Dos semanas después, Shampoo evitaba a Mousse de nuevo, cuando se encontraban ella le volvía la cara haciéndole un nudo en la garganta a su eterno enamorado. Ella se fue a Japón para planear su boda al escuchar que Jung anunciaría su boda con Mousse, acabando con la pena del chico-pato, al menos con la física.

Mousse miraba al vacío en su casa, pensando en… bueno, ¿hace falta decirlo?, tenía la mirada triste y un suspiro se escapó de su pecho. Tocaron a la puerta y fue desanimado.

Era su prometida, quien se abrazó a su cuello, se volvieron a ver sonrojados por la cercanía de sus rostros.

-Eh… Mousse…- Dijo ella separándose –¿Crees que esté bien invitar a Shampoo?... digo ella… es mi mejor amiga… ¿te recuerdas lo unidos que éramos?...-

-Yo… creo que no sería una buena idea… ella debe estar planeando su boda… no creo que asista…-

-Pero… no debemos ser descorteses, la venerable anciana Cologne tal vez si asista…-

-De acuerdo… mañana enviamos a un mensajero…-

-No, yo quiero dársela personalmente…-

-Pero…-

-Ya compré los pasajes a Japón-

El pato iba a seguir con la discusión, pero de antemano la tenía perdida, suspiró con resignación –Pero… ¿por qué quieres dejársela?... ¿hay algo detrás?-

-Quiero saber si ella siente algo por ti para cancelarlo todo-

-Sabes que eso es imposible… estoy seguro de que no me quiere… pero, ¿por qué lo dudas?- Preguntó sonrojado

-¿Por qué no?, eres guapo…- Le quita los lentes con las menos temblorosas y ambos se sonrojan –Cualquier chica mataría por esos profundos ojos azules, además eres el hombre más lindo que conozco, y… estás enamorado de ella- Esto último lo dijo más para sí misma, no quería sentirse más apenada.

-Gra… gracias- Dijo él tomando sus lentes y colocándoselos de nuevo, la miró por unos segundos –Es hermosa…-Pensó Mousse al ver esos ojos verdes azulados, su cabellera roja recogida en una larga cola, y… su cuerpo tenía… unas muy buenas dimensiones, si no estuviera tan enamorado diría que es tan hermosa como su Shampoo. Su corazón palpitó con más fuerza, sus mejillas tomaron un rojo intenso, la miró fijamente, notó su nerviosismo, ella también estaba ruborizada y esquivaba la mirada de su coterráneo. Él le quitó la cola que sostenía su largo cabello que cayó, haciendo que se viera más hermosa –Te… te ves mucho más bella así…- Le dijo su prometido.

Ella le quitó los lentes de nuevo –Y tú te ves más apuesto así-

-Gracias… pero… sabes que sin los lentes no distingo un gato de un caballo-

-Pero… quiero que vayas así a nuestra boda… quiero que todos vean qué guapo es mi prometido-

–No te preocupes, si así lo quiere mi prometida, lo voy a hacer- Ambos sonrieron

-Debo irme –Dijo la chinita colocándole los lentes de nuevo, le dio la espalda y salió.

-Por pensar todo el tiempo en Shampoo no me había fijado que… Jung realmente es muy linda y será la mejor esposa. No me he comportado bien con ella y sin embargo sigue aquí, será que… tal vez… no, ella me dijo que era sólo por ayudarme, no debo ser tan tonto, quién se fijaría en mí, aunque… me dijo que era guapo, ¿y si… es ella realmente la indicada y no Shampoo?, podría ser una opción…- Suspiró y se fue a sentar, su mente estaba confundida – ¿Qué digo?, ni siquiera yo me lo creo… Shampoo… cada vez que la menciono mi corazón da un vuelco, recuerdo el primer beso… fue cuando Ranma se casó, yo estaba ahí para escuchar sus lamentos y no encontró una mejor forma de agradecerme, por unos segundos olvidé que era por obligación y fui el tipo más feliz de la Tierra, los besos que siguieron… se sentía sola… y yo el tonto que la acompañaba… la tarde en que… nos unimos- Se ruborizó por completo –Esa vez… estoy seguro de que yo era lo último en lo que pensaba, su pañuelo de lágrimas… es lo que soy… no puedo aspirar a más, de hecho es lo más alto que puedo siquiera pensar para estar con ella, y… ahora que… se casa… sé que va a necesitar a este tonto como consuelo… Saotome se divierte lastimándola… pero estará sola…realmente no se veía feliz, aunque… cuando la vi con él sus ojos brillaban tanto… se veía tan hermosa así… no debo pensar más en ella, Jung es muy bonita… es mi prometida…-

