-o-o-o-o-o-o-o-

InuYasha's POV

Me encontraba trabajando con la tierra, junto a los demás presos del lugar. Mis garras se clavaban en el suelo, aunque ya no me dolían mucho gracias a mi adorada sacerdotisa que las curaba gracias a que ella podía pasar sus manos atreves de la valla y usar su poder espiritual, era un trabajo pesado pero al menos estaba platicando con Kouga y hacia algo animado el trabajo.

-¿Sabes InuYasha? Oí que tenían problemas con los Daiyoukais en las otras regiones – me susurro Kouga para que ningún monje nos escuchara- creo que han logrado salir de sus sellos, ¡Aun hay esperanza de salir de aquí!

-Ojala... –musite esperanzando, si lograba salir de aquí conseguiría estar con mi adorada sacerdotisa y si tendríamos los mismos derechos podría reclamarla y así poder vivir con ella - ¿Crees que se acabe este infierno Kouga?

-Sí, tiene que acabar –me dijo seriamente- ya han sido muchos años desde que nos trajeron a este lugar.

- ¿Kouga crees que tengamos los mismos derechos si logramos salir de acá?

-Si, después de todo escuche algunos rumores que otros sacerdotes empezaron a unírseles a nosotros para que nos saquen de acá y así terminar con esto.

Mire atentamente a Kouga, si realmente eso era cierto y lograba salir podría encontrar a mi mama y estar con ella, la extrañaba mucho e incluso podría reclamar a Kikyou sin temor a que me maten, quiero que ella deje de ser una sacerdotisa así podríamos tener una vida normal entre nosotros y nadie impediría que nos casáramos yo estoy seguro que ella dejaría de ser sacerdotisa por mí. Me dispuse a responderle a mi compañero cuando escuche un gran sonido por el lugar nos interrumpió, una carroza había entrado al lugar y en ese momento bajaron a Miroku.

-Miroku será ejecutado mañana al amanecer, por órdenes del gran sacerdote Miyamoto – indico un monje poniéndonos al tanto de lo que ocurría en el lugar.

Muchos murmullos empezaron a escucharse sobre el lugar. Estaba atónito, ¿Por qué iban a matar a Miroku?, los monjes también venían sorprendido la escena ninguno comprendía que había pasado. Pero la sorpresa duro poco ya que nos llamaron la atención por parar el trabajo y tuvimos que seguir con nuestra labor.

Observe por el rabillo como le daban un instrumento para que comience a trabajar con nosotros, aparte algunos se burlaban de él, eso me indigno más fue la forma en la que se burlaban de su ex compañero ¿Por qué los humanos eran asi? ¿Por qué dañaban todo a su paso, incluso a su propia especie?, me acerque a Miroku cuando lo dejaron solo para trabajar.

-Vamos trabaja más rápido –decía un monje, nunca lo había visto supongo que era nuevo- ¿No querías ser tratado como esas bestias? ¡Entonces trabaja! – siguió humillando al ex monje.

Observe a Miroku y no había un rastro de furia ni mucho menos enojo, al parecer no le importaba seguía sereno como siempre lo había conocido. Cuando aquel monje se fue me acerque a Miroku para poder hablar con él.

-Hola – dije saludándolo amablemente, cosa rara en mi pero él me había caído bien.

-Hola InuYasha –dijo algo reflexivo- ¿No crees que la vida da muchas vueltas?

-¿Qué quieres decir? –pregunte sin entender a qué se refería.

- Antes era un monje que los vigilaba y ahora soy tratado como ustedes –dijo para luego reírse – creo que después de todo muchos acá no son buenas personas.

-Los humanos nunca fueron buenas personas –dije serio- siempre destruyen todo a su paso y no les importa más que su propio ego y beneficio nunca son leales a nada, siempre dicen que las bestias no tenemos corazón pero los humanos tampoco lo tienen –me dejaba llevar por la rabia y mi impulso sin darme cuenta que estaba escupiendo veneno a un humano- Pero tú eres diferente Miroku, y que estés aquí en la misma situación lo prueba.

-No intentes arreglar lo que has dicho InuYasha –me dijo tranquilamente- yo sé que soy diferente a todos, jamás estuve de acuerdo con estas leyes- luego me vio con una sonrisa en el rostro para luego despeinarme- eres simpático a pesar de que tenas un mal carácter

-¡Keh!

