Capítulo 63: Alianza en el puerto
- Así que habeis llegado hasta aquí siguiendo el rastro de ese tal Yoshimitsu... – dijo Heishiro.
Él y las tres mujeres paseaban por el puerto bajo el oscuro cielo de la noche.
- Ajá. – confirmó Taki.
- Me crucé con él. – contó Heishiro. – Su capitán iba en dirección a la India, a las ruinas de un templo. Allí se usó la espada para crear monstruos.
- No sé si sería recomendable ir allí. – sospechó Taki, que conocía a Yoshimitsu y sabía que uno nunca podía fiarse de él. – Si era una especie de laboratorio secreto debe estar en una zona poco transitada. Sin duda el lugar perfecto para que te maten sin poder recibir ayuda.
- Sabrán cuidarse solos. – opinó Heishiro.
Caminaron en silencio durante unos segundos, hasta que finalmente Sophitia preguntó:
- ¿Y usted? ¿Adónde se dirige?
- A Alemania. – contestó el samurai.
- ¿Alemania? – se sorprendió Cassandra. – Eso está muy lejos.
- Vosotras venís desde Grecia, ¿no? – recordó Heishiro.
- ¿Y para qué vas hasta allí? – inquirió Taki.
- Estoy investigando al último portador de la espada, Siegfried Schtauffen. Estoy seguro de que si lo encuentro, estaré muy cerca de Soul Edge...y quizá también de Soul Calibur.
Taki se quedó pensativa.
- Creo que deberíamos ir contigo. – dijo finalmente.
- ¿Qué? – gritó Cassandra. – Estás de broma, ¿no?
- No. Creo que el último portador de Soul Edge puede ser una fuente de información mucho más útil que un templo ruinoso.
- Pero... – Cassandra parecía claramente irritada. - ¿Venimos desde Grecia hasta Japón para volver otra vez a Europa?
- Creo que no hay más remedio. – se resignó Sophitia.
- Bueno, siempre y cuando a ti te parezca bien, Mitsurugi. – aclaró Taki.
- No hay problema. – dijo él. – Cuantos más ojos, brazos y piernas, mejor.
- A este paso no sé si vais a poder contar mucho con mis piernas. – ironizó Cassandra.
- No te preocupes. – la tranquilizó Heishiro riendo. – Si te cansas de andar uno de mis hombres puede llevarte en brazos.
La miró de arriba abajo.
- La verdad, no creo que les importe. – señaló con una sonrisa burlona.
Cassandra se ruborizó. No podría decirse si estaba halagada, ofendida o las dos cosas a la vez.
- ¿Y a mí? – bromeó Taki mirando a Heishiro. - ¿A mí pueden llevarme?
- ¿A ti?
Heishiro rió a carcajadas.
- Debes pesar más que la mayoría de ellos. – afirmó el samurai.
- ¿Me estás llamando gorda? – fingió ofenderse Taki.
- No, no, nada más lejos de la realidad. – se excusó Heishiro sin dejar de reír. – Pero tienes mucho músculo.
- Bueno...tú pareces más fuerte que yo. – señaló ella con una sonrisa, y se adelantó al resto.
- ¿Quieres que te lleve yo? – siguió bromeando Heishiro, acelerando también el paso.
Cassandra y Sophitia se quedaron más retrasadas.
- Entre estos dos hay tema, ¿no? – le susurró Cassandra a su hermana.
Sophitia puso los ojos en blanco, dando a entender que el comentario de Cassandra le parecía demasiado infantil y siguió avanzando.
