El nivel de porno de cada capítulo es proporcional a mi stress, así que imaginen xD este capítulo no estaba planeado, salió solito hahah más que nada porque alguien me pidió más escenas R-18 y yo me debo a mi público (? Así que aquí va! Culpen a mi imaginación que voló mientras escuchaba Gimme More de Britney haha no paro de pensar en la bitch de Primo con eso x'D
KHR es de su mangaka, etc
Capítulo 3
El "delincuente" más conocido de la escuela Namimori fue el centro de atención durante todo el día: Primero, nunca antes había aparecido a la hora de almuerzo con un bento, menos uno que estuviese lleno de corazones, superando a los de la madre de Tsuna, ciertamente Giotto no se molestaba en disimular ni un poco. Segundo, falló en la clase de deportes a pesar de ser siempre uno de los mejores, mas no podía con el dolor de las caderas por la noche anterior. Tercero, al llevar mal puesta la camisa dejó expuestos los múltiples chupones y mordiscos que le habían dejado, era difícil saber si había tenido una pelea o un polvo.
Las muchachas de la escuela murmuraban entre ellas, celosas de quien fuese que tenía en ese estado a su objeto de admiración, más porque parecía estar en las nubes. El décimo Vongola mantuvo un silencio inquebrantable, sabía que no tenía derecho a reclamar, pero sólo imaginar todo lo que había pasado entre esos dos le revolvía el estómago.
-¡Gokkun!-Cual colegiala enamorada, Primo apareció en la puerta de la escuela, vestido muy casual por cierto, para lanzarse sobre el joven de la tormenta.- ¿Tuviste un buen día, amore?
-S-s-sí.-Sentía como le ardía la cabeza entera, era tan extraño recibir ese tipo de muestras de afecto, más si vienen de parte del hombre con quien se había acostado, y frente a su novio.
-¿Te gustó la comida? Haré más para la cena.-Tomándolo de las mejillas, le llenó la cara de besos antes de siquiera notar que su chico no venía solo.- ¡Oh, decimo! ¿Cómo estás? ¿G te ha tratado bien? Mañana con Gokkun tendremos una cita, me encantaría que fuesen también.
Tsuna sólo asintió con la cabeza varias veces, deseando huir de ahí lo más rápido posible, aún tenía la cabeza hecha un lío y ver a Primo colgado de su pareja no ayudaba a aclararse. Se despidió de ambos con la mano y se escapó como pudo.
No estaba actuando por despecho, no era su forma de hacer las cosas, pero apenas entró a la habitación ya se estaba besando con G. No podía negar que había estado deseándolo desde temprano ¿Sus celos eran por Gokudera o porque quería tener a G de la forma en que vio al otro par? Dejó que el mayor lo cargara, se envolvió en torno a él y se quedaron contra la puerta varios minutos, besándose con furia hasta que el atardecer llegó a su fin.
Cuando el joven italiano entró a su departamento, le dio la impresión de que se había equivocado de sitio, ya que Primo se encargó de ordenar y limpiar a la perfección cada rincón, le parecía increíble el que lo haya logrado en tan sólo un día.
-No tenías que…-A estas alturas no sabía si tomarlo como una ayuda o una imprudencia, pero por alguna razón las confianzas del primer Vongola no le molestaban, era tanta la pureza en su mirada que no se podía pensar mal de él.
-No fue nada, amore mio.-Un besito en la oreja bastó para volver a hacerlo sonrojar.-Ven, estás muy tenso y es normal, ser un guardián de nuestra familia es muy estresante, voy a darte un masaje.-Llevándolo a la habitación, le ayudó a quitarse todo de la cintura para arriba, acostándolo boca abajo.
-P-Primo, esto no es necesario…nh!-Ya debería saber que a Giotto era imposible detenerlo, más si le daba un masaje que era como estar en un sueño maravilloso, jamás le habían hecho algo así.
-Uuh, de verdad estás muuuy tenso, Gokkun.- Se inclinó hacia él, hablando contra su oído, más bien susurrando para llenarlo de su cálido aliento.-Pero no te preocupes, voy a liberarte de todo eso…y por favor, llámame Giotto.
-Nhm…Giotto…-Obedeció de inmediato, sumido en ese relajo mezclado con éxtasis que el adulto le daba. No podía ocultar sus gemidos de aprobación, sentir sus dedos presionando justo en el lugar correcto, por toda su espalda, a ratos recibiendo mordidas en la oreja, su mente no pudo aferrarse más a la lógica.-Ahh…Giotto, más…
La voz entrecortada del menor se la había puesto dura, y frotarse contra su trasero mientras lo masajeaba lo estaba llevando al mismo estado en que se encontraba el día anterior, mas no le molestaba.
