Bueno aca el siguiente capitulo arreglado también xD disfrútenlo n.n

-o-o-o-o-o-o-o-

Kikyou's POV

Ya habían pasado varios meses desde que habia conocido aquel hibrido llamado InuYasha. Ahora estaba segura que realmente me gustaba, sé que estaba mal por ser una sacerdotisa pero en el corazón y los sentimientos no se mandan yo dejaría mi puesto de sacerdotisa por el pero ¿Cómo? Es decir la única forma de dejar de serlo es que el me reclame pero estando encerrado y sobre todo siendo un hanyou no podrá hacerlo, temo el castigo que puedan darnos si nos descubren. Pero lo que más me mortifica de sobremanera… ¿Qué pasaría si esos sacerdotes exorcizan a InuYasha? ¡No podría soportarlo!

Me encontraba sentada en la pequeña mesa de té que tenía Kaede en la terraza de su alcoba. Veía de vez en cuando al jardín, para después perder mi mirada más allá del bosque; suspiraba a cada minuto y estaba distante del mundo.

-¿Qué haces Kikyou? – dijo una joven parecida a mi sonriente, sacándome de mis pensamientos.

-¿Eh? ¡Kagome! Me has asustado – volteo para observar a mi compañera- nada solo veía al horizonte.

-Ya veo –Kagome se acerco a aquella mesa y se sentó junto a mi- ¿segura que estas bien?

-Si –respondí serenamente- ¿porque lo preguntas?

-Te noto algo distante –dijo mirándola muy seriamente- ¿estás segura que no tienes fiebre?

-No…hace tiempo que no tengo fiebre –dije pérdida en el horizonte- es solo que quiero pensar bien en que le diré a él cuando lo vea.

- ¿"él"? – Repitió Kagome extrañada - ¿De quién hablas, Kikyou?

- ¡Eh!… Pues… Pues… ¡De mi amigo imaginario! – mentí con nerviosismo sintiéndome completamente estúpida. Ante tal confesión Kagome levantó una ceja y me observo detenidamente, esperando alguna señal de que fuera una broma - ¿Por qué me miras así, Kagome? – Cuestione divertida- ¿Qué ya no hay derecho a tener un amigo imaginario?

- Kikyou, ¡tienes 17 años! – Dijo Kagome anonadada, ¡genial!, se lo había creído - ¿No estás como muy grandecita para tener "amigos imaginarios"?

- ¡Ay Kagome! ¡Para la imaginación no hay edad! – Dije por concluida la discusión para pararme de aquella silla y retirarme del lugar pero cuando iba a salir, choque con el monje Miroku-¡Ah!.

- Lo siento, Kikyou – se disculpó el muchacho. Solo suspire nerviosa y pase por su lado.

- Hasta luego, monje Miroku – mee despidió al abandonar la alcoba Kaede.

- ¿Le sucede algo a la jovencita? – pero antes de retirarme pude escuchar que aquel monje le pregunto aquello a mi amiga que aún estaba sentada

- Perdónala, solo que se encuentra algo enferma – mintió Kagome para no dar tanta explicación - ¿Qué se te ofrece?

- El sacerdote me pidió que la llamara a usted y a la señora Kaede. Está esperándolas en su habitación – explicó el joven. La mujer se levantó, se despidió y dejó al muchacho solo - Hoy va a llover – observó el cielo oscuro que yacía sobre el templo y el campo de energía más allá del bosque.

Entre un poco mas calmada a mi habitación aunque me pareció extraño que mi padre mandara a llamar a Kaede y Kagome, pero bueno eso ya tendría tiempo de averguarlo. Me tire en la cama boca abajo sonriendo divertida.

-Debería aprender a no hablar demás – dije colocándome boca arriba abrazando una de mis almohadas- casi me descubren, no puedo permitir que nadie sepa que me hablo con un hanyou, no me imagino que pueda pasar si llegaran a enterarse –respire hondo y me senté en la cama.

- ¡Bueno, hora de ir a ver a InuYasha! – Sonreí entusiasmada – Ami querido InuYasha…- me acerque a mi cómoda y abrí una de las gavetas que tenía. De ahí saque mi cuaderno de dibujos, donde dibujaba todo lo que veía en el bosque cada vez que iba a ver a aquel hanyou. Debajo de aquel cuaderno de dibujos, se encontraba un pequeño cofrecito de madera. En él se hallaban las cartas que InuYasha me había escrito. ¡Cómo adoraba leerlas en mi tiempo libre! Hacían que mi corazón bombeara a mil por hora.

Sonaria raro pero aunque ya me haya curado y mi garganta estaba en perfectas condiciones, ambos seguíamos hablándonos por medio de los aviones de papel. Para nosotros era la única manera de sentirnos cerca uno del otro pero sobre todo de mantener estar relación en secreto.

