Capítulo 78: En China
Mi-na y Yunsung estaban alucinando.
Cuando se adentraron en el interior de China, la increíble cantidad de gente que allí había los dejó con la boca abierta, ya que en Corea la población era mucho menor.
También les sorprendió que hubiera tantos guardias por las calles. Se preguntaron si era así siempre o había algún motivo especial para que así fuera.
Olcadan volaba muy por encima de sus cabezas, ya que no quería ser visto para no levantar sospechas (no era normal ver búhos volando por las ciudades chinas).
Antes de adentrarse en la civilización, el guerrero ya había dado instrucciones a los jóvenes para que se retiraran a un lugar apartado cuando estuviera a punto de anochecer, y así poder tomar su forma humana sin ser visto. También, debían comprar un abrigo con capucha para que se lo pusiera y así nadie viera su rostro de búho.
Así lo hicieron, y al anochecer habían encontrado un callejón desierto donde Olcadan sufrió su transformación y se puso el abrigo.
Una vez el hombre-búho pudo hablar, Mi-na le preguntó:
- Esto es enorme. ¿Cómo vamos a encontrar la salida?
- Antes conocía bastante bien esto, pero hace muchos años que no venía y las ciudades han crecido mucho desde entonces. – admitió Olcadan.
- ¿Y qué hacemos? – inquirió Yunsung.
- Preguntar. – respondió el hombre-búho como si fuera lo más lógico del mundo. – Seguro que alguien puede indicarnos el camino hacia la frontera con Nepal.
Así que durante las siguientes semanas estuvieron siguiendo indicaciones de desconocidos para guiarse hacia el paso entre los países chino y nepalí. Mi-na sugirió preguntar a los guardias, que seguramente podrían informarles con más precisión, pero ni Olcadan ni Yunsung se fiaban de ellos.
Al final, mes y medio después de cruzar la frontera chino-coreana, hicieron lo propio con la que unía China con Nepal, esta vez con mucha más facilidad gracias a que tenían el nombre de Li Long, el general de Ming que les había permitido entrar en el país.
Eso sí, tuvieron que asegurarse de llegar a la frontera de día con Olcadan volando, tal y como había ocurrido cuando llegaron, ya que si los oficiales registraban que había salido del país una persona más de las que teóricamente había dentro, estarían metidos en un buen lío.
En Nepal, Mi-na y Yunsung volvieron a sentirse como en casa, ya que la población allí era similar a la de su país de origen.
Ahora sólo les quedaba averiguar dónde se encontraba el templo Ling-Sheng Su.
