ADVERTENCIA: Lemon (Sexo gráfico), lenguaje vulgar, violencia, muerte, Universo Alterno, Humanizado.

DISCLAIMER: Los personajes no me pertenecen. Esta historia no tiene fines de lucro.

AVISO: LAMENTO DECIRLES QUE NO PODRÉ CONTINUAR LA HISTORIA POR RAZONES INTERNAS. TAL VEZ EN ALGÚN FUTURO PUEDA HACERLO MEDIANTE OTRO FIC COMO SEGUNDA TEMPORADA, PERO AHORA NO.


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Epílogo: Cautiva.

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Marlene gemía de dolor, llorando desesperadamente mientras Antonia seguía penetrándola con fuerza. El castaña tiró de su cabello en el sector de la nuca, obligándola a mirarlo a los ojos.

La castaña contuvo el aliento del horror al ver que uno de sus ojos chorreaba de sangre.

Tú me hiciste esto, ¿recuerdas, preciosa? — Marlene bajó la miraba vio el cuerpo desgarrado del hombre, donde sus entrañas eran visibles y parte de sus órganos interiores caían por encima de su cuerpo. — Y también esto…

"Marlene."

—…— Jadeó, horrorizada.

"¡Marlene!"

¿No crees que te mereces esto, zorra? — Le sonrió con fascinación cuando la sangre que brotaba de su herida caía en el rostro de la joven.

"¡MARLENE!"

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— ¡MARLENE!

— ¡AAHH! — Se sentó abruptamente en la cama, respirando agitadamente.

—… Tranquila, Marlene, tranquila…

La voz de Skipper hizo que volviera a la realidad. Conectó sus ojos dorados con los zafiros de él. Todo su cuerpo temblaba violentamente, tratando de convencerse que había sido una pesadilla, pero sabía que eso era una mentira. Eran recuerdos entremezclados de todo el infierno que había vivido. Miró sus manos, blancas. Una vez, estuvieron manchadas del líquido carmín que una vez corrió por las venas de Antonio.

Pegó un respingo al sentir los dedos de Skipper rozar su mejilla. El miedo que nubló sus ojos se desvaneció al ver nuevamente los ojos del joven. Inhaló entrecortadamente para soltar un tembloroso suspiro.

—… Yo lo maté, Skipper…— Pronunció en un casi inaudible murmullo.

El líder cerró los ojos unos momentos, para después abrirlos y acariciar el cabello de la joven.

—… Skipper…— Posó sus temblorosas manos en el rostro del ojiazul. — Y-Yo… ¿Iré a la cárcel?

El aludido frunció el ceño. Alzó precavidamente sus manos, bajo la atenta y temerosa mirada de la joven. Las acercó lentamente a su cuerpo. Marlene contuvo el aliento, analizando los movimientos de su mejor amigo sin decir nada. Sabía que él no haría nada para lastimarla, pero su cuerpo despreciaba cada contacto ajeno. Sintió los dedos del líder contra sus brazos, provocando que soltara un jadeo y retrocediera.

Los ojos del capitán se oscurecieron.

—…— Apartó sus manos. — Depende de lo que diga el juez, Marlene.

—… La cárcel y una correccional no son muy diferentes. — Comentó con cierta amargura.

— Claro que son diferentes…-

— No lo son. — Le cortó con desprecio. Skipper se sorprendió un poco por el tono tan ácido de la hermosa joven. — Porque al igual que la última vez…— Apretó las sábanas entre sus dedos. — ¡Yo volveré a ser encerrada! — Dijo entre dientes.

Ella no quería que la encerraran de nuevo, no quería sentirse asfixiada por las infernales paredes. Detestaba estar mucho tiempo en el mismo lugar, a excepción del departamento de sus mejores amigos. Sin embargo, por más cómoda que se sintiera con ellos, no soportaba ni un solo roce de ellos. Sentía asco, no por ellos, sino por ella. De ellos, honestamente, sentía terror.

— Cálmate, Marlene.

— Estoy calmada.

— Entonces no te robes todo el aire de la habitación. — Le sonrió con sorna.

Ver esa curva en los labios de su amigo, hizo que su respiración se controlara con mayor facilidad. Cerró los ojos un momento, tragó saliva y los abrió.

— Eso está mejor, preciosa.

Marlene asintió en silencio. Deshizo su agarre de las sábanas y se dejó caer nuevamente en la mullida cama de su mejor amigo.