- Por cierto, la señorita –me dijo para llamar mi atención – se encuentra en una situación difícil…

-¿Qué quieres decir? – viéndolo muy preocupado- ¿Paso algo malo?

- Escúchame, estoy aquí debido a que… -callo un momento para luego ponerse serio- nos descubrieron.

-¿Qué? –dije sorprendido- ¿Ella está bien verdad?

-Bueno, realmente no lo se…

-¡Cállense! –Exclamo un monje aturdiéndome un poco con aquel grito- ¡Sigan trabajando!

Deje el tema de lado por ahora. Estaba completamente asustado, no entendía cual era el motivo de mi inquietud pero tenía el presentimiento de que nada bueno saldría de esto. La noche cayo estaba completamente oscuro el cielo, no había ninguna estrella en el cielo ¿Será una señal de que algo malo ocurrirá?

Me encontré con Miroku y le dije que pasara la noche en mi cabaña, cuando llegábamos me platico sobre su esposa Sango que esperaba un hijo de él y le dolía el hecho de que la iba a dejar sola cuando más lo necesitaba pero no se arrepentía de habernos ayudado. Cuando llegábamos a la cabaña Kouga nos detuvo para platicar sobre un plan que se le había ocurrido.

-¿Qué pasa Kouga? –pregunte interesado en aquel plan.

-Escuchen, encontré la manera para que Miroku pueda salir vivo de esta –nos mencionó haciendo que Miroku y yo nos viéramos sorprendidos.

-¿De qué hablas? –pregunto Miroku sorprendido.

-acá no podemos hablar –dijo Kouga- pueden oírnos, vengan conmigo para poder explicarles.

Extrañados lo seguimos hasta una parte algo alejada, al parecer no era vigilada debido a que nadie iba por esos lados, es mas era la primera vez que observaba este lugar, caminamos un poco más y vimos una parte donde la valla estaba rota pero aun así estaba cubierta por el campo de energía.

-Este lugar lo descubrí hace poco –explico Kouga cuando nos detuvimos- acá nadie viene debido a que no conocen este lugar, pensé que podría escapar debido a que la valla está rota pero el campo de energía que lo rodea no me dejo pasar pero.. –dijo viendo a Miroku seriamente- tu eres humano y si podrás pasar.

-¿Quieres decir que Miroku se podrá salvar? –dije feliz, después de todo el no merecía morir.

-Igual se darán cuenta que me escape y me buscaran –dijo algo desanimado Miroku.

-No se preocupen, tengo un plan escuchen atentamente –dijo fríamente- me encontré con un youkai que puede cambiar de forma y poner una apariencia humana y ocultar su esencia demoniaca, su tiempo en este mundo está por acabar el al verme preocupado me pregunto qué ocurría y bueno entre la plática le comente y él está dispuesto a ayudarnos.

-¡No! – Exclamo Miroku- no voy a permitir que nadie muera por mi culpa, es mi responsabilidad y la tengo que asumir.

-No seas estúpido moje –dijo molesto aquel lobo- él quiere ayudar después de todo su tiempo en este mundo está por acabar y tú tienes mucho por que vivir ¡Piensa en tu esposa!

-¿Sabes? Concuerdo con el sarnoso –dije interrumpiendo- la joven Sango espera un hijo tuyo y mereces vivir sobre todo porque tú nos ayudaste mucho.

-Está bien –dijo accediendo – lo are por Sango pero quiero que me hagan un favor –dijo seriamente- si este youkai va a fingir mi muerte entonces quiero que todos piensen que estoy muerto e incluso Sango, estaré escondido a que todo se calme pero para evitar que me busquen y que se sepa la verdad solo nosotros la sabremos.

-De acuerdo –dijimos Kouga y yo al unísono.

-Gracias, muchachos.

-Cuídate mucho Miroku –dije dándole una palmada en el hombro para luego observar cómo se alejaba del lugar y pasaba por aquella valla sin ningún problema debido a que él era un humano- regresemos Kouga.

Nos dirigimos a nuestras chozas sin decir una palabra, por suerte nadie nos había escuchado mantendríamos este secreto hasta que sea necesario, Miroku no merecía morir más porque el sí tenía una vida por delante. Llegamos a nuestros dormitorios para luego esperar al día siguiente y saber en que terminaría todo.

