LA HISTORIA NI LOS PERSONAJES ME PERTENECEN LA HISTORIA ES DE KASEY MICHAELS

Y LOS PERSONAJES DE LA GRANDIOSA SM..

ROXY SANCHEZ CORAZÓN NO TE IGNORO DISCULPA QUE NO TE EH TOMADO EN CUENTA PARA RECOMPENSARTE TE DEDICO ESTE CAPITULO A TI Y SOLO A TI xD


Una vez en el interior de la casa, subió las escaleras en un tiempo récord y comenzó a recoger todo lo que no quería que él viera. Acababa de quitar el sujetador precisamente del pomo en el que se había imaginado que lo había colocado cuando oyó que él llamaba suavemente contra el marco de la puerta del salón.

-La señora de aquí abajo me ha dicho que puedo subir. ¿Isabella?

-Si, aquí estoy. Entre.

Ella levantó la almohada y metió el sujetador debajo. Entonces, rápidamente, se sentó sobre la cama. Luego se volvió a levantar como movida por un resorte, como si el colchón estuviera ardiendo ¿Había perdido el juicio? ¿Quién se sentaba en una cama cuando un hombre estaba a punto de entrar en un dormitorio?

Edward asomó la cabeza y los hombros por la puerta y sonrió. Llevaba puesta su camisa. Bella tenía al menos que concederle eso, pero, ¿no se la podía haber abotonado?

-Hola, otra vez. He traído los planos y una cinta métrica ¿Esta segura de que no la estoy molestando demasiado?

-No, no. No se preocupe . Me comentó algo de unas estanterías.

-Sí, sería una especie de combinación entre pasillo y la sala de vez de haber una puerta que se abriera directamente a la sala de trabajo. Permítame que se lo muestre –dijo. Desenrolló los planos y los colocó encima de la cama. Cuando los enormes planos trataron de volver a enrollarse, él una zapatilla deportiva y los sujetó con ella. Entonces, trató de agarrar la almohada para hacer lo mismo con la otra punta, pero Bella no tardó mucho en reaccionar.

-¡No! -exclamó agarrándole la mano. Entonces, la soltó rápidamente como si estuviera ardiendo-. Seguramente la almohada no servirá e nada. Es de plumas. Demasiado ligera... Yo me sentaré aquí y los sujetaré.

-Esta bien –dijo Edward mirándola con cierta confusión-. Es usted una mujer extraña.

-Eso me han dicho. Bueno, veamos esos planos.

Bella trató de asentir en lo mejores momento y fingir que no se había dado cuenta de que él estaba a menos metro de distancia. No estaba invadiendo exactamente su espacio personal, pero dado que estaba en su dormitorio... tal vez sí lo estaba . Él y su colonia , su camisa abierta, sus líneas de expresión y su... No... No iba a pensar en su torso desnudo. Jamás le habían llamado los torso desnudos. nunca. En su lista de lo que la atraía de los hombres, los torsos desnudo ni siquiera ocupaban los primeros cinco puestos. Entonces, ¿por qué de repente sentía fijación por el de él?

-Entonces, en mi opinión, podríamos pintarlo morado y ponerle una guinda.

-Sí, sí... ¿Cómo?

-Entonces, estaba escuchando. No estaba seguro.

Bella se levantó. Los planos volvieron a enrollarse sobre si mismo inmediatamente.

-Oh, valla... Lo siento. No estaba escuchando. ¿podría volver a explicarme lo que me decía, aunque solo sea poco?

-Podría -dijo él, sin moverse-, pero probablemente debería terminar con esto.

Bella se aclaró la garganta. Jamás se quedaba sin palabras. Más bien, hablaba demasiado.

-¿Se... se refiere a hablar los planos?

Edward dio un paso al frente, lo que decididamente le introdujo en el espacio personal de ella. Y a Bella en el de él, si se paraba a pensarlo, aunque tal vez Edward no le importaba tanto como a ella... no es que a ella le importara.

-No –dijo él levantando le la barbilla con la mano-. Me refiero a esto.

Bella cerro los ojos en el momento en que la boca de Edward tocó la suya. Hacía mucho tiempo que no la besaba nadie y, de todo modos, la ultima vez, ni siquiera le había gustado el beso. Había sido uno de esos besos obligados, cortesía de la ultima cita a ciegas que Jasper le había preparado hacía ocho meses.

