Capítulo 100: La última esperanza
Heishiro, dolorido por el disparo que había recibido en la pierna, se dejó caer al suelo en cuanto estuvo fuera del edificio ya en ruinas.
- ¡Estás vivo! – escuchó la voz de Taki, que rápidamente se acercó a ayudarlo.
- Sí, pero eso ya da igual. – musitó un resignado Heishiro. – Soul Edge ha vencido.
- ¿Qué estás diciendo? – exclamó la ninja con la voz quebrada.
- Soul Calibur ha sido destruida. – sentenció Heishiro.
Taki se agachó para mirar a Heishiro, que estaba de rodillas, a los ojos.
- Has hecho lo que has podido, Mitsurugi. – susurró ella, al ver que el samurai estaba al borde del llanto.
- Siempre creí que era el mejor… - reconoció él. – …pero no he podido con esto.
- Para mí eres el mejor…Heishiro.
La ninja acercó su rostro al de él, pero antes de que pudieran rozarse, Heishiro vio por detrás de ella algo que le hizo reaccionar.
- ¿Qué hace ella aquí? – exclamó al ver a Setsuka.
- ¿Quién es? ¿La conoces?
- Me conoce muy bien, querida. – confirmó la otra acercándose a ellos. – Soy la persona que va a matarlo.
En ese momento, Setsuka desenvainó su espada, alterando tanto a Taki como a Talim, que observaba apartada todo lo que ocurría.
- ¿Qué está diciendo? ¿Está loca? – gritó la japonesa, intentando apartar a Setsuka de Heishiro.
- ¡No! – bramó el samurai de repente, con gesto tranquilo. – Deja que haga lo que tiene que hacer.
- ¿Qué? ¿Quieres que te mate? ¿A qué viene esto ahora? ¿No tenemos suficiente con todo lo que está pasando? – chilló Taki, que estaba perdiendo la compostura, algo que rara vez hacía.
- Maté a su padre. – confesó Heishiro. – Me lo merezco. Si no quieres verlo, márchate. Pero no te metas en esto.
Taki no sabía qué hacer, pero Setsuka se acercó decidida a Heishiro y posó el filo de su espada en el cuello del samurai, que cerró los ojos preparado para morir.
Setsuka lo miró con rabia y aumentó ligeramente la presión de su espada, haciendo que Heishiro empezara a sangrar. Por alguna razón, su brazo temblaba ligeramente. Por fin tenía a su disposición al hombre que durante toda su vida había querido matar, y sin embargo ahora le temblaba el pulso.
La mujer levantó la vista y miró a su alrededor. Taki hacía esfuerzos inhumanos por contener las lágrimas. Talim ya estaba llorando silenciosamente, sin intervenir en una guerra que no era suya.
Setsuka cerró los ojos, elevó la espada y, cuando todos creían que la bajaría con fuerza para ejecutar al samurai, la arrojó al suelo.
Heishiro, al escuchar la espada golpear la tierra, abrió los ojos, sorprendido. Miró a la que iba a ser su asesina con gesto de confusión.
- La vida de mi padre por la de tu hermano. – sentenció ella. – Estamos en paz.
Taki respiró con alivio pero esa sensación no dudaría, pues inmediatamente los escombros de la Catedral empezaron a moverse. Primero Cervantes, arrastrándose, luego Rock, sujetando su hacha con gesto alicaído, y finalmente Nightmare, con mucha energía y sujetando Soul Edge, salieron de ellos.
Taki, Heishiro, Setsuka y Talim los miraron, con miedo y estupefacción. Rock se acercó a ellos mientras Cervantes, por su parte, se desplazó de rodillas hacia Nightmare y se inclinó ante él.
El caballero oscuro rió con fuerza, haciendo estremecer a todos los presentes, incluido Cervantes.
- Nunca me había sentido tan vivo. – rugió Nightmare. – Pero todavía me falta algo. Necesito…¡MATAR!
Lo siguiente ocurrió muy rápido.
Nightmare echó un rápido vistazo a su alrededor y enseguida avistó a Talim, que estaba desarmada y apartada del resto. Elevó Soul Edge por encima de su cabeza y se dirigió apresuradamente hacia ella.
Setsuka fue la primera que vio sus intenciones y decidió actuar. Rápidamente, agarró la espada que ella misma acababa de tirar al suelo y se abalanzó hacia el portador de Soul Edge.
- ¡No le tocarás un pelo! – chilló justo antes de clavar su espada a través de la armadura de Nightmare.
