Capítulo 94: Confiar en el enemigo
- ¿Qué es el Santuario Abandonado?
- Te he dicho que no lo sé.
- Y yo te he dicho que no te creo, Cervantes. – replicó Rock.
- Y si te dijera dónde está, ¿me creerías?
- No, supongo que no. – reconoció el inglés.
- Entonces esto no nos lleva a ninguna parte. – evidenció el pirata.
- Tiene razón, Rock. – intervino Ivy.
- ¿Y qué propones? – inquirió el capitán.
- Bueno, todo lo que sé, que no es poco, lo he sacado del mismo sitio.
- ¿Cuál?
- Los libros, evidentemente. – aclaró ella. – Seguro que hay alguna biblioteca en esta ciudad. Allí podré buscar información de ese santuario.
- ¿Cuánto tiempo te llevará?
- No lo sé, Rock. Podría llevarme minutos o semanas.
Rock suspiró.
- Está bien. Te estaré esperando aquí mismo.
...
Ivy no tardó en encontrar la biblioteca de la ciudad.
Sí tardó, sin embargo, en encontrar lo que buscaba.
Tras buscar en más de 30 libros diferentes sobre arquitectura, geografía e historia, al fin logró dar con el nombre "El Santuario Abandonado".
Y lo hizo en uno de los tomos en los que menos información esperaba encontrar, que trataba sobre mitos y leyendas.
El párrafo decía así:
"El Santuario Abandonado, más conocido por su nombre popular "La Catedral Perdida", es un edificio legendario que dicen que se encuentra en La India. Muchos hablan de su existencia y aspecto: Una catedral enorme, con grandes vidrieras y prácticamente vacía en su interior. Sin embargo, nadie de los que hablan de la Catedral dice haber estado en ella.
Entonces, ¿cómo se sabe sobre ella? ¿Y cómo es que nadie nunca ha podido encontrarla? ¿Existe o es sólo un lugar de ficción?"
Ivy quedó muy sorprendida con lo que había leído. Sin embargo, no creía que fuera a serle de utilidad.
O no lo creyó hasta que volvió para contarle a Rock lo que había descubierto. Fue entonces cuando, por sorpresa, Cervantes decidió empezar a soltar información:
- ¿La Catedral Perdida? Habedlo dicho antes. – exclamó el español.
- ¿Sabes dónde está? – preguntó sorprendido Rock.
- Sí, sí. – afirmó Cervantes. – Pero no la conocía como "Santuario Abandonado".
- ¿Nos guiarás hasta ella? – dijo Ivy.
- Claro... – respondió el otro. - ...siempre y cuando me solteis.
Rock e Ivy se miraron, buscando en el rostro del otro una respuesta a qué debían hacer.
- Es nuestra única opción. – opinó Ivy.
- Sabes que en cuanto tenga la más mínima opción nos la jugará. – contrarrestó Rock.
- ¿Y qué va a hacernos? – preguntó la inglesa. – Lo tendremos controlado, Rock. Además, de todos nosotros yo soy la única que puedo morir. Y no veo por qué iba a matar a su hija sin motivo.
- ¿Estás segura? – inquirió Rock, que no lo tenía nada claro.
- Sí. Estoy segura.
Rock resopló con rabia.
- Está bien. Alan, suéltalo.
El segundo de Rock se dispuso a obedecerle, con algo de mala gana.
Rock se acercó a Cervantes y lo miró a los ojos.
- Te tendré vigilado.