Lambo e I-Pin tuvieron que conformarse con jugar en el jardín, la habitación de Tsuna había quedado clausurada para ellos. Cuando trataron de asomarse por la ventana no consiguieron nada, la cama estaba vacía y todo el lugar a oscuras. Pensaron que el chico estaba enfermo o sin ánimos.
La tormenta mayor había pensado con antelación en esa posibilidad, por lo que se ubicó junto al décimo dentro del armario, donde el sonido de sus besos quedara resguardado. Había empapado toda su piel con saliva ardiendo, el más joven le estaba dejando tatuajes nuevos con sus uñas y dientes, insistiendo en frotarse contra su miembro, sin agotarse a pesar de haberse venido varias veces.
-G…lo siento, pero…-La ropa había quedado en un rincón, así que no le costó mucho esfuerzo sentarse sobre él e iniciar la penetración, lo realmente difícil fue hacer que entrara por completo, se llevó un par de lágrimas en el proceso.- ¡G, G…es enorme!
El décimo estaba demasiado estrecho, su cuerpo temblaba y su voz lo llamaba. Fue suficiente, dejó de lado todo su control y se apoderó de él, mordiéndole los labios y encajándolo con todas sus fuerzas. Los chillidos aumentaron, estaba llorando a mares pero le decía entre gemidos que no parara.
-Decimo…-Terminó encima de él, disfrutando más de lo que hubiese imaginado el tener para él a ese chiquillo. Sus ojos inundados de lágrimas, su lengua, todos los espasmos que sufría su cuerpo, el conjunto le parecía tan dulce, sensual e irresistible. No era una persona egocéntrica, pero a cualquiera le sube el ánimo que tu pareja de cama grite a los cuatro vientos que la tienes gigante, no pudo negarlo.
Tsuna por su lado ya se había olvidado de que en algún momento sintió dolor, las manos grandes que lo sostenían más esa boca agresiva, marcándolo y comiéndose su piel, era el complemento perfecto para esas embestidas que le llegaban al fondo de su ser. Cuando sintió que lo masturbaban le llegó el final de golpe, de hecho fueron dos orgasmos seguidos, pensó que no viviría luego de ello.
Con la corrida del guardián de la tormenta saliendo de él, fueron a tirarse a la cama, por la hora se sabía que todos estaban dormidos y no había peligro. Ese bello pelirrojo era aún más encantador bajo la luz de la luna, quiso besarlo más y eso que tenía los labios hinchados de tanto hacerlo, pero ese sabor lo estaba necesitando tanto como el aire.
Acostado boca abajo, su seme volvió a introducirse en él, sentía que hasta el alma se le salía del cuerpo. Empujó con las caderas para darle a su próstata lo que necesitaba, haciendo rechinar la cama.
-¡G…! ¡G, acércate! ¡G!-El adulto no tardó en obedecer, besándolo para fundir sus lenguas una vez más, tirando de los pezones del décimo. Los jadeos de ambos subieron de volumen, pero el miedo a ser descubiertos no les llegaba, se sentían en otro mundo donde sólo había placer.
El aseo hecho por Primo se mantuvo intacto, excepto por el baño, que estaba quedando incluso más sucio que antes. El agua salpicaba de la tina hacia todos lados, podría haber hasta gotas en el techo y nadie se sorprendería, si estaban follando con ese ímpetu dentro de ella.
-¡Gokkun, más abajo!-Dándole indicaciones de como posicionarse bien en la tina, el jovencito le hacía caso al pie de la letra y los resultados eran incomparables.- ¡Sí, justo ahí! ¡ Ahh, amore!
Desde hace un rato que Primo estaba usando la táctica de hablarle en italiano, ni el mismo Gokudera supo por qué tuvo tanto éxito pero de que lo excitaba, lo hacía. Al variar la pose pudo quedar totalmente dentro de su uke, relajándose al instante, sentir esa estrechez era la gloria.
-¡G…Giotto! ¡Giotto!-Marcándole el trasero a golpes, siguió dándole como un animal, de rodillas detrás de él y el rubio en cuatro. Todo era más resbaloso de lo normal, estaban mojados y con jabón, las sensaciones se multiplicaban y Gokudera luchaba por no venirse antes de tiempo.- ¡Giotto, está apretado…nhmm!-Tomándolo con ambas manos de las caderas, introdujo sus pulgares junto a su hombría, haciendo estremecer al otro.