Al día siguiente, ya Jung y Mousse habían llegado a Japón, él llevaba todas las maletas, su prometida lo miró apenada y tomó las dos valijas que le impedían caminar bien.

-Veo que estabas acostumbrado a viajar con Shampoo… conmigo no tienes que comportarte como mi sirviente… realmente no sé por qué has soportado tanto…-

-Lo… bueno es que eso va a cambiar- Le dice el pato sonriéndole

Ella se ruboriza y luego preocupa la mirada –Se me olvidó hacer las reservaciones-

-Eh… le dije a Cologne que vendríamos y… ella me dijo que nos quedáramos allá… si… no te molesta-

-Está bien- Le dice la chinita con una sonrisa.

Al llegar, la pareja se encontró a Shampoo y Cologne recogiendo los platos de las mesas, Mousse fue de prisa a ayudarles.

-No te preocupes- Le dijo la abuela deteniéndolo –Mejor lleva las valijas a tu habitación-

- ¿Y… las de Jung?...- Preguntó el pato confuso

-También… o… ¿acaso no están comprometidos?-

-Eh… sí…- Dijo ruborizado, tomó las maletas e hizo mutis.

-¡Hola Shampoo!- Le dijo su coterránea sonriente

-Hola Jung- Le dijo sin reparar mucho en ella

-Señora Cologne- Le dijo volviéndose a esta y haciendo reverencia

-Te ves muy bien con el cabello suelto, niña-

-Muchas gracias… mi… prometido me recomendó que me peinara así- Dijo levemente ruborizada, mientras Shampoo escapa una risita sarcástica –Señora…- Dijo tratando de ignorar a su amiga – ¿Le molestaría enseñarme la ciudad?, se lo pediría a mi prometido, pero… debe estar cansado y… a mi me preocupa mucho su estado- Recalcando esto último para su compatriota, quien borró la sonrisa y fue a la cocina a lavar los platos.

-No me incomoda, vamos-

Se van al lado, y al poco tiempo salió Mousse de la habitación y fue al encuentro con Shampoo en la cocina, ella estaba de espaldas.

- ¿Quieres… que… te ayude?- Preguntó nervioso

-No, ya terminé- Dijo indiferente la chinita volviéndose –Tengo que darte algo- Dijo yendo a su habitación

El pato la siguió con los ojos en los que brotaba algo de ilusión. Ella volvió con un papel en sus manos, se colocó frente al ruborizado joven y lo colocó en sus manos, El emocionado, abrió la hoja, no era una carta de amor como su soñador corazón esperaba.

-Es la invitación a mi boda, como tú me vas a invitar a la tuya… creí que lo mejor sería invitarte yo también-

- ¿Es… dentro de una semana?- Preguntó Mousse taciturno

-Sí- Dijo la chinita afirmando con la cabeza sonriente

-Ah… que… bien…- Alcanzó a decir el entristecido joven

-¡Es cierto!- Exclamó la chica haciendo caso omiso al rostro del pato

- ¿Qué… sucede?-

-Debo irme, tengo que probarme el vestido…-

- ¿Puedo… acompañarte?...-

-Bueno… a esta hora no llega clientela, además no creo que duremos mucho… está bien, pero apresúrate- dijo llevándoselo de la mano.

