Sigamos con la continuación del fanfic

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InuYasha's POV

Estaba sentado en aquel suelo frio de la cabaña donde se suponía que era mi lugar de descanso, observaba aquella tormenta que abatía este lugar. Todo estaba en silencio ya que era de noche y todos los prisioneros del lugar descansaban en las pocas camas que había. Observo la luna llena postrada en lo más alto del cielo desde aquella vieja y desgastada ventana.

La imagen de aquella chica que había conocido en la tarde no dejaba de pasearse por mi cabeza quitándome el sueño. En realidad era muy hermosa, su test blanca y aquellos ojos chocolate la hacía relucir su belleza, tengo que volver a verla pero no sé si ella volverá, me entristecí al pensar en eso. Pero si ella regresa no puedo permitir que la vean, de alguna forma tengo que comunicarme con ella, sin ser vistos.

-InuYasha... ¿aun sigues despierto? – Me pregunto mi amigo Shippo acercándose a donde me encontraba- ¿pasa algo?

-No es nada, solo no puedo dormir es todo – dije indiferentemente, viendo hacia otro lado.

-Ya veo – me dijo Shippo mientras se acercaba a mi.

-¿Qué quieres? – cuestione mientras lo veía acercárseme.

- Que me digas en que piensas tienes la cara ida como si estuvieras en transe- me dijo colocando sus pequeñas manos en mi pierna- vamos InuYasha dime, quiero saber.

-Está bien –di un suspiro- pero primero salgamos de aquí – dije mientras me paraba y caminaba hacia la salida, hace mucho rato había acabado de llover, sinceramente no quería que nadie escuchara.

-¿Para dónde vamos? – me pregunto Shippo mientras lo guiaba lejos de las cabañas para poder hablar.

-A un lugar donde no nos escuchen, quiero mantener esto en privado- dije mientras llegaba a un sitio que me pareció perfecto para hablar sin ser escuchados- muy bien Shippo te diré, pero quiero que guardes este secreto por favor, nadie pero nadie debe enterarse ¿entendido?-

-No te preocupes, no diré nada te lo prometo –dijo Shippo sonriéndome.

- Escucha, conocí a una hermosa chica hoy, pero no quiero que nadie sepa de ella no quiero que la lastimen, ella es tan dulce y amable que no puedo evitar pensar en ella – dije sonrojado volteando mi cara hacia otro lado para que Shippo no lo viera.

-¡¿Enserio?! – Exclamo Shippo sorprendido – ¿Dónde la conociste? ¿Cómo se llama?

-En la valla, ella no es una prisionera. Es una sacerdotisa, pero es diferente a las demás tiene un rostro angelical y no sé cómo se llama – dije un poco avergonzado, es verdad con tanta conmoción olvide preguntarle su nombre.

-¿Una sacerdotisa? Espero que sepas lo que haces InuYasha, no quiero que salgas lastimado –soltó un suspiro- pero ¿porque no le preguntas su nombre?

-Porque no sé si la volveré a ver – observe el cielo oscuro solo bañado en estrellas – pero si ella volviera se lo preguntaría.

- Ya veo...Pero entonces ve de nuevo mañana a la valla tal vez pueda aparecer – me dijo sonriéndome.

-Sabes tienes razón, mañana iré a la valla con la esperanza de que la vuelva a ver – con esto dicho nos dirigimos a nuestras cabañas a descansar mañana sería un día tedioso y necesitaba reponer mis energías.

Desperté al sentir los rayos del sol sobre mi cara. Me levante para salir a hacer mi "trabajo", realmente me sentía feliz, pensar en esa chica me hacía sentir vivo de nuevo, tal vez sea una estupidez pero sentía que ella me podría sacar de este lugar.

Empezó con mi trabajo normalmente claro está, las humillaciones por parte de aquellos enfermizos sacerdotes, pero no me importaba me sentía vivo. La esperanza de verla hoy hacia que mi corazón latiera a mil por hora, mi sonrisa no se borraba de mi rostro lastimado, por primera vez comí aquella comida en carbonada que nos daban con gusto, nada podía arruinar mi felicidad.

