, pero dadas las circunstancias…
-¿Tu casa es más seguro que aquí?- preguntó con miedo.
-No sé si sea más seguro, pero te puedo decir que es mucho mejor que este lugar- el rubio giró la cabeza para verla entonces- ¿Qué vas a hacer? ¿Vienes?
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Ginny miró apenada el lugar en donde estacionó el chico. Con las luces apagadas, no se distinguía bien, pero mientras llegaban, notó que la zona era muy diferente. Con trabajos bajó su maleta y siguió al rubio al interior de la casa. Draco dio unos cuantos pasos más y de pronto, las luces iluminaron la estancia. La pelirroja no pudo contener su sorpresa.
Desde la entrada, que era la parte superior, se veía claramente el lujo y esplendor de la ¿Casa? No, la palabra era Mansión. La entrada era el inicio de una estancia que daba a su derecha a un pasillo con habitaciones y a la izquierda hacia una escalera que bajaba a la sala, cocina y otras puertas. A la misma altura, pero del otro lado de la estancia, la pelirroja notó el estudio con estantes llenos de libros. Ginny siguió al chico escaleras abajo para llegar a la sala, mirando aún, la más lujosa casa que alguna vez hubiera visto.
Draco la miró de reojo y sonrió levemente, mientras entraba a la cocina, tomaba una lata de cerveza y volvía a la sala para acomodarse en un sillón. Ella aún permanecía de pie, mirando todo a su alrededor.
-¿Tu familia está en casa?- preguntó tímida.
-No, vivo sólo- dijo mientras le daba tragos a su bebida.
La pelirroja lo miró beber tranquilamente. Era sin duda un chico de su edad, pero ¿Qué hacía viviendo sólo tan joven? ¿Y en una casa así de grande? ¿Es que no iba a la escuela? ¿En que podía trabajar para poder mantener aquel lugar?
-¿Qué eres?- preguntó al fin, sosteniendo la maleta con fuerza.
-¿Cómo que qué soy?- el rubio la miró extrañado.
-Eres traficante de drogas o algo por el estilo, ¿cierto?- dijo con miedo.
El rubio se rió y la miró. Notó el miedo y la ansiedad en ella y pensó que sería una buena idea seguirle un momento el juego. Le dio un trago largo a su cerveza, con una ceja levantada y un tono juguetón le dijo:
-¿Por qué crees que soy traficante?
-Bu... bueno- titubeó ella- Estás muy familiarizado con la policía y eres amigo de un chico que parece querer aspirar todo lo que parezca polvo.
El rubio se levantó del sillón y se le acercó. Ella dio un paso atrás.
-¿Por qué crees que solo vendo droga?- le dijo cambiando el tono a uno más frío y dio otro paso más hacia ella, mientras la pelirroja caminaba de espaldas, intentando alejarse- La persona que se llevó tu pasaporte ¿crees que de verdad era un policía? ¿Cómo sabes que mi amigo en realidad estuvo en el hospital? ¿Y si fue todo un truco para llegar hasta donde estamos ahora?
-¡Basta ya!- dijo ella llegando hasta el final de un pasillo, en donde se topó con algo- Si das un paso más…- le dijo al chico que estaba ya muy cerca de acorralarla.
-¿Cuánto crees que paguen por ti?- dijo él amenazadoramente. Se acercó a ella a escasos centímetros mientras la veía cerrar los ojos asustada. Pasó su brazo derecho por un costado de ella y giró la perilla de la puerta.
-Éste es el cuarto de invitados. Será tu habitación- dijo más tranquilo- Llámame si necesitas algo.
Draco se alejó tranquilamente con las manos en los bolsillos y subió las escaleras.
Ginny soltó un hondo suspiro mientras pensaba "¿Estoy sola en un país que no conozco y hace esto? ¿Por qué deja que mi imaginación vuele tanto?".
