Perdonad el fallo de los meses y las semanas… no estoy teniendo tiempo para escribir, corregir y actualizar continuo así que ese tipo de fallos los provoca la falta de tiempo. Obviamente un embarazo de 15 meses es poco lógico.

Después de este pequeño/gran fallo daros las gracias por leer y comentar. Es por eso que hago lo imposible para actualizar más seguido. Espero que os guste.

Disfrutad!

Henry se despertó el primero y se removió provocando que Regina también se despertara, por su parte Emma sólo se giro sobre sí misma y siguió durmiendo. La morena colocó su mano sobre la frente de su hijo y notó que no parecía tener fiebre por lo que se alegró.

-¿Cómo estás?- Preguntó en un susurro para no despertar a la rubia.

-Bien, mami.- Dijo Henry también bajito.

-¿Quieres que bajemos a desayunar?- Preguntó mirando que a pesar de ser temprano Henry debía tener hambre ya que no había cenado mucho.

-Sí, mami. Tengo hambre.- Dijo el niño dando confirmación a las sospechas de la morena.

-Vamos a levantarnos pero dejaremos a mama dormir un poco más.

Los dos se levantaron y bajaron a la cocina, Henry se encargó de poner la mesa mientras que Regina preparaba el chocolate con canela que tanto le gustaba al niño y un té para ella. Los dos se sentaron en la mesa y comenzaron a desayunar mientras charlaban tranquilamente.

-Mami, ¿Podré ir a la excursión?- Preguntó bastante preocupado por estar malo.

-El médico dijo que si te portabas bien y te tomabas las pastillas sí.- Confirmó Regina que sonrió por la preocupación de su hijo.

-Me voy a portar bien, quiero ver los caballos.- Dijo muy sonriente aunque sus mejillas se había enrojecido un poco desde que se había levantado.

-Te prometo que en cuanto tu hermanito nazca iremos todos a montar a caballo, yo te enseñaré.- Dijo la morena recordando su infancia rodeada de caballos y animales en la finca de su padre.

-Vale, mami. Llevaremos al bebe también.- Henry se terminó su tostada y su chocolate bastante contento.

-Claro que lo llevaremos.- Regina pasó instintivamente su mano por su barriga.- Ahora te tienes que tomar esto.- Le dijo dándole un vaso con el sobre algo amargo.

-Voy a por mí botella.- Dijo levantándose y volviendo segundos después con su botella de Batman llena de agua.

Henry se tomó el sobre aunque su cara de asco provoco que la morena no pudiera evitar sonreír, sabía que si no tuviese la excursión en unos días le hubiese costando una gran pelea que se lo tomase.

-Muy bien, Henry, ahora tráeme el termómetro que está en tu cuarto para ver si estas mejor.- El niño obedeció y la morena se encargó de recoger la mesa y poner el lavavajillas.

-Toma mami.- Dijo el niño que arrastraba una sábana por el suelo.

-¿Por qué llevas tu sábana arrastrando?- Preguntó la morena encendiendo el termómetro.

-Porque me voy a ver una película y quiero a mi suavico.- Dijo refiriéndose a su sábana favorita, siempre se dormía abrazado a la sábana sobre todo cuando estaba enfermo.

-Vale, vamos al sofá.

Los dos llegaron al salón y Regina lo tumbó tapándolo con su sábana y poniéndole la televisión para que estuviese tranquilo y poder ponerle el aparato sin que lo tirase.

-Ahora vengo, no te muevas que tiras el termómetro.- Dijo Regina que vio que Henry estaba observando la televisión y no le había prestado demasiada atención.

Regina subió a su dormitorio para despertar a Emma, debía de estar en el trabajo en media hora y no parecía dispuesta a despertarse así que ella debería intervenir para que no llegase tarde ya que tenía una reunión bastante importante con sus ayudantes para profesionalizar el cuerpo.

-Emma.- Dijo suavemente sentándose en la cama.

-Ummm.- Soltó provocando una carcajada en la morena que admiraba la capacidad de dormir aunque cayese una bomba que la mujer tenía.

-Emma… tienes que ir a trabajar.- Insistió la morena dándole un beso en la mejilla.

-¿Qué hora es?- Preguntó con voz adormilada.

-Si no te levantas llegar tarde a trabajar.- Dijo Regina riendo por su más que habitual conversación.

-Voy.- Emma se levantó un poco y dejo un beso en los labios de la morena que sonrió.

-Te espero abajo con un café.

-Perfecto.- Emma se metió en el baño.- Me cambió, hago la cama y bajo.- Dijo subiendo un poco la voz para que la escuchase.