-¡Levántense! –exclamo uno, mientras golpeaba con su barrote los postes de madera de la puerta, logrando despertarnos a todos por el alboroto.

Salimos del lugar, bajo amenazas y golpes. Llegamos hasta el centro del campo, donde se encontraban todos los sacerdotes, monjes y exterminadores del lugar. En el centro se encontraba aquel youkai con la apariencia de Miroku, tenía atadas las muñecas y estaba sometido a una fuerte vigilancia, por un momento temí porque fuera descubierto.

-¿Qué está pasando? –susurro Kouga haciéndose el desentendido.

-La ejecución...-dije fríamente.

El padre de mi adorada sacerdotisa llego donde se encontraba aquel youkai, arrodillado. Se colocó a su altura para examinarlo unos minutos no puedo negar me tense, por un momento sentí que nos descubrirían pero por suerte no fue así.

-Quiero que todos vean lo que le sucede a los traidores –hablo con una sínica y siniestra voz.

Con sus manos, hiso una seña hacia un exterminador para que se acercara. Este obedeciendo el mandato, tomo lugar al frente del joven. El supremo sacerdote se alejó de "Miroku"

-Muy bien, ¡Preparado!– vocifero. Mientras el exterminador sacaba una de sus cuchillas apuntando al cuello del joven- ¡Listo! – ordeno y en ese momento el sacerdote clavo aquella cuchilla en el cuello de aquel desconocido youkai y traspasar sus venas y arterias logrando decapitarlo sin piedad frente a todos los presentes.

El cuerpo sin vida del youkai cayó al suelo mientras su cabeza rodaba por el campo tras un charco de sangre. Uno de los monjes se acercó a recogerlo, reprimiendo su indignación. Oculte mis ojos sobre mi fleco para hacer más creíble la situación cuando de repente escuche unos sollozo y al voltear me di cuenta que era la esposa del monje, estaba completamente destrozada por un momento quise correr y decirle la verdad ya que odiaba ver a una mujer llorar pero sabía que por el momento no era correcto que la verdad se supiera.

Pasaron varias horas desde que había decapitado a aquel youkai, me encontraba descansando en mi cabaña del arduo trabajo cuando escuche que abrían la puerta del lugar bruscamente.

-¡Todos de pie! –grito aquel hombre llamado Suikotsu- InuYasha Taisho venga conmigo –me ordeno firmemente

Kouga y yo nos vimos serios mientras fruncíamos el ceño. Sin hacerlo esperar, me levante del suelo y di un paso al frente para que aquel hombre pudiera verme. Me acerque con paso firme y una mirada realmente fría cuando estuve lo suficientemente cerca de él me tomo bruscamente del brazo y me arrastro fuera de la cabeña.

-¿A dónde me llevas? –pregunte algo altanero.

-No lo sé –me contesto – el gran sacerdote quiere verte y me pido que te llevara con el.

-¿Me vas a llevar con el...? – dije algo atemorizado.

-Yo solo cumplo ordenes –me respondió desinteresadamente, yo lo observe entre sorprendido y suplicante, tenía miedo no lo iba a negar.

-¿Me van a exorcizar? – pregunte serio. Aquel joven solo me observo con sorpresa sin saber que decirme. Se quedó observándome unos segundos para luego soltarme- vete, le diré al sacerdote que estabas ocupado en el trabajo.

Lo observe confundido pero hice un gesto de afirmación y regrese a la cabaña. Me pareció muy extraño ese comportamiento pero luego caí en cuenta que podría ser amigo de ella.

-¿Qué paso? –me pregunto Kouga al verme entrar.

-El gran sacerdote quiere verme pero al parecer el hombre se arrepintió y me dejo libre –explique sentándome en el suelo.

- Últimamente los superiores de acá están actuando muy extraño –dijo extrañado mi amigo.

Iba a contestarle cuando de repente la puerta de la cabaña se abrió nuevamente dejando ver a Onigumo. Entro con aquel aire de superioridad que se gastaba.

-InuYasha Taisho, da un paso al frente.

Lo observe con una mirada fría pero obedecí su orden y me acerque a el.

-Vendrás conmigo – me tomo del brazo y me saco del lugar- muy bien asqueroso hibrido hasta aquí llego tu suerte.

-¿Qué quieres decir con eso? –pregunte con un tono altanero.

-Pronto lo veras – me respondió halándome – vamos.