La pelirroja entró a la habitación y de forma inmediata las luces se encendieron. Miró el cuarto que era para ella y sonrió. Era una habitación sencilla, con una cama matrimonial y sus dos burós a los costados. Uno tenía un teléfono y el otro un libro y un florero. Había un closet con un espejo largo y una puerta que daba al cuarto de baño. Frente a la cama, se encontraban dos puertas enormes de cristal, que seguramente daban al jardín. Como estaba oscuro, Ginny no distinguía lo que había tras ellas.
Puso la maleta sobre la cama y la mochila, que se descolgó apenas entró. Abrió su maleta para sacar su pijama y sus cosas de aseo personal y al hacerlo, recordó el incidente con su hermano, ocurrido apenas horas antes y que le parecía lejano y presente a la vez.
"Tienes que pensar en algo Ginny, necesitas regresar a casa ya".
Un ruido interrumpió sus pensamientos. Se quedó callada esperando saber que era, cuando descubrió que era su estómago el que gruñía.
-Pfft… mi único alimento fue lo que dieron en el avión- dijo triste mientras se tocaba el estómago.
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Draco terminaba de guardar sus libros en su mochila cuando un pequeño ruido lo hizo ponerse alerta. Desde el balcón del estudio se veía perfectamente la estancia de abajo y solo vio a la pelirroja apagar las luces de forma manual y caminar en puntillas mirando a todos lados, como si esperara no ser sorprendida. Draco notó que iba a la cocina y decidió bajar en silencio a ver qué era lo que buscaba… aunque podía imaginarlo.
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Ginny desactivó las luces y caminó hasta el refrigerador. Buscó lo que había y sacó varias latas. Tomó una cuchara y comenzó a comer como desesperada. Iba por la tercera lata de atún y aceitunas cuando las luces se encendieron. Como estaba sentada de espaldas a la entrada, solo bajó la cabeza. No quería ver la cara del chico.
-¿Qué haces a oscuras en la cocina?- preguntó el rubio, aunque la respuesta ya la sabía. La había estado observando comer y estaba a punto de reírse al verla tan infantil, cuando decidió hablarle.
-Lo siento- dijo ella mientras sentía al chico acercarse- Tenía hambre y no pude evitar comer algo… pero descuida… -agregó rápidamente- Sólo me comí lo que ya estaba caducado.
Draco alzó las cejas sorprendido y se acercó a las latas de atún y aceitunas vacías. Tomó una y miró que ya estaba pasada por casi un mes.
-¡Vaya! ¿Qué clase de vida hay que tener para comer cosas así?
La miró y vio que ella tomaba con una mano una lata de refresco y con la otra deslizaba sobre la barra un billete de $20 pesos.
-Pagaré por el refresco- dijo apenada y caminó hacia la salida de la cocina cuando él la llamó.
-Espera- le dijo el chico.
-¿Es poco dinero?- preguntó ella aún dándole la espalda.
-¿No piensas limpiar todo esto?- le dijo él secamente.
-¡Oh, sí!- contestó ella y se giró para recoger las latas. Se sentía nerviosa por la situación y la atenta mirada de él sobre sus movimientos.
-¿Cómo te llamas?
-Creo que no fui capaz de decirlo antes, pero estoy muy agradecida por dejarme pasar la noche aquí- contestó ella tirando la última lata en el bote de basura.
-Tu nombre es muy largo- el rubio se cruzó de brazos- ¿Así te dicen también tus amigos?
Ella sonrió levemente, aún apenada y continuó hacia la salida.
-No agradezcas- dijo él sin moverse y haciendo que ella se detuviera en la entrada- No fue un acto de bondad, sino una indemnización.
La chica se giró para verlo, sin entender a que se refería.
-Por el polvo de arroz- concluyó él saliendo primero de la cocina- dijiste que era un regalo.
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Tom Malfoy terminaba de firmar los últimos documentos mientras Sirius entraba a su oficina.
