Devolución.
* Tennis no Ouji-sama no me pertenece, le pertenece a Konomi Takeshi.
* Esto está hecho sin fines de lucro.
*Esta es la continuación que tanas me pedisteis, allá por el 2013. (=.=) Gommenasai...
*¡Espero qué la espera haya valido la pena, disfrutad de la lectura!
-¡Tadaima!
-Okaeri, Sakuno ¿Qué tal las clases hoy?- Se escuchó una voz femenina proveniente de la cocina.
-Eh, bien, aunque las clases de inglés me cuesta entenderlas.- Respondió mientras dejaba los zapatos en la entrada para calzarse unas pantuflas de andar por casa.
-Bueno, eso es cuestión de esfuerzo, ya verás que al final termina siendo tu asignatura favorita.
Sakuno rió.
-Seguro, mamá- respondió mientras subía por las escaleras.
-¿Y en los entrenamientos, cómo vas?
-Voy mejorando, por ahora las 50 vueltas que nos hace hacer la entrenadora me cuestan cada vez menos.-
-Me alegra oír eso, cariño.
Tras terminar la conversación, la chica cerró la puerta de su habitación.
Con cuidado colocó su raqueta de tenis en un extremo de la cama y se dejó caer sobre las sábanas.
Mientras hablaba con su madre había ido dejando sus cosas en la habitación, excepto por un accesorio que no le pertenecía y que ahora sostenía entre sus manos.
-...- Su rostro iba tomando un color rojizo cuanto más lo miraba.
Lo apretó contra su pecho.
"¡Wha~! ¡No sé qué pensar!"
Sin poder evitarlo tenía una sonrisa dibujada en su cara.
No era una sonrisa normal. Era de esas que uno no podía controlar, una de las que si vieran otras personas sabrían que algo especial le había pasado. Y no era para menos.
Lo que tenía contra su pecho no era nada más ni nada menos que la gorra del titular más joven del equipo de tenis.
"Esto es un préstamo, devuélvemela mañana y de paso... me dices lo que me querías decir hoy..."
POF!
Cada vez que revivía en su cabeza aquel momento no podía evitar sentir un calor abrasador acumularse en sus mejillas.
"M-mouuu~"
Enterró el rostro en la almohada y comenzó a moverse de un lado a otro cual croqueta por la cama a toda velocidad mientras le ordenaba en vano a su mente que dejara de repetir esa escena.
-¿Qué voy a hacer?- volvió la vista a la gorra.
Cerró los ojos con fuerza y apretó la mano en un puño para después tomar impulso y alzar el cuerpo.
Permaneció de rodillas sobre la cama, la cabeza mirando hacia el techo color carne y con la espalda formando una curva ligera hacia atrás.
Rápidamente se dio unas palmadas en las mejillas y dejó escapar el aire de sus pulmones.
-Vale, Sakuno. Vamos a intentarlo.- su voz sonó decidida.
Cogió la gorra y la sujetó delante de ella. Se quedó mirándola unos minutos antes de empezar a hablar.
-Ry-Ryoma-kun, yo... Yo...-El tono de decisión en su voz fue perdiendo fuerza a una velocidad vertiginosa. Tragó saliva.
-¡Gracias por tus consejos en tenis!
"¡No! Eso no." Sacudió la cabeza de un lado a otro. "Vamos, Sakuno ¡No te acobardes ahora!"
Tomó una bocanada de aire. Esta vez lo iba a decir todo seguido.
-¡Ryoma-kun, gracias por entrenarme los fines de Semana!
"¡Mou!"
-A este paso va a ser imposible...- Podía sentir su vista nublándose.-No, no te desanimes ¡Otra vez!.
.
.
.
-¡Tadaima!
-Okaeri, Ryoma. El tío está tumbado en el jardín leyendo sus revistas, así que no creo que te moleste.
-Gracias, Nanako.
Se quitó las deportivas y las colocó en la entrada.
-Por cierto, hoy le toca a tu padre poner la lavadora, después de que te duches mete tu uniforme en el barreño si quieres que te lo lave.
-Vale.
Entró en su cuarto y dejó la bolsa de las raquetas en una esquina de la habitación. Tomó el pomo de la puerta y esperó. La cerró una vez entró el felino de la familia.
Lo primero que hizo fue quitarse la camiseta sudada por el entrenamiento del día.
"¿Qué acabo de hacer?"
El chico estaba teniendo un conflicto metal en ese momento.
"¿Cómo vas a actuar mañana después de la escenita que has hecho hoy?"
Se dirigió hacia el armario, lo abrió y tras rebuscar un poco en uno de los cajones sacó una camiseta de tirantes plana de color blanco y unos pantalones sueltos a la altura de las rodillas de un color azulado.
Abrió la puerta y se encerró en el cuarto de baño.
-Lo siento, Karupin. Pero no puedes pasar.
Tomo la alcachofa y reguló la temperatura del agua.
Ryoma permanecía con una mirada impasible a pesar del lío que tenía en ese momento metido en la cabeza mientras se duchaba. En un momento pudo sentir el calor alojándose en sus mejillas.
-¿Uh?- Sorprendido parpadeó antes de llevarse una mano al rostro.
¿Qué es esto? ¿Por qué me arde la cara? Es incómodo.
Se aclaró y salió de la ducha.
-Tsk.
"A este paso esto va a acabar interfiriendo con el tenis."
.
.
.
-¡Vale, chicas! ¡Hagamos un descanso! Tenéis 20 minutos.
-¡Sí!- Respondieron al unísono mientras salían de las pistas.
Una chica se estiró con ganas.
