Para la semana KorrAsami 2016

Día 4 – Mudarse juntas

Desde el día que habían regresado juntas de sus vacaciones en el mundo espiritual, Korra intercambiaba sus noches entre la Isla de los nómadas aire y la mansión Sato, por ello empezó a dejar prendas de ropa en la mansión, y aun así tenía que cargar cosas de uso diario de lado a lado.

-¿Asami as visto mi planeador?- gritaba Korra revisando por toda la sala de la mansión

-no lo trajiste ayer - dijo con serenidad Asami mientras se sentaba despreocupada en el brazo del gran sillón.

-arrgg no puedo creer que lo dejara- gruño molesta la morena mientras se sentaba en el suelo cruzando sus piernas y brazos, haciendo su típico puchero.

Pero a Asami no le parecía nada extraño, ya había pasado cinco veces en que la morena olvidaba algo en el templo durante la última semana, sin contar con el hecho de que cada vez iba menos a la isla, la pelinegra había pensado en muchas ocasiones decirle a Korra que se mudara definitivamente, pero eso la impacientaba, en realidad no sabía cómo reaccionaría, y también tenía miedo a que conviviendo juntas las cosas se pusieran tensas, pero a estas alturas, en realidad era lo único que quería.

-Korra….- la llamo, en un tono de voz que alarmo a la sureña quien de inmediato se sentó al lado de Asami.

-¿Paso algo malo?, ¿Estas bien?, ¿Qué pasa?... – empezó a indagar preocupada pues pocas veces había oído que la voz de la heredera temblara de esa manera - ¿Estas enferma?, ¿paso algo en la empresa?...- Korra seguía indagando sin cesar.

-Korra ya!- dijo aturdida Asami y Korra calló de inmediato, la pelinegra paso su delicada mano por el muslo de su novia tranquilizándola, no sabía cómo Korra lograba dramatizar absolutamente todo, nunca sabia como iba a reaccionar, eso le encantaba pero en ese instante le aterraba.

- bueno es que yo…- dudo por un instante, pero levanto su vista y vio esos ojos como el mar denotaban preocupación, y en ese momento pensó en todo lo que había pasado junto a Korra, y como ella casi la pierde en una ocasión, ella era el Avatar y tarde que temprano su viva estaría en riesgo de nuevo. Se decidió, no volvería a perder más tiempo.

-pensaba en que, sería mejor que te mudaras definitivamente aquí- dijo esto y aparto la vista al suelo y se mordió los labios esperando cualquier reacción por parte de la sureña, el silencio se extendió la habitación y Asami estaba a punto de ponerse de pie y salir corriendo para nunca regresar, su corazón latía rápido.

-pensé que nunca me lo pedirías!- por fin reacciono una muy efusiva Korra, ganándose una mirada de confusión por parte de la ingeniera, muy contenta tomo a Asami de la cadera y la levanto por los aires dando vueltas riendo llena de alegría.

A Asami le costó un poco de tiempo digerir toda la efusividad de Korrar, pero en un breve instante se contagió completamente de ella, rio mientras daba vueltas y finalmente las dos cayeron con delicadeza en la alfombra del suelo, las dos se quedaron allí mirando el techo por un instante, Korra se giró para ver el rostro de su novia.

-no sabes cuánto me place el saber que quieres estar conmigo- dijo con una sonrisa en el rostro ganándose una sonrisa de aquellos labios rojos que tanto le gustaban , luego el rostro de la sureña se puso serio, y se levantó de repente, mirando hacia abajo a Asami.

-pero te advierto alto- dijo con una seriedad penetrante mientras señalaba con el dedo acusadoramente – tú le dirás a Tenzin – dijo por ultimo estallando en risas y saliendo a correr

-no Korra esa es tu responsabilidad- grito levantándose de inmediato persiguiendo a Korra por toda la mansión –no te puedes escapar de esto- decía mientras daba le daba alcance.

-y tendremos un estanque de patos tortuga- decía Korra mientras saltaba haciendo aire control y escapaba de nuevo de la pelinegra –y un osornitorrinco- decía entre risas mientras utilizaba más aire control para despeinar a la pelinegra.

-claro que no! – ahora era Asami la que se divertía, aun intentando dar alcance a la morena, siendo imposible por su abuso del manejo de los elementos.

-también quiero un gato!- grito Korra saltando de pared en pared

-¿Qué? Korra eso ni siquiera existe!- definitivamente Asami nunca se cansaría de esa poderosa Avatar que a solas no era más que una niña inquieta.