Regina bajo y miró que Henry seguía sin moverse en el sillón por lo que se acercó y se dio cuenta de que su fiebre había vuelto y que estaba bastante decaído, la morena se entristeció, no podía ver a su hijo así. Henry era un niño contento y que se pasaba el día de arriba para abajo riendo y jugando y verlo así de cabizbajo le hacía sentirse mal.

-¿Quieres un poco de chocolate?- Preguntó intentando animar un poco al niño.

-Sí.- Dijo el niño sin retirar la vista de la televisión.

Regina salió del salón y fue a la cocina donde cogió un trozo del chocolate preferido del niño y se lo acercó para que se lo comiese y así poder verlo sonreír aunque sólo fuesen unos segundos. Emma apareció en ese momento y vio a la morena preocupada por lo que se acercó a ella y la beso en la mejilla. La rubia se arrodillo frente al sofá para hablar con el niño.

-Hola, guapo. ¿Cómo estás?- Preguntó Emma dándole un beso en la mejilla.

-Estoy malito, me duele.- Dijo pero sin llegar a llorar.

-Ya te has tomado las medicinas así que te mejoraras además has conseguido que mami te de chocolate.- Dijo Emma provocando una sonrisa en la morena y en el niño.

-Mami quiere que me ponga bien.- Henry empujó un poco a Emma para que dejara de taparle la televisión.- No veo.

-Está bien, chico. Ya me voy.- Dijo Emma dejando un beso en la mejilla saliendo del salón.

Emma se sirvió un café mientras que Regina se sentaba en el taburete con cara preocupada. Emma se dio cuenta por lo que se acercó a ella y se sentó a su lado para que la mujer se relajase y le explicase que le sucedía.

-Estoy preocupada.- Confesó Regina en voz baja.- Henry no se suele poner enfermo y que esté así me tiene nerviosa.

-Lo sé, yo estoy igual pero el médico dijo que no era nada y que en unos días se mejorara así que tienes que relajarte para que nuestros pequeños estén tranquilos también.- Dijo Emma refiriéndose tanto a Henry como a su futuro bebe.

-Lo intentaré.- Dijo Regina oliendo el café de la rubia.- Echo de menos el café.- Emma soltó una carcajada.

-Prometo que será lo primero que te tomes una vez que este renacuajo haya nacido.

-No le llames así.- Dijo Regina algo molesta.

-Pero de momento es un renacuajo así que no digo una mentira.- Emma sabía que a Regina no le gustaban los apodos pero le apetecía molestarla para que no pensase en nada más.

-Deberías irte al trabajo, vas a llegar tarde como de costumbre.- Soltó Regina obviando la provocación de la rubia.

-Te quiero.- Dijo Emma dando otro beso a la morena que no podía resistirse al escuchar esas palabras de los labios de la rubia.

-Yo también.- Le contestó Regina.

Emma se despidió de ambos y se marchó a la comisaría mientras que Regina se metió un rato en el despacho para hablar con Ruby y solucionar todo el trabajo de ese día. Cada cierto tiempo iba al salón y veía a su hijo dormido o viendo sus dibujos animados. Emma llamó un par de veces para saber cómo estaban y se ofreció a comprar la comida china que tanto le gustaba a la morena y a Henry.

-Cariño, ¿Cómo estás?- Preguntó la morena sentándose al lado del niño.

-Bien.- Dijo escuetamente Henry.- Quiero jugar un poco, estoy cansado de estar acostado.

-¿Quieres que te baje algún juguete?- Preguntó Regina mirando al niño.

-Quiero mi IronMan, mi castillo y mis caballeros.- Dijo Henry entusiasmado.

-Son muchas cosas, cariño. Mejor sube a tu cuarto y así puedes jugar con lo que quieras.- Tuvo que decir Regina ya que era imposible bajar el gran castillo que sus abuelas le habían regalado dos años antes.

-Vale.- Henry cogió su sábana y subió a su cuarto andando tranquilo.

Regina llegó al despacho de nuevo y se quedó allí trabajando hasta que escucho la puerta principal abrirse. La morena salió de allí y vio a la rubia con una gran bolsa de comida mientras que en la otra traía una enorme caja envuelta en papel de regalo.

-Buenas.- Dijo Emma cerrando la puerta como pudo dejando la bolsa de la comida sobre la mesa de la entrada.

-Hola, ¿Qué es todo eso?- Preguntó Regina algo sorprendida.

-La comida y un regalo para Henry.- Dijo mirando a Regina que ponía su mirada de desaprobación.

-Emma…- Soltó en tono de cansancio.

