Capítulo 65: Una nueva tripulante
Ivy salió corriendo del barco de Cervantes, aterrorizada.
No le interesaba saber qué le había salvado la vida, lo importante era que lo había hecho.
El hombre que le había hablado del barco la esperaba en el exterior.
- ¿Qué ha ocurrido? – le preguntó al verla ir corriendo hacia él.
Ivy llegó hasta donde estaba el otro y dejó de correr, pero no respondió.
Jadeó por el cansancio, con el rostro aún pálido por el terror.
- Isabella, ¿qué ha pasado?
- Encontré a Cervantes. – contó ella entre jadeos. – Iba a dispararme pero...algo me salvó.
- ¿Algo te salvó? – repitió él sin entender. - ¿El qué?
- Fui yo. – dijo una voz detrás de ellos.
Los dos se sobresaltaron y miraron al lugar del que provenía. No había nadie.
En ese momento, la figura de un hombre alto y musculoso apareció ante ellos.
Tenía la piel extremadamente blanca, y un brillo extraño en los ojos.
Ivy y el marinero se quedaron helados, sin poder mover un músculo, aunque deseaban salir corriendo.
- No os preocupeis, no voy a haceros nada. Me llamo Rock, por cierto.
- ¿Quién...o qué eres? – preguntó el otro hombre.
- Soy...era uno de los hombres de Cervantes. Pero ha habido un motín. La mayoría de tripulantes no compartimos nuestro punto de vista con él. Ahora yo soy el capitán.
- Tú también eres un zombi, ¿no? – advirtió Ivy.
Rock asintió.
- ¿Cómo...cómo es posible? – dijo sorprendido el marinero.
- Gracias a Soul Edge.
- ¿Soul Edge? Esa es la espada que estoy buscando. – contó ella.
- ¿Tú también?
- Mi padre la buscaba antes de morir. Sólo quiero completar su trabajo.
- Lamento la información, pero esa espada debe ser destruida.
- ¿Destruida? ¿Por qué?
- ¡Es maligna! – gritó Rock. – Gracias a ella existen monstruos como Cervantes. Por su culpa han muerto y morirán decenas de personas. No es una espada normal.
- Pero...¿no es esa espada lo que te mantiene con vida? – dedujo el marinero.
- Sí. – reconoció Rock cabizbajo. – Pero existe una posibilidad.
- ¿Cuál es? – preguntaron los otros dos al mismo tiempo.
- Soul Calibur. Otra espada de poder igual al de Soul Edge. Si la encuentro, quizás pueda usarla para recobrar mi forma humana.
- ¿Y...sabes dónde está?
- Según esto... – Rock levantó un brazo, en el que llevaba el diario de Cervantes, aquel que Ivy había intentado leer. - ...está camuflada para parecer una espada normal.
- O sea, que podría ser cualquier espada del mundo... – supuso Ivy desesperanzada.
Rock asintió.
- ¿Y cómo pretendes encontrarla?
- Buscando. – dijo él, como si fuera lo más obvio del mundo. – Soy un zombi inmortal, tengo todo el tiempo del mundo.
Para su sorpresa, Ivy se rió con esa observación.
- Pero si me ayudarais tardaría mucho menos. Y tranquilos, yo no requiero que esteis muertos para teneros en mi tripulación.
- Lo siento, pero... – se excusó el marinero. – Yo no tengo nada que ver con esto. Yo tengo una vida aquí. Una vida feliz y tranquila. Os deseo suerte pero...no estoy interesado en esas espadas.
- Lo comprendo.
Volvió la mirada hacia Ivy.
- ¿Y tú?
Ivy pensó unos segundos, hasta que al final respondió:
- Puedes contar conmigo.
