Hola! Gomen por tardar x_X es que estuve castigada bueno aun lo estoy e.e y la uni también me quita tiempo pero como estoy de vacaciones por esta semana ;3 subire el capitulo además no solo eso también hare 2 cap para compensar mi falta disfrútenlo n_n dividi el capitulo en 2 de Kikyou como la que cuenta la historia espero les guste por cierto una aclaratoria base la historia en la época Sengoku y parte de la época de la segunda guerra ^^
-o-o-o-o-o-o-o-o-
Kikyou's POV
Cuando entre al templo, lo hice con mucho sigilo para no hacer ruido pero aun así me encontré con la mirada furiosa de mi padre…
- ¡Me desobedeciste, Kikyou! – Se acercó a mi hecho una furia - ¡Te ordené que no saldrías del templo!, y ¡Es lo primero que haces!
- ¡Deja que te explique! – le dije para defenderme- Solo fui a dar un paseo por el bosque y me tropecé con una rama y me lastime…
- ¡Cállate, Kikyou! ¡No quiero seguir escuchándote! –Grito molesto mi padre– Las excusas no me valen nada, ¡Te fuiste y eso es lo que importa! ¡¿Por qué no entiendes que no puedes salir?! ¡Maldita sea eres una sacerdotisa!
- ¿Por qué? ¡Por qué te pregunto yo a ti! ¡¿Por qué te empeñas en tenerme encerrada Papa?! ¡Soy una chica, papá, una chica que adora salir y sentir el sol como todas las personas!
- ¡Tú no eres como todas las personas! –Yo solo pude verlo con una mirada fría - ¡Eres diferente! ¡Diferente a todos los demás!
- ¿Por qué? –cuestione - ¿Porque tengo el cuerpo débil…? ¿Por qué según los doctores puedo tener un problema en el corazón? O ¿Por qué soy una sacerdotisa? Solo por eso… ¡¿Por eso no soy humana?! –Le escupí esas palabras con frialdad.
- ¡No puede ser, Kikyou! ¡Escúchame!
- ¡No padre! ¡Escúchame usted a mí! –seguía con mi voz fría realmente no sabía de dónde sacaba estas fuerzas para decirle a mi padre la verdad de lo que siento de esta forma pero debía saberlo- ¡Jamás me dejas salir, siempre tengo que estar acá encerrada en el templo, viendo como los muchacho de mi edad se divierten! ¡¿Solo por ser una sacerdotisa no tengo derecho a nada?! ¿Alguna vez te has puesto en mi lugar? ¡Nunca!
- ¡Mentira! – Me grito golpeando la pared con su puño– ¡Siempre me pongo en tu lugar!, ¡solo intento protegerte! ¡Además tu deber como sacerdotisa es estar en este templo, eres una desobediente de las reglas!
-¡En ese caso entonces prefiero dejar de ser una sacerdotisa! Si voy a vivir encerrada todo el tiempo sabiendo que me gusta mucho sentirme libre y estar lejos de aquí entonces prefiero dejar este bendito trabajo, ¡Nunca tomas en cuenta mis sentimientos!
- ¡No seas impertinente, jovencita! – Me agarro fuerte del brazo - ¡Mírate, estás mojada, sucia y herida! ¿Eso es lo que querías? – Me apretó fuertemente del brazo y me atrajo hacia él con fuerza - ¡Ya te lo dije, yo solo intento protegerte! pero… ¡Tú lo arruinas todo! ¡Además NUNCA dejaras de ser una sacerdotisa!
- ¡Suéltame papá! –Grite adolorida- ¡Me estas lastimando!
- ¿No querías que te tratara como a todos los demás? ¡Pues eso estoy haciendo! – Yo solo intente zafarme de su agarre, pero no podía y en entre ese forcejeo mi padre me tiro al borde de la escalera yo solo lo llegue a ver anonadada, si así era conmigo no quiero pensar como seria con aquellos youkais
- ¡Miyamoto! ¡¿Qué estás haciendo?! – Grito Kaede acercándose a mí para ayudarme a levantarme, con ella apareció Kagome- ¿Cómo puedes hacerle esto a tu hija?
- ¡Esto no es asunto tuyo Kaede! – Dijo mi padre molesto- ¡Esa niña tiene que aprender qué es el respeto! ¡Sobre todo respetar su título de sacerdotisa! – Dijo señalándome.