—… ¿Por qué me prestas tu cama? — Preguntó de repente. — Tengo mi propio departamento…

— Tú sabes la razón, cara de muñeca.

La castaña lo miró con los ojos entrecerrados. En un principio, creyó que estando lejos de las personas la ayudaría a calmarse, pero despertar entre gritos en medio de la noche no fue el mejor resultado. Skipper, Kowalski, Rico y Private siempre venían a asegurarse que no ocurría nada malo, salvo sus pesadillas.

Los días siguientes, notaron que Marlene se paseaba mucho alrededor de ellos después de parar a las autoridades por lo ocurrido. Como Skipper y el resto también trabajaban para la ley, les habían autorizado tener a Marlene en su cuidado mientras se investigaba más a fondo su caso. Kowalski y Eva informaron que lo más probable era que el subconsciente de Marlene le indicaba que lo mejor era estar más cerca de su familia, en este caso, ellos, para sentirse más segura.

Por eso habían dejado que comenzara a dormir en el departamento de ellos.

Pero ninguna podía cerrar los ojos por más de dos horas.

Marlene los despertaba. Ni siquiera con sus ronquidos, estos habían cesado para dar paso a agonizantes aullidos de dolor en medio de la noche, despertando en medio del llanto y la desesperación.

Honestamente, preferían los ronquidos de su adorada castaña que esos dolorosos gritos.

Skipper le había cedido su cama a Marlene, él dormía en el sofá, o al menos trataba.

—… Debo resultarte insoportable. — Murmuró.

Skipper frunció el ceño. La castaña había desarrollado la mala costumbre de insultarse a sí misma en medio de susurros y murmullos.

— Marlene, si me fastidiaras, estarías fuera de mi vida desde el primer día.

— Julien también fastidia, y es importante para ti.

El pelinegro hizo una gran mueca en sus labios.

—… No es lo mismo.

—… ¿Es porque soy mujer?

— Marlene. — La llamó lo menos enojado posible. No soportaba oírla hablar así. — Tú eres parte de esta unidad de élite. Eres nuestro centro, nuestro pilar. — La castaña lo seguía mirando en silencio con una sombría expresión. — Eres todo lo que nos faltó. Fuiste nuestra madre, nuestra hermana, nuestra amiga. — Tragó saliva. No le gustaba abrirse ante las personas, ni siquiera lo hacía con sus camaradas tan a menudo. — Si nunca te lo dije, fue porque creí que… Con mis acciones estaba más que claro.

Marlene contempló los tormentosos irises azules de Skipper en un abrumador silencio, dudando en creerle. Su corazón estaba tan confundido, tan herido. Temía tanto volver a caer en aquel infierno tan inimaginable.

Aunque, la voz de Eva hizo que volviera a reflexionar.

"Él teme lastimarte."

"Teme perderte."

"Tanto amiga como mujer."

"No dudes de lo mucho que significas para él."

—…— Sus ojos se llenaron de lágrimas, conteniendo el aliento para no largarse a llorar. Se incorporó para sentarse nuevamente, llegando a estar a la misma altura que Skipper. —… Lo siento.

El de ojos azules alzó una ceja.

— No dudo… De lo que yo significo para ti... Para ustedes. — Corrigió. Parpadeó, dejando que unas cuantas lágrimas cayeran de su rostro.

Skipper, armándose de valor, posó su mano en la perlada mejilla de la castaña, quien contuvo el aliento, para luego dejarlo salir, relajándose casi al instante. Apartó las gotas saladas de su rostro con lentitud, delineando con cuidado su rostro.

— Eres hermosa, Marlene. — Susurró en medio de la oscura habitación. — Nunca lo dudes.

—…— Llevó su mano hasta posarla en la del capitán. Cerró los ojos. — No quiero separarme de ustedes, Skipper. No quiero.

—… Lo que dicte el juez mañana… Será la respuesta si nuestros caminos tomarán rumbos distintos.

La castaña no comprendió, solo siguió llorando en silencio.

Skipper recostó con cuidado a Marlene en la cama. Se levantó, abrió su armario y de él, saco un objeto que llamó la atención de la castaña.

—… ¿Tocas la guitarra…? ¿Dónde aprendiste a tocar?

El líder sonrió con genuina felicidad. Había visto un brillo que había extrañado en los ojos de Marlene.

