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InuYasha's POV
Me encontraba cansado por el trabajo del día anterior, me sentía realmente solo ya que no tenía a mi amigo Shippo a mi lado y mis compañeros empezaban a meterse conmigo ya que me veían vulnerable desde que mi amigo ya no está. Sentí como me zarandeaban un poco, al mismo tiempo escuche una voz distante.
-¡InuYasha! ¡InuYasha! –Me empezó a llamar un hombre con cabello negro- ¡Perro! ¿Quieres levantarte de una buena vez?
-¿Qué quieres rabioso? –dije un poco adormilado- Realmente eres peor que Shippo, jamas me dejan descansar en paz –le reclame dándole la espalda.
-InuYasha, están trayendo nuevos prisioneros –me agito de nuevo haciendo que me levantara de golpe y verlo sorprendido.
-¿De verdad? –Pregunte sorprendido- ¿Qué estamos esperando? ¡Vamos a ver! –de un salto me pare del suelo y corrí fuera del lugar.
Nos acercamos al tumulto que se ubicaba en la parte izquierda del campo, despejando el otro lado. Observamos como venía entrando un carruaje de con el sacerdote en jefe y dos monjes en la parte posterior. Este se estaciono y los youkais y hanyous salieron del carruaje. Veía como aquellos hanyous como yo pedían clemencia y lloraban por haberlos separado de su madre, aquel acontecimiento me hizo recordar a mí mismo años atrás.
-¡Muy bien! –grito el padre de mi amada sacerdotisa- ¡Bajen en una fila! –Ordeno a los pasajeros del carruaje -¡Muévanse!
-Pobres...-dijo Kouga- Están aterrados- confirmo sintiendo lastima por ellos.
Yo solo pude escuchar en murmullos ya que aún seguía atrapado en mis recuerdos, como extrañaba a mi mama ¿estará bien? ¿Seguiría con vida? Tantas preguntas en mi cabeza no dejaba de rondarme, la extrañaba tanto pero tenía que ser fuerte ahora que tenía un nuevo motivo para seguir con vida y era esa hermosa sacerdotisa con ojos tristes y de buen corazón que me había cautivado, sabía que era estúpido pero su promesa de sacarme de aquí rondaba por mi cabeza saldría de aquí ella me lo había prometido y confiare en ella.
El sonido del silbido del sacerdote me saco de mis pensamientos. Observe atentamente la escena por segunda vez.
-Y aún no han vivido lo peor…-pensé tragando con fuerza mientras veía como los monjes y sacerdotes trataban mal a los recién llegados.
Mientras bajaban observe a una pequeña hanyou desconcertada del lugar y caminaba con temor, pero en el camino se tropezó perdiendo el equilibrio cayendo al suelo. Intento levantarse, pero aparentemente el golpe fue fuerte y no pudo levantarse después de todo en este lugar con campo de energía nos debilitaban. Sin pensarlo dos veces acudí a su ayuda.
-¿Estas bien? –me acerque a ella ayudándola a pararse.
-Si... –respondió con una voz apenas audible –Muchas gracias, joven…pero te meterás en problemas si no regresas pronto.
-Estaré bien –le dije para tranquilizarla- estoy acostumbrado, ahora ven…será mejor que nos demos prisa porque si no...
No termine de hablar debido a que ese tipo llamado Onigumo se paró frente de mí, mirándome con odio. Yo no me deje intimidar por ese sujeto, por lo tanto lo ignore olímpicamente y me dispuse a seguir mi camino. Al parecer no le hizo gracia mi actitud, me jalo del brazo para quedar frente a frente con él. Para su sorpresa yo le observe con una mirada desafiante.
-¡Impertinente!- me grito alzando su brazo, llamando la atención de todos los presentes en el momento que mi cuerpo dio de lleno en la tierra, la niña se alejó corriendo del lugar espantada- ¿Cómo te atreves a desafiarme? ¡Soy superior a ti! ¡No eres más que un sangre sucia!
-Si claro- dije sarcástico mientras me limpiaba la sangre que escurría por mi labio inferior- ¿un asesino como tu es mejor que yo? No me hagas reír.
-¿Qué has dicho? – Me pregunto alterado ese sujeto, alzando el brazo nuevamente- ¡Te arrepentirás de haber nacido! Eres solo una escoria ¡Los seres como tu dan asco! –termino la frase golpeándome en el rostro de nuevo haciendo que mi cavidad se llenara de un sabor a oxido, pero cuando iba a dar otro golpe uno de esos monjes lo detuvo- ¿Qué haces? –Dijo intentando zafarse de su agarre – ¡Suéltame!
-Detente Onigumo –dijo ignorando su protesta- déjalo ya, no vale la pena…tenemos trabajo que hacer, no pierdas el tiempo jugando con estos prisioneros.
-Miroku tiene razón –se aproximó aquella exterminadora- Además el sumo sacerdote esta de mal humor, no creo que aguante tus tonterías –le dijo señalando al líder con el pulgar-
-Tsk- Onigumo se soltó del agarre de Miroku con brusquedad para observarme detenidamente mientras aún estaba sentado en el suelo limpiándome la herida- me las vas a pagar engendro –me amenazo para luego desaparecer del lugar. Pero al parecer esa exterminadora y ese monje no se movieron del lugar.
