Capítulo 70: La protección de Soul Calibur

El encapuchado volvía a subir la colina en la que hacía unos días había convocado a Hefestos, pero esta vez era diferente.

Mientras subía la ladera, cojeaba de una pierna y, aunque sus ropas impedían verlo, tenía heridas por la mayor parte de su cuerpo.

Cuando llegó a la cima, exhausto, gritó con voz jadeante:

- ¡Hefestos!

Esta vez el dios no tardó en aparecer. En cuanto fue llamado, un destello luminoso inundó la zona y, al desaparecer, Hefestos se encontraba frente al encapuchado y había empezado a llover.

- ¿Qué es lo que me ha pasado? – preguntó el encapuchado furioso.

- No lo sé. – contestó Hefestos sonriendo con sorna. – Dímelo tú.

- En cuanto toqué esa maldita espada, empezó a brillar...y sentí el dolor más fuerte que he sentido en mis muchos años de vida. Solté la espada debido al dolor y, al apagarse el brillo, yo me encontraba en un campo cerca de aquí, a cientos de kilómetros del lugar en el que encontré Soul Calibur. Ni la espada ni los chicos que la llevaban se encontraban cerca. Al levantarme noté que me fallaba una pierna, y pronto descubrí que tenía heridas por todo el cuerpo.

Hefestos asintió. Aunque le había preguntado por lo ocurrido, estaba claro que sabía cada detalle.

- ¿Por qué ha ocurrido todo esto? – gritó el encapuchado con rabia.

- Olvidé mencionarte que Soul Calibur tiene un mecanismo de auto-protección...contra personas que albergan el mal en su interior. O, como es tu caso, la Semilla Maligna.

- ¿Auto-protección?

- Exactamente lo que te ha pasado a ti. Brilla, dejando sin visión al ser malvado que intenta cogerla, y lo hace desaparecer, dejándolo malherido además.

- ¿Qué? – el encapuchado no daba crédito a lo que oía.

- Ah, y cuando la hechicé para hacerla parecer una espada normal, también modifiqué un poco su sistema de auto-protección. Cada vez que la espada se defiende, cambia de lugar.

- ¿Quieres decir que la espada...ha vuelto a moverse?

- No exactamente. La chica que tenía Soul Calibur sigue teniendo su espada, como si no hubiera ocurrido nada.

- ¿Entonces?

- La diferencia es que esa espada ya no es Soul Calibur.

- No...no lo entiendo.

- La espada que antes era Soul Calibur ahora es una espada corriente, y alguna espada corriente que hubiera por el mundo, ahora es Soul Calibur.

- Así que...ahora Soul Calibur tiene una forma completamente diferente.

- Exacto. Y puede estar en cualquier otro lugar del mundo.

El encapuchado gruñó, claramente enfadado.

- ¡Me has engañado!

- Sí, eso he hecho. – admitió Hefestos. – Nunca intentes ser más listo que un dios.

Y, dicho eso, otro rayo de luz hizo desaparecer a Hefestos.

El encapuchado volvió a quedarse solo en la colina, arrodillado por el dolor, y bajo la lluvia.

Dio un grito, mezcla de dolor y rabia y se dejó caer sobre la hierba.