- Pero esta no es la forma –dijo Kagome abrazándome- escúcheme señor Miyamoto sé que Kikyou cometió una falta, ¡Pero esta no es la forma de reprenderla!
- Kagome tiene razón –dijo Kaede molesta en realidad era la primera vez que la veía molesta- ¡Sinceramente no te reconozco! ¡El poder se te subió a la cabeza! Cuando alguien se te opone, ¡tratas de someterlo a la fuerza! ¡Hasta el punto de que lastimas a tu propia hija…!
- Eso es algo muy bajo, ser un sacerdote de alto rango es para ayudar a la gente que más lo necesite, no para lastimarlo… ¡Kikyou no tiene la culpa de nada! Al menos debería respetar a su hija –corroboro Kagome.
-¡Cállense las dos! –exigió mi padre y hecho una furia salió del lugar no sin antes decirme enojado- y tu jovencita, aun no terminamos esta platica
-¡Kagome! ¡Kaede! –dije algo asustada- lo siento mucho, se me hizo muy tarde y no pude volver antes
- Tranquila –dijo Kaede sentándome en el segundo escalón de la escalera.
- Kikyou ¿Que te paso? –me pregunto Kagome al ver mi pie sucio y vendado.
- Me lastimé en el bosque – dije sobándome el pie – Hice lo que pude para regresar, pero comenzó a caer agua y por eso se me dificulto volver.
- Tranquila Kikyou –dijo Kagome sentándose a mi lado- también fue mi culpa, no te cubrí bien esta vez…pero llegar a tales extremos es algo imperdonable –Kagome estaba realmente furiosa.
-Kagome, Kikyou tranquilícense mejor hagamos que nada paso aquí ¿entendido? –dijo Kaede ayudándome a levantarme junto con Kagome- Kagome, lleva a Kikyou a su habitación para que se cambie y luego veré que hago con ese pie
- Esta bien anciana Kaede –dijo Kagome mientras me ayudaba a subir las escaleras del templo- vamos Kikyou.
Subí a la habitación junto con Kagome, al llegar me fui a dar una ducha para relajarme mientras Kagome me sacaba ropa para poder ponerme. Cuando termine de ducharme y vestirme me senté un rato en la cama mientras hablaba con Kagome de lo que había pasado en mi ausencia y también me dijo que parecía más pálida de lo normal que debería cuidarme, nuestra platica fue interrumpida por Kaede , la cual entro en la habitación con plantas medicinales y una venda para mi pie.
- Bueno al menos ya estas lista para dormir Kikyou y veo que las dos hablaban muy animadamente – nos sonrió a las dos después de todo más pasaba discutiendo con Kagome por las idioteces que hacía y decía que el tiempo que llevamos hablando tranquilamente- Lamento la tardanza, pero tu padre quería hablar conmigo –nos explico mientras comenzaba a atender mi pie.
- ¿Pasó algo malo anciana Kaede? – pregunto Kagome algo intrigada y preocupada. Lo cual Kaede contesto con una negación
-Me alegra que no es nada grave – comentó Kaede al momento que dejo de tratar mi pie.
- ¡Qué alegría! – dije aliviada de que no me haya fracturado el pie en el bosque.
- Bueno nosotras nos tenemos que ir, vamos Kagome –dijo Kaede mientras sacaba a Kagome de la habitación mirándome con tristeza – Buenas noches Kikyou.
- Buenas noches Kaede –dije preocupada mientras veía como mis dos únicas amigas salían de la habitación.
Estuve en silencio por un momento, luego me dispuse a dormir. Me levante muy temprano, estaba realmente aturdida, me sentí caliente y algo débil, mi cabeza daba vueltas y mi corazón no dejaba de acelerar el ritmo. Escuche un carruaje en la entrada del templo por lo que decidí ir a investigar que pasaba, me amarre mi cabello con mi típica cinta blanca y baje hacia la entrada.
Cuando llegue a la entrada me lleve una gran sorpresa, habían muchas maletas. Sorprendida decidí ir a buscar el dueño de esos equipajes.
- Señorita Kikyou…- dijo una voz detrás de mí.
- Monje Miroku…- dije al vez al chico junto con la exterminadora Sango y aquel señor llamado Onigumo que venían bajando las escaleras -¿De quién son estas maletas? – interrogue.
