Lo siento... se que estoy tardando la vida en actualizar pero estoy sin internet y eso es lo que me complica todo. Os dejo esta capitulo que espero que os guste. Gracias por la paciencia y los comentarios. Actualizaré también la otra historia.

Disfrutad!


15 meses de embarazo.

Los meses se sucedían y todo parecía ir bien, Regina había pasado la fase de los vómitos y los mareos. La familia Swan Mills parecía cada vez más preparada para recibir al nuevo miembro, Henry estaba encantado y estaba deseando conocer a su nuevo hermano mientras que Emma estaba deseando empezar a comprar todas las cosas para el bebe, Regina por su parte era más prudente con ese tema y quería esperar a la siguiente ecografía para saber el sexo del bebe y a partir de ahí comprar las cosas.

-Regina, por favor.- Dijo Emma detrás de la puerta de la alcaldía donde se encontraba la morena encerrada.

-Emma, vete a trabajar.- Soltó Regina molesta por la actitud de la rubia.

-Hasta que no me abras no.- Aseguró Emma mirando la puerta y tocando para desquiciar a la morena y obligarla a abrir.

-Eres la persona más cabezota del mundo.- Dijo Regina levantándose y abriendo la puerta provocando que Emma casi se caiga hacia delante.

-Eso lo sabías cuando te casaste conmigo.- Soltó Emma que ya se había acomodado en la silla de la morena.

-Si que los sabía pero pensé que conseguiría que cambiaras un poco.- Espetó mirando a la rubia con cara de enfado por estar en su sitio.- ¡Swan! Levanta de ahí.- Dijo de forma dura la morena.

-Ya ves que no he cambiado. – Emma se apoyo contra el respaldo y se golpeó el muslo para invitar a la morena a sentarse sobre sus piernas.

Regina sonrió ante la cara infantil de la rubia así que aceptó la invitación y se colocó de lado sobre las piernas de la sheriff. Emma miró a los ojos a la morena y le dio un apasionado beso en los labios pasando sus manos por debajo de la falda hasta llegar a sus muslos.

-Cariño, quiero que dejes de trabajar. El estrés no le hace bien.- Dijo Emma sacando la mano de debajo de la falda poniéndola sobre su ahora abultada barriga.

-Emma, estoy de cuatro meses puedo seguir con mi vida normal.- Soltó Regina cansada de esa discusión con la rubia.

-Regina Mills, cuando yo estaba embarazada de 4 meses ya llevaba 2 sin poder trabajar.- Emma recordó la sobre protección de la morena durante su embarazos.

Regina quedó sin palabras ya que había olvidado que ella retiró a Emma del trabajo cuando se quedó embarazada de Henry. Sonrió al recordar la frustración constante de la rubia por no poder hacer otra cosa que pasar el día con su más que aburrida madre.

-¿No sabes que decir?- Preguntó Emma soltando una carcajada y volviendo a colar la mano por la falda.

-Se que tienes razón, pero mi trabajo es de menos riesgo que el tuyo.- Soltó orgullosa por su justificación.

-¿Qué?- Preguntó Emma mirando a los ojos de la morena.

-Es así.- Insistió Regina sin dar su brazo a torcer.

-¿Mi trabajo peligroso? Pero si lo más peligroso que ha pasado desde que estoy en el cargo es Leroy borracho en el Rabbit.- Dijo Emma muy segura de sus palabras.

-Sabes que no… además si había una urgencia no quería que le pusiese en peligro a Henry.- Dijo Regina bajando la voz para convencer a la rubia.

-No me convences, Mills. Sé que no es un trabajo peligroso pero si estresante y no quiero que estés tensa. Sólo te pido que reduzcas tus horas de trabajo y vayas preparando a Ruby para que te sustituya cuando tú te tomes la baja tranquilamente.- Emma beso los labios de la morena y sonrió.

-Está bien.- Regina decidió ceder un poco.- A partir de la semana que viene sólo trabajaré por las mañanas y dejaré a Ruby al cargo.

-Ves…- Sonrió Emma ante las palabras de la morena.- No ha sido tan difícil.- Dijo Emma subiendo un poco más la mano.

-Si no vas a seguir deberías bajar esa mano.- Dijo Regina que se había calentado ante las caricias de la rubia.

-¿Quién te ha dicho que no quiero seguir?- Soltó Emma muy sonriente.

-Swan…. No juegues con fuego.

-Me encanta jugar con fuego, pero sobre todo me encanta quemarme contigo.

Emma besó apasionadamente los labios de la morena mientras subía un poco más su falda hasta llegar a sus bragas, cuando se disponía a quitárselas el teléfono de la morena sonó dejando escuchar la voz de Ruby anunciándole que su próxima cita estaba allí.

-Me marcho.- Dijo Emma bajando la falda de la alcaldesa rápidamente.