Al llegar, Shampoo saludó a una señora de baja estatura con el cabello corto de color negro. –Discúlpeme por llegar tarde…-

-No se preocupe, siempre sucede con las novias… en estos días están tan ocupadas que siempre llegan tarde… pero… es de mala fortuna que la vea el novio con el vestido antes de la boda- Dijo viendo a Mousse.

-Oh… no… él sólo es Mousse- Dijo señalándolo como lo haría con un mueble.

El chico-pato bajó la mirada al escuchar esto

Claro… ¿qué esperaba que dijera?...

-Vamos- Le dijo la modista a la próxima señora Saotome, ésta la sigue, la señora le da el traje para el día más feliz de su vida y le indica en dónde está la entrada a los bastidores, al poco tiempo sale con el vestido con el que siempre soñaba casarse con su Ranma. Su eterno enamorado se quedó mudo al verla

Se ve hermosa... realmente ese Saotome no se la merece…

- ¿Cómo me veo?- Le preguntó la chinita con los ojos iluminados

Él se coloca los anteojos, fingiendo que no la había visto y se queda mudo al mirarla con tanta claridad, se sonrojó por completo y no emitió una palabra.

-Supongo que eso quiere decir que bien- Dijo Shampoo un poco ruborizada

-S… sí, te… te ves encantadora…- Alcanzó a decir el chico

- ¿No me veo gorda?- Pregunta contemplándose en el espejo

Él niega con la cabeza –Estás perfecta…- Sintió un hueco en el pecho al decírselo… sabía que no era para él que quería verse así.

La modista se dirigió a Mousse -Chico, ponte delante de Shampoo-

El pato hizo lo que la señora le indicó, guardó los anteojos en su bolsillo, no quería ponerse nervioso y hacer alguna tontería que enojara a su Shampoo.

-Señorita, suba la cabeza como si se fueran a dar un beso-

La chinita la volvió a ver indignada – ¿Para qué quiere que haga eso?-

-Es porque ya le ha pasado a varias novias que al darle el beso al desposado se les ha caído el velo, no quiere que eso le pase a usted, ¿cierto?-

La chica de cabello morado negó con la cabeza, se acercó a su acompañante y subió la cabeza sus rostros se encontraban muy cercanos, Mousse pensó que al quitarse los lentes no se sentiría tan nervioso porque no la vería bien, pero no contaba con que su mente había memorizado cada detalle del rostro de la chinita que le quitaba el sueño.

Ya sé el porqué de su continuo rechazo… es perfecta… ¿qué querría con un tipo como yo?...

No podía evitar el sonrojarse al tenerla tan de cerca Un momento…

Qué es lo que escucho… o siento en mi pecho… además de mi corazón… no puede ser… pero… ¿es… su corazón?... late con la misma fuerza que el mío…y… ese brillo en sus ojos…

Detuvo sus cavilaciones… quería concentrarse en el sonido… no podía ser ella…

Tiene unos bellos ojos azules…Pensó la chinita absorta en ellos.

Cayó su velo, pero ninguno de los jóvenes reparó en ello, estaban viéndose el uno al otro sonrojados, la diseñadora se acercó y levantó el velo con delicadeza.

-Debo ajustarlo…- Dijo para sí misma, pues sabía que los muchachos no repararían en ella.

No puede ser es… Pensó el pato impresionado –Sh… Sha… Shampoo…-

- ¿M?…-

-Debo… ir con… con Jung…- Dijo el chico-pato sonrojado por completo y salió corriendo con la mirada asustada de todos los que estaban en la boutique.

La modista se acercó a Shampoo –No es por alarmarla… pero creo que su amigo está enamorado de usted…-

-No, no se preocupe, él… también se va a casar, es sólo que se sintió incómodo al pensar qué diría su prometida si nos ve así- Dijo la gatita yendo al bastidor.