Este capítulo es un poco más corto pero como ya he dicho estoy de vacaciones y no estoy teniendo tiempo para escribir. Espero que os guste y agradeceros a los que leéis y comentáis.

Disfrutad!


12 semanas de embarazo.

-Regina…- Dijo Emma con tono condescendiente.- Tienes que relajarte, esto es sólo una revisión.

-Ya lo sé, pero estoy preocupada.- Regina estaba muy aprensiva.

-Morena, es sólo una ecografía. No tienes que preocuparte de nada.- Emma se levantó de su silla y se arrodilló delante de la alcaldesa para conseguir que se relajase un poco.

-Lo sé pero no lo puedo evitar.- Dijo Regina besando los labios de la rubia.

-Regina por favor.- Emma cogió las mejillas de la morena y dejo un suave beso en sus labios.

-¡Joder, Swan! Me estas agobiando.- Dijo Regina algo molesta en ese momento.

-¿Perdón? ¿Qué acabas de decir?- Dijo Emma bastante sorprendida por el vocabulario de su mujer

-No lo sé…- Unas lágrimas cayeron por las mejillas de la morena.

-Cariño, no llores.- Emma beso las mejillas y quitó sus lágrimas.- Yo también estoy nerviosa, este niño va estar bien y va a darnos la misma felicidad que no ha dado Henry.

-Malditas hormonas.- Soltó Regina haciendo que Emma soltase una carcajada.

-Me alegra que hayamos cambiado los papeles.- Dijo Emma para hacer reír a su mujer.

-Eso no es cierto, tú no tuviste nauseas.- Regina recordó el embarazo de Emma y una sonrisa se colocó en su cara.

-En realidad fui una embarazada muy buen y tú estás siendo de los peor.- Emma dio un beso para acallar su carcajada y que Regina no se enfadase.

-¡Qué graciosa, Swan!- Dijo Regina en tono irónico.

Ambas se quedaron en silencio esperando a que les llegase la hora para entrar. Habían pasado unos días horribles, Regina se pasaba las horas de los nervios y Whale había recibido horas a las tantas de la noche debido a al estrés y la preocupación de la morena.

-Regina Mills.- Dijo la enfermera.- Puede pasar.

Las dos se levantaron y se dirigieron a la consulta del doctor Whale, al llegar se encontraron con el médico muy atento a lo que estaba leyendo en su ordenador. Emma cerró la puerta al entrar y las dos se quedaron en silencio unos segundos.

-Súbete a la camilla, Regina. –dijo el doctor sin levantar la cabeza.

Regina obedeció y tras tumbarse el doctor se levantó y se colocó a su lado levantando la camiseta de la morena para poder dejar a la vista su aun poco significativa barriga. Emma se colocó al otro lado cogiendo fuertemente la mano de la morena y sin dejar de mirar todos los movimientos del médico.

-Estará un poco frio.- Dijo Whale aplicando el gel y notando el escalofrío de la morena.

Emma beso la mejilla de Regina y la contempló mientras que Whale comenzaba a esparcir un poco el gel por el vientre de la morena. Regina seguía nerviosa y sus manos temblaban a pesar de que Emma las estaba agarrando fuertemente.

-A ver…- Susurró Whale mirando la pequeña pantalla que había al lado de la cama.

-¿Está todo bien?- Preguntó Regina atacada.

-Todo está perfectamente.- Contestó Whale mirando a Regina con una gran sonrisa en la cara- Vamos a escuchar el latido del corazón.- Dijo encendiendo los aparatos.

-¿En serio?- Preguntó Emma que no recordaba que con Henry fue igual.

-¡Emma!.- Dijo Regina como regañándola pero acabo riéndose.

-Lo siento… son los nervios.- Dijo Emma justificándose y besando la frente de la morena que estaba muy alegre.

