Capítulo 91: La profecía
Por fin, Rock y su tripulación (que incluía a Ivy, Alan y el prisionero Cervantes), llegaron a la capital hindú, Nueva Delhi.
- ¿Y ahora qué? – preguntó Rock a Ivy.
- No lo sé. En el dibujo no dice nada más.
- ¿Y qué hacemos ahora?
- No lo sé, Rock. – repitió la inglesa. – Quizá deberíamos esperar a que aparezca una nueva pista.
- Está bien. – accedió Rock. – Pero espero que no tarde en llegar.
Cervantes trató de decir algo, pero la mordaza hacía que sus palabras fueran ininteligibles.
Alan se dispuso a quitársela pero Rock lo detuvo:
- Déjalo estar. – ordenó.
- Está bien.
Rock miró hacia todos sus tripulantes, como si fuera a dar un discurso.
- Bien, ahora nos detendremos por un tiempo. – comunicó. – Mientras tomo una decisión, podeis...hacer turismo, yo que sé. Pero nada de asustar mortales.
Algunos rieron ante esa orden.
- Alan, tú mantén controlado a nuestro prisionero.
- Sí, mi capitán. – aceptó el hombre de confianza de Rock.
Finalmente, Rock se dirigió a Ivy.
- Tenemos que hablar. – dijo él.
...
Ivy y Rock se sentaron en un banco, en una zona por la que apenas pasaba gente.
Eso era un punto a favor, pues Rock estaba invisible (para que nadie viera su aspecto de zombi), y cualquiera que pasase por allí en ese momento hubiera creído que Ivy estaba hablando sola.
- ¿De qué quieres hablar? – preguntó Ivy.
- Bueno, antes que nada quería agradecerte todo lo que me has ayudado.
- Oh, no ha sido nada.
- Claro que sí. – insistió Rock. – Sabes tan bien como yo que de no ser por ti aún estaría en la playa tratando de descifrar el dibujo.
- Bueno...me alegra haber sido de ayuda. Y espero seguir siéndolo.
- Precisamente de eso quería hablarte.
- ¿Qué? – se extrañó Ivy. - ¿Por qué? ¿Qué ocurre?
- Verás...quizá sea un inculto, pero si hay algo que tengo es intuición.
- ¿Intuición?
- Sí. Y mi intuición hace que cada vez esté más seguro de que todo esto nos está conduciendo a una trampa.
- ¿Cómo lo sabes?
- Lo sé. – contestó Rock simplemente.
- ¿Y has venido hasta aquí sabiéndolo?
- Sí, porque...estoy dispuesto a caer en esa trampa si puedo lograr algo con ello. – afirmó. – Y sólo quería advertirte para que te marches si quieres.
- ¿Qué?
- Te necesitaba para llegar hasta aquí, Ivy, pero probablemente no te necesite más. Me encantaría que siguieras conmigo, pero no voy a obligarte a correr un riesgo innecesario. Así que tú decides.
Ivy se mantuvo en silencio unos segundos, aunque no le hacía falta pensar para tomar su decisión.
Probablemente, si Rock hubiera estado visible en ese momento, le hubiera cogido de la mano y mirado a los ojos.
- Rock, llevo semanas a tu lado. No voy a abandonarte ahora.
- ¿Estás segura?
- Completamente.
- Me alegra oirte decir eso. – dijo Rock sonriendo, aunque nadie pudiera verlo.
En ese momento Alan llegó junto a ellos.
- Capitán.
- ¿Qué ocurre?
- Cervantes está muy raro. Realmente parece necesitar decir algo.
- ¿Qué quieres decir con "muy raro"?
- No para de balbucear y retorcerse. Creo que deberías dejarle hablar.
Rock suspiró, se levantó y se dirigió hacia el pirata, seguido de Alan e Ivy.
Se agachó (Cervantes estaba atado de rodillas en el suelo) y le quitó la mordaza de la boca.
- ¿Qué te pasa? – gritó.
Algo muy extraño ocurrió.
Los ojos de Cervantes, que eran blancos completamente en su forma zombi, se tiñeron de negro. Un negro muy siniestro, que parecía irradiar maldad.
Y, tras eso, empezó a hablar con una voz grave que no era la suya:
- "Soul Edge está a punto de regresar. Más fuerte y poderosa que nunca. Incluso Soul Calibur sucumbirá a su poder. Pronto todos serán esclavos de la espada, tal y como yo lo soy ahora. En menos de tres días, en el Santuario Abandonado, el Mal alcanzará su punto álgido. La Semilla Maligna dominará las almas de todo hombre, mujer y niño. Y Soul Edge encontrará al fin un cuerpo digno de su poder. Soul Edge está a punto de regresar. Más fuerte y poderosa que nunca."
Al acabar de recitar, los ojos de Cervantes recobraron su color natural y él quedó inconsciente.
Rock, Ivy, Alan y toda la tripulación lo miraban aterrorizados.
Finalmente, Rock fue el primero en hablar:
- ¿Qué ha sido eso?