Sorprendido, Nightmare se detuvo y miró a su agresora, que a su vez lo miraba con rabia, esperando a que se desplomara. Evidentemente, no lo hizo. Nightmare estalló a reir, extrajo la espada de Setsuka de su cuerpo y la lanzó a un lado, y antes siquiera de que Setsuka pudiera darse cuenta de lo ocurrido, la mató con un solo golpe de Soul Edge.
- ¡No! – gritó Talim, horrorizada al ver el poder de la espada maligna.
El destrozado cadáver de Setsuka se desplomó. Por su parte, Soul Edge y Nightmare parecían incluso más fuertes tras haber cometido el asesinato de la mujer.
Pero en ese momento, una luz empezó a brillar sorprendiendo a todos, y Heishiro fue el primero en descubrir su origen.
- ¡Tú, chiquilla!
Inmediatamente todos miraron hacia Talim, como estaba haciendo Heishiro. A sus pies, la espada de Setsuka brillaba con fuerza.
- ¡La espada! ¡Vive!
Nightmare reconoció, horrorizado, el brillo de Soul Calibur en aquella espada.
- ¡No es posible! – bramó.
No perdió un segundo y se dispuso a abalanzarse sobre la espada y la chica para acabar con ambas antes de que ella pudiera reaccionar, pero esta vez tampoco la alcanzó. Rock fue más rápido y saltó sobre Nightmare, apartándolo de Talim. Fue Heishiro quien aprovechó entonces para acercarse a la chica y la espada, sacando fuerzas de flaqueza a pesar de su herida de bala. Iba a agarrar la espada de Setsuka cuando, sorprendido, comprobó que su propia espada empezó también a brillar.
Cervantes se apresuró a desenfundar su pistola y apuntar al samurai, pero antes de que pudiera colocar el dedo en el gatillo, dos dagas llegaron rápidamente hasta él: una le amputó la mano que sujetaba la pistola y la otra se le clavó en un ojo. Taki, que era quien las había lanzado, aprovechó para acercarse a él y tumbarlo de una patada.
Mientras tanto, Rock luchaba con Nightmare y Heishiro hablaba con Talim.
- Escucha con atención, jovencita. Necesito que hagas algo muy importante. – Heishiro hablaba muy apresuradamente, ante una confusa Talim que se esforzaba por entenderle. – No sé cómo ni por qué, pero parece ser que cerca de ti las espadas adquieren los poderes de Soul Calibur.
El samurai agarró la espada de Setsuka, aún brillante, mientras hablaba.
- ¿Ves la espada que tiene el de la armadura oscura? Se llama Soul Edge. Si no acabamos con ella ahora, será un desastre para todos. Y creo que la única que puede hacerlo eres tú.
- ¿Cómo…?
- En cuanto puedas, necesito que claves esta espada en el ojo de Soul Edge, ¿entendido? – le entregó la brillante espada de Setsuka.
- Sí, pero…yo nunca… - lloriqueó ella, agarrando el arma sin convicción.
- No es momento de echarse atrás, pequeña. El destino del mundo está en tus manos.
Y sin decir nada más, Heishiro desenfundó su propia katana y se apresuró a ayudar a Rock en su batalla contra Nightmare. Y tal y como había sospechado, en cuanto se alejó dos pasos de Talim la katana dejó de brillar.
Nightmare se dio cuenta en ese momento de que Talim era su principal amenaza, y se dispuso a acabar con ella. El maltrecho Rock (con su cuerpo de zombi completamente magullado, pero sin poder morir) empleaba las pocas fuerzas que le quedaban para intentar contener al caballero oscuro, pero éste, viendo que no iba a poder matarlo, decidió inutilizarlo de una vez por todas. Primero dio un fuerte espadazo y amputó el brazo con el que el zombi sujetaba el hacha. Después, aprovechando que estaba indefenso, le rebanó ambas piernas de un solo golpe, dejándolo completamente mutilado en el suelo.
Tras deshacerse de Rock, vio como Heishiro se abalanzaba sobre él, pero ni siquiera se molestó en intentar matarlo. Le dio un fuerte golpe con el brazo que lo dejó aturdido y, sin más obstáculos, se encaminó hacia Talim para acabar con ella.
La chica, asustada y sujetando la espada de Setsuka con las dos manos, no supo hacer otra cosa que caminar lentamente hacia atrás, intentando alejarse de aquel monstruo sediento de sangre.
Sin embargo, Nightmare pronto la alcanzó y, antes de que pudiera reaccionar, le dio un golpe en las manos que hizo que su espada cayera al suelo, donde Nightmare la pisó, rompiéndola y haciendo que perdiera su brillo.
