Capítulo 72: Un mundo con fronteras

Durante los primeros días de viaje de Talim no pasó nada fuera de lo normal.

Aunque, bien pensado, eso era algo fuera de lo normal.

Ya no tenía pesadillas por las noches, lo que le hacía pensar que quizá la función de aquellos sueños había sido empujarla a salir del molino e ir en busca de la fuente de energía maléfica que una vez había poseído a uno de los niños de su tribu: Soul Edge.

Ella creía que no tenía ni idea de adónde ir, pero algo extraño en su interior guiaba sus pasos, como si su mente no supiera su destino pero sí su cuerpo.

Lo más extraño de todo es que estaba convencida de que iba en el camino correcto.

...

Llevaba varios días, quizá semanas, caminando, cuando por fin hubo algo novedoso en su camino.

En un determinado punto, había varios soldados cortando el paso, alguno de ellos montando a caballo.

El uniforme que llevaban llamó la atención de la chica, que era la primera vez que veía a personas no pertenecientes a su tribu en vivo, si bien muchas veces las había visto en sueños.

Al acercarse a los guardias, uno de ellos salió de su puesto y se aproximó a ella.

- ¿Quién eres, chiquilla? – preguntó, mirando también sorprendido las extravagantes ropas de la chica.

- Me llamo Talim. ¿Por qué? ¿Qué es esto?

- Estás a punto de entrar en China. Por órdenes del emperador de Ming, nadie puede entrar ni salir del país sin identificarse.

- Bueno, pues yo ya lo he hecho. ¿Puedo pasar?

El hombre lo pensó unos instantes.

- ¿Por qué viene a China?

- No vengo a…China. – respondió Talim incómoda. – Quiero ver mundo y la única vía terrestre por la que puedo hacerlo es por aquí.

- ¿De dónde vienes?

- No lo sé. En el lugar del que vengo no ponemos nombre a las tierras. Consideramos el mundo como uno solo. No entendemos por qué ponerle fronteras.

El soldado rió, como si la chica acabara de contar un chiste.

- Está bien. – accedió al fin. – Pasa.

- Gracias. – dijo ella molesta por la reacción del otro.

Él le hizo una señal a sus compañeros para que dejaran a Talim pasar entre ellos.

La chica atravesó la frontera que para ella no existía y se adentró en el país chino, mientras los soldados volvían a su posición anterior.