-¿Qué? No lo pude evitar, pase por delante de la tienda y no pude evitar comprarlo además tampoco pasa nada, dentro de poco tendremos otro bebe y sabes que Henry sufrirá los típicos celos a su hermano o hermana así que no es nada malo consentirlo.- Dijo Emma dándole un beso en los labios para convencerla.

-No tienes remedio.- Aseguró Regina cogiendo la bolsa con la comida.

-Yo te ayudo, deja que guarde esto antes de que lo vea.- Emma entró en el despacho y dejó la gran caja allí, le daría el regalo después de comer.

Emma llevó a la cocina y ayudo a su mujer a servir la comida en platos y a aliñar las que no venían preparadas, Regina se encargó de llamar a Henry y los tres comieron escuchando las historias disparatadas que Henry le encantaba contar.

-Tengo algo para ti.- Dijo Emma sonriendo mientras que Regina negaba con la cabeza.

-¿Qué es?- Preguntó Henry bastante excitado por la noticia de la rubia.

-¡Mira!- Emma sacó la gran caja del despacho y la llevo al salón para que Henry pudiese verlo.

-¿Qué es?- Preguntó Henry tirándose sobre la caja muy contento.

-Es un regalo de mami y mío así que nos merecemos un fuerte abrazo y un beso cada uno.- Dijo Emma.

-¡Sí!- Gritó el niño lanzándose sobre la morena que sonrió y lo abrazó fuertemente.

Henry abrió la caja y se encontró un gran scalextric para dos con unos bonitos coches, uno azul y otro rojo. Henry abrió mucho la boca por la emoción, hacía unos días que lo había visto en la televisión y le había dicho a la rubia que lo quería aunque a Emma parecía que le había gustado mucho más a ella que al niño.

-Vamos a montarlo.- Dijo Emma bastante excitada por la idea.

-¿Dónde vas a montar esas monstruosidad?- Dijo Regina al ver la cantidad de piezas y el tamaño del juguete.

-En el sótano.- Aseguró Emma que sabía que Regina no aceptaría otro sitio.

-Si es así, está bien.- Dijo Regina viendo como Henry sonreía.

Emma y Henry cogieron la caja y bajaron al sótano mientras que la morena se marchó al despacho para seguir trabajando. Los dos pasaron más de tres horas montando todas las curvas y giros que el juguete traía. Era realmente grande y demasiado bueno para ser un simple juguete, si Regina supiese el dinero que le había costado el capricho a la rubia probablemente la habría matado.

-Me pido el rojo.- Dijo el niño cogiendo el coche y el mando para empezar la carrera.

-Vale, yo el azul. Vamos a hacer esa carrera que te voy a patear ese culete de hombrecito.- Dijo Emma sonriendo ante la cara de enfado del niño.

-Yo te ganaré.

Los dos pusieron sus coches en la línea de salida y tras dar la señal Emma y Henry aceleraron, el coche de Henry adelantó al de Emma pero en uno de los giros el coche rojo se salió del carril y volcó provocando el enfado del pequeño y las risas de la rubia.

-No vale.- Soltó Henry cruzando sus brazos.

-Yo he ganado, renacuajo.- Dijo Emma riendo ante su victoria para picar al niño.

Henry salió corriendo del sótano y volvió unos minutos después con la morena de la mano para que mediase entre los dos, Henry había soltado algunas lágrimas y la morena estaba algo enfadada ya que no le gustaba que Emma provocase al pequeño.

-¿Qué pasa?- Preguntó está mirando el gran circuito ocupando casi todo el suelo.

-Mama ha hecho trampa.- Dijo Henry cogiendo su coche rojo.

-Eso es mentira.- Soltó Emma fingiendo estar dolida por las palabras del pequeño.- Tú has acelerado demasiado y por eso te has salido.- Aseguró Emma.

-Emma quieres no comportarte como una niña.- Dijo Regina tranquilamente.

-Quédate y comprueba que no le hago trampas.- Soltó Emma sentándose de nuevo y colocando su coche en la salida. -¿La revancha?- Preguntó guiñándole un ojo al niño.

Henry colocó también su coche y se sentó al lado de la rubia mirando los coches, fue Regina la que dio la cuenta atrás para que ambos saliesen al mismo tiempo. Emma se adelanto a Henry en una curva pero el niño no se rindió y siguió insistiendo hasta que llegaron a la recta final cuando Emma levantó un poco el acelerador del mando y dejo a que hijo la adelantara para que ganase y no se volviese a enfadar.

-¡He ganado!- Gritó levantándose y abrazándose a la morena que lo había estado observando.

-Quiero la revancha pequeñajo.- Dijo Emma sonriendo y viendo como la morena le guiñaba un ojo.

