Aquí os dejo otro de mis capítulos caos pero espero que os guste. Espero poder actualizar pero no estoy muy segura.

Disfrutad!


6 semanas de embarazo.

-¡Regina!- Gritó Emma desde la cocina- Cariño… ¿Dónde estás?- Decía la rubia desde la cocina ya que había terminado de preparar el desayuno.

Emma salió de la cocina y subió al cuarto de Henry para despertarlo y llevarlo al colegio. Al entrar en la habitación una sonrisa se apoderó de su cara, su hijo estaba totalmente destapado y tumbado boca abajo con su peluche de oso abrazado.

-Henry. Chico- Decía Emma traqueteándolo un poco para que se despertara.

-Un poco más, mama.- Dijo el niño que se revolvió y siguió durmiendo.-

-Venga… que llegaras tarde al cole y mami se enfadará.- Al decir eso el pequeño abrió los ojos y se giro para mirar a la rubia.

-No quiero que mami se enfade.- Se levantó restregándose los ojos y salió de su habitación en dirección a la cocina.

-Espérame abajo voy a buscar a mami.- Dijo Emma viendo como su hijo ponía el piloto automático y baja las escaleras con los ojos casi cerrados.

Emma entró en su dormitorio y se encontró la cama vacía lo que la sorprendió notablemente, la morena llevaba unos días bastante perezosa para levantarse pero esa mañana no estaba allí. Cuando se disponía a salir pensando que Regina abría bajado a la cocina escuchó ruidos en el baño por lo que se precipitó rápidamente abriendo la puerta.

-Cariño.- Dijo al ver a Regina reclinada sobre el váter con lágrimas en sus ojos.- ¿Qué te pasa?- Preguntó arrodillándose a su lado y sujetándole el pelo.

-Estas malditas nauseas.- Soltó bastante enfadada la alcaldesa.

-Tranquila, toma.- Emma le acercó un poco de papel para que se limpiase y la ayudo a levantarse un poco.- Lávate la cara, te sentirás mejor.-

-¿Por qué tú no tuviste nauseas?- Preguntó mostrando su enfado aunque realmente no lo estuviese.

-No lo sé, cariño.- Dijo Emma recordando lo tranquilo que fue su embarazo, hasta la hora del parto cuando paso horas sufriendo esos dolores infernales.- Bajemos a desayunar.- Emma cogió la mano de Regina algo más recuperada y bajaron a la cocina.

Al llegar se encontraron a Henry durmiendo sobre la encimera con su oso como almoada, ambas sonrieron.

-Es demasiado parecido a ti.- Susurro Regina.

-Después de 9 meses creo que algo mío tiene que tener, aunque no sea jugar al futbol.- Soltó bastante risueña.

-Henry.- Dijo Regina sentándose a su lado esperando que Emma sirviese el desayuno.

-Buenos días, mami.- Henry se despertó de nuevo y se limpió los ojos.- ¿Cómo esta mi hermanito?- Preguntó pasando su mano por la barriga de su madre como ya era más que costumbre.

-Está muy bien.- Contestó esta.

-Aquí tenéis vuestro desayuno.- Dijo Emma sirviendo a los dos.- Leche y cereales para el hombre de la casa y zumo de naranja y tostadas para la mujer de mis ojos.- Emma despeino a Henry y dio un beso en los labios a Regina.

-Gracias.- Dijeron los dos a la vez riendo.

Después de un largo día de trabajo Emma llegó a la mansión bastante agotada, había sido un día horrible, aparte de todo el papeleo que le ha tocado rellenar había tenido que sacar a Leroy del Rabbit Hole un par de veces.

-Buenas noches, cariño.- Dijo Regina desde la cocina.

-Hola, preciosa.- Contestó Emma que había dejado su chaqueta colgada en la percha y sus zapatos en la puerta.

-Emma, recoge tus zapatos.- Dijo antes incluso de ver a la rubia aparecer por la puerta de la cocina.

-¿Cómo lo sabes?- Preguntó Emma mirando a su alrededor.

-Porque te conozco, y siempre que llegas cansada haces lo mismo. Mételos en el armario, por favor.- Dijo Regina terminando la cena.