— Oculto en las selvas de México. — Se sentó para comenzar a tocar. — Aprendes cada cosa.

La castaña no pudo evitar sonreír y cerró los ojos, perdiéndose en la melodía.

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—… Marlene.

La castaña se giró lentamente para sorprenderse de que muchos la esperaban en la puerta de su casa. Estaban North Wind, sus primas, Stacy y Becky, Julien, Maurice, Mort, Alex, Marty, Gloria, Gia, Phil, Lulu, Mason y a…

Marlene se sorprendió de ver a Melman ahí.

—… ¿En qué momento…?

— Quería que…— El más alto le sonrió con suma tristeza. — Fuera una sorpresa.

Marlene entrecerró los ojos.

—… No debieron hacer esto. — Retrocedió para estar a una distancia prudente. — Chicas, ustedes tienen rehabilitación hoy. — Miró con cierta severidad a Gia y a Gloria.

— ¿Qué importa eso? — Gloria se rio entre lágrimas.

— La que importa aquí eres tú. — Gia le sonrió.

La castaña sintió sus ojos llenarse de lágrimas. Creyó que no poder despedirse de sus mejores amigos había sido lo más doloroso de su vida. Ahora, tener que despedirse de los otros era como terminar de matarla emocionalmente.

—… ¿Cuánto tiempo estarás en ese lugar?

— Por…— Tragó saliva. — Ocho años.

Skipper junto con North Wind lograron convencer al juez de dejar a Marlene en el Departamento de Correcciones y Rehabilitación, pero en California.

Tendría que dejar Nueva York.

Tendría que alejarse de su familia.

— ¡Marlene…! ¡Por favor, vuelve pronto! — Suplicó Stacy.

— ¡Te necesitamos! — Siguió Becky.

—… Te extrañaremos, nutria tonta. — Lloriqueó Julien en el hombro de Maurice.

Marlene contuvo el aliento.

— ¡No me gusta! ¡No quiero que te vaaayaaaas! — Sollozó escandalosamente Mort.

Apretó los labios.

— Recupérate pronto, Marlene. — Le sonrió con dolor Maurice.

Dejó escapar un suspiro entrecortado.

— Te queremos, Marlene. — Jadeó Marty en medio del llanto.

— Has sido una gran amiga, Marlene. — Complementó Alex.

—… Vamos a superar esto por ti. — Prometió Gloria.

El corazón de Marlene dio un vuelco.

— Así que esperemos que hagas lo mismo por nosotras. — Gia siguió entre tartamudeos.

Las primeras lágrimas escaparon de sus ojos.

—… ¡Ugh… Cuídate mucho, Marlene! — Lloriqueó Corporal.

— ¡No odies, y ama mucho! — Apoyó Short Fuse.

Eva no dijo nada, solo le regaló una suave sonrisa.

—… Te estaremos esperando, agente. — Cassified le sonrió.

Marlene sintió sus manos temblar, un extraño hormigueo recorría las palmas de sus manos. Quería algo, y sabía que era, pero le sería imposible.

Ellos no estaban.

La castaña asintió varias veces con la cabeza.

—… Volveré a casa… Lo prometo.

Dicho esto, bajó hasta la entrada del edificio, acompañada de su familia. Una furgoneta blanca con el signo de la correccional la esperaba. Los hombres salieron y la ayudaron a empacar sin decir nada. Marlene contempló todo aquello sin impedirlo, sin decir nada. Se giró lentamente para volver a ver aquel edificio. Aquel lugar que había habitado durante años.

Esperaba que no fuese olvidada por su propio hogar.

Con ese pensamiento, se volteó nuevamente para subir al furgón.

— ¡Marlene!

Se detuvo abruptamente al oír esas voces.

Retrocedió un poco para ver que un deportivo negro se detenía violentamente en un lugar donde no se podía estacionar. Supuso que a Rico le importaba una mierda.

Y… A ella tampoco.

Jadeó, comenzando a sollozar mientras se apartaba para correr hacia los recién llegados. Los cuatro corrieron hacia ella casi con desesperación, y ya sin poder aguantarse, los cinco se fundieron en un cálido abrazo.

Marlene ignoró olímpicamente su pavor al contacto físico. Tener a su familia allí, abrazándola, era lo que necesitaba. Ella y Private lloriqueaban sin control, incapaz de contener tanta pena en sus corazones. Kowalski y Rico eran más sutiles, pero parecía que perderían el control en cualquier momento al escuchar el llanto de los menores de tal forma.