-Reserve su habitación joven Malfoy, justo como lo ordenó
-¿El boleto de avión?- preguntó el joven mientras escribía unas notas.
-Un boleto de primera clase para la Cd. De México con conexión a Mérida, Yucatán. Aunque en mi opinión, era mejor que llegara a Cancún…
-Tu opinión me tiene sin cuidado Sirius ¿Tienes la lista de invitados a la Cumbre Chichén Itzá?
-Sí, joven Malfoy y debo decir que su padre ha recibido la copia también
-¿Mi padre?- Tom lo miró enfurecido- ¿Para quién trabajas Sirius?
-Trabajo para la Compañía Malfoy
-Mi padre está en casa, en reposo ¿Por qué diablos lo metes en asuntos que puedo manejar yo mismo?
-Joven Tom. Con el respeto que se merece, no encontré nada de malo en hacerlo y si me permite decirle, se escucha como un hombre celoso cuya novia ha sido infiel
-Claro Sirius… deberías juntarte con más mujeres entonces. Para que sepas lo que les pasa a las infieles y lo que los novios celosos son capaces de hacer…- dijo amenazadoramente.
-Gracias por el consejo, joven Tom ¿Alguna otra advertencia?
-No pareces muy intimidado Sirius… mi padre hizo un buen trabajo contigo al malcriarte.
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Lucius Malfoy se encontraba en su oficina privada de la Mansión. Bellatrix lo miraba mientras tomaba la taza de té.
-¿Te encontraste con Narcissa? ¿Fue molesto para ti?
-Lo hubiese sido más, si la hubiéramos dejado libre y con su hijo, arruinando la buena reputación que hemos conseguido
-Bueno, pero fue tu decisión Bella, que viviera en ésta casa.
-Lo hice por una razón, Lucius y lo sabes bien. Ésta es mi jaula y no la voy a soltar hasta que se muera… es el precio que se paga por ser una hermana traidora.
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Narcissa se removió contra la puerta mientras intentaba pegar su oído para escuchar mejor ¿Acaso hablaban de ella?
De pronto, sintió una penetrante mirada sobre ella, que la hizo despegarse y dar la vuelta para encontrarse con Tom mirándola fijamente.
-Creo que hablaban de mí, no de ti- dijo nerviosa.
Tom la siguió mirando y estaba por tocar la puerta cuando ella se adelantó y lo hizo primero. De forma desesperada.
-Tom está aquí- gritó hacia la oficina y luego se giró para ver al muchacho- Bellatrix, está aquí con tu padre. Seguro querrás saludar a tu madre
-¿Tengo una madre acaso?- dijo irónico.
-Está bien. La señora que te crió está aquí.
El joven giró la cerradura y estaba por entrar cuando volvió a dirigirse a Narcissa.
-¿Piensas seguir escuchando?
-No. Me voy- dijo apresuradamente y se marchó.
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-Tom, querido ¡Que alegría verte!- exclamó Bellatrix a modo de saludo.
El joven la miró mal y metió sus manos en los bolsillos de su pantalón.
-Bueno, que frío eres. Esperaba un saludo mejor. Puede ser que no haya sido la mejor madre ni que te haya criado con amor, pero hice lo mejor que pude- le dijo severa.
El joven la siguió mirando de la misma manera.
Bellatrix se puso de pie.
-Me marcho Lucius. Tu hijo parece querer hablar solo contigo… y antes de que arme un berrinche…
-Vete con cuidado Bella- se despidió él.
Cuando se quedaron solos, Tom lo miró. Su padre se veía cada vez más débil. Desde que había tenido ese accidente en su auto y un paro cardiaco, Lucius Malfoy había dejado de ser el presidente de la empresa familiar, pero nunca había perdido esa imagen autoritaria que tenía.
-Ya Sirius te informó de "Cumbre Chichén Itzá", ¿cierto?