-Maldita sea.- Soltó Regina bastante frustrada por la interrupción. – Nos vemos esta noche que voy a preparar lasaña.

Emma le guiñó un ojo y se marchó hablando unos minutos con Ruby que parecía bastante estresada por todo el trabajo que estaba teniendo esos últimos días.

-Buenas noches.- Dijo Emma entrando en la mansión después de haberse pasado casi toda la tarde de patrulla.

-¡Mama!- Gritó Henry bastante más entusiasmado de lo normal.

-Hola, chico.- Emma lo cogió en brazos, ya llevaba su pijama puesto y estaba recién duchado ya que olía a ese gel que tanto le gustaba a Regina.- ¿Qué tal?- Preguntó Emma dirigiéndose a la cocina donde había escuchado a la morena.

-Muy bien.- Dijo muy contento.

-¿Y mami? ¿Cómo ha estado?.- Preguntó Emma bajito para que la morena no la escuchase.

-Está preparando lasaña.- Dijo muy contento.

-¡Qué rica!- Soltó Emma dejando al niño en el suelo para que fuese a jugar.

Emma se acercó por detrás a la morena que ya la había saludado y pasó sus manos por el algo abultado vientre de la morena mientras dejaba varios besos en su cuello.

-Buenas noches, preciosa.- Dijo Emma que se pegó aún más a su cuerpo.

-Hola, cariño.- Regina se giró un poco y le dejo un beso en los labios.- Lávate las manos y termina de preparar la ensalada.- Dijo la morena mientras ella se giraba para mirar la lasaña.

-Está bien.- Emma se lavó las manos y se puso a cortar las verduras para la ensalada.- ¿Qué le pasa a Henry?- Preguntó al darse cuenta que él no le había dicho nada.

-Tiene una excursión la semana que viene al zoológico de Boston y está emocionado.- Dijo la morena que había estado preparando los cubiertos para poner la mesa.

-Ya había notado que estaba muy contento.- Soltó Emma sonriendo por la gran afición que Henry había desarrollado por los animales.

Pasaron más de una hora terminando de preparar la cena, Emma se dio una rápida ducha para sentarse en la mesa y cuando salió del baño fue a buscar a Henry que estaba jugando en su cuarto.

-Henry.- Lo llamó Emma desde fuera.- Henry- Insistió Emma al ver que le niño no respondía.

-¡Emma! Bajad, la cena se esta enfriando.- Dijo Regina desde abajo.

-Voy a buscar a Henry.- Dijo Emma entrando en la habitación del niño.

Al entrar se encontró que su hijo estaba acostado en la cama, bastante colorado y acurrucado con su peluche favorito, se acercó a él pensado que se había quedado dormido por el día tan ajetreado que había tenido pero al llegar a su lado poso sus labios sobre la frente de Henry para despertarlo y notó que estaba muy caliente.

Emma no quería preocupar a Regina por lo que se marchó rápidamente al baño y buscó el termómetro para saber seguro si el niño tenía fiebre o sólo era calor por haber estado jugando. Pasaron un par de minutos y Emma miró el termómetro asustándose por la temperatura que el aparato marcaba.

-Henry.- Dijo Emma dando un beso en la mejilla del pequeño.

-Mama.- Susurro el pequeño abriendo los ojos.

-¿Te encuentras mal?- Le preguntó aunque ya sabía la respuesta.

-Si, mama. Estoy cansado y me duele la garganta.- Dijo Henry dándose la vuelta en la cama.

Fue entonces cuando Emma decidió que debía llamar a Regina para avisarle de lo sucedido, antes de avisarla levantó al pequeño y le puso su bata para poder salir al médico. Emma se cambió rápidamente y bajo con el niño en sus brazos.

-Regina, ven por favor.- Dijo intentando mostrarse tranquila para no sobresaltar demasiado a la mujer.

-¿Qué pasa? La cena se enfría.- Regina se acercó a las escaleras que era de donde venía la voz de Emma.

Al llegar allí se la encontró vestida y con el niño en su brazos acurrucado bastante cansado por lo que se preocupo. Regina se acercó al niño y colocó su mano en la frente del pequeño ya que lo había visto muy rojo. Sólo al posar su mano notó que estaba muy caliente y que eso no era normal en el niño ya que este casi nunca enfermaba y no lo hacía de gravedad.

-¿Tiene fiebre?- Preguntó bastante nerviosa.

-Sí, voy a llevarlo al médico…- Emma echó el abrigo del Regina sobre el cuerpo del pequeño para que no tuviese frío.

-Yo te acompañó.- Dijo Regina subiendo las escaleras.

-No es una buena idea, hace frío y no quiero que tú también caigas enferma.- Dijo Emma muy segura.