Skipper era quien mantenía más contacto con su mejor amiga. Rodeaba fuertemente su cintura, pegándola a su cuerpo. Cerró los ojos con fuerza, tratando de aferrase al momento, a grabar la sensación del frágil cuerpo de Marlene contra el suyo.

—… Te… Quiero mucho, Marlene…— Susurró Private.

— Mawhelene… ¡Te quehhro! — Exclamó Rico al abrazarla con más fuerza.

—… Te quiero, Marlene. Eres la mejor. — Murmuró Kowalski contra los cabellos de ella.

Marlene sonrió y se separó de los cuatro. Sus ojos avellana se conectaron con los azules del capitán.

Vio cierta duda en los ojos de Skipper, para después ver la flamante determinación en ellos. Se acercó lentamente hacia su rostro, precavido, pero notó que Marlene no parecía temerle.

— Te amamos, Marlene. — Susurró antes de posar su mano en su nuca y atraerla más. Besó con suavidad su frente. — Tenlo siempre presente.

Marlene miró unos segundos el suelo, para después cerrar los ojos al sentir el aliento del líder contra su frente.

—… Lo haré. — Retrocedió. Los cuatro contemplaron el rostro lloroso de Marlene, quien levantó su mano e hizo un saludo militar, imitándolos. — Honor de pingüino.

Finalmente, los cuatro no pudieron evitar sonreír.

Marlene los siguió mirando mientras retrocedía de espaldas, hasta finalmente girarse y subirse a la furgoneta. Los demás presentes la despidieron mientras veían como el vehículo arrancaba y desaparecía al doblar entre las calles.

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Kowalski miró detenidamente la expresión de Skipper.

—… Señor…

— Marlene es fuerte, Kowalski. Siempre lo ha sido. — Caminó nuevamente hacia su deportivo. — Andando, chicos. Inicia la operación. — Se ubicó en el asiento del copiloto. — Debemos detener a Dexter.

El más alto se rio con tristeza mientras veía a Rico encender el auto y Private se abrochaba el cinturón mientras se limpiaba las lágrimas.

—… Se llama Dave, Skipper…— Musitó.

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Escuchó atentamente como cerraban las puertas con seguro. Marlene se dejó caer en su cama, rendida y cansada emocionalmente.

Debía ser fuerte.

Debía superar aquello.

Debía enmendar el error que había cometido.

Había prometido hacerlo.

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Se hizo un ovillo, abrazándose las piernas.

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Sin embargo, no pudo evitar pensar que nuevamente estaba como prisionera.

Otra vez condenada a un destino que no deseaba.

Otra vez convicta.

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Sus ojos se oscurecieron.

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… Otra vez… Cautiva.

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"La locura de una persona es la realidad de otra."

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¿Fin?

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Las explicaciones están arriba.

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PRÓXIMAS HISTORIAS:

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[Operación: Madagascar]: Son las tres películas narradas, pero HUMANIZADAS, sin mencionar que Marlene estará en ellas. Los protagonistas esta vez serán nuestros pingüinos y nutria favorita. Se revelarán cosas que jamás pensaron, entre ellas, la historia humana de los hermanos Skipper, Kowalski, Rico y Private, cómo llegaron a Nueva York, por qué los enemigos y por qué nada de amigos. ¿Qué hay de Manfredi y Johnson? También estarán. Es Skilene, sí, pero contiene muchísima aventura. Es una historia prometedora, se los juro.

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[Operación: ¡Anti-deshonra!]: "Cuando Marlene debe ser llevada en contra de su voluntad al programa de reproducción, los pingüinos deben hacer hasta lo imposible para que ningún mamífero macho le pongan las garras encima a su mejor amiga."

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[Operación: Humanos]: "Los pingüinos han descubierto que Blowhole se ha convertido en humano para tener más acceso a maquinarias y trabajar en su más peligroso proyecto. ¿La solución? ¡Impedir sus planes, obviamente! ¿Pero cómo? Convirtiéndose en humanos. Claro, no contaban con que la anatomía humana los traicionaría. [Skilene] [Kowalski&Eva]

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PD: Lo siento, pero no apoyo la pareja de Kowalski y Doris, espero que respeten.