Las dos quedaron en silencio mirando atentamente a la pantalla donde Whale estaba totalmente concentrado. Los ojos de Emma se humedecieron al ver a su futuro hijo y se escuchó levemente los latidos constates de su corazón. Regina giro la cara para poder ver a la rubia y la imagen de su mujer llorando por ver a su hijo le llego a lo más profundo de su corazón.

-Es nuestro bebe.- Susurró Emma apretando aún más la mano de la morena.

-Claro que lo es.- Dijo Regina que también había comenzado a llorar por la emoción.

-Alcaldesa todo está en orden.- Dijo el médico sonriéndole a los dos.- Os daré una copia de la ecografía.- Soltó el médico levantándose rápidamente.- Os dejo unos segundos.

Whale le dejo unas toallitas para poder limpiarse el gel y se marchó. Fue Emma la que cogió las toallitas y comenzó a limpiar la barriga de Regina mientras esta sonreía por la suavidad con la que Emma había estado limpiándola. Al terminar Emma dejo un suave beso sobre su estómago y sonrió.

-Estoy deseando conocerte.- Dijo Emma acariciando la barriga de Regina.

-¡Emma!- Dijo esta soltando una carcajada.- Déjame vestirme, por favor.

-Está bien…- Emma se alejó y ayudo a Regina a levantarse.- Estoy deseando que nuestro hijo nazca y pueda tenerlo en brazos.- Confesó Emma abrazando a Regina por la espalda.

-Yo también, además de que así estaría nuestra familia al completo.- Dijo Regina cogiendo las manos de Emma que estaban en su barriga.

-Estoy de acuerdo.- Emma iba a besar a Regina cuando Whale volvió.

-Siento interrumpir.- Dijo este.- Tomad, aquí tenéis las fotos. He hecho dos copias como la última vez.- Dijo al recordar que cuando nació Henry ambas querían una copia.

-Muchas gracias.- Ambas salieron de la clínica y se marcharon a su respectivos trabajos.

-¡Regina!- Gritaba Emma desde la puerta de su despacho en la alcaldía.

-¡Espera!- Volvió a insistir Regina que estaba totalmente absorta entre sus documentos.

-Henry, dile tú algo.- Dijo Emma bajando mucho la voz para que la morena no se enterase.

-¡Mami!- Soltó Henry sonriendo mucho.-Tengo hambre.- Volvió a gritar el niño.

-Henry, cariño. Podéis pasar y dejar de dar voces.- Dijo Regina bastante molesta por la situación.

-No queremos pasar, que la última vez acabamos dormidos en el sofá.- Soltó Emma muy segura de sus palabras.

-No paráis de decir tonterías. Ya voy saliendo.- Dijo Regina cogiendo su maletín.

Emma y Henry estaban jugando con los muñecos del pequeño cuando vio a Regina salir del despacho, ambas habían pasado todo el día trabajando después de la ecografía. Regina se acercó a Henry que se lanzó a sus brazos dándole un gran abrazo mientras que Emma recogía los muñecos que el niño había tirado en la euforia de ver a su madre.

-Hola cariño.- Dijo Regina besando a Henry en la frente.

-Mami.- El niño volvió a abrazar su cuello.

-¿Cómo estás?- Preguntó Regina saliendo de la alcaldía con Emma detrás cargada de cosas.

-Hola para ti también.- Dijo Emma que se había sentido algo ignorada por su mujer.

-Perdona.- Regina dejo al niño en el suelo y se acercó a la rubia para besarla apasionadamente.

-Puag.- Soltó Henry dándose la vuelta para no ver a sus madres.

-Ven aquí.- Dijo Emma cogiendo en brazos al niño pero besando de nuevo a la morena.- Somos tus madres y nos besamos, no es nada malo.-

-Ya lo sé.- Dijo el pequeño- Pero mami me besa a mi más.- Soltó moviéndose para que Emma se tuviese que soltarlo.

-¿A sí?- Preguntó Emma mirando a Regina que sonreía muy enternecida.