Tomo mi cuaderno de dibujo y me dispuse a salir, con la excusa de que iba a dibujar. Sin embargo, me topé con mi padre al entrar en la cocina.

- ¿Vas a salir? – me preguntó éste con algo de sorpresa al ver tenía la intención de irme por un momento del templo- Kikyou deberías estar orando, es tu deber como sacerdotisa.

- Sólo iré al jardín… Y si, ya hice mis oraciones, sé que mi deber es estar encerrada en este templo orando –Dije con un tono que notaba frialdad- ¡pero quiero salir! Miroku es un monje y puede salir libremente.

- ¡No me hables así! – Exclamó mi padre, se acercó a mí y me impidió el paso hacia afuera – ¡Pero él es un hombre! Y tu una mujer tienen diferentes responsabilidades.

-¡Papa! –exclame ofendida- ¡Eso fue un comentario muy machista! ¡También tengo derechos!

-Me importa un pepino que eso sea machista, son las ordenes y punto –me dijo fríamente- además en tal caso que tuvieras derechos, ¿Has visto cómo está el cielo? ¡Ni muerto dejaré que salgas!

- ¡Papá! ¡No me va a pasar nada! ¡Déjame salir! – Implore tomando su brazo - ¡Prometo que regresaré antes de que llueva!

- Prefiero no arriesgarme – se soltó del agarre y caminó a la entrada de la cocina– Sube a tu cuarto, ahora – me ordenó. Me quede en silencio, observe el patio y volví a poner una mirada suplicante ante mi padre pero él no se inmuto. Resignada subí de nuevo a mi habitación.

Estuve tirada en mi cama un largo rato. De vez en cuando observaba la ventana y suspiraba. Lo medite varias veces, y, finalmente, me levantó determinada: ¡Tenía que ver a InuYasha a como diera lugar! ¡Me importaba poco que no pudiera salir porque según mi padre nosotras las sacerdotisas no teníamos ese derecho!

Salí sigilosamente de mi habitación y baje con cautela las escaleras. No había nadie, ¡perfecto! – pensé-. Entre en la cocina y abrí la puerta que me transportaba a otro mundo. Por fin había salido de aquel templo. Ciertamente, el cielo estaba oscuro, pero algo me decía que tenía tiempo para ver a mi amado. Me encaminó a mi encuentro con él.

Atravesé el jardín, pase por el bosque, y salte el riachuelo. Ésa se había convertido en mi rutina de todos los días. Me acerque al alambrado con campo de energía, iba lo más rápido que podía, puesto que iba tarde; pero un detalle me inquietó: InuYasha no se encontraba ahí. Acerque mi mano a mi pecho y sentí como mi alma abandonaba mi cuerpo. Me había retrasado porque mi padre me había descubierto, pero, ¿por qué él no estaba ahí? Mis piernas me fallaron, dejándome caer en el pasto.

- No, no, no… Es imposible - repetí. Subí la vista al lugar donde el peliplata me solía esperar. Nada, se encontraba vacío. De nuevo esos pensamientos que me atormentaban durante las noches regresaron a mí. ¡Él jamás se retardaba!

Miles de lágrimas comenzaron a caer de mis mejillas inconscientemente, cubrí mi rostro con las manos y solloce en silencio. No debían saber que me encontraba ahí. Él no podía estar muerto, ¿verdad?

- Es un lugar de exterminación de youkais, Kikyou – me dije - ¡Por eso es que existen, para "exorcizar" a los youkais! – Me reprendí enredando desesperadamente mis manos en mis hebras negras- ¡Sabías que esto pasaría tarde o temprano! Él… ¡él también era un prisionero, uno con un cruel destino! – exclame horrorizada. Mi vida se detenía lentamente, mi corazón adolorido pedía a gritos que se acabara ese sufrimiento – No debiste enamorarte…- una fría brisa pegó contra mi rostro, recorriéndome de arriba abajo. Me abrace a mí misma y levante la vista al oscuro cielo - ¡¿Por qué me haces esto?! – grite - ¡Primero me das un cuerpo débil, me quitas a mi madre y ahora, a InuYasha! ¡¿Por qué?! ¡¿Es que acaso me odias?! – grite a los 4 vientos. Guarde silencio un minuto, escondiendo la mirada bajo mi flequillo. Sentía como las lágrimas amargas recorrían mi fina piel hasta caer en mis rodillas. Coloque mis manos sobre mis rodillas y cerré mis puños – InuYasha…

- ¿Sí…? – habló una voz delante de mí. Me paralizó. Mi corazón comenzó a latir desenfrenadamente; lleve las manos a mi boca, haciendo un gesto de sorpresa. Subí la mirada a la valla, y, ahí lo vi: él estaba sentándose en frente de mi. Tenía un golpe en el rostro, pero sonreía de manera cálida - ¿Por qué estás llorando? ¿Ha sucedido algo malo?

