18 semanas de embarazo.
Emma estaba muy nerviosa, estaban esperando en la consulta del médico para tener la segunda ecografía. Todo parecía ir genial, la morena tenía ya una preciosa barriga que a la rubia le encantaba acariciar.
Regina por su parte también estaba bastante alterada por los nervios de la ecografía, Whale le había dicho que era posible que hoy supiesen cual sería el sexo del bebe. Ambas habían decidido que deseaban saberlo cuanto antes para poder empezar a comprar sus ropas y sus juguetes, al igual que habían decidido en el caso de Henry aunque este al estar de espalda tardó algo más en saberse.
-¡Henry!- Dijo Emma algo frustrada.- Estate quieto, por favor.- Soltó Emma que veía a su hijo correr por todos sitios de la consulta. Como ese día no tenía clase las había acompañado.
-Mami, quiero ver a mi hermanito.- Dijo Henry mirando a la morena y colocando su mano sobre la barriga de su madre.
-Todavía queda un rato, Henry.- Dijo Regina que movía sus piernas de arriba hacia abajo por los nervios.
-Henry, no pongas más nerviosa a mami.- Soltó Emma cogiéndolo de la mano.- Vamos a por una chocolatina.- Dijo Emma dirigiéndose a la máquina del fondo de la sala.
Emma cogió al niño en brazos y le dio las monedas para que las metiera en la máquina, Henry estaba emocionado por sacar la chocolatina de la máquina y Emma reía.
-Yo le pulso.- dijo Henry refiriéndose a las teclas que indicaban la chocolatina que sacaba la máquina.
-Vale. Al 5 y al 2.- Dijo Emma segura de que Henry lo haría bien.
-¡Ya!- Gritó Henry bajándose de los brazos de su madre y sacando el chocolate de la máquina.
Henry corrió hacia la morena que le pedía que se relajase y que no gritase en la clínica. Emma llegó unos segundos después y se sentó a su lado, Regina la miro y le sonrió mientras ambas se cogían de la mano y miraban a su hijo comer.
-Regina Mills.- Dijo la enfermera invitando a las mujeres y al niño a entrar en la consulta.
-Buenos días.- Dijo Whale invitándola a sentarse.
-Hola.- Dijeron las dos mujeres a la vez y se rieron al ver que Henry no podía hablar por estar comiendo chocolate.
-Pero a quién tenemos aquí.- Dijo Whale saliendo de detrás de su escritorio y mirando al niño con toda la boca sucia.- Hola, campeón.- Whale despeino los cabellos del niño que sonrió.
-Hola. Quiero ver a mi hermanito.- Soltó Henry una vez que terminó de comer.
-entonces vamos a verlo. Regina, pase a la camilla.- Dijo Whale acompañando a Henry a la sala de al lado y ayudanolo a subir en una silla para verlo todo mejor.
-Déjame.- Dijo Emma limpiando la boca del niño con un pañuelo.
-¡Ay!- Gritó el niño moviéndose hacia atrás para que su madre lo dejara tranquilo.
Regina se tumbo y se subió la camiseta para dejar a la vista su barriga, Whale echó el gel helado y encendió todos los aparatos mientras que la familia se quedó mirando expectante.
-¿Duele?- Preguntó Henry cogiendo con una mano a Emma y con la otra a Regina.
-No, cariño.- Dijo Regina sonriendo mientras que Whale se centraba en mirar la pantalla.
-¿Dónde está mi hermano?- Preguntó Henry otra vez.
-Tranquilo, pequeño.- Dijo Whale que seguía centrado en la pantalla.
-Yo no soy pequeño.- Soltó Henry provocando una risa en todos los presentes.
-Mira, ves eso.- Whale señaló la pantalla y los otros tres prestaron atención a lo que Whale indicaba.
-¡Sí!- Seguía entusiasmando Henry.
-Ese es tu hermanito, bueno más bien hermanita.- Dijo Whale que había notado que no era un niño sino una niña.
-¡Una niña!- Gritó Emma besando los labios de la morena y soltando una lágrima.
-Así es.- Dijo Whale.- Además viene todo perfecto, crece normalmente y todo parece perfecto. Whale limpió un poco la barriga de la morena y le dejó más toallitas para que se limpiase.
-¿Una hermanita?- Preguntó Henry que no parecía muy contento.
-Así es.- Dijo Regina apretando la mano de Henry.- Una hermanita.
-Yo quería un hermanito.- Soltó Henry llorando.
-Pero no llores, cariño.- Dijo Regina levantándose, indicándole a la rubia que le acercase al pequeño.
-Chico, ¿te imaginas una niña igual de guapa que tu mami?- Preguntó Emma antes de colocar a Henry sobre las piernas de Regina.
