Siento la tardanza cada vez se me hace más difícil actualizar seguido pero lo intento.
Disfrutad!
8 semanas de embarazo.
-Emma…- Decía Regina con la voz adormilada.- Emma…- Volvió a insistir al notar que la rubia no se despertaba.
-¿Qué?- Dijo esta sin moverse de su posición y con la voz muy ronca.
-Quiero chocolate.- Regina se giró un poco para hablarle a la rubia que estaba boca abajo apoyada en la almohada.
-¿Ahora?- Preguntó la rubia que seguía adormilada.
-Claro que ahora.- Espetó Regina molesta.
-¿Qué hora es?- Preguntó la rubia que notaba todo su cuerpo dormido y sin poder prácticamente moverse.
-No lo sé… pero tú hijo quiere chocolate.- Soltó Regina que cada vez estaba bastante molesta.
-Cariño, si estas despierta…. ¿Por qué no vas a cogerlo?- Preguntó Emma que estaba KO.
-Porque no queda, tienes que ir a comprar.- Regina dijo acercándose al odio de la rubia para besarla y así conseguir convencerla.
-¿En serio?- Emma se giro.- No juegues sucio, Mills.- Dijo está quedando boca arriba.
-Por favor…- Susurro Regina otra vez.
-Pero si compré chocolate ayer… ¿Ya te lo has comido?- Preguntó de nuevo Emma que no quería salir de la cama a esa hora.
-Si… Henry me ayudó un poco.- Confesó Regina con tono dulce.
-¿Por qué demonios te dan los antojos a estas horas?- Preguntó Emma que ya se había levantado de la cama y empezaba a ponerse un chándal para salir.
-No lo sé… pero no puedo evitarlo.- Dijo Regina que miraba bastante excitada a la rubia que se había desnudado para cambiarse.
-Me vas a matar un día de estos… así no hay quién rinda en el trabajo.- Emma terminaba de vestirse bastante adormilada.
-No te preocupes, Swan, hablaré con tu jefa para no te exigía demasiado.- Dijo Regina en tono de picardía.
En ese momento Emma no se puso la camiseta y se acercó lentamente a la morena con tan sólo su sujetador y su pantalón del chándal puesto. Emma beso apasionadamente los labios de la morena que había gemido ante el gesto de la rubia. La sheriff se colocó a horcajadas sobre las piernas de la morena y paso sus manos por la cadera de la alcaldesa mientras que esta se arqueaba un poco ante los beso en el cuello de la rubia.
-¿Estás segura que quieres chocolate?- Preguntó Emma que seguía con su tortura.
-Si.- Dijo Regina intentando resistirse a las caricias de la rubia.
Emma entonces subió un poco la camiseta del pijama de la morena y comenzó a martirizar uno de sus pezones mientras que con la mano acariciaba el otro, los gemidos de la morena se hicieron notables por toda la habitación. Emma siguió así durante unos segundos más para ver si podía conseguir no tener que ir a comprar nada.
-¿Sigues queriendo chocolate?- Emma volvió a preguntar sin alejarse de sus pechos.
-Swan- Dijo Regina en tono algo tosco- Eso le funciono la semana pasada pero esta no. Vaya a por mí chocolate.
-¿En serio no quieres que siga?- Insistió Emma intentando convencer a la morena.
-Si quiero, pero primero ve a por mí chocolate.- Regina no iba a dar su brazo a torcer a pesar de que la semana anterior Emma si lo había conseguido.
-Sabes que si voy a por el chocolate a las….- Emma giro su cabeza y miró el reloj que había en la mesita- cuatro de la mañana no vas a conseguir nada de mí, ¿Verdad?- Dijo Emma jugando su último cartucho.
-De eso me encargo yo, pero quiero chocolate.- Regina no dejaba que Emma la convenciese.
-Vale.- Emma dejo de insistir ya que estaba viendo que no iba a conseguir absolutamente nada.
Emma salió del dormitorio y se marchó a la única tienda que estaba abierta, Regina por su parte se quedó leyendo un rato. Durante los últimos días los antojos habían sido un no parar y Emma había sufrido las consecuencias ya que le tocaba ir de madrugada a comprar cosas tan extrañas como pepinillos. Regina a pesar de intentar cuidarse y no comer tantas porquerías no pudo evitar aumentar notablemente el consumo de chocolate, incluso Henry comía mucho más dulce ahora debido a que su madre tenía un armario lleno de cosas que al final tenía que compartir con el pequeño.