Nightmare se encontraba cara a cara con Talim, blandiendo Soul Edge, y estando ella indefensa.
- ¡Sucumbe ante mi poder! – gritó colocando la hoja de la espada maligna de cara a la inmóvil Talim.
Pero antes de que pudiera asesinar a la joven, algo ocurrió. Con un rápido movimiento, Taki alcanzó la daga que había amputado la mano de Cervantes y la lanzó hacia Soul Edge. Demostrando una vez más su tremenda puntería, la daga se clavó justo en el ojo de la espada.
Eso confundió a Nightmare, que no reaccionó, pensando que la daga era inofensiva para su poder. Y lo era… hasta que Talim la agarró por el mango.
La daga empezó a brillar con mucha fuerza, y el brillo enseguida se transmitió a Soul Edge y a Nightmare.
- ¿Qué? ¡NO! – rugió Nightmare, comprendiendo lo que estaba pasando.
Taki y Heishiro, que se encontraba en el suelo todavía medio aturdido, sonrieron para sí mismos al contemplar aquella luz cegadora.
Y de hecho, la intensidad de la luz aumentó hasta el punto de que nadie pudo ver nada, pero el alarido de Nightmare fue esclarecedor. Cuando la luz se desvaneció; Soul Edge, Nightmare y la daga habían desaparecido, y Talim mantenía su puño cerrado con fuerza alrededor de la nada.
Heishiro se puso en pie tambaleándose. Él, Taki y Talim se miraron los unos a los otros. Los dos primeros sonreían, incrédulos tras su victoria. La joven sacerdotisa todavía no acababa de comprender todo lo ocurrido.
Pero entre tanta felicidad, había alguien que estaba abandonando este mundo. Rock, que a estas alturas ya era solo un tronco con la cabeza y un brazo, empezó a desvanecerse. Pero desapareció con una última alegría: la fortuna había querido que cayera al suelo de forma que quedó mirando hacia donde se encontraba Cervantes, quien en ese momento también desaparecía. Así, Rock murió contemplando morir al asesino de sus padres. Pero no quiso que su último pensamiento en vida fuera la venganza satisfecha. Quiso que fuera un pensamiento puro, de amor. Y este último pensamiento fue un nombre: Bangoo…
Cerca de él, un renqueante Heishiro y Taki se acercaron el uno al otro y se fundieron en un abrazo, gesto válido tanto para celebrar su victoria como para demostrarse el mutuo afecto que sentían.
...
No muy lejos de allí, el otro grupo caminaba alejándose de los restos de la Catedral Perdida. Kilik, Xianghua, Sophitia, Mi-na (ya recuperada), Yunsung, Raphael, Ivy, Alan…hasta que este último notó algo extraño en sus pies. O mejor dicho, dejó de notar algo. Y pronto en sus rodillas, y no mucho más tarde en su pecho. Estaba desapareciendo.
- ¡Chicos! – exclamó al darse cuenta de lo que ocurría.
Todos se giraron para mirarlo y, boquiabiertos, completaron como una cabeza flotante sonreía y, antes de desaparecer, decía: "Hemos ganado".
Los demás, todavía sin asimilar lo que acababa de pasar, se miraron los unos a los otros. La primera en hablar fue Sophitia, dirigiéndose a Raphael.
- Tus ojos…ya no brillan. – observó.
- Eso significa que… - susurró Kilik.
- Soul Edge ha sido destruida. – declaró el francés, sonriendo.
Aquella afirmación le sacó una sonrisa a todo el grupo, algo que era mucho teniendo en cuenta que casi todos estaban apesadumbrados por la pérdida de alguien.
Xianghua se echó a los brazos de Kilik, y Yunsung miró a Mi-na como esperando que ella hiciera algo parecido. Pero ella no se quedó ahí, sino que se lanzó a besar sus labios.
Por su parte, Raphael y Sophitia se acercaron a reconfortar a Ivy, que era la que más triste se encontraba en aquel momento, pues sabía que Rock acababa de morir.
Cuando los gestos efusivos finalizaron, Yunsung habló.
- Oíd, propongo que esperemos aquí un rato. Los que se quedaron en la Catedral podrían estar siguiéndonos.
- Buena idea. – compartió Xianghua. - Espero que todo haya ido bien y volvamos a verlos a los dos.
Así que el grupo decidió descansar ahí y, efectivamente, al cabo de poco más de una hora, fueron alcanzados por Heishiro, Taki y Talim.
Y, al fin, todos pudieron regresar a sus casas…