Cuando por fin pude deshacerme de los sacerdotes, me escabullí para llegar a la valla y esperarla, mi esperanza por verla de nuevo era tan grande, pero mi conciencia me decía que lo olvidara, ya que ella era humana en especial una sacerdotisa, no iba a perder el tiempo con un engendro como yo, pero por más que mi conciencia me gritaba yo seguía postrado en el mismo lugar donde nos conocimos.

Pasaron aproximadamente un cuarto de hora y no aparecía por ningún lado, mi esperanza empezó a desvanecerse poco a poco. Cuando decidí regresar puede observar que esa chica había venido, no pude evitar escapar una sonrisa de felicidad después de todo ella si había venido a verme.

-Pensé que no volveríamos a vernos- dije con una sonrisa disimulando mi nerviosismo.

-Entonces ¿Por qué me estabas esperando? – Me dijo con un hilo de voz.

-Tenia esperanza de volver a verte- dije algo sonrojado.

-Ya veo, me pone feliz que quisieras verme – me dijo apenas audible su voz sonaba extraña.

- ¿Qué le pasó a tu voz? – La mire intrigado - ¿Te sientes bien?

- Solo tengo un dolor de garganta, es todo – me dijo sonriendo forzosamente, cosa que note al instante.

- ¿Te duele mucho? – Cuestione preocupado – No deberías forzar tu voz.

- Pero… ¿entonces como conversaremos? – me preguntó – Me gusta hablar contigo InuYasha…

- No quiero que te lastimes – le dije sin cambiar mi opinión – además tampoco quiero que te vean y hagan daño, nadie debe saber que nos vemos, puede pasarte algo terrible –dije mientras me tensaba, el hecho de que le hicieran algo me hacia poner nervioso y preocupado-

Ella guardó silencio por un tiempo creo que meditaba lo que le había dicho, de repente empezó a buscar algo en la cesta que llevaba en las manos. Cuando encontró el objeto, lo saco, eran hojas de pergamino y una pluma. Se sentó en el pasto al otro lado de la valla y empezó a escribir algo en una de las hojas, yo solo me deleitaba a verla confundido.

Cuando termino, me miro contenta, luego hizo una figura con el pergamino al parecer fue un avión de papel,realmente estaba confundido ¿Qué pretendía? A veces pensaba que los humanos podrían ser muy extraños, pero esta chica tenía algo especial.

- ¿Qué estás haciendo? –le pregunte muy extrañado y altamente confundido por lo que hacía.

- Ya verás… - me dijo guiñándome el ojo y alejándose un poco, mojo su dedo índice en dirección al viento, me lanzo el avión de papel. El cual paso por encima de la valla, cayendo a mis pies- vamos, léelo- me dijo con su característica sonrisa.

Me senté en el suelo mientras agarraba el avión y empezaba a leerlo con curiosidad.

Querido InuYasha:

¿No te parece que esta forma es divertida para conversar? Tú no deseas que fuerce mi voz, ni mucho menos que los demás se enteren de mi presencia. Entonces se me ocurrió esta alocada idea para hablar, así podríamos estar en contacto sin ser vistos como una conversación silenciosa. Esta idea se me cruzo a la mente ya que antes solía hacer aviones de papel para pasar el tiempo..

Dejemos eso de aún lado y dime, ¿cómo has estado hoy? ¿Cómo pasaste la noche de ayer? ¿Tuviste mucho frío? ¡No me creerías que traté de salir de mi casa para venir a verte! He ahí la razón de mi voz ronca… ¡Quería saber cómo estabas y mira cómo acabé! Sé que debí pensarlo mejor. Pero no pude evitarlo me preocupe mucho el hecho de que llegara a darte un resfriado aunque al final termine yo siendo la enferma que irónico ¿no?

Subí la mirada al terminar de leer aquella carta para observarla con sorpresa e incredulidad. ¿Se había escapado para verme? Y más importante se había preocupado por mi…

- Tú…- trate de decirle algo pero me detuvo.