Emma hizo lo que la morena le pidió y se acercó a la cocina para encontrarse a la alcaldesa con su delantal puesto y toda la comida casi lista, el olor había cautivado a la rubia que estaba hambrienta. Entró y tras dejar un beso en el cuello de la morena pico en uno de los platos.

-Llama a Henry y pasamos al comedor.- Dijo Regina llevando los últimos platos.

-A sus órdenes.- Emma corrió escaleras arriba.- ¡Henry!- Gritó la rubia entrando en su cuarto asustando al pequeño.

-Me has asustado.- Dijo enfadado.

-Lo siento. La comida está lista y estoy hambrienta.- Dijo Emma riendo.

-Está bien, voy a buscar mis zapatos.- Henry sabía que Regina le regañaría si aparecía sin ellos.

-No hay problema.

Emma se lazó a por él y lo cogió en brazos. Henry rio cuando su madre lo cogió por la barriga ya que tenía muchas cosquillas. Emma corrió escaleras abajo con el pequeño en sus brazos que reía a carcajadas. Al llegar al comedor lo sentó en la mesa bajo la atenta mirada de la morena que tenía una sonrisa en la cara.

-A veces no sé quién es más niño de los dos.- Soltó sirviendo un poco de zumo a Henry.

-Mama, que tiene 28 años y sigue jugando como yo que tengo 5.- Dijo el niño con inocencia.

-¡Oye!- Dijo Emma dándole un flojo golpe al niño en el brazo.- ¿Cómo sabes la edad que tengo?- Preguntó bastante curiosa ya que normalmente los niños olvidaban esas cosas.

-Tuve que rellenar los papeles y mami me lo dijo.- Contestó el niño comiendo un poco de ensalada.

-Regina… ¿Le dijiste mi edad? Podías haberme quitado unos cuantos años.- Dijo mirando a la morena que sólo disfrutaba de la conversación.

-Si me la dijo, y mami tiene 30.- Afirmó Henry muy orgulloso.

Regina estaño en carcajadas al ver la inocencia con la que hablaba su hijo, hacía unos días le habían pedido rellenar unos formularios para el colegio y como no quería que Regina lo hiciese ella tuvo que ayudarlo a escribir todos los datos que el niño parecía haber memorizado.

Los tres siguieron comiendo tranquilamente, la conversación se había centrado en el día de Henry en el colegio y en si Emma había detenido a algún malo, aunque Henry parecía decantarse más por la profesión de Regina le gustaba imaginar a Emma como un caballero con armadura.

-Cariño, creo que deberíamos hablar ya con tus padres- Dijo Regina cuando estaban tomando el postre.

-Tienes razón. Se enteraran antes o después, realmente sólo quería esperar para saber que todo va bien. ¿Te parece que preparemos una cena mañana?- Preguntó Emma.

-Está bien, es viernes y así no tendremos que madrugar el sábado.- Contestó está comiendo sus frutas.

-Mamas, ¿Mañana puedo darles yo la noticia a los abuelos?- Preguntó Henry que había estado centrado en comerse su natilla.

-Pues claro.- Dijo Emma mirando a Henry.

-¡Bien!- Gritó el niño.- ¿Puedo ir a jugar?- Preguntó después.

-Sólo mientras nosotras limpiamos, después a la cama. –Dijo Regina con una sonrisa.

-Yo aviso a mi madre mañana por la mañana.- Emma había dejado de comer su postre para mirar a Regina.

-Vale, deberías invitar a Will y a Bella.- Dijo Regina pensando en los invitados.- Yo se lo diré a Ruby y a Dorothy.

-Perfecto. Me gustaría decírselo a Killian también.- Dijo Emma que continuó comiendo.

-Emma, es tu amigo, puedes decírselo a quién quieras sólo dímelo para preparar la cena.- Dijo Regina que vio la cara de duda de Emma.

-Ya… es que después de lo sucedido con él no sabía si te molestaba.- Soltó Emma más tranquila.

-Emma, lo que pasó con él fue un malentendido. Yo me puse celosa sin motivos y ya me disculpé tanto contigo como con él.- Dijo Regina muy calmada.