-Así es, Henry se lleva mis mejores besos.- Dijo llevándose al niño de la mano.- ¿Cenamos en Granny´s?- Preguntó Regina.

-¡Sí!- Dijeron los dos juntos con el tono infantil que tanto los caracterizaba.

Los tres entraron de la mano al bar que estaba casi vacío, se sentaron en su mesa habitual y pidieron. Emma volvió a pedir su hamburguesa, Henry su menú infantil y Regina una buena ración de patatas fritas con bacón, a diferencia de lo que solía pedir habitualmente.

-¡Regina!- Espetó Ruby al ver el menú que había pedido la morena.- ¿Dónde queda tú ensalada habitual?- Preguntó sonriendo.

-Este niño tenía que ser hijo de Emma Swan.- Soltó riendo ante su propia broma.

-Sólo es hijo mío cuando quieres, Regina Mills.- Dijo esta sonriendo.

-Vaya dos…- Soltó Ruby mirando a las dos y a Henry que estaba jugando con el móvil de la rubia.

-¿Esta Kate?- Preguntó el niño levantando la cabeza para verla a la cara.

-No, cariño. Kate esta con su madre en el dentista.- Dijo Ruby mirando al niño.

-Vale.- El niño no insistió más y siguió viendo los dibujos animados en el móvil.

Ruby se marchó para coger los pedidos y llevarlos a la mesa donde los tres estaban expectantes ya que era bastante tarde y tenían mucha hambre.

-Henry.- Dijo Regina para sacer al niño de su ensimismamiento.

-¿Qué pasa?- Preguntó Henry mirando fijamente a sus madres.

-¿Quieres ver a tu hermano?- volvió a preguntar la morena sacando su cartera.

-¡Sí!- Grito el niño que casi tira el móvil de la rubia por la emoción.

-Cuidado- Le regañó Emma al ver a su móvil a punto de estrellarse contra el suelo.

-¡Quiero ver el bebe!- Insistió el pequeño al ver que sus madres no le enseñaban nada.

-Mira…- Regina le acercó la foto de la ecografía y el pequeño miro bastante extrañado.

-Mami, la foto esta fea.- Soltó provocando las carcajadas de las dos mujeres.

-No está fea, este es tu hermanito.- Señaló Emma que tenía al niño sentado al lado.

-No veo.- Volvió a decir.

-Es que aún es muy pequeño y no lo puedes ver, pero dentro de unos meses se verá mejor.- Dijo Regina sonriéndole.

-Aquí tenéis- Interrumpió Ruby sirviendo los tres platos en la mesa.

-Gracias.- Dijeron Regina y Emma a la vez y miraron al niño para que diese las gracias también.

-Gracias, tita Ruby.- Dijo el empezando a comer su pequeño sándwich y sus patatas.

Regina comenzó a devorar su plato de patatas ante la mirada sonriente de Emma que parecía verla con incredulidad por la manera en la que se comía la comida que tanto le había reprochado que comiese hacía unos meses.

-Mami, ya no quiero más.- Dijo Henry rompiendo el cómodo silencio en el que comían los tres.

-Has comido mucho no pasa nada.- Contestó Regina que le dejó su móvil para que se entretuviese.- Esto esta buenísimo.- Dijo mirando a Emma que casi había acabado con su hamburguesa.

-Ya lo veo… pero te lo recordaré cuando no tengas a mi hijo ahí dentro.- Dijo Emma señalando la barriga de Regina.

-En ese caso seguirá siendo comida insana que debeos de evitar comer.- Contestó esta con una sonrisa de superioridad haciendo que Emma se riese también.

-Claro…- Emma dio el último bocado y empezó a comerse algunas de las patatas que le habían sobrado al niño.

-Emma Swan, mañana te quiero en el gimnasio a primera hora.- Soltó de repente provocando la confusión de la rubia.