-¡Gokkun! ¡Aghnh!-Con mucho esfuerzo lograba decir su nombre, las palabras se le deformaban en los labios, se sentía tan lleno de ese niño precioso, volteaba sólo para apreciar sus expresiones de satisfacción, con el cabello pegado a la cara y la mirada en el techo. Adorable y sexy al mismo tiempo. Cuando la tina estaba prácticamente vacía, obtuvieron el clímax al mismo tiempo, salpicando sus fluidos junto con el agua.
Hasta ese momento Primo había llevado el control, a pesar de ser el uke, pero a esas alturas el pequeño italiano lo deseaba demasiado y era imposible negarlo. Lo tomó de su rubia cabellera para plantarle un beso furioso, sin soltarlo lo llevó hasta su entrepierna y lo obligó a darle sexo oral, claro que el Vongola aceptó con gusto. Era tanto su entusiasmo que parecía querer arrancarlo de su dueño, pero se sentía bien, todo se sentía bien cuando estaban juntos.
Lo empujó con ambas manos hasta que logró saciarse, sentir sus mejillas y lengua era una maldita delicia, su propia saliva escapa de su boca por el inmenso goce, el cual se hacía más grande al ver la expresión de Giotto, lo devoraba con todas sus ganas, se lo comía y se masturbaba. Esa imagen le hizo acabar, estaba literalmente en el cielo.
Cuando decidieron volver a la cama, la joven tormenta quiso impresionar al mayor con un pequeño regalo, el cual no fue comprendido en un principio, al parecer era un aparato muy moderno para él. No quiso explicarlo con palabras, simplemente lo puso en acción, hundiéndose en el hermoso cuerpo de Primo. Sus ojos se abrieron de par en par, naturalmente, ya que nunca había sido penetrado por un hombre que llevara un anillo vibrador.
-¡Gokkun! ¡Mnhm!-Él mismo se sacó sangre al morderse el labio, rasguñó las sábanas y la cabecera de la cama, enloquecido y babeando las almohadas. Por su parte, Hayato también sufría los estragos de ese aparato, su zona sensible era masajeada exquisitamente en la base y más aún dentro de Primo, quien lo presionaba con más ganas que antes.
-¡Giotto…grita más fuerte!-Ya se había hecho adicto a esos bellos sonidos adornados con su nombre, podía palpar su placer y desesperación a través de ellos. El juguete se movía con tal fuerza que a veces sólo estarse quieto dentro de él los derretía, Primo se quedó con la cabeza apoyada en la cama, usando ambas manos para masturbarse.
-¡Anhg….! ¡Sono pazzo di te, Gokkun!-Su perversión y deseo habían llegado al punto en que gozaba escuchar el ruido que hacía el miembro ajeno cuando se movía en su cuerpo, casi se corrieron cuando a Primo se le ocurrió voltearse para quedar cara a cara, sin sacarlo de ahí en el proceso.
-¡Giotto…Aah!-Un grito que le secó la garganta, la cabeza le daba vueltas y frente a él tenía a ese monumento a la belleza masculina, mordiendo sus rubios mechones mientras se daba placer. Se inclinó para besarlo pero a medio camino sintió que si seguía acortando la distancia, iba a explotar, esa vibración era lo más rico que pudo habérsele ocurrido.
Sintiendo que tenían el mundo entero entre sus manos, un nuevo orgasmo los conquistó. Gokudera hundió sus uñas en el trasero del Primo, quien tuvo que morder uno de los collares de su seme para aguantar todo el placer. No era muy tarde todavía, por lo que se dedicaron a usar el anillo hasta echarlo a perder.
Durante la mañana, Tsuna y G consiguieron salir de la cama y presentarse a la cita, claro que entre un beso y otro más de una mano llegó a sitios agradables, pero en la calle si se comportaron. Eran un total contraste con la otra pareja, a los que encontraron comiéndose a besos, sentados en la pileta ante las miradas de medio mundo. El joven guardián no parecía menor de edad todo el tiempo, menos cuando fumaba, y Primo siempre tuvo un aspecto bastante joven, por lo que nadie se dio cuenta de que se llevaban bastantes años, parecían una pareja normal, fogosa pero normal.
-Etto…Gokudera-kun.-Trató de sonar amable, claro, se seguía repitiendo mil veces que no tenía derecho a enojarse, pero la pequeña incomodidad no lo abandonaba, menos cuando veía como su novio le metía la lengua hasta la garganta a otro.
-¡Decimo, G! Qué alegría que vinieran.-Se arregló bien para poder saludarlos, tan cordialmente como siempre, de hecho se dio el lujo de besar en la boca a G.
Tsuna supo allí que esa famosa cita no iba a terminar nada bien.
Continuará…
"Sono pazzo di te" significa "estoy loco por ti" o eso se supone que es :v disculpen el italiano de 3 pesos haahaha xD