-Revisé la lista de invitados. Todos buenos amigos míos. Dales mis saludos
-Así será. Viajo mañana en la mañana
-Conozco a los empresarios mexicanos mejor que tú Tom. Son hombres de negocios, pero también hombres de familia. Les gusta eso… por ello es importante que hagas una cosa: lleva a Draco contigo
-Padre, sinceramente…
-No es una petición Tom. Sirius sabrá de mi orden y espero la cumplas. No podrás cerrar este negocio si no tienes a Draco a tu lado
-Puedo manejarlo yo solo
-Te recuerdo que por estar aquí, no me hace menos. Es MI empresa, que te quede claro Tom y si quiero, te quito la silla de presidencia.
El joven apretó los puños con rabia e impotencia.
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Narcissa logró un "encuentro casual" con su hermana cuando ésta se retiraba.
-¿Ya te vas Bella?- preguntó con ironía.
-Sí, querida hermana. Me retiro
-Es una pena. Esperaba que te pudieras quedar a tomar el té- dijo burlona.
-Es una pena mayor, que tu no vayas a tomar el té conmigo y con la Sra. Parkinson- atacó Bellatrix.
-¿Con Parkinson?- dijo con sorpresa-¿Por qué? ¿Qué hablaras con la suegra de mi hijo?
-¿Quieres ir para saber de qué se trata?- se rió Bellatrix.
-Sabes que no puedo salir, por eso te pregunto- le dijo Narcissa dolida.
-Voy a tratar un asunto de mi hijo Draco- dijo su hermana.
-Draco es MI hijo- se defendió Narcissa.
-No a los ojos del mundo. Eso te pasa por meterte con Lucius, cuando era mi esposo. Nunca olvides que eres la amante "hermanita" y así te quedarás.
Bellatrix se marchó dejando a una Narcissa dolida. Tomó su celular y marcó… Draco como siempre, no contestó y una lágrima se derramó por su hermoso rostro.
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"Pero la vida es así, siempre una competencia. Una dura competencia que no termina y que te desgasta cada día más. Si los seres humanos no fuéramos tan egoístas o envidiosos para desear lo que no tenemos… Siempre inconformes con nuestra vida y queriendo algo de la de los demás: una casa, la fama, el dinero, el éxito, una persona…"
Cuando Draco tomó el celular, era demasiado tarde. Su madre había colgado. Pero no tuvo el valor de regresarle la llamada.
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-Mamá te pido una disculpa por no haber llamado antes, sé que estabas preocupada, pero hice tantas cosas…Oh, ¿Percy? Él está muy bien. Luce más alto, guapo y bronceado de lo que recordaba… Tendrías que ver qué bonita casa mamá. Es pequeña pero bastante limpia- A Ginny se le cortó la voz-… Te tengo que colgar ¿sí? Hay tanto que platicar con mi hermano. Nos debemos poner al día. Te llamo luego… Mamá…te quiero.
La pelirroja colgó el teléfono y comenzó a llorar. De pronto lo vio entrar y se secó las lágrimas.
-¿Qué haces aquí?- dijo mientras lo veía- Entiendo que sea tu casa, pero deberías tocar para entrar.
El rubio estiró el brazo hacia atrás y tocó la puerta.
-El orden está mal- dijo ella al verlo hacer tal broma.
Draco estiró el plato ofreciéndole la mitad de un sándwich bien preparado con algunas papas.
-¿Qué es?- preguntó ella insegura.
-¿No hay sándwiches en Londres?- preguntó irónico.
-Sé que es un sándwich pero…
-No agradezcas- la interrumpió- El sándwich es bueno para las caderas. Te venderás mejor si estás bien nutrida
-¡Basta ya con eso!- dijo cansada mientras tomaba el plato que Draco seguía ofreciéndole.
-Eres buena mintiendo- ante la mirada de desconcierto de ella, él agregó- La casa de tu hermano está muy lejos de ser bonita y limpia
-¿Por qué escuchaste mi conversación?- le reclamó.