-¿Por qué?- Preguntó Emma que no sabía porque había saltado con eso.

-Porque comes demasiado y me encanta ese cuerpo tuyo tal y como esta.- Dijo guiñándole un ojo.

-¿Estás diciendo que si engordo no te gustaría?- Preguntó fingiendo estar dolida por sus palabras.

-Nunca he dicho eso, sólo que me encantas como estas pero si engordaras te amaría igual que siempre.- Contestó Regina que pensaba que la rubia se había enfadado por su palabras.

-Ya lo sé, estaba bromeando.- Dijo esta para aliviar la tensión que se había generado entre las dos.

Una vez que habían terminado de comer los tres se dirigieron a la mansión, como era viernes Henry se empeñó en ver una de sus películas favoritas. Regina subió con él para ponerle el pijama mientras que Emma se encargó de hacer las palomitas y de colocar unos zumos para poder ver la película sin interrupciones.

-¡Mama!- Gritó Henry bajando las escaleras con la camiseta del pijama en la mano.

-¡Henry, ven aquí!- Se escuchó a la morena gritar desde arriba de la escalera.

-¡No!- dijo el niño riendo y corriendo por todos lados.

-Emma coge a tu hijo y vístelo.- Soltó Regina algo frustrada por el nerviosismo innato de ese niño.

Emma sonrió ante la escena y en un momento donde el pequeño se había distraído con uno de sus juguetes lo cogió en brazos y lo soltó contra el sofá haciendo que revotase un poco.

-Henry Swan-Mills.- Soltó Regina haciéndole cosquillas en la barriga descubierta del pequeño.- Vamos a vestirte o mami te castigará sin película.

-No, peli.- Dijo el niño levantándose para dejarse vestir.

-Siéntate y espera a que mami baje, yo voy a ponerme el pijama también.- Emma salió del comedor y subió a su dormitorio donde estaba Regina en ropa interior.

Emma se quedó mirando a la morena que no se había percatado de su presencia y seguía quitándose el traje para ponerse un cómodo pijama. Regina se giro para coger la camiseta y se encontró con la rubia apoyada sobre la puerta con la mirada oscurecida mordiéndose su labio inferior.

-¿Algo que le guste?- Preguntó Regina dejando la camiseta y acercándose a ella contorneándose.

-Todo.- Contestó Regina besando los labios con posesión.

-Me encantan estos arrebatos de pasión.- Dijo Regina dejándose caer sobre la cama con el cuerpo de la rubia sobre el suyo.

Los besos y caricias se sucedieron, Regina se había deshecho de la camiseta de Emma y acariciando sus pechos por encima de la tela del sujetador, la rubia soltó un fuerte gemido por el gesto algo violento de la morena.

Emma se levantó rápidamente dejando a la morena algo desconcertada por el movimiento pero viendo como la rubia se quitaba los pantalones para quedarse ella también en ropa interior. Emma se colocó entonces sobre el cuerpo de la morena colando su pierna entre las de la morena, acariciando la intimidad de la morena con su muslo.

-¡Mamas!- Gritó Henry desde las escaleras al ver que no bajaban.

-¡Mierda!- Espetó Emma levantándose rápidamente.

-Esa lengua, Swan.- Dijo Regina bastante frustrada también.- Seguiremos cuando nuestros gamberro se duerma.- Regina le guiñó un ojo a Emma y se vistió saliendo del dormitorio dejando a la rubia sola en el dormitorio.

Emma se colocó su pijama y bajo al comedor donde se encontró con su hijo apoyado sobre las rodillas de su mujer comiendo palomitas y riendo por los anuncios de la televisión.

-¿Ya podemos?- Preguntó el niño impaciente por poder ver Peter Pan.

-Sí, yo la pongo.- Dijo Emma que vio que los dos estaban muy cómodos y no parecía querer moverse.