Salimos de la cabaña y nos dirigimos a un lugar desconocido para mí. Mientras caminaba sentía que me observaban de una manera compasiva y yo solo los veía con rabia ¡odiaba que me tuvieran lástima! También gracias a mis orejas caninas lograba escuchar murmullos poco agradables de lo que me podría suceder. Caminamos varios minutos hasta que Onigumo se detuvo frente a una cabaña.

-Quédate acá y no te muevas – me ordeno para luego entrar a ese lugar.

Me senté en el pasto para luego observar el cielo azul, estaba pensando en mi querida sacerdotisa realmente temía por ella ¿Qué le podrían haber hecho? Tenía días que no sabía de ella y eso me preocupaba mucho, solo espero que se encuentre con vida y a salvo es lo único que me importa.

De repente algo me saco de mis pensamientos y era Onigumo que había salido de la cabaña viéndome con un odio

-Entra –dijo me ordeno empujándome pero antes que pusiera un pie dentro de aquel lugar, alguien lo llamo con urgencia, hablaron por unos minutos y luego se dirigió hacia mí con una risa burlona – hoy es tu día de suerte, te dejo libre por ahora.

Sin decir nada me marche para luego caminar hacia la cabaña, sentí que mi vida había dado un giro grande desde que la conocí a ella. Ahora solo tenía que mantenerme con vida por ella, tenía que salir de este lugar a como dé lugar.

A la mañana siguiente, me encontraba realmente incomodo al sentir a Kouga sobre mi.

-¿Otra vez? –Susurre molesto- Oye, ¡sarnoso quítate!

-Déjame dormir en paz –me contesto medio dormido – estoy muy cómodo.

-Pero yo no – dije quitando la cabeza de Kouga, haciendo que este se golpeara contra el suelo.

-¿Por qué hiciste eso? – dijo acariciando su parte lastimada- eres un salvaje perro.

-¡Tú eres el que me molesta!

Los sacerdotes nos llamaron para que hiciéramos nuestro trabajo de todas las mañanas. Una vez afuera Kouga y yo seguíamos discutiendo e insultándonos, es que realmente Kouga era un lobo molesto cuando se lo proponía pero a lo lejos pude ver una silueta muy familiar quedándome atónito. Una sonrisa adorno mi rostro e ignorando por completo a Kouga corrí al encuentro de mi adorada pelinegra. Para mi suerte los que cuidaban ese lado del campo eran unos sacerdotes despreocupados ya que Onigumo se encontraba haciendo otras cosas.

-¿InuYasha? –me consulto Kouga asombrado al verme correr pero no lo preste atención ya que solo quería verme con ella.

-Hola mi amor –dije sonriente realmente estaba feliz de verla nuevamente.

-Ha pasado mucho tiempo ¿verdad?

-¡Estaba preocupado! ¡Tenía miedo que algo malo te hubiera pasado! –ella solo me miro con amor- Miroku me dijo que te habían descubierto

-Todo está bien InuYasha –dijo sonriéndome- no te preocupes.

-¿Segura? –le pregunte preocupado- no te vi en estos días además te noto más pálida de lo normal ¿segura que no pasó nada?

-Sí, si estoy segura –dijo riéndo forzadamente- es que bueno, él se enojó conmigo y me castigo pero no paso algo del que debas preocuparte.

-Está bien –dije no muy convencido por su respuesta.

- InuYasha, vengo a darte esto –dijo con una voz fría lanzándome un avión de papel, estaba actuando muy rara.

Extrañado agarre el avión de papel y lo comencé a leer, me quede de piedra cuando caí en cuenta que esta era una carta de despedida que jamás volvería por estos lados. Ella jamás volvería, mi única esperanza y mis ganas de vivir se iban con ella cuando subí la mirada comenzaba a marcharse.

-¡Espera un momento! –Le grite desesperado- ¡Tú eres mi compañera! ¿No vas a volver más por estos barrotes? He guardado cuidadosamente todas tus cartas, esperare a que vengas otra vez… ¿vale?

Pude escuchar como ella sollozaba gracias a mi buen oído, pero aun así no me respondió y se marchó del lugar, yo tampoco pude evitar llorar mi única persona que realmente había querido se machaba.

-o-o-o-o-o-o-o-

Bueno lo dejo hasta aca espero les guste ya casi estamos en los capítulos finales n.n solo faltan 2 capitulos y termino el fanfic n.n