Media hora después Emma volvía a la cama dejando antes una gran bolsa blanca llena de todo tipo de chocolates, la rubia se quito la ropa y se dejó caer en ropa interior sobre la cama quedando dormida casi al instante, por su parte Regina comió una gran cantidad de dulce y después se acostó para dormir las pocas horas que le quedaban antes de tener que irse a trabajar.
Regina se acostó de lado y quedó adormilada hasta que notó que el cuerpo semidesnudo de la rubia se enlazaba al suyo, Emma colocó su mano en la cadera de la morena y su cabeza en el cuello. Así ambas quedaron dormidas, disfrutando del arropador sueño.
Henry se despertó antes que sus madres y en silencio se coló en su dormitorio. Emma estaba dormida boca abajo con todo su pelo alborotado mientras que Regina estaba dormida de lado, el niño se coló entra ambas y se metió debajo de las sábanas pero nada más entrar vio los envoltorios de chocolate sobre la mesa de noche.
El niño se levantó rápidamente y vio una gran bolsa llenas de chocolates así que cogió una de sus barritas favoritas y se la llevó al centro de la cama de nuevo para abrirla y comérsela, al intentar abrirla hizo algo de ruido y provocó que Regina se despertase.
-Henry, cariño.- Dijo la morena aún adormilada viendo al pequeño con una sonrisa nerviosa y sus manos escondidas en la espalda.
-Hola, mami.- Soltó el niño intentando bajarse de la cama sin mostrar sus manos.
-¿Qué llevas ahí?- Preguntó la morena que vio como la rubia se movía al escucharlos hablar.
-Un chocolate.- Contestó el niño que sabía que si mentía se podría meter en un lio.
-No te lo puedes comer hasta que no desayunes- Dijo Regina provocando una gran sonrisa en el pequeño que ya se imaginaba que su madre se lo quitaría.
-Vale mami.- El niño la abrazó muy fuerte.- ¿Puedo despertar a mama?- Preguntó el pequeño.
-Vamos a dejarla dormir un poco más.- Dijo la morena al recordar el viaje nocturno que tuvo que hacer la rubia.
-Vale.- Henry se levantó y salió del dormitorio junto a su madre.
Regina y Henry se marcharon a la cocina, la morena se dispuso a preparar el desayuno mientras que el niño se encargaba de poner algunos cubiertos sobre la encimera de la cocina. Regina preparo dos tazas de café y varias tostadas además de un poco de leche con unas galletas para el niño.
-Cariño, ya puedes ir a despertar a mama.- Dijo Regina terminando de poner la mesa.
-Vale, mami.- Henry salió corriendo escaleras arriba hasta llegar al dormitorio de sus madres.
Henry entró lentamente en el dormitorio y se metió en la cama quedando enfrente de la cara de la rubia que parecía estar casi muerta, el sueño que la rubia tenía era demasiado profundo. El niño dejo un beso en la mejilla de la rubia pero no se movió.
-Mama.- Decía el niño traqueteando el cuerpo de la rubia.
-Un minuto más.- Dijo Emma girando su cara, muy adormilada.
-Mama….- Volvió a insistir el moreno.
-Un ratito más, porfis- Volvió a decir Emma provocando una sonrisa en el niño.
-Mama, como no te levantes mami va a venir y te va a castigas.- Dijo Henry muy tranquilo pero viendo como la rubia daba un salto en la cama. Henry soltó una carcajada.
-Eres un malote.- Dijo Emma haciéndole cosquillas al pequeño que casi no podía respirar de tanta risa.
-Mama… cosquillas no.- Henry no podía hablar.
-Está bien, te doy una tregua pero no me des más sustos así.- Dijo Emma cogiendo al niño en brazos para bajar las escaleras con él.
Ambos entraron en la cocina y sonrieron al ver a Regina bailando mientras terminaba de colocar las cosas en la encimera de la cocina.
-Buenos días, cariño.- Dijo Emma que seguía con el niño en brazos. Se acercó a ella y le dejó un beso en los labios ante la atenta mirada del niño.
-Mami, yo también quiero un beso.- Dijo el pequeño que se había puesto celoso de la rubia. Ambas sonrieron ante la idea del niño.
Regina se acercó al niño y dejo un beso en su mejilla pero el pequeño no estaba de acuerdo con ese beso y cogió las mejillas de su madre y dejo un ligero beso en sus labios, el movimiento enterneció a ambas.
-¡Eh!- Grito Emma separando al niño de Regina.- Los labios de mami son solo míos.- Dijo Emma para molestar un poco al morena.