La película comenzó y Emma se sentó al lado de Regina invitándola a que se apoyase contra ella para estar más cómoda. Los tres estaban atentos a la película a pesar de haberla visto infinidad de veces ya que era la película favorita de Henry. Emma acariciaba la espalda de Regina mientras esta disfrutaba de las palomitas y de tener a su niño en brazos.

-Emma…- Susurro Regina para que Henry no se enfadase.

-¿Qué?-Preguntó Emma mirando dando un suave beso en los labios de la morena que la correspondió.

-Tráeme unas fresas con chocolate.- Suplicó Regina con ese tono al que sabía que Emma no se podía resistir aunque quisiese.

-Vale.

Emma se movió un poco para poder salir de debajo del cuerpo de Regina y se marchó a la cocina para coger las fresas, por suerte había comprado el día anterior al notar que a Regina le apetecían casi todas las noches comerse unas cuantas. Puso a calentar un poco de chocolate para que así estuviese derretido para poder mojar las fresas.

Unos minutos después volvió al comedor y se encontró con su hijo profundamente dormido en los brazos de su madre y Regina seguía ingiriendo grandes cantidades de palomitas y zumo de piña.

-Voy a llevarlo a la cama.- Dijo Emma dejando el bol con las fresas y el chocolate.

-Vale.- Regina le dio a Henry con cuidado para que no se despertarse.

La morena se quedó comiendo las palomitas y cuando las terminó dejó el gran cuenco y cogió el bol de fresas con el delicioso olor a chocolate que salía de él. Justo cuando iba a empezar a comer la rubia volvió a aparecer en el comedor.

-Espera- Dijo Emma sentándose a su lado y cogiendo una fresa y mojándola en chocolate.- Yo te doy.

Emma acercó la fresa a los labios de la morena y esta la mordió sensualmente, tras dar ese bocado Emma se terminó lo que quedaba de fresa dejando el palo sobre la mesa para volver a repetir la acción. Con una de las fresas Emma desvió la mano provocando que los labios de la morena se mancharan de chocolate haciendo que Regina riese y se fuese a limpiar cuando fue detenida por la mano de Emma que no la dejo moverse.

-Yo te limpio.- Emma se acercó y devoró sus labios con ese magnífico sabor a chocolate.- Delicioso.- Dijo la rubia separándose de ella y retirando el bol de fresas.- ¿Vamos al dormitorio?- Preguntó pícaramente.

-Por supuesto.- Dijo Regina apagando la televisión y cogiendo la mano de Emma subieron a su dormitorio.

Emma se había quitado toda la ropa nada más entrar provocando una carcajada en la morena que también comenzó a deshacerse de su pijama para quedar en igualdad de condiciones. Regina se acercó a la rubia y empujándola suavemente quedó sobre la cama colocándose sobre ella a horcajadas, Emma no perdió el tiempo y se sentó devorando los perfectos pechos de la morena que con el embarazo estaban extremadamente sensibles, sin previo aviso al notar que Regina estaba totalmente excitada metido dos dedos en su interior. Regina mantuvo la posición y comenzó a moverse sobre los dedos de Emma que además de penetrarla le acariciaba su clítoris a un ritmo tortuoso pero placentero.

Regina aceleró el ritmo cuando noto que estaba a punto de llegar al orgasmo y con un suave gemido acallado por los labios de la rubia se dejo ir y cayó sobre el cuerpo de la rubia, sus respiraciones estaban agitadas y sus ritmos cardiacos habían aumentado significativamente, Regina estaba exhausta después de la pasión desbordada minutos antes con su mujer. Había sido demasiado intenso y su cuerpo lo notaba. Cuando se iba a girar para consentir un poco a la rubia esta la abrazó por detrás.

-Mañana, se que estas agotada y necesitas descansar.- Dijo Emma aferrándose aún más a su cuerpo desnudo y dándole un suave beso en el cuello se dejaron llevar por el sueño.


Acepto sugerencias... ¿Niño o Niña?