-Y me encantaron tus celos.- Dijo Emma mirándola y guiándole un ojo pícaramente.- Creó que debería provocar más esos celos tuyos si acabamos con una noche de sexo como esa.

Regina sonrió y golpeó suavemente la mano de Emma que se rio al recordar la tórrida noche después de la aparición de Killian en el pueblo. Regina había tenido un ataque de celos horrible al ver cómo Emma trataba al hombre que era como un hermano para ella y al volver a casa la había acorralado en la cocina y acabó desahogando su furia con el mejor polvo de la historia.

Emma y Regina terminaron de fregar las cosas y subieron a acostar a Henry como ya era lo habitual. Ambas tras dejar al niño dormitando en su habitación entraron en su dormitorio y acabaron durmiendo abrazadas, Emma había tenido un día agotador y no había caído a las provocaciones de Regina.

-Buenas noches.- Dijo Bella al llegar a la mansión.

-Hola.- Emma se acercó y tras darle un abrazo la invitó a entrar al salón.- Buenas, Will. ¿Cómo va esa mano?- Preguntó la rubia que vio al hombre con el brazo en cabestrillo.

-Por suerte mejorando.- Dijo el hombre sonriendo y acompañando a su mujer al salón donde ya están Mary Margaret y David.

-Emma Swan- Escuchó Emma a su espalda y se giro sonriendo ante la llamada de su amigo.

-Killian Jones.- Correspondió la rubia abrazando a su amigo que la alzo en sus brazos.

-¿Cómo esta mi rubia favorita?- Preguntó el hombre bajando a Emma al suelo.

-Muy bien. ¿Cómo vas tú?- Dice la rubia cerrando la puerta tras ellos.

-Por suerte mejor.- Dijo Killian.- Todo ha sido un susto, el médico dice que solo es cansancio.

-Me alegro…- Dijo Emma acompañando a su amigo al salón.- Killian no digas nada del embarazo de Regina, lo vamos a contar después de la cena.- Emma bajo la voz para que nadie pudiese escucharla.

-Tranquila, soy una tumba.- Dijo el hombre alejándose de ella y dirigiéndose a David para saludarlo, se habían hecho buenos amigos desde que el moreno había llegado al pueblo.

-Henry- Llamó Emma al niño al verlo corretear por toda la casa con Kate por toda la casa.- Venid aquí.- Dijo Emma con autoridad para que los niños se acercaran.

-¿Qué pasa mama?- Preguntó Henry que había cogido Kate de la mano.

-Nada, sólo que no debéis correr por la casa así, seguro que os hacéis daño. Lleva a Kate a ver tus juguetes nuevos. –Emma dejo a los niños que subían corriendo por las escaleras.

-¡Emma!- Gritó Regina desde la cocina para que la ayudase.

-Dime cariño.- Se acercó por detrás y le dio un beso en la mejilla.

-Puedes servirles a los invitados otra copa de vino, la comida esta casi lista.- Dijo la morena girándose y dándole un suave besos en los labios.

-Está bien, yo me encargo.- Emma se giró y cogió una botella de vino.

-¿Quién quiere más vino?- Dijo Emma entrando en el salón.

David estaba charlando animadamente con Killian y Will sobre el último partido de futbol, mientras que Mary Margaret hablaba con Bella sobre los últimos libros que le habían llegado, Dorothy y Ruby habían subido a ver a los niños.

-Podéis pasar al comedor.- Dijo Regina apareciendo por la puerta.

-Voy a avisar a Ruby y a los niños dijo Emma que había visto entrar a Dorothy en el salón.

Emma subió las escaleras rápidamente y se encontró con Ruby, Kate y Henry sentados en la cama de este último viendo el último comic que Regina le había comprado al pequeño. Entró intentando no armar demasiado ruido para poder escuchar lo que hablaban pero los tres se dieron cuenta y levantaron la cabeza.

-Tía Emma, Henry me ha dejado el comic. ¿Me lo puedo llevar?- Preguntó Kate sonriendo.

-Claro que sí.- Contestó Emma riendo ante la inocencia de la niña.

-Ves, lobita.- Dijo Ruby mirando a su hija con una sonrisa tonta en su cara.