-¿Una princesa como mami?- Preguntó Henry que había dejado de llorar.
-Así es. Con sus ojos y su cabello.- Soltó Emma mirando a los ojos del pequeño.
-Será muy guapa.- Regina sonría por la conexión que Emma tenía con el niño.
-Pues claro.- Emma lo cogió en brazos y le guiñó un ojo a la morena que se levantó de la camilla.
Una vez en casa Emma preparó pasta para almorzar mientras que Henry jugaba con su castillo y sus caballeros, por su parte Regina se había encerrado un rato en su despacho para tratar varios asuntos de la alcaldía que reclamaban su atención.
-¡Mama!- Gritó Henry desde el salón.
-¿Qué?- Preguntó Emma desde la cocina.
-¿Sabes cocinar?- Preguntó el niño entrando en la cocina y sonriendo.- Huele mal.- Dijo al notar que olía a quemado.
-¡Jod…!-
-¡Emma!- Interrumpió la morena entrando en la cocina al oler a quemado por toda la casa.- No digas palabrotas.- Dijo mirando de donde provenía ese olor.
-Mama, no digas joder.- Dijo Henry provocando la mirada de sus dos madres.- ¡Ups!- Henry salió corriendo de la cocina y fue Emma la que se llevó la mirada desaprobatoria de su mujer.
Regina sacó el pan del tostador para que dejase de oler a quemado, Emma le había puesto demasiado tiempo y todo olía a quemado, por suerte la pasta y todo lo demás parecía estar en perfecto estado.
-Emma Swan, la próxima vez que te oiga hablar así delante de nuestro hijo te la veras conmigo.- Soltó Regina girándose sobre sí misma para salir de la cocina.
-Lo siento…- Dijo Emma bajando la mirada.
-Necesito que pienses antes de hablar, no quiero que Henry se exprese así.- Regina se giro y miró la cara de arrepentimiento de la rubia.
-Lo sé. Prometo contenerme.
-Eso espero. Pon la mesa.- Soltó Regina mirando a Emma y saliendo al salón para regañar a su hijo.
Regina se encontró a Henry sentado en el sofá con las piernas cruzadas y un muñeco entre sus manos, estaba esperando a que su madre entrase y le regañase. Sabía que no debía decir eso pero se le había escapado.
-Lo siento, mami.- Dijo Henry mirando el muñeco.
-Lo sé, cariño. No debes hablar así, ya lo sabes.- Soltó Regina sentándose a su lado y mirándolo.
-Ya, se me ha escapado.- Dijo el niño arrepentido.
-Vale. Además se que mama no lo dice queriendo así que no debes decirlo.- Regina lo abrazó, su hijo conseguía enternecerla hasta límites insospechados.
-¡A comer!- Gritó Emma desde la cocina interrumpiendo el momento.
Henry y Regina entraron de la mano a la cocina y se sentaron delante de sus respectivos platos, Emma se había encargado de todo y estaba bastante bueno teniendo en cuenta que cada vez que cocinaba la cocina sufría su paso.
-Mamis, quiero un hermanito para jugar a los caballeros.- Soltó Henry de repente haciendo que estas casi escupiesen sus almuerzos.
-¿Por qué no quieres una hermanita?- Preguntó Emma que no quería que Regina se sintiese mal.
-Si quiero a mi hermanita, pero también quiero a un niño como yo.- Soltó Henry poniendo su carita de angelito.
-Entonces cuando mama tenga a tu hermanita veremos lo que haces.- Dijo Emma mirando a Regina que se había tensado aún más.
-Vale.- Henry se quedó convencido y continuó comiendo.
Regina no comió casi nada, Emma al limpiar la mesa lo noto. Una vez que Henry se marchó a echar la siesta las dos se sentaron juntas en el sofá del salón con un buen zumo y unas palomitas.
-¿Qué tienes?- Preguntó Emma abrazando a la morena mientras que le levantaba la camiseta para acariciar su barriga.
-Nada.- Mintió Regina disfrutando del contacto de la rubia mientras que comía palomitas.
-Regina… ¿Qué tienes? Sabes que tengo mi radar de mentiras.- Dijo Emma que seguía con sus caricias.
-Me preocupa que Henry no acepte a la niña.- Soltó Regina sin pensarlo.
-Morena, Henry es un niño encantador. Sólo esperaba que fuese un hermanito pero en cuanto se haga a la idea le encantará esa pequeña.- Dijo Emma que intentaba relajar a la morena.
-No se…- Dijo Regina.- No pensé que iba a reaccionar así.-
-Es un niño, es normal que a veces reacciones de manera algo brusca con los cambios.- Emma seguía con sus caricias.