- Se ve pálida, señorita – dijo esquivando mi pregunta - ¿Se siente bien?
- No evites mi pregunta… ¿De quién es ese equipaje? –
- Tranquila señorita Kikyou, vera… – dijo Sango tratando de tranquilizarme y a la vez no sabiendo que decir.
- ¡Miroku! ¡Sango! Por favor díganme – me acerque a ellos– Onigumo… ¿Acaso tú lo sabes? -
- Es de nosotras – Kaede nos interrumpió entrando a la habitación con Kagome que tenía lágrimas en los ojos antes de que aquel hombre me respondiera.
- Kaede…Kagome ¿Son de ustedes? ¿Se van a ir?
- Así es – contestó Kagome abrazándome mientras lloraba, Kaede solo le hizo señas a Miroku para que montara el equipaje en el carruaje, él lo hizo enseguida.
- Pero… ¿A dónde? – pregunte al momento que Kagome me soltó y las seguí hasta la puerta.
- Regresamos al otro templo – dijo Kaede mientras se detenía y daba la vuelta– Cuídate mucho, Kikyou.
- ¡Espera! ¿Dónde está papá? ¡Él tiene que impedir que se vayan! – di media vuelta para ir a buscarlo pero Kagome me agarro del brazo negando con la cabeza mientras lloraba
-Olvídalo Kikyou, es una orden del sacerdote que ambas nos vayamos de aquí – dijo Kagome mientras corría a subirse a la carroza sollozando.
- Kikyou escucha, tal vez sea lo mejor –me dijo mientras me besaba en la frente- adiós, por favor pórtate bien y nunca nos olvides.
- Kaede… Kagome – murmure ocultando mi mirada bajo mi fleco. Escuche como la carroza emprendía la marcha. Sentí que estaba de nuevo sola, mantenía una mirada fría y sin expresión pero por dentro estaba gritando -¿Dónde está? – Mire a Sango, esperando una respuesta - ¿Dónde está mi padre?
- Señorita, creo que no es buena idea que lo busque –comenzó a decir Sango la cual ignore y me dirigí a su habitación a paso firme.
- Esa mujer tiene muchas agallas… ¡Me gusta! - dijo Onigumo sonriendo pícaramente, Sango y Miroku solo pusieron cara de pocos amigos y se retiraron a la sala.
Toque la puerta de su habitación, aunque no escuchara el permiso para entrar, accedí a la habitación. Mi padre estaba parado en la ventana viendo como la carroza donde estaban mis únicas amigas se alejaba del lugar.
- ¿Por qué? – me adentre a la habitación cerrando la puerta tras de mí- ¿Por qué corriste a Kaede y a Kagome del lugar? – No recibí respuesta de mi padre por lo que tuve que fulminarlo con una mirada realmente fría – ¡respóndeme!
- ¿Qué quieres que te diga? –Me respondió con mi mismo tono frio – Kaede ni Kagome son bienvenidas en este templo
- No te entiendo…
- ¡Me desobedecieron! Les dije claramente que no te dejaran salir –dijo mi padre mientras golpeaba la pared yo solo me quede observándolo sin hacer algún movimiento- y aun así desobedecieron, dejándote libre como si no pasara nada, te encubrieron en todo hasta Kagome se hizo pasar por ti creyendo que era un idiota ¡Que no me daría cuenta! –luego se sentó en la cama sin verme- ahora tienes estrictamente prohibido salir del templo, es mas no saldrás de tu habitación, los demás sacerdotes y monjes te vigilaran a todas horas, ¡si no quieres obedecerme por las buenas entonces será por las malas!
- Pero…- trate de protestar pero antes de que dijera algo mi padre me interrumpió.
-¡Cállate! ¡Sal de mi habitación! –me ordeno apuntando la puerta. Solo apreté los puños con impotencia.
- ¡Te odio! – le grite eso ultimo saliendo de la habitación de mi padre.
Entre a mi habitación y me acosté en mi cama, tenía la respiración agitada. Lleve mis manos a mi frente y estaba hirviendo no me sentía muy bien aún seguía con la taquicardia de esta mañana y mi respiración se había hecho agitada no tenia energía para nada, me voltee hacia la ventana y pude observar a lo lejos aquella valla con campo de energía.
- InuYasha…- susurre mientras cerraba los ojos– Quiero verte…
Continuará…