-No lo sé. Es interesante escuchar la voz de una mujer en ésta casa- dijo mientras miraba a otro lado. La mirada azul de esa chica tenía algo… incluso aunque tuviera los ojos llorosos.
Su mirada se desvió hacia el buró con el teléfono, en el que notó un billete de $50 pesos.
-¿Qué es eso?- le preguntó.
-El dinero, por la tarifa de los minutos y la larga distancia…
-Tú sí que gastas dinero y ni siquiera de una forma muy sana.
Ginny sonrió de lado. A pesar de que tenía sus dudas sobre él, se sentía a gusto. Dejó el plato con el sándwich en un buró y se acercó a su maleta.
Draco la miró cuando ella le extendía algo.
-Esto es mi cuota de hospedaje- le dijo mientras le daba el objeto.
El rubio tomó lo que le ofrecía y lo miró. Era un objeto bonito y estaba hecho con colores claros y algunas cuentas brillosas.
-Iba a ser para mi cuarto aquí en Cancún, cuando me instalara, pero… Es un atrapasueños. Se supone que cuando duermas cerca de él, no dejará pasar las pesadillas. Sólo llegarán a ti sueños bonitos
-¿Y niñas bonitas también?- preguntó levantando una ceja divertido.
-Regrésamelo- le dijo ella estirando la mano.
-Descansa- le dijo él, poniendo detrás de su espalda la mano que sostenía el atrapa sueños- Y come… ya te dije que te quiero vender a buen precio.
Ginny miró el sándwich, pensando si él le habría puesto algo.
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El rubio le dio una mordida a su mitad de sándwich mientras caminaba hacia la puerta que daba al jardín. Justo en la salida, tenía colgado un letrero con la palabra "London" hecho de madera. Tomó el atrapasueños y lo colgó mientras salía.
Se sentó en un camastro para comerse su sándwich, pero notó el jardín muy oscuro. Se volvió a poner de pie para ir a encender las luces de la alberca. Al hacerlo pasó por los ventanales que daban al cuarto de la chica pelirroja y la vio colocar una silla en la puerta, para atrancarla.
Draco soltó un bufido mientras la veía.
-Y eso pasa Draco, cuando eres buena persona…- se dijo a sí mismo- Después de que fui hospitalario y la alimenté ¡No puedo creerlo!
En ese momento, vio a la chica de espaldas y cómo se empezaba a quitar la playera. Draco abrió mucho los ojos, tosió y se dio media vuelta. Tomó el sándwich y decidió que entraría a comérselo.
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Ginny abrió los ojos y con pereza se estiró. No fue precisamente un sueño tranquilo, pero al menos había logrado dormir un poco y se sentía muy agradecida de haber tenido a alguien que le brindara un techo donde pasar la noche… ¡Y vaya techo!
La pelirroja se puso de pie y miró por los ventanales ¿Eso era una alberca? Abrió uno de los ventanales y salió para encontrarse con el más bonito jardín que hubiera visto y con una lujosa alberca de un diseño moderno: Si fijabas la vista desde el borde, parecía conectarse con el mar.
Observó el paisaje que la mansión del rubio le ofrecía y luego cerró los ojos para disfrutar el calor que el sol le brindaba. Era algo agradable.
De pronto, abrió los ojos y miró hacia el lado derecho. Desde su balcón, Draco la observaba.
Ginny lo miró a los ojos y creyó que una imagen tan perfecta no podía ser real. Y sin saber porque, ella le sonrió.
El rubio intentó hacer lo mismo, pero de pronto se metió a su habitación. Ginny entró a la casa y segundos después, lo miraba bajar por las escaleras.
Vestía casual y Ginny no dejaba de pensar que esa camisa azul, lo hacía verse muy guapo.
-Tu casa es muy bonita
-¿Eso crees?- le dijo terminando de bajar las escaleras. Se acercó hasta una mesita en la sala y tomó las llaves de su carro.
-¿A dónde vas?- preguntó ella.