- Ah, ah –me respondió– Háblame por cartas, así será justo – paso su pluma y una hoja de su pergamino por una de las ranuras de aquella valla, entregándomelo en las manos para que al igual que ella escribiera una carta, realmente estaba nervioso hacía años que no escribía algo, por lo que mi letra podría ser algo horrible y poco entendible. Pero me esforcé al máximo en escribir bien y que fuera entendible

Mí amada sacerdotisa:

¿De verdad te escapaste anoche? ¿Estás loca? ¡No debiste salir con la tormenta que estaba cayendo! No me perdonaría que te pasara algo por culpa mía.

Ayer fue un día como todos los demás, y, las tormentas son unas verdaderas pesadillas aquí. Hubo una vez que un rayo cayó encima de una cabaña, nadie sabe por qué, e incendió todo lo que consiguió a su paso. No creo que sea muy agradable esa historia, así que prefiero no contártela… Será para otra ocasión, tal vez. Es cierto que hace mucho frío cuando llueve – y más porque en aquí no hay mantas ni nada con que cubrirse – y es bastante difícil no sufrir una hipotermia. Pero, el estar tan cerca uno de otros – aunque resulte un tanto desagradable – hace que se mantenga un poco el calor. Aunque yo por ser hanyou no comparto calor con nadie, es estúpido lo sé pero yo les causo repugnancia a la mayoría de este lugar. Dejando eso a aún lado, me resulta agradable que hayas venido hoy, realmente si tenía esperanza de verte ya que eres la primera persona del otro lado que me habla y no me insulta ni mucho menos humilla… realmente me alegraste el día con tu presencia eres una señorita muy dulce y gentil, espero que sigamos "conversando", usando este método tuyo, y que lleguemos a ser grandes amigos.

Con cariño, InuYasha.

Ella me miro algo triste pero sonrojada, supuse que debió ser el cumplido que le dije al final de mi vergonzosa carta, el tiempo realmente se fue volando nos divertíamos tanto hablando mediante estos aviones de papel. Yo le conté sobre mi amigo Shippo, que a pesar de ser un niño tonto y llorón, resultaba ser un gran amigo, también le comente que me separaron de mi mama cuando apenas tenía 10 años de edad, a mi padre nunca lo conocí y que al llegar a este lugar me entere que tenía un hermano llamado Sesshoumaru pero tampoco logro verlo ya que al parecer estaba encerrado en algún sitio porque era considerado un youkai muy fuerte. Lo que supe de ella era que su madre había muerto cuando era muy pequeña. Su salud era muy inestable, también sus grandes amigas eran Kaede y Kagome siempre estaban con ella cuando se sentía sola e incomprendida, me sorprendió que le gustara dibujar y al ver algunos dibujos me di cuenta que pintaba más que excelente, me hizo sonrojar cuando me regalo una pintura de ella misma para que siempre la recordara.

Subí mi mirada al cielo, notando que este cambiaba de color para formarse un lindo panorama de color naranja. Me levante de golpe ¡se me había hecho tarde! Si no aparecía pronto mi castigo seria lo peor que te hubieras imaginado.

- Perdóname pero debo irme nos vemos mañana- dije algo alarmado por lo tarde que era, y también preocupado por ella ya que no vivía muy cerca que digamos.

-Está bien – me contestó con una linda sonrisa mientras pasaba su mano por la valla y acariciaba mi rostro- vendré a la misma hora.

La vi marchar mientras yo corría dentro de aquel lugar. Por suerte no habían notado que había salido, todo seguía su curso normal, pero cuando me di cuenta había olvidado preguntarle el nombre a mi hermosa sacerdotisa. Pero siempre había un mañana en el cual lo podría saber, mientras me preocupaba donde guardaría sus aviones de papel para que nadie los viera en especial aquel hermoso retrato que me había regalado de sí misma.

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Si es algo corto u3u les ruego me disculpen ;3; pero es que estaba corta de imaginación x3x pero prometo hacer mas interesante y largo el próximo capitulo (; espérenlo y porfa nada les cuesta un review T—T