-Emma, quiero ir con vosotros.- Soltó Regina algo enfadada porque Emma no la dejase acompañarla.

-No es una buena idea. Nosotros iremos y te llamo con lo que sea.- Emma se acercó a la morena y le dio un suave beso en los labios.

-Odio cuando usas eso para convencerme.- Soltó Regina acompañándola a la puerta.- Llámame en cuanto sepas algo.

-Te lo prometo.- Dijo Emma subiendo al mercedes de la morena que al tener climatizador era mucho más cómodo que el de la rubia.

Emma llego media hora después al hospital de Storybrooke, saco a Henry en sus brazos y lo llevó a la entrada de urgencias acercándose al mostrador y dejando sobre la mesa los papeles para que la ayudante les dejase pasar.

-Henry Swan Mills.- Dijo la mujer mirando el ordenador.

-Así es. ¿Podemos pasar?- Preguntó bastante nerviosa la rubia.

-Dame un minuto, voy a ver si el doctor Whale está ocupado.- La mujer se levantó y desapareció de la sala.

Emma se sentó en una de las sillas de fondo con el niño en sus brazos, estaba bastante adormilado y no parecía darse cuenta de nada.

-¿Cómo estas, cariño?- Preguntó Emma al niño que había abierto los ojos.

-Estoy cansado.- Dijo el niño mirando a su madre y abrazando al peluche.

-Lo sé, por eso hemos venido a que te vea el doctor Whale.- Le contó Emma dejándole un beso en la frente para notar que la fiebre no parecía haber bajado.

-¿Y mami?- Preguntó dejando caer una lágrima por su mejilla.

-Está en casa, para no ponerse enferma también pero yo te cuido.- Dijo Emma abrazándolo fuerte para que se relajase.

-Quiero a mami.- Insistió llorando algo más fuerte.

Emma cogió su móvil en ese momento y llamó a la morena para que Henry hablase con ella y se relajase un poco.

-¡Emma! ¿Está todo bien?- Gritó Regina al otro lado de la línea.

-Sí, aun estamos esperando Whale está con otro paciente pero Henry quiere hablar contigo te lo paso.- Emma colocó el móvil en la oreja del niño para que la escuchase.

-Hola, mi amor. ¿Cómo estás?- Preguntó la morena haciendo que el niño dejase de llorar.

-Hola, mami. Estoy cansado y me duele.- Dijo con la voz algo ronca y cansada.

-Pero mama está contigo y te va a cuidar mucho.- Regina hablaba suavemente.

-Lo sé, mama me abraza fuerte.- Dijo el niño provocando una sonrisa en la cara de la morena.

-Claro.- Regina afirmo.- Ahora tienes que dejar de llorar para que el doctor vea que tú eres un niño grande.

-Vale, adiós mami.- Dijo Henry que ya se había limpiado el resto de lágrimas en sus ojos.

-Hasta ahora, cariño- Regina se despidió también esperando a que Emma cogiese el teléfono.

-Ahora te llamo que vamos a pasar.- Dijo Emma levantándose con el niño en los brazos.

Emma entró a la consulta que la enfermera le indicó y dejó a Henry sobre la camilla como el doctor le había indicado pero no se separó de él ya que le tenía la mano fuertemente agarrada para que no se fuese de su lado.

-Vamos a ver a este hombrecito.- Dijo Whale levantándose de su silla y acercándose al niño.- ¿Qué tiene?- Le preguntó a la rubia.

-Estaba bien esta tarde pero lo dejamos un rato en su habitación para que jugase y cuando volvimos tenía mucha fiebre.- Soltó Emma casi sin respirar.

-Está bien, he tenido varios casos en estos días.- Dijo el médico cogiendo la luz y una palito de madera.- Henry, abre la boca.

Henry obedeció y el médico se quedó mirándola fijamente mientras que el niño tosía por tener que tener la boca abierta tanto tiempo.

-Vale, tiene unas pequeñas placas de pus en la garganta lo que está provocando el malestar y la fiebre.- Dijo el médico que miró sus odios también pero comprobando que no tenía nada.- No tiene nada en sus oídos así que son las placas lo que están provocando la fiebre, así que le mandaré algo para que se le baje la fiebre y se le alivie, pero debería estar un par de días en reposo.- Dijo el médico mirando al niño.

-¿No es nada grave?- Preguntó Emma que no parecía estar demasiado tranquila con el diagnostico.

-No, seguramente lo llevaba incubando unos días.- Dijo Whale ayudando a sentar al niño que no había hablado nada.

-¿Podré ir a la excursión?- Preguntó el niño bastante preocupado.

-Seguro que para la semana que viene estarás mucho mejor.- Dijo Emma para que el niño se relajase.

-Si te tomas las medicinas y te cuidas mucho estarás bien en unos días.- Dijo Whale que había convencido al niño de tomarse los medicamentos.