-Escuela- dijo él simplemente, mientras tomaba la mochila que una noche antes había dejado en el sillón.
-¿Eres un estudiante de intercambio? ¿Tu escuela es como la de las telenovelas?- preguntó sorprendida y curiosa. Al menos ahora sabía que hacía un inglés en un país tan lejano a su casa.
-¿Cómo son esas escuelas?- preguntó él- ¿Te refieres al Elite Way School? (N.A: Ya saben, la famosa telenovela en la versión mexicana de Rebelde).
Ginny rió por su comentario y Draco no pudo evitar sonreír levemente.
-Al menos te ríes. Es mejor a verte llorar- comentó él.
-Tenía curiosidad por tu escuela.- dijo ella aún sonriendo- Voy a buscar mi equipaje
-¿Para ir a donde?- preguntó él rápidamente ¿Por qué no quería que se fuera?
-Si tú te vas, me iré también. Solo ¿puedes permitirme dar un baño? Lo hago y me voy
-Quédate- le dijo él simplemente- Hasta que regrese. No tienes un lugar al cual ir de todos modos
-Iré al trabajo de mi hermano…
-Aún no abren- mintió él- ¿Y cómo saldrás de aquí?
-Tomaré el autobús…
-No hay autobús. Las personas no toman un autobús por aquí… - dijo con burla ¿Por qué estaba siendo tan insistente? Él no era así y menos con las chicas. Ellas rogaban para que se quedara, no al revés.
Ginny se miró las manos, apenada. No quería causar ninguna molestia.
-O… si te sientes incómoda de quedarte mientras no estoy, acompáñame. Puedes ir a la escuela conmigo- ella lo miró- ¿Tienes curiosidad, no? Sobre las escuelas para estudiantes de intercambio…
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Ginny volvió a sentir el aire tibio en su cara mientras viajaba en el convertible. Le agradaba la sensación. Era como un envolvente abrazo… lo único malo es que el sol le lastimaba.
Draco la observaba de vez en cuando mientras conducía, pero ella no lo notaba. Estaba absorta en el paisaje y además, sus lentes de sol disimulaban su mirada. La vio taparse la cara con una de sus manos y entrecerrar los ojos.
Sacó de la guantera un estuche y le pasó a la chica unos lentes de sol. Ella lo miró y le dijo apenada:
-Estoy bien
-No lo hago por ti- mintió él mientras la veía de reojo- Si no deseas sobresalir, úsalos. En Cancún los lentes de sol son el uniforme.
Ginny sonrió y los tomó.
-Gracias- dijo ella colocándoselos- ¿Me dejas hacer algo?- preguntó.
-¿Qué cosa?- preguntó curioso.
-Sacaré la mano. Nunca había estado en un lugar tan cálido como este. Dime cuando se vuelva vergonzoso
-Tienes un minuto- le dijo él. Iban a tomar un tramo de carretera.
La pelirroja sacó su mano del carro y sonrió. Draco la miró y aceleró un poco. Le gustó la imagen de aquella jovencita pelirroja, cuyo cabello volaba por la velocidad a la que iban, de rasgos finos y una sonrisa sincera. La miró con la mano extendida fuera del carro, vestida con sencillez y ropa poco elegante, pero esa imagen no le desagradó, por el contrario. Además le agradaba hacer cosas para que ella se sintiera bien. Era mejor que verla llorar.
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-Cada palabra tiene un significado. Cuando se pone algo en palabras sobre lo que pensamos o sentimos, éstas toman un valor para cada uno de nosotros...
Draco prestaba atención al profesor mientras daba la clase, pero no dejaba de mirar insistentemente hacia la ventana, para asegurarse de que la chica se encontraba ahí y la imagen cada diez segundos no cambiaba: la pelirroja sentada en una banca del jardín bajo la sombra de un árbol miraba una libreta pequeña, la misma en la que había dejado un recado para su madre y que al final, había llevado consigo.