- InuYasha... ¡InuYasha! ¡InuYasha! ¡InuYasha! – Me arrastró y pase mis manos a través de la valla- ¡Estás bien! ¡Pensé que algo malo te había pasado! – aquel hanyou soltó una risita ante mi explicación.

- ¿Cómo qué? – Dijo agarrando mis manos y entrelazándolas entre sus garras – ¿No te prometí que nada malo me pasaría?

- Es que yo… Yo pensé que tú… - no conseguía como expresarme con él. Suspire y mire al joven con amor y sonrei – Me alegra verte.

- A mí también.

Me quede en completo silencio, reflexionando. Recibí varias miradas curiosas por parte del chico, que no entendía en qué tanto estaba pensando. Dure unos cuantos minutos en ese estado, hasta que mire de nuevo el cielo, y con una sonrisa, pronuncie:

- Lo lamento… Y, gracias

- ¿Con quién hablas? – me pregunto el chico. Solo negó con la cabeza y saque mi lápiz y el pergamino – Oh, entiendo

Escribí el mensaje y lo envié. InuYasha lo recibió gustosamente. Le conte que me habia escapado para verlo y el se rio ante mis locas ocurrencias. Estuvimos un largo rato comunicándome por medio de esas cartas, hasta que InuYasha observo el cielo y en su rostro pude notar preocupación.

- Creo – habló llamando mi atención– que deberías irte antes de que comience a llover – señaló el cielo. Solo suspire un poco triste.

- Nos vemos, querido InuYasha – me despedí mientras él hacía un gesto con la mano.

- ¡Hasta mañana! – me dijo sonriendo.

Me adentró en el bosque, caminando a un paso lento, pero seguro. No tenía prisa alguna de llegar a mi casa, me bastaba con ir en mi mundo, hundida en mis pensamientos. Observaba las copas de los árboles mecerse con la ventisca algo fuerte que chocaba contra ellas, señal de que se acercaba una tormenta. Decidí apresurar el paso, pero, pise mal, metiendo uno de mis pies en un hueco cerca de una raíz y caí al suelo.

- ¡Ah! – exclame al sentir el golpe contra el suelo. Intente levantarme, pero fue en vano – Auch… mi tobillo – acaricie la parte donde más sentía dolor y suspire frustrada - ¿Qué haré?

Pase unos segundos recorriendo con la mirada mi alrededor. Proseguí a realizar la idea que más factible me parecía: me quitó aquella media y zapatilla que cargaba, rasgue la media y lo ate en mi tobillo, simulando una venda. Me levante algo adolorida y comencé a cojear dirigiéndome al templo. Más, parecía que la madre naturaleza se puso en mi contra, pues, no había avanzado ni la mitad del camino cuando sentí unas pequeñas gotas caer sobre mi frente.

- perfecto… - y, en efecto, esas primeras gotitas dieron paso a la tormenta que había previsto. Comencé a andar lo más rápido que podía, pero el lodo, el agua que caía y su dolor no ayudaban en nada. El barro dificultaba más mi caminar; la fuerte lluvia evitaba que pudiera ver con claridad hacía donde me estaba dirigiendo y mi pie pedía a gritos un descanso.

Llegue al jardín agitada, estaba agotada, empapada, llena de tierra y grama, en fin, hecha un desastre. Abrí la puerta trasera y entre a la cocina, ¡al fin tenía un lugar donde refugiarme!

- Lo logré… - Susurre con una sonrisa victoriosa, dándome media vuelta para subir a mi cuarto.

- ¡Finalmente te dignaste a regresar! – Se expresó una voz con ironía y enfado a la vez detrás de mí.

- Papá…- dije espantada, sintiendo como mi corazón dejaba de latir.

Continuara….

-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o-o

Bueno aquí le dejo el siguiente cap :3 también corto x.x pero se vuelve interesante no? (: espero pronto escribir el capitulo que viene prometo no dejar en abandono la historia asi que no se preocupen por eso los veo en el siguiente capítulo. ahora responderé a los reviews

Dany: gracias por seguir mi historia (: realmente me haces muy feliz n3n y si últimamente andar corta de imaginación es horrible x_x pero gracias por las porras x3 nah tranquila cuando se te ocurra una sugerencia me lo dices y yo vere si lo coloco oh no bueno realmente me caes bien espero algún dia conocerte y podríamos hablar mas si quieres en mi perfil deje mi msn por si me quieres agregar estaría encantada de hablar contigo

Micky: bueno eso si x_x no hay muchos fanfic buenos de ellos ;3; pero que se le hará u3u pero me alegro que te guste mi historia y yo igual soy fanatica de esta pareja en especial de Kikyou

Carlita SVT: bueno no se si se puedan abrazar algún momento de mi fanfic pero vere que puedo hacer (: