Capítulo 80: Biografía de un viajero
- Así que...¿cómo un hombre con rasgos africanos acaba trabajando en una posada ucraniana? – inquirió Raphael a su nuevo acompañante durante su travesía.
- Siempre he vivido en Europa. – respondió su compañero. – Mi familia era de Marruecos, y antes de que yo naciera emigraron a España. Cuando cumplí la mayoría de edad decidí conocer mundo, así que he recorrido gran parte del continente. Me cansé de viajar y compré la posada hará ocho años. Ahora estoy poseído por esa maldita Semilla, y esperaba a encontrar a alguien como tú con quien pudiera hacer algo para acabar con ella.
- ¿De dónde sacaste el dinero para comprar la posada? – quiso saber el francés. – África no es un continente muy rico, y dudo que hayas podido tener un trabajo fijo si has estado viajando por toda Europa.
- Mis padres se enriquecieron durante su estancia en España. Montaron un negocio y lograron el dinero suficiente para darme una vida más que digna. Cuando empecé a viajar, ya habían muerto. – relató el otro.
- Supongo que empezarías por Francia o Portugal. – intuyó Raphael.
- Así es. Comencé mi viaje hacia el norte, es decir, por Francia.Y, realmente, nunca he estado en Portugal. – admitió. – Una vez salí de Francia no volví nunca más.
- Es un país precioso. ¿Estuviste en París?
- Por supuesto. – reconoció. - ¿Cómo podría no haberla visitado?
- La catedral de Notre-Dame quedó preciosa, ¿no es cierto?
- Así es.
- A todo esto, aún no sé cómo te llamas.
- Soy Zasalamel. – respondió el africano.
- Bien, Zasalamel... – prosiguió el francés cambiando la expresión de su cara. - ¿Por qué mientes?
Zasalamel, que estaba caminando por delante de Raphael, se detuvo y lo miró con extrañeza.
- ¿Qué?
- Me has mentido. Por lo menos hay algo de tu historia que no es verdad.
- No sé a qué te refieres.
- La catedral de Notre-Dame fue terminada hace unos 15 años. Por tu aspecto, debes tener unos cuarenta y algo. – explicó. – Si empezaste tu viaje con 18 años y lo empezaste por Francia, aún faltaban más de 10 años para que la catedral estuviese acabada. Así que, si nunca más volviste a Francia...¿cómo sabes cómo quedó la catedral?
Zasalamel dudó unos segundos. Finalmente respondió:
- La he visto dibujada en libros. Y llegué a verla en vivo, aunque no estuviera terminada aún.
Raphael no confiaba mucho en su respuesta.
- ¿Por qué habría de mentirte? – dijo el africano sonriendo.
El francés no supo que responder, así que simplemente dijo:
- Te vigilaré de cerca.