-Cuando le preguntaron a las personas en México cuáles creían que eran las palabras más bonitas del mundo, la mayoría de ellos contestó: Amor, pasión, eternidad, pero la que más les gustaba era "Mamá".
El rubio miró a su profesor sorprendido. Por unos instantes le dedico un momento de su pensamiento a Narcissa y se preguntó si debía llamarla.
-La clase terminó jóvenes, pero antes de irse, dejen sus libretas con sus ensayos sobre mi escritorio.
Draco recogió sus cosas y estaba por levantarse cuando una chica muy guapa lo llamó.
-¡Hey Draco! ¿Qué harás después de salir de clases?
-Irme a casa- fue su simple respuesta antes de caminar hacia la puerta, sin embargo, el profesor lo llamó.
-Draco ¿No entregarás el ensayo?- le preguntó en inglés- ¿No te parece que todo lo que escribes podría encontrar un nuevo propósito si lo entregaras alguna vez?
El rubio lo miró unos segundos antes de salir sin responder.
El campus no era muy grande, pero a Ginny le parecía hermoso. Los edificios eran una construcción colonial, pero bastante conservada y le parecía sentir vida en todos los alrededores, con pasillos llenos de alumnos de distintas nacionalidades y con áreas verdes para descansar que era un sueño tener en Londres. La vegetación tan verde y el aire tan cálido: ¿A quién no le gustaría estudiar en un lugar así?
Draco dio unos pasos apresurados mirando a todos lados ¿Por qué no se había quedado en la banca? De pronto, la encontró frente a un enorme pizarrón con anuncios de todo tipo.
-¿Qué es lo que ves?- preguntó curioso acercándose a ella.
-Gente con padres buenos- lo miró con una sonrisa apenas dibujada- Mandan a sus hijos a estudiar y a divertirse… habrá una fiesta organizada por chicos europeos- le anunció a Draco señalando un cartel de color verde.
-No es tan divertido- le contestó él.
-Muchas gracias por mostrarme tu universidad. Me tengo que ir, pero, ¿podrías guardar mi equipaje hasta la noche?- preguntó apenada.
-¿Vas con tu hermano?
-Tengo que ir a recuperar ese dinero, ya que es un gran esfuerzo que no puede ser malgastado.
La pelirroja comenzó a caminar hacia la derecha de Draco.
-¿Sabes a dónde vas?
-Para allá
-Tú en serio…- dijo Draco resoplando. Caminó hasta la pelirroja y la tomó de los hombros para guiarla hacia el otro lado.
-Puedo ir sola, muchas gracias
-No lo demuestras muy bien
-¿No tienes clases?
-No me gusta mi siguiente clase. Tú serás mi excusa
-¿Qué clase te toca?- preguntó mientras se dejaba guiar por el rubio.
-Estadística
-¡Uy! Me encantan los números y cálculos
-Tú estás loca- dijo Draco con una sonrisa de medio lado.
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-Es una pena, porque Percy dejó de trabajar aquí. Me envió un mensaje con una disculpa en la mañana- decía la dueña del lugar en español.
Ginny la miraba expectante, mientras le pedía a Draco que tradujera para ella. Cuando el rubio repitió lo que la mujer había dicho, una sombra de tristeza surcó el rostro de la chica.
-Dijo que si su hermana venía, le dijera que todo estaba bien y que debía regresar a Londres.
Al escucharlo de Draco, la pelirroja sonrió y con un "Gracias" en español, salió del lugar. Él también se despidió y salió tras ella.
-Es ridículo- dijo simplemente, intentado no llorar- ¿Cómo pudo escapar con ese dinero?
Ginny comenzó a caminar cuando sintió de pronto una mano que la tomaba con demasiada fuerza del brazo y la jalaba violentamente haciéndola voltear. La pelirroja miró con miedo al hombre que la sostenía: era el mismo que había encontrado en casa de Penélope el día en que llegó.