-No.- Dijo el pequeño tendiéndole los brazos a la morena para que lo cogiese.- Mami cógeme.- Henry dijo al ver que la rubia lo separaba de ella.
-Ven aquí.- La morena lo cogió en brazos y se dirigió a sentarse.
-Ves, mami me quiere más a mi.- Dijo mirando a la rubia para que quedase claro.
-De eso nada, pequeñajo.- Emma se acercó a la morena y le robo un beso para que el niño lo viese- Mami me quiere más a mí.
-No…- Al niño se le saltaron algunas lágrimas.
-¡Emma!- Gritó la morena la ver a su hijo llorar.- No te lo creas, cariño. Yo te quiero mucho y a mama también.- Dijo Regina dando un beso en la frente del niño.
- Y también tienes que querer a mi hermanito.- Henry paso su mano por la barriga de la morena.
-Henry…- Dijo la rubia que no quería enfadar más al niño.- Mami nos quiere a los tres y yo también os quiero mucho.- Emma se acercó y le abrió la chocolatina que le niño había estado guardando con tanto cariño.
-Lo sé, mama. Pero te gusta enfadarme.- Dijo el pequeño riendo.
-¿Cómo sabes eso?- Preguntó Emma mirando a Regina.
-Mami me dijo que tú te divertías cuando nos enfadamos.- Henry chocó los cinco con su madre morena.
-Así que mami te dijo eso… creó que castigaré a mami por ser tan mala.- Dijo riendo ante la mirada de enfado del pequeño.
-No… a mami la dejas tranquila.- Dijo el moreno que comenzó a comer.
-Gracias cariño.- Dijo Regina sonriendo ante la defensa de su hijo.
Los tres comenzaron a comer rápidamente pues se habían entretenido y llegarían tarde al colegio de Henry y las dos mujeres al trabajo, nada más terminar dejaron los cacharros en el lavavajillas y subieron a vestirse. Regina que solía tardar más comenzó a cambiarse mientras Emma ayudaba al niño.
-Henry… ¿Te has lavado los dientes?- Decía mientras el niño se entretenía en el baño con un cómic.
-Sí, mama. Ya salgo.- Dijo saliendo sólo con sus calzoncillos de batman.
-Me gustan.- Emma sonrió al recordar lo que le había costado encontrarlos.
-Lo sé… pero no te los voy a dejar.- Dijo el moreno riendo y dejando el cómic sobre la cama.
-Eso ya lo veremos pero ahora tenemos que vestirnos o llegaremos tarde.- Emma cogió los pantalones negros del uniforme y se los puso al pequeño.
-Mama, ¿Me puedo llevar a Jokie al cole?- Preguntó señalando su figura de acción del joker.
-Está bien, pero tienes que cuidarlo mucho y no darle problemas a la abuela con eso.- Contestó terminando de abrochar los botones del polo del niño que no dejaba de moverse. – Ponte los zapatos y vienes al dormitorio para que te los ate.
Emma salió corriendo de la habitación del niño para poder cambiarse ella, al entrar se encontró con la morena enfundada en uno de sus espectaculares vestidos, a pesar del embarazo había cogido aún muy poco peso y le quedaban increíbles. Ella se colocó sus habituales vaqueros ceñidos y una camisa blanca para después colocarse la chaqueta de sheriff que la morena le obligaba a llevar.
-Mirad.- Dijo el niño entrando en la habitación.- Ya sé atarme los codornes.
-Cordones, cariño.- Corrigió Regina mirando el nudo extraño que Henry había hecho.
-Déjame arreglarte un momento.- Dijo Emma arrodillándose para atarle bien los zapatos.
Los tres salieron juntos de la casa, Emma había dejado su coche en el mecánico unos días antes así que era la morena la que conducía. Al llegar al colegió ambas se levantaron y lo acompañaron a la puerta donde se encontraron con Ruby dejando a su hija.
-Hola guapas.- Dijo Ruby acercándose a las dos mujeres.
-Hola.- Dijeron las dos a la vez viendo a Henry y a Kate desaparecer juntos.
Tras una breve conversación cada una se marchó sus respectivos trabajos. Tenían unos días bastante ajetreados y Henry pasaba el resto de la tarde con sus abuelos.
9 semanas de embarazo.
-Hola cariño.- Dijo Regina a través de su móvil.
-¿Qué antojo tienes ahora?- Preguntó Emma que estaba muy ocupada y era interrumpida cada poco tiempo a la rubia.
-¿No puedo simplemente saber cómo esta mi mujer?- Dijo Regina con tono irónico.