-No, he ganado y tú has perdido.- Sentenció Henry muy seguro.

-¿A si?- Emma se levantó rápidamente y se echó sobre el niño para cogerlo y hacerle cosquillas.

-Mami, sálvame.- Dijo Henry sin poder parar de reír por las cosquillas.

Regina atacó el cuello de Emma para que también empezara a reír y dejase al niño en el suelo. Las cosquillas surgieron efecto y Emma soltó a Henry mientras se abrazaba a la morena para evitar que esta siguiese con esa dulce tortura.

-Creo que deberíamos acostar al niño cuanto antes.- Dijo mordiéndose los labios.

-¿Y eso?- Preguntó Regina haciéndose la tonta.

-¿Te lo tengo que explicar?- Dijo apretando el trasero de la morena que dio un pequeño salto al notar donde tenía las manos la rubia.

-Creó que si deberías explicármelo.- Justo cuando Emma iba a devorar los labios de la morena Henry entró de nuevo.

-¿Puedo llamar a Kate para jugar?- Preguntó el niño sin darse cuenta de lo que acababa de interrumpir.

-Hoy no, cariño. Estas malito y si Kate viene ella también se podrá enferma.- Dijo Regina separándose de la rubia.

-Jooo….- Dijo Henry algo decepcionado.- Quiero que venga.

-Te parece si juego yo contigo.- Dijo Regina haciendo que Emma abriese mucho los ojos por la sorpresa ya que no veía a la morena jugando a algo así.

-¡Sí!- Gritó Henry muy emocionado.- Vamos a jugar.

-Tráeme unos cojines, Emma.- Dijo la morena mirando a la rubia que sólo asintió.

Emma apareció rápidamente con un par de cojines y ayudó a la morena a sentarse en el sueño al lado de su hijo. La rubia le explicó el simple mecanismo del juego y Regina aprendió muy rápido y gano varias veces al niño que se enfadaba cada vez que perdía.

-Mami ya no quiero jugar contigo, eres demasiado buena.- Dijo Henry levantándose.

-Lo siento, cariño.- Soltó Regina que le había podido su lado competitivo.

-Quiero jugar a los caballeros.- Dijo levantándose y cogiendo a Emma de la mano para subir al salón.

-Vale.- Regina los siguió hasta arriba sonriendo al ver que Henry había heredado su poder competitivo.

Emma saco las espadas de madera que David les había regalado y le entregó una al niño que parecía estar mucho mejor.

-¿Quién soy yo?- Dijo Regina que también quería participar en el juego.

-Tú eres la princesa en apuros que yo debo salvar.- Dijo Emma sonriendo pícaramente a la morena sin que su hijo la viese.

-El que gane se queda con la princesa.- Dijo Henry sonriendo y mirando a sus madres.

-Muy bien, espero que ganes cariño.- Soltó Regina dando un beso al pequeño haciendo que Emma le hiciese un puchero.

Emma comenzó a golpear la espada de Henry, entre risas y golpes Henry consiguió acabar sobre Emma apoyando su espada sobre el cuello de la rubia que se rindió.

-He ganado, la princesa es mía.- Dijo Henry tirando la espada y acercándose a la morena para darle un beso de victoria.

-Mi príncipe.- Dijo Regina abrazándolo y notando que estaba sudando un poco y no era bueno para estar malo. – Vamos a ducharte que no es bueno que estés así.

-Vale, mami.- Dijo Henry recogiendo su espada y la de Emma ya que la rubia seguía tirada sobre la alfombra boca arriba.

-Sube tú mientras yo hablo con mama.

Regina vio al niño subir los escalones y se tumbó lentamente sobre el cuerpo de la rubia haciendo que esta soltase un gemido al notar el cuerpo de la morena sobre el suyo.

-Ya no consigues ni ser mi salvadora.- Dijo Regina refiriéndose al haber perdido contra el pequeño.

-Yo siempre seré lo que tú quieras.- Soltó Emma haciendo girar a la morena y quedando esta sobre la alfombra mientras la rubia sobre ella pero sin dejar su peso.

Emma beso los labios de la morena con desesperación y metió sus manos debajo de su camiseta hasta acariciar sus pechos sobre el sujetador, Regina gimió pero se contuvo al saber que Henry estaba por allí.

-Espero que tengas esta fogosidad esta noche, porque no vas a dormir ni un minuto.- Soltó la morena quitando a la rubia de encima y levantándose provocando que Emma se mordiese el labio inferior.

Regina salió del salón contorneando sus caderas para provocar aún más a la rubia que ya sólo podía pensar en la noche que le esperaba con su amada mujer.