Capítulo 90: La Catedral Perdida
- Aquí está, la Catedral Perdida. – dijo Zasalamel.
Ante ellos (él, Raphael, Heishiro, Taki, Sophitia y Cassandra) se hallaba una enorme catedral de piedra, de aspecto muy antiguo, pero conservada en perfecto estado.
- ¿Cómo no hemos visto de lejos un sitio tan enorme? – preguntó Cassandra, aunque esa misma pregunta se estaban formulando todos.
- Por algo la llaman la Catedral Perdida. – contestó Zasalamel como si fuera obvio.
Todos se quedaron mirando la maravillosa fachada del edificio.
- ¿Por qué no me hablaste de este sitio antes? – quiso saber Raphael.
- Era una sorpresa. – dijo el otro divertido.
Los seis se adentraron en la catedral, repleta de vidrieras de colores que iluminaban su interior.
Mientras avanzaban, empezaron las preguntas.
- ¿De qué conoces este lugar? – inquirió Heishiro.
- Viví aquí por un tiempo.
- ¿Aquí? – se extrañó Taki. – ¿Tan lejos de la civilización?
- Me gusta estar solo. – declaró el otro.
- Bueno, dejémonos de historias. – sentenció Heishiro. - ¿Por qué nos has traído aquí? ¿Dónde está Soul Edge?
- Debe estar a punto de llegar.
- ¿Cómo que a punto de llegar? – preguntó atemorizada Sophitia.
- Esperad aquí.
Zasalamel siguió avanzando mientras que los demás se detuvieron.
Cuando estuvo bastante alejado de ellos, chasqueó los dedos.
En ese momento y por sorpresa, una jaula se descolgó del techo y cayó atrapando a los otros cinco.
- ¿Qué está pasando? – gritó Heishiro. – ¡Suéltanos!
Cassandra se abrazó asustada a su hermana. Raphael, Taki y Heishiro estaban sorprendidos y furiosos, pero no parecían muy asustados.
- Tranquilos, os soltaré. – aclaró Zasalamel. – En cuanto deje de necesitaros. Y os dejaré sanos y salvos, lo prometo.
- ¿Qué quieres de nosotros? – chilló Sophitia.
- ¡Zasalamel! – se escuchó una voz grave y siniestra.
Todos se giraron hacia el lugar del que venía la voz, la entrada. Allí vieron algo terrorífico, que solo Raphael había visto ya: Una armadura de pie, viva, sin nadie dentro. Y en una mano, agarraba Soul Edge.
- ¿Sí, mi señor? – replicó Zasalamel, que apoyó una rodilla en el suelo en signo de reverencia.
- ¿Dónde están los demás? – gruñó Nightmare con tono enfurecido.
- Isabella Valentine y William Adams están de camino. Olcadan también se dirige hacia aquí, y con él vendrán Hong Yunsung, Seong Mi-na y, si no me equivoco, Kilik, Maxi y Chai Xianghua.
- ¿Qué hay de Siegfried Schtauffen?
- Estoy seguro de que vendrá sin necesidad de que yo intervenga. – dijo sonriendo Zasalamel.
- Bien. ¿Seguro que no necesitamos a nadie más?
- Seguro, mi señor.
- Si alguien más se acerca, ya sabes lo que tienes que hacer. – ordenó Nightmare. - Y tranquilo...si todo sale bien, pronto estarás muerto.