-Supongo que tienes razón.- Dijo Regina recostándose un poco más sobre la rubia.
-Sí.
Las dos se quedaron dormidas en el sofá, el silencio hizo que las dos se dejaran llevar por Morfeo. Regina se removió ligeramente al notar un peso sobre ella pero al abrir los ojos se encontró que era su hijo que se había acostado sobre ellas.
-Emma…- Susurro la morena haciendo que la rubia se despertara.
-¿Qué?- Preguntó con la voz adormilada.
-Mira…- Emma abrió los ojos y vio a su hijo dormido sobre la morena con su oreja puesta en la barriga de su madre.
-Es encantador y demasiado dulce para ser mi hijo.- Soltó Emma con la voz baja.
-Tú también eres dulce, a veces demasiado.- La picó Regina.
-No sabes lo que dices…- Soltó Emma provocando una pequeña carcajada en la morena.
-Emma Swan, no te has visto últimamente.- Dijo Regina acariciando los cabellos de su hijo.- Se te cae la baba con Henry.
-No sólo con Henry.- Dijo Emma besando el cuello de la morena provocando que esta se removiera.
-Me haces cosquillas.- Soltó intentando evitar que Emma siguiese bajando sus besos.
-Lo sé. Voy a preparar algo de merendar, ahora vuelvo.
Emma salió del sofá con bastante dificultad, Regina no quería despertar a Henry por lo que dificulto aún más que Emma pudiese salir. Una vez en la cocina su móvil sonó.
-Swan.- Dijo en su habitual tono profesional.
-Cariño, esa no es forma de saludar a tu madre.- Dijo Mary Margaret a través de la línea.
-Perdona… no vi quién llamaba. ¿Qué necesitas?- Preguntó sin andarse con rodeos.
-Quería saber cómo os fue en la ecografía.- Dijo Mary.
-Muy bien, todo va perfecto.- Soltó Emma que se estaba enfadando por no encontrar sus galletas donde siempre las ponía.
-¿Es niño o niña?- Preguntó sin rodeos la mujer.
-Eres una impaciente, mama.- Dijo Emma- Es una niña- Confesó con una gran sonrisa en su cara.
-¡Qué alegría!- Soltó Mary Margaret dejando escapar unas lágrimas.- Voy a ser abuela y esta vez de una princesita, mañana le compraré un vestido.- Mary Margaret hablaba sin pensar.
-No corras tanto mama. El fin de semana haremos una cena para decírselo, no seas cotilla y no se lo digas a nadie.- Dijo Emma sabiendo que eso sería casi imposible.
-Vale, pero no podré aguantar mucho así que la cena tiene que ser el viernes próximo.- Soltó planeándolo todo.- Iré mañana a hablar con Regina para organizarlo todo.
-Vale, como quieras.- Dijo Emma concentrada en preparar un chocolate caliente para cada uno.
-Adiós, cariño.- Dijo Mary Margaret muy contenta.
-Adiós mama.- Emma colgó y terminó de rellenar la bandeja con los chocolates, unas galletas y un bocadillo para Henry.
Emma volvió al salón y se encontró con la misma imagen que había dejado al irse. Henry tumbado sobre Regina durmiendo y la mujer acariciándole los cabellos, durante unos segundos se quedó en la puerta contemplando esa imagen, era su familia.
-¿Quién era?- Preguntó Regina al ver a Emma dejar la bandeja.
-Mi madre.- Dijo simplemente Emma.
-¿Me vas a decir que quería?- Preguntó Regina algo molesta ya que era obvio que sabía que era Mary Margaret pero quería saber porque llamaba.
-Saber que nos había dicho Whale, además de interrogarme sobre el sexo del bebe.- Dijo Emma dándole el vaso caliente a la morena.
-¿Qué le has dicho?- Preguntó Regina dando un sorbo.
-Que es una preciosa niña pero que no debía decir nada hasta que hiciésemos la cena para notificárselo al resto del mundo.- Dijo Emma cogiendo a Henry en brazos para que dejase a Regina moverse.
-Mary Margaret guardando un secreto, eso quiero verlo.- Dijo Regina riendo al recordar cómo había contado a toda la ciudad que le iba a pedir matrimonio a su hija.
-Eso no cuenta.- Dijo Emma como leyéndole la mente.- Tú le contaste a mi madre que me ibas a pedir matrimonio y ella sabía que yo te lo iba a pedir a ti. Sólo intentaba echarnos una mano.- Dijo Emma justificando a su madre.
-Lo que tú digas.- Sonrió al ver a Henry manotear para que Emma lo dejase tranquilo.
-Henry, hora de merendar.- Dijo y el niño abrió los ojos rápidamente.
-¡Galletas!- Grito saltando de los brazos de Emma y cayendo sobre la alfombra.