-Vale.- Soltó el niño que a pesar de estar enfermo sonrió.

Emma salió del hospital con el niño en sus brazos y los subió al coche para pasarse por la farmacia para poder comprar el resto de medicamentos que el doctor no le había podido dar. Antes de arrancar le mando un rápido mensaje a la morena para que calentase la cena y se quedase tranquila.

La farmacia estaba vacía por lo que Emma no tardó más de diez minutos en comprar todo lo necesario y volver a subir al coche para llegar a la mansión donde Regina los esperaba sentada en la sala con varios platos sobre la mesita del café para cenar tranquilamente alrededor de la chimenea.

-Hola, mami.- Dijo Henry que aunque seguía enfermo tenía menos fiebre y por lo tanto mejor cara.

-Hola cariño.- Soltó Regina acercándose a él y arrodillándose para darle un fuerte beso y un abrazo.- Vamos a cenar…- Dijo la morena cogiendo al niño de la mano.

Emma apareció minutos después con el pijama puesto y el pelo recogido en una coleta. Miro a la morena y le dio un suave beso para después retirarse a la cocina para coger un vaso de refresco para ella.

-¿Qué le han dicho?- Le preguntó mientras el niño estaba muy interesado en ver la televisión.

-Tiene placas de pus en la garganta por eso tiene fiebre por lo que tiene que tomarse unos sobres y pasar un par de días en casa para que no coja frío.- Dijo Emma señalando la bolsa con los sobres.

-Vale, mañana hablaré con Ruby y yo me quedaré con él.- Aseguró la morena animando al niño a comer un poco más.

-No quiero más, mami.- Dijo Henry que casi ni había comido.- Me duele.- Dijo señalando su garganta.

-Come un poco más y luego te doy la medicina para que no te duela.- Regina se levantó aún sin haber acabado de comer para preparar la medicación.

Emma terminó de cenar y fregó los platos viendo como Henry estaba cada vez más cansado, no sólo por la medicina sino por el cansancio del día. La rubia entro en el salón y se encontró al niño atento a la televisión en los brazos de la morena que le acariciaba el pelo.

-Toma.- Dijo Emma acercándose al niño dándole un pequeño trozo de chocolate.

Regina echó una mirada de desaprobación a la rubia pero se le pasó al ver la cara de felicidad que ponía el pequeño al comer el trozo de chocolate, era para su desgracia una adicción tanto de su mujer como de su hijo por lo que siempre tenía que tener un poco en la cocina.

-Mami nos deja comer un poco esta noche.- Dijo Emma sentándose al lado de los dos abrazándolos.

-¡Bien!- Contestó Henry levantándose un poco para poder comérselo.

Pasaron algo más de media hora viendo la película que Henry había decidido para después irse a dormir, fue Emma la que propuso irse a la cama y cogió al niño en brazos para llevarlo a la cama a dormir.

-Mama, ¿Puedo dormir con vosotras?- Preguntó con su habitual tono de inocencia que hacía que Emma no se pudiese resistir.

-Está bien, pero ve y convence a mami.- Dijo la rubia dejándolo en el suelo para que hiciese él el trabajo.

Henry entró muy despacio en el dormitorio de la morena y la vio deshaciendo su cama. El niño se quedó en la puerta con su peluche en la mano. Regina lo vio y se acerco a él.

-¿Quieres que te lleve a la cama?- Preguntó Regina acariciándole el pelo.

-¿Puedo dormir contigo?- Preguntó con el mismo tono que había usado con la rubia.

-Pero cariño, ya eres un hombrecito.- Dijo Regina que no quería que Henry se acostumbrase a dormir con ellas de nuevo.

-Lo sé, pero estoy malito.- Soltó usando un tono lastimero.

-¿Has hablado con mama?- Preguntó Regina.

-Sí. Ella quiere.- Soltó contento al notar que la morena había reculado un poco.

Regina abrió la cama y vio al niño meterse en el centro de la cama, una vez acomodado vio entrar a la rubia que se marchó directamente al baño. Al salir se encontró con el pequeño ya dormido en su cama y a la morena sentada en el borde de la cama.

-¿En serio, Emma?- Preguntó Regina mirando a su hijo.

-Me puso esos ojos…- Se justificó Emma acercándose a ella y arrodillándose en frente besando su barriga sobre el pijama.

-Te tiene totalmente dominada.- Dijo Regina sonriendo.

-Lo sé, ahora vamos a dormir, estoy agotada.- contestó Emma girando dando un apasionado beso en los labios de su mujer y se marchó a su lado para dormir.

Las dos se durmieron minutos después había sido un día intenso y necesitaban descansar, Henry se agarró a la morena en cuanto cayó en la cama y Emma paso su brazo abrazándolos a los dos.