-Menos mal que la entrenadora es comprensiva.- Soltó una pequeña carcajada cansada.-¿No crees, Sakuno-chan?
-Tienes razón, hemos tenido suerte.
Su compañera la miró con curiosidad.
-¿En serio, y eso?
-Mi abuela me comentó que la que estaba el año pasado era demasiado dura. Casi hacía un entrenamiento "Espartano". Al parecer era de una familia de ex-jugadores profesionales de tenis provenientes de Estados Unidos.
-¿En serio? ¡Qué miedo!- A la chica se le pusieron los pelos de punta. -¿Uh, a dónde vas, Sakuno-chan?- preguntó al ver como se desviaba del camino.
-Ah, perdona, es que tengo que devolverle una cosa a alguien.
-¿Quieres que te acompañe?
Sakuno negó con la cabeza -N-no hace falta, en serio. Ahora mismo vuelvo.
Su amiga se encogió de hombros.-Vale, como quieras, hasta ahora.-
Se despidió moviendo la mano de forma frenética antes de juntarse con las demás.
Sakuno sonrió antes de irse en la dirección contraria. Durante el breve camino no paró de darse ánimos y tratar de convencerse a sí misma de que lo prioritario era devolverle la gorra y lo otro... era algo en segundo plano.
-Ah...-Ryoma ya se encontraba en el lugar acordado. Apoyado en un lateral de la máquina expendedora la esperaba mientras se bebía una ponta de uva.
El sonido de las deportivas al pisar el suelo le hizo alzar la vista y mirar en su dirección.
Se incorporó con algo de pesadez sin quitarle la vista de encima.
-Ryuzaki…
Inmediatamente Sakuno sintió como la atmosfera se volvía tensa con cada paso que daba. Cuando llegó a estar frente a frente era incapaz de mirarlo a los ojos.
-E-etto… t-toma.-Le tendió la gorra con nerviosismo. Para su sorpresa el chico no la cogió. Sorprendida alzó la vista.
"Ugh…"
Inmediatamente se arrepintió. Los ojos del chico la miraban con una intensidad intimidante.
Sakuno sabía lo que quería el chico. Quería terminar el asunto de ayer y lo quería finalizar ya.
-Ry-Ryoma-kun, lo que quería decirte ayer era que me gu…- Tragó saliva con dificultad evitando en todo momento el contacto visual, tomó aire y…
-¡Me gusta tu estilo de tenis!
"Ah"
Un viento gélido abordó a los dos adolescentes en un silencio incómodo.
-…-
-…-
-N-no era eso. Lo que quería decirte era que… que tú, que yo te qu…
-¡Chicas, dentro de 10 minutos volved a la pista!-La voz de la entrenadora interrumpió a la chica.
Ryoma no se lo podía creer ¿En serio? Justo cuando parecía que Sakuno había conseguido superar durante unos instantes su timidez para confesarse y ahora volvía al principio.
-Ah, c-creo que debería ir volviendo…- Comentó la nieta de la entrenadora con un deje de alivio en la voz.
Antes de que pudiese dar un paso más el Príncipe del Tenis habló.
-Dímelo.
-¿Ryoma…kun?- Asustada por el tono intimidante con la que había hablado el chico no pudo evitar quedarse paralizada.
-Pero, pero tengo que volver al entrenamiento, yo…
El rostro de Ryoma era escondido por su flequillo.
-Tu entrenadora ha dicho dentro de 10 minutos. Simplemente suéltalo.- Fue acortando la distancia poco a poco.
-¡V-vale, lo diré, lo diré!- El chico pareció ignorarla y siguió caminando hacia ella.-¡Estás demasiado cerca, Ry-Ryoma-kun!
Su espalda dio con la máquina expendedora. Podía sentir gotas de sudor recorrer su nuca mientras intentaba por todo los medios aclarar su mente. Cerró los ojos y apretó contra su pecho la gorra del joven prodigio.
-¡Ryoma-kun, tú... me gustas mucho!
Al no escuchar una respuesta abrió los ojos. Ryoma se había apartado un poco de ella y la miraba con una sonrisa arrogante en la cara.
-¿Ves? Lo has hecho y aún tienes cinco minutos de sobra.- Dicho esto se acercó y rozó con sus labios la frente de la chica antes de recuperar su gorra.
El rubor en las mejillas de Sakuno se hizo más presente que nunca. La pobre parecía un tomate.
De forma automática se llevó la mano a la zona besada por "accidente".
-¿Qu-qué significa esto?
-Hnn… Mada Mada Dane, Sakuno- La respondió antes de irse a las pistas masculinas.
La chica le vio alejarse.-Yo también debería volver.
Al rato Ryoma se volvió a girar- Cuando termines el entrenamiento ven a este sitio. Te acompañaré a casa.
Dicho esto retomó la marcha, donde lo esperaba un Momo preguntándole por su repentina desaparición en el descanso.
Sakuno se quedó parada en el sitio, ruborizada hasta las orejas y con una sonrisa imborrable en su cara.
"¡Ry-Ryoma-kun me ha llamado por mi nombre!"
Apresurada volvió a las pistas de tenis.
No podía evitarlo, quería que el entrenamiento finalizase cuanto antes.
OWARI
*Pues aquí esta la segunda parte y con la que doy por finalizada esta historia.
*Espero que haya sido un cierre satisfactorio para vosotros.
*MUCHAS GRACIAS A:
Takari95, Lali, Jeez. chan. gomez, Guest1, Sukyhime510, Bet-sama, Guest2 y Neeniitham.
POR LEERLA Y APOYARME A CONTINUARLA.
ME HACÉIS MUY FELÍZ, EN SERIO. ^.^
Hasta que suba otra historia...
SAYONARA!
