Gracias a: Klainefiction, Gabriela C, AdryRamiss15, MyCoffeeOrder, tammy22, Candy Criss y marithou; por ser un amor.


Verdad

Maurice es el hijo de una bella prostituta francesa que murió de tuberculosis, y de un estafador -casi- profesional.

Sebastian Smythe, el padre de tan encantador infante. Cambia de residencia con regularidad, buscado en varios lugares, y cumplido algunas condenas cortas en prisión.

Sebastian y Kurt se conocieron por casualidad. El primero huía de unos comerciantes recientemente estafados, cuando se impactó con un sujeto en el lateral del muelle, el pobre chico nunca lo vio, tan concentrado en los precisos trazos de su dibujo.

Ambos caen al agua, pero solo uno sabe nadar.

Sebastian sujeta al asustado artista a la estructura de madera de la que acaban de caer, hasta que está seguro que sus perseguidores se han marchado.

Kurt era nuevo en la ciudad, proveniente de un pueblo pobre y marginado en el que nunca tendría una oportunidad, por lo que toma en una desvalijada maleta sus dibujos y esperanzas. Probando suerte en Chicago.

— ¿Podemos ir a la orilla?, Las olas comienzan a inquietarse. — Sebastian se sorprende ante la tranquilidad del sujeto.

Escalan la inestable escalera para salir.

— ¿Estás bien?— Cuestiona Smythe, ve la cara preocupada de su acompañante.

—Sí, he perdido todos mis trabajos.

—Lo siento.

—Sabemos que no lo haces.

—No, de verdad, lo lamento.

—No importa, no puedes hacer nada.

—Ven, tenemos que secarnos o nos dará tisis.

El clima en esa ciudad es muy frío, por lo que se apresuran a llegar a la pequeña casa que tiene Sebastian, que es realidad una adaptada y muy pequeña bodega, de un insalubre restaurante.

—Shh, no hables muy alto. — Le advierte al cruzar el umbral, Kurt frunce el ceño preguntándose a dónde ha ido a parar.

—Ya bebé, Papá está aquí. — Arrulla aun infante dormido entre retazos de tela gris.

Él se acerca a la cama para ver la escena, un niño rubio gime entre sueños en los brazos del mayor.

—Es lindo.

—Se parece a su madre.

— ¿Dónde está ella?

—En el cementerio, muerta, en la fosa.

o.O.o

De alguna manera se hacen de una rutina rápidamente.

Sebastian sale, consigue de una forma no muy honesta dinero y alimentos, mientras Kurt cuida de Maurice y trata de hacer algo con el lugar donde los tres viven.

Pero hay un problema mayor: Sebastian no siempre llega. Hay veces que tardan días e incluso unas pocas semanas antes de su regreso. Acostumbrado a eso, le espera, con un niño pequeño que sufre de pesadillas por las noches y hambre por el día.

Después de tres meses, está más que inquieto, él nunca se ausenta tanto. No es... algo bueno.

El dueño del local es insistente, quiere el pago del alquiler o llamará a las autoridades, Kurt le mira gritarle, como sus ojos saltones se ponen llorosos y sus mejillas se inflan cuando articula las palabras. Maurice se pega a su pierna llorando.

—Tranquilo, Cielo, papá vendrá. —Limpia la nariz del niño con su manga y le carga contra su cadera.

—Vamos, encontraremos un lugar más bonito. El olor a curry te causa alergia. — El niño asiente a un sonrojado por el llanto.

Salen con las cosas que pueden servirle, Kurt tiene que rogarle al adusto cocinero que le dé una carta a Sebastian; para que a su regreso, él pueda encontrarles.

o.O.o

Solo, con un niño.

Se pasean por la ciudad en busca de un refugio. Durante dos noches duermen en el frío pórtico de una casa que parece deshabitada, a la tercera les arrojan agua helada al amanecer. Ellos encuentran un nuevo lugar esa misma tarde y poco a poco vuelve a acostumbrarse a un ritmo, a una vida, sin Sebastian.

Él nunca fue un padre ejemplar, del que se pueda presumir en los libros e historias, simple y llanamente era un padre que ama, todo lo hacía por su hijo, por Maurice.

Y por más que pasa el tiempo, él no regresa.

Han pasado tres años, y las pesadillas de Maurice lentamente menguan. Kurt no sabe que pensar ante esto. ¿El niño está olvidando a su padre?

o.O.o

Las cosas vuelven a cambiar. Maurice tiene diez años, cada vez está más alto.

Durante el matrimonio arreglado del conde no se concibió en ninguna ocasión y ha adoptado formalmente al niño, él heredará todo, muy posiblemente también el título.

Se encuentran en un bello jardín, Kurt mira concentrado el lienzo que se encuentra en el caballete, tratando captar al impaciente menor que no deja de moverse. Blaine sentado en la sombra les mira a ambos, sonriente.

Kurt pintó el salón, tres habitaciones de invitados y el recibidor, de su llegada casi cinco años han pasado. Ahora es un -casi- reconocido retratista, Blaine hizo en un inicio de su mecenas, y aun en los actos públicos continúan en el mismo papel. No hay una relación visible.

Sus habitaciones son contiguas y solo unas pocas personas del servicio saben que están intercomunidas por un pasillo.

.

Kurt está sentado en la orilla de la cama desamarrándose las botas, él le mira mientras se acerca hasta besarle lentamente. Se levanta y sopla las velas del candelabro cercano.

.

Sebastian no regresó.

Maurice ha dejado de tener pesadillas.

.

Llegado el momento Kurt le contará a Maurice la verdad, el motivo por el cual Sebastian nunca regresara. Pero no hoy, ahora no miente, sólo calla.


Hola :)

La verdad el cap anterior era el final, pero realmente es demasiado abierto y quizá este también.

Gracias por leer y comentar.

Besos "3"