-Primero tu bocadillo.- Dijo Regina que no soportaba los hábitos de alimentación que su hijo había tomado durante su embarazo.
-Vale.- Henry encendió la televisión y se comió su bocadillo.
Habían pasado dos horas y ambas seguían echadas en el sofá viendo los dibujos animados que Henry había elegido para esa tarde. Emma estaba tranquila y disfrutaba del calor que producía el cuerpo de la morena mientras que esta dormitaba sobre su mujer, había pasado unas noches algo malas con el embarazo.
-Mama, ¿Cómo vamos a llamar a mi hermanita?- Preguntó de repente Henry.
-Aún no lo sabemos.- Dijo Emma mirando a Regina que había abierto los ojos.
-¿Cómo te gustaría que se llamase?- Preguntó Regina con una sonrisa y viendo como Henry pensaba.
-Me gusta Sophia.- Soltó Henry sin pensarlo. Emma y Regina se miraron a los ojos y ambas sonrieron.
-Me gusta.- Dijo Emma sonriendo a su hijo.
-A mi también.- Aseguró Regina que no había imaginado mejor nombre para su hija.
-¿En serio?- Pregunto el niño sorprendido por las palabras de sus madres.
-Claro.- Dijo Regina cogiendo la mano de Emma y apretándola.
-Si nos gusta a los tres creo que está decidido.- Dijo Emma muy segura.
-¡Bien!- Gritó el niño.
-Ha sido fácil.- Susurro Regina al oído de Emma. Ambas recordaron el suplicio que fue elegir el nombre de su hijo.
Flashback
-¡No!- Decía Regina al otro lado de la mesa de la cocina.
-Regina pero si Alex es un nombre muy bonito.- Decía Emma que estaba frustrada por las tres horas que llevaban debatiendo por el nombre de su hijo.
-No me gusta, cariño.- Dijo Regina bajando un poco la voz al notar que Emma soltaba una lágrima, el embarazo la tenía muy sensible.
-Vale- Emma se resignó y se levantó de la mesa para recoger los platos.
-Ven.- Regina le cogió la mano y la llevo al salón dejando la mesa como estaba.- Siento haber sido tan brusca, sólo quiero que su nombre sea perfecto.- La morena pasó la mano por la enorme barriga de Emma y esta sonrió.
-Lo sé. Son estas malditas hormonas que me tienen así.- Dijo Emma sonriendo y besando los labios de la morena.
-Esta preciosa, con el embarazo, las hormonas y los cambios de humor.- Regina dio un beso en los labios y otro en la barriga.- Voy a recoger todo.
Nada más llegar a la cocina comenzó a recoger los restos de la cena, ambas tenían una lista con los nombres que les gustaría para su hijo y aunque no había nada decidió había tratado el tema varias veces. Quedaba menos de una semana para que Emma saliese de cuentas y aún no tenían decidió como se llamaría.
-¡Regina!- Gritó Emma desde el salón provocando que la morena tirase el plato que llevaba en la mano y corriese al salón.
-¿Qué?- Preguntó la morena arrodillándose delante de la rubia que mostraba síntomas de dolor.
-Creo que ya viene.- Dijo Emma agarrándose fuertemente la barriga para intentar aliviar el dolor.
-Vamos al hospital.- Grito Regina que había subido corriendo las escaleras y había cogido la mochila que habían preparado además de su bata y la de Emma.
Las dos llegaron al hospital, Regina estaba histérica, no paraba de moverse por todos lados y provocaba que Emma se pusiese más nerviosa de lo que ya estaba.
-¡Para!- Gritó Emma al recibir una contracción.- Me estas mareando.- Añadió una vez que el dolor había disminuido.
-Lo siento, estoy nerviosa.- Dijo Regina acercándose a la cama y dándole un beso en la frente a la rubia que se relajo ante el contacto.
-Lo sé. Yo también, pero Henry vendrá en un rato y no puede verte así.- Dijo Emma sin pensarlo demasiado.
-¿Henry?- Preguntó Regina sorprendida.
-Sí, Henry.- Dijo Emma sonriendo. Regina no se pudo contener y dejo escapar unas cuantas lágrimas.
-Henry…- Susurró pensando que Emma le estaba haciendo el mejor regalo que ella podía desear.- Gracias.
Fin Flashback
Regina sonrió al recordar como Emma acabó decidiendo el nombre de su hijo, un nombre que la llenaba de orgullo y alegría pronunciar pues cada día le recordaba a su padre, su magnífico padre.
-Al menos con ella no vamos a tener que discutir.- Dijo Emma sonriendo y dándole un suave beso a la morena.
-¡Sophia!- Gritó Henry acercándose a la barriga de su madre.