-Debemos bajar a comer ya, sino Regina vendrá a buscarnos y no sobreviviremos.- Dijo provocando la risa de los tres.

-Es cierto, mami se puede enfadar. Vamos.- Henry cogió la mano de Kate y salieron dejando a las dos mujeres solas.

-Son una preciosidad.- Dijo Ruby levantándose para bajar al salón.

-Nos tienen totalmente dominadas, Ruby.- Dijo Emma sonriendo.

Una vez que todos estaban sentados en la mesa Regina y Emma sirvieron la espectacular lasaña que la morena había estado preparando toda la tarde. Regina se sentó presidiendo la mesa con Emma a un lado y Henry al otro. Todos disfrutaron de la comida con una conversación relajada dirigida principalmente por los dos niños que estaban entusiasmados por una excursión que tenían la semana siguiente. Ruby y Dorothy habían intentado relajar a la niña pero le había resultado imposible.

-Voy a traer el postre.- Dijo Regina.

-No te preocupes yo me encargo.- Dijo Emma levantándose de la mesa terminando de recoger las cosas.

-Yo te ayuda, rubia.- Dijo Killian levantándose tranquilamente.

Emma y Killian salieron del salón mientras que el resto siguieron charlando tranquilamente. Bella y Will estaban muy contentos porque se habían comprado la casa que ambos tanto habían deseado mientras que David y Mary Margaret contaban que tenían previsto irse de viaje en unas semanas.

-¡Mami! ¿Nos podemos ir a jugar?- Preguntó Henry poniendo cara de corderito.

-Está bien, te aviso cuando vayamos a tomar una copa para lo que tú y yo sabemos.- Dijo bajando la voz al final de la frase.

-Vale. Kate vamos a jugar.- Henry cogió a su amiga de la mano y se la llevo hacía su dormitorio para jugar un ratillo.

-Estos niños sólo piensan en jugar.- Dijo Dorothy al ver a los niños corriendo escaleras arriba.

-Están en la edad.- Soltó Emma apareciendo con la tarta.

-Todo estaba buenísimo…- Dijo Mary Margaret en ese momento.- ¿Quién ha preparado la tarta?- Preguntó.

-He sido yo.- Dijo Emma muy contenta.- Bueno… con la ayuda de mi morena.- Emma se acercó y dio un beso en los labios a la morena.

-Sois un encanto.- Dijo Killian mirando a las dos.

Mary Margaret se encargo de partir la tarta y repartir un trozo para cada uno, Regina repitió un par de veces ante la sorpresa de casi todos los presentes pues sabía que la morena no solía comer tanto. Emma y Mary Margeret recogieron la mesa y todos pasaron al salón para tomarse algo y así darles la noticia a todos.

Regina se acercó a Emma para poder hablar con ella sin que nadie se enterase de lo que quería decirle.

-Cariño, avisa a Henry.- Dijo Regina mientras que el resto estaban tan a gusto charlando y tomando sus respectivas copas.

-Voy.- Emma se disculpo y salió hacía el dormitorio del niño para que bajase.

Regina siguió charlando con Ruby y Mary Margaret sobre lo respectivo a la nueva piscina pública que la morena iba inaugurar para pasar el verano más cómodos. Killian estaba charlando con David sobre su última conquista y Bella y Will compartían confidencias sin que los otros se percatasen.

-Es una gran idea lo de la piscina, Regina.- Dijo Mary Margaret muy contenta.

-Era hora de modernizar un poco el pueblo.- Sentenció la mujer muy orgullosa.

-Además seguro que a los niños les encanta el plan.- Dijo Ruby pensando en su hija y en Henry.

-Así es, Henry esta emocionadísimo. El sábado pasado tuvimos que comprarle un bañador que vio en una tienda.- Dijo Regina riendo al recordar la escena.

Emma apareció en ese momento con Kate en la espalda enganchada como un monillo y Henry en sus brazos también enganchado a su cuello. Los tres reían, tenían casi la misma edad pensaron todos los allí presentes.

-Tenemos algo que contaros.- Dijo Regina interrumpiendo las risas de todos los allí presentes.