-Si te haces la tonta… ¿En dónde están el gringuito y Penélope?
-¿Qué?- preguntó ella. No entendía lo que decía.
-Percy y Penélope se largaron con mis cosas y mi dinero también ¡Dime en donde diablos están!- el hombre la volvió a jalar, provocándole dolor.
-No te entiendo…
Pero la conversación se quedó hasta ese punto, porque Draco jaló al hombre con tanta fuerza que lo tiró al piso y tomando su mano con la que había estado tocando a Ginny, lo acomodó en una dolorosa posición mientras lo mantenía hincado en el piso y quejándose del dolor.
A lo lejos, dos hombres más gritaron algo y Ginny miró que se acercaban a ellos, con la intención de defender al sujeto que Draco mantenía en el piso.
El rubio miró atrás para ver a los sujetos. Eran dos hombres de mediana edad, de cuerpos anchos, pero nada atléticos. Sus respectivas panzas los delataban. Miró a la pelirroja que permanecía quieta y asustada.
-Oye, cuando cuente tres…
Pero Draco no terminó la oración, porque en ese momento, Ginny lo tomó de la mano y lo jaló, mientras echaba a correr. El rubio corrió tras ella y escuchó a los hombres correr tras ellos, pero lejos de estar preocupado, se encontraba bastante divertido con la situación. Además, que ella lo tuviera tomado de la mano, le agradaba.
Después de unos minutos de correr, Draco decidió hablar, ya que ella comenzaba a disminuir la velocidad:
-¿Por qué corremos?
-Esos hombres estaban acercándose para defender al otro y tú dijiste "cuando cuente tres…"
-Liberaré su mano- dijo el rubio. La chica se detuvo en ese momento y lo miró, soltando su mano.
-¿Qué?
-Cuando cuente tres, liberaré su mano- dijo él tranquilo- Es lo que iba a decir.
Draco miró hacia atrás, los hombres aún los seguían pero se veían bastante cansados y parecía que les costaba respirar.
-Ponte detrás de mí- le dijo a la chica.
El rubio los miró y tranquilamente gritó:
-Oigan, sé que están bastante decididos y valoro su esfuerzo, pero les aseguro que moriremos de viejos aquí plantados, antes de que ustedes logren llegar a nosotros.
Ella miró detrás de Draco a los hombres, ya no podían dar un paso más y estaban aún a bastantes metros de ellos.
-¿Entienden el inglés?
Draco la miró.
-Esos dos en este momento no entenderían ni el español- dijo tranquilo- Pero lo dije en inglés porque quería que tú lo escucharas. Para que no tengas miedo. Esos dos se ven tan inofensivos y si sigues corriendo así, te vas a deshidratar. El clima de aquí no es al que estás acostumbrada y el calor te acabará, más si corres de esa manera.
Ella sonrió sinceramente y lo miró a los ojos. Draco le sostuvo la mirada y estaban ambos viéndose fijamente cuando el celular del rubio comenzó a sonar. Para su disgusto, tuvo que cortar esa conexión y dijo:
-Espera, es una llamada- tomó el teléfono de su bolsillo del pantalón, dispuesto a despachar rápidamente a la persona que lo interrumpía, pues quería recuperar ese momento con la pelirroja.
Llamada entrante: Pansy.
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¿QUÉ LES PARECIÓ?
BUENO SABEN QUE ME ENCANTA LEERLOS ASÍ QUE PUEDEN DEJAR SUS COMENTARIOS, DUDAS, OPINIONES, SUGERENCIAS Y SENTIMIENTOS ENCONTRADOS EN SUS REVIEWS...
GRACIAS ESPECIALMENTE A LYNETTE P. BRODERICK Y THE DARKNESS PRINCESS... LES JURO QUE LEO SUS SUGERENCIAS Y LAS AGRADEZCO INFINITAMENTE.
SALUDOS Y UN ABRAZO ENORME
DARYNKA