-Regina…- Emma estaba perdiendo un poco la paciencia.- Tengo mucho trabajo, ve al grano.
-Me apetece una hamburguesa del Granny´s.- Soltó directamente.
-¿No puedes pedírsela a tu querida secretaria?- Dijo mientras terminaba de firmar unos papeles y se levantaba para ir a hacer la ruta.
-No creó que mi secretaria pueda darme lo que yo necesito.- Soltó Regina con tono seductor.
-Regina….- Suplicó Emma que cada vez le costaba más resistirse a los arrebatos de la morena.- Tú secretaria está totalmente capacitada para llevarte esa hamburguesa.- Siguió intentando desviar el tema.
-No creo que a Dorothy le haga gracia que Ruby satisfaga mis antojos.- Soltó Regina algo molesta por la negativa de la rubia.
-Creo que no le importaría que comiese una hamburguesa contigo.- Continuó subiendo al coche y colocando el móvil en manos libres.
-¡Swan!- Grito Regina- Estoy perdiendo la paciencia, ¿Me vas a traer la hamburguesa o no?- Soltó directamente ya sin ocultar su enfado.
-Cariño, tengo que terminar la ronda… ya no puedo faltar más días al trabajo pero prometo que en cuanto terminé pasaré por allí.- Dijo Emma que en el fondo no quería resistirse a la morena.
Una hora después Emma estaba entrando en la alcaldía con una bolsa en sus manos. Ruby estaba sentada en su mesa atendiendo el teléfono por lo que simplemente le indicó con la mano que pasase, la rubia entro sin tocar y se encontró a la morena bastante molesta hablando por teléfono.
Emma se acercó a la mesa y tras quitar algunos papeles colocó ambos almuerzos sobre ella y esperó a que Regina acabase con su discusión telefónica, nada más colgar Regina abrió el envoltorio de la hamburguesa y dio un mordisco.
-Hasta que llegas.- Dijo Regina limpiando su boca.
-Hola para ti también.- Contestó Emma comiendo.
-Pensaba que no ibas a venir.- Regina seguía devorando su comida.
-Regina… sabes que siempre vengo pero necesito poder trabajar también.- Dijo Emma mirando a los ojos a la morena.
-Lo sé… lo siento. Estoy un poco irritable últimamente.- Confesó Regina.
-Es normal… simplemente necesito que me comprendas un poco.- Emma se levantó y tiro de la mano de Regina para que se levantase de la silla.- Te amo, y adoro a eso niño que te crea esos benditos antojos pero necesito que tengas paciencia.- Emma se sentó donde antes estaba la morena y la invitó a sentarse en sus piernas.
-Yo también te amo y en el fondo también adoro los antojos aunque me hagan comer comida tan poco saludable, y aunque parezca imposible creo que ese este niño se va a parecer a ti.- Dijo Regina dando un beso a la rubia.
-No es imposible, Henry es idéntico a ti.- Justificó Emma que seguía con el beso.- Adora leer como tú, le encanta la fruta como a ti… creó que me han engañado.- Dijo Emma riendo sonoramente y viendo como Regina también pacería relajarse.
-Eso es cierto… son nuestros hijos, Emma. Tú me has regalado lo mejor que tengo y es esta familia.- Regina volvió a besarla.
-Estoy de acuerdo… vamos a comer.- Dijo Emma mirando a la morena sonriendo.
Regina se acercó a la mesa aún sentada sobre las piernas de la rubia y comenzó a comer de nuevo la hamburguesa que estaba sobre la mesa, Emma colocó sus manos sobre la cadera de la morena y la acarició un mientras que acercaba su plato de hamburguesa para poder comer también ella.
Nada más dar el último bocado Emma giro a Regina y se levantó abrazándola para dirigirla al sofá que había cerca de la mesa, nada más llegar se dejó caer sobre ella y la beso apasionadamente.
-¿Pasamos al postre?- Preguntó Emma sonriendo y besando su cuello.
-Creo que Ruby estaba más interesada en eso…- Dijo riendo por la cara de la mujer.
-Como yo me entere que otra mujer toca este cuerpo deberá huir al fin del mundo para que no la encuentre.- Dijo Emma riendo.
-Me lo apunto, pero todo depende de ti. Te quiero disponible al 100%.- Soltó desabrochando los botones de la camisa de la rubia.
-Perfecto.
Ambas comenzaron su sesión de besos y caricias. Emma le quitó la ropa interior a la morena sin deshacerse de su vestido pero subiéndolo lo justo para poder llegar a sus muslos y así poder hacerle el amor.