-¿Qué sucede?- Preguntó Mary Margaret bastante preocupada.- ¿Emma? ¿Pasa algo?- Su preocupación fue trasmitida a David que se había levantado.

-Henry…- Dijo la rubia dándole la señal al muchacho para que lo contase él.

-¡Voy a tener un hermanito!- Gritó Henry levantando los brazos en forma de victoria.

-¿En serio?- Preguntó Mary Margaret con cara de estupefacción.

-¡Felicidades!- Dijeron Ruby y Dorothy a la vez, ambas se levantaron y se abrazaron a las dos mujeres que tenían una gran sonrisa dibujada en su cara.

-Gracias- Contestó Regina con una gran sonrisa.

Bella y Will también felicitaron a ambas mujeres y los abrazaron muy contentos por las mujeres, Killian también se abrazó a Regina y la felicitó aunque reconoció que él ya lo sabía todo.

Mary Margaret y David seguían bloqueados por la noticia, la verdad es que sabían que Emma y Regina habían estado buscando un bebe pero según tenían entendido lo habían dejado de intentar de momento. Fue David quién primero se acercó a Regina y la abrazó para felicitarla acercándose después a Emma que le sonreía.

-¿Mama?- Preguntó Emma al ver que Mary Margaret no respondía a la noticia.

-¡Enhorabuena!- Dijo Mary abalanzándose sobre las dos mujeres que sonrieron ante el efusivo abrazo de la mujer.- Voy a ser abuela.

-Ya eres mi abuela.- Dijo Henry enfadándose por las palabras de la morena.

-Ya lo sé, príncipe.- Mary Margaret lo cogió en brazos para que no se enfadase.- Voy a ser abuela de nuevo.- Corrigió la mujer.

-Vale… pero será mi hermanita pequeña.- Henry se rió y abrazó a su abuela.

-Mamis… yo quiero también una hermanita.- Dijo Kate en ese momento mirando a sus madres.

-Creo que deberíamos trabajar más en ello.- Dijo Ruby provocando que Dorothy se sonroja por la insinuación de la mujer.

-Kate tiene razón. Deberíais plantearos ir a por el segundo, así tendríamos los niños de la misma edad.- Emma sonrió ante el nerviosismo de las mujeres.

-¡Emma!- Gritó Ruby ya que las insinuaciones cada vez estaban poniendo más nerviosa.

-Lo siento…- Emma sonrió y beso a la morena ante la atenta mirada de todos los allí presentes.

Tras pasar ese incómodo momento todos pararon un rato más charlando y preguntado a Regina todo sobre el embarazo, esta estaba feliz. No podía dejar de acariciarse la barriga a pesar de que aún no se podía nota.

Emma se metió en la cama agotada, había pasado más de una hora limpiando todo lo que habían ensuciado en esa noche ya que la morena no se había sentado demasiado bien.

-¿Cómo estás?- Preguntó la rubia abrazando a la morena por la espalda.

-Algo mareada, este hijo tuyo me va a matar.- Susurró Regina acariciando la mano que la rubia había colocado sobre su barriga.

-No te preocupes, en unas semanas dejaras de sentir nauseas y mareos.- Dijo Emma besando el cuello de la alcaldesa que gimió al notar el contacto.- Y mientras tanto yo prometo consentirte mucho.

-¿A sí?- Preguntó Regina girándose para quedar de cara a la rubia y así poder mirarla a los ojos.

-Sí.- Emma se acercó un poco más uniendo tocando la nariz de la morena con la suya.- Al final la noche ha salido genial, Henry esta contentísimo y mi madre me ha dicho que quería hacer una fiesta con el pueblo para celebrarlo.- Contó Emma dejando suaves beso por toda la cara.

-No tengo muchas ganas de fiesta, hablaré con ella y llegaremos a un acuerdo.- Regina beso los labios de la rubia y acarició su muslo desnudo.

-Está bien. Encárgate tú de ella.- Emma se subió encima de Regina pero sin dejar su peso sobre ella.

-¿Tienes ganas de jugar?- Preguntó Regina sonriendo pasando sus manos por el culo de la rubia que estaba muy excitada.

-Muchas, y si me tocas así más.