-Cabello plateado, ojos ámbar y de un mal carácter –susurro aquella mujer apenas audible, pude escucharla debió a que mis orejas podían escuchar todo solo fruncí el ceño. El joven a su lado se acercó y me tendió la mano.
-¿Qué estás haciendo? –Cuestione impresionado – no necesito tu maldita lastima- comente dándole un pequeño golpecito en la mano a ese hombre para apartarla.
-Vaya –se expresó con fingido asombro- la hija del jefe no menciono que fueras un malagradecido – dijo divertido aquel monje descolocándome por completo y tensándome un poco.
-¿La hija del jefe? –Cuestione aun asombrado poniéndome de pie rápidamente -¿Acaso tú...?
¿Tú eres InuYasha, verdad? –me pregunto la exterminadora sonriéndome- vaya eres muy valiente y altanero…pero eso no importa ahora, te explicaremos todo después pero si aprecias tu vida, será mejor que te alejes a tu cabaña, al parecer Onigumo no anda de buen humor –me dijo mientras arreglaba aquel grande boomerang tras su espalda. Solo asentí completamente confundido y me fui de ahí.
-No te preocupes, vamos a protegerte nadie va hacerte más daño en este lugar –me susurro aquel monje deteniéndome por el brazo cuando pase por su lado, descolocándome más, pero antes de replicar algo él ya se había encaminado hacia los demás junto con esa mujer.
-¡InuYasha! –me llamo Kouga en el momento que me acerque a el- ¿Por qué siempre tienes que ser tan impulsivo, ¡Ahora entiendo porque Shippo estaba detrás de ti preocupado desde el alba hasta el anochecer!
-No fue nada, estoy bien – le dije altanero. El solo suspiro resignado y comenzó a hablarme de algo. El cual no le preste mucha atención ya que estaba sumergido en mis pensamientos, ¿ese monje y esa exterminadora tenían algo que ver? ¿Acaso ella estaba tan preocupada por mí que los envió a protegerme? Realmente me sentí feliz al pensar eso, no era que me agradase la idea de que me protegieran en otras circunstancias me hubiera enojado y actuado alterado pero en esta ocasión me hacía sentir bien, por primera vez en mi vida le preocupaba a alguien.
-¿Bestia? –me llamo Kouga al notar que lo estaba ignorando olímpicamente- ¿Me estas escuchando? – replico frustrado al notar que yo estaba en la nebulosa- ¡INUYASHA!
-¿Qué? –Pregunte al salir del trance que había entrado- ¿Qué pasa?
-¡Préstame atención cuando te hablo bestia peluda!
-Ah…si, continua –dije tranquilo para mi sorpresa después de todo siempre discutía con él y le decía cosas pero estaba tan sumergido en mis preocupaciones que no le di importancia y seguimos con la plática. Pero algo me inquietaba y es que desde que Kouga me llamo por mi nombre ese hombre llamado Onigumo no me quitaba sus ojos de encima.
Después de un rato de arduo trabajo, me fui a relajar un poco tirado en la tierra boca arriba a unos metros lejos de la cabaña, quería estar solo para pensar un rato mi cuerpo realmente dolía deseaba tanto recuperar mis poderes con este campo de energía me sentía como un débil humano de hecho me hubiera considerado así a no ser que cuando llegaba la luna nueva me sentía realmente mal a pesar de que este campo aplacara mis poderes aún tenía esa resistencia.
En mis pensamientos se había colado aquella hermosa sacerdotisa y no pude evitar sonrojarme, la comenzaba a querer. Se vía una chica realmente buena, pero sabía que era inútil enamorarme, una chica como ella jamás se figaría en esta cosa que soy, no pude evitar sentir una horrible presión en el pecho al pensar aquello pero era la realidad yo solo era un asqueroso hibrido y ella era una humana muy hermosa ¿Cómo podría fijarse en este ser repugnante? Con solo pensar que mi amor no sería correspondido nunca me llenaba de tristeza.
-Vaya, vaya, vaya pero miren que tenemos aquí –dijo un youkai sacándome de mis pensamientos- un asqueroso hanyou
-¿Qué dijiste? –me levante realmente enojado, odiaba que me llamen hanyou
-Lo que escuchaste –dijo desafiándome.
-Ya verás maldito…-dije enojado preparándome para pelear.
Me abalance hacia ese infeliz, empecé a pelear con el pero realmente mis fuerzas estaban agotadas y él era mucho más fuerte termino derrumbándome fácilmente, solo se limitó a burlarse de mí y a decirme cosas realmente hirientes. No tenía fuerzas para levantarme pero aun así lo hice porque si no los demás sacerdotes también se unirían, desde que Shippo no está el acoso que sufro es constante pero ya estaba acostumbrado después de todo nadie quería a los seres como yo.
Continuará…