Por supuesto, aquel beso era mejor. No hacía falta mucho para que así fuera. Sin embargo, aquel beso también había quedado muy por encima de cualquier beso que ella hubiera compartido en toda su vida. Incluso aunque hubiera vivido tres vidas.

La boca de él sabía a té helado y azúcar. La lengua probablemente había sacado un doctorado en persuasión, con honores especiales en el arte de la insinuación. Bella quería devorarlo, arráncale la ropa, lamerle al sudor y la sal de aquel musculado vientre, hundirle los dedos en los hombros para poder utilizarlo como trampolín y subirse a él, enredarle las piernas por la espalda, restregar su ansioso cuerpo contra el hasta que Edward tuviera una erección tan potente que ella pudiera sentirlo a través de los pantalones.

Entonces, se pondría en serio a seducirlo.

Como si el supiera lo que ella quería, o tal vez porque él lo quería también, Edward le agarró el trasero ambas manos y apretó su cuerpo con fuerza contra ella. No hacían faltas palabras. No eran necesarias. Los dos sabían que deseaban.

Aquello era deseo. Lujuria. Pura necesidad. Magnetismo animal.

Algo muy agradable. Eso era precisamente lo que era. Algo que se subía a la cabeza, algo que les impedía parar. No importaba que estuviera bien o mal. No importaba lo que sintiera el uno por el otro. Los dos lo deseaban. No hacía falta más.

Edward apartó su boca de la de ella y le apretó los labios contra la oreja.

-Estas vibrando.

-Dime algo que no sepa –Bella, tratando de recuperar el aliento, dado que, aparentemente, no había estado respirando en un buen rato. Se sorprendió de que no se le hubiera olvidado cómo hacerlo. Edward no tenia que hablar. Bella no necesitaba que él hablara. Si Edward no tenía cuidado, ella podría conseguirlo sola, sólo pensado lo quería que él hiciera a continuación. Nunca antes se había sentido de aquella manera en toda su vida ¡Y le gustaba!

-No, me refería a algo en tu bolsillo. Creo que es tu teléfono móvil.

La cordura puso freno al libido de Bella.

-Oh, mi teléfono móvil. Sí. Podría ser importante. Debería responder, ¿verdad?

Edward dio un paso atrás, alejándose de Bella justo en el momento en el que las rodillas amenazaban con doblársele.

-¿continuaras más tarde?

-¿Es una pregunta o lo estás dando por sentado?

-¿Acaso te importa?

Aquella clase de cosas no le ocurrían a personas como ella. Insinuaciones sexuales. Deseo puro y primitivo. Reconocer abiertamente que sí, quería tener relaciones sexuales. No habría citas, ni cortejo, ni promesas. Ni halagos ni flores. Ni agenda ni otro objetivo que conseguir que él estuviera dentro de ella tan profundamente como fuera posible, ver su rostro cuando se hundía en ella una y otra vez hasta que los dos explotaban en un orgasmo, que era el objetivo del juego.

Una repentina imagen visual le quitó el aliento. La persona que la llamaba podía dejar un mensaje en el buzón de voz.

-Tengo una cita esta noche –se oyó decir-. Una cita a ciegas de la que no puedo zafar. Es... es para una cena en casa de mi primo si no me presento serían un número impar y creo que la única razón de esa cena es...

Edward recogió los planos y la cinta métrica y comenzó a dirigirse hacia la puerta. ¿Estaba enfadado? ¿parecía enfadado? ¿Acaso tenía algún derecho a estar enfadado?

Bella decidió que no estaba enfadado. Entonces, se enfadó un poco porque el no estuviera enfadado. Decidió que debía faltarle un tornillo en la cabeza y debería hacer que la examinaran a la primera oportunidad que tuviera.

-¿Una encerrona? A mí me ha pasado lo mismo.

-¿Y consiguieron su propósito?

-No. No interesado en tener relaciones

-No te lo estoy preguntado.

-Lo sé. Estoy divorciado. Encontré a mi mujer en la cama con otro hombre.

-A mí me dejaron en el altar. Él se escapó con mi dama de honor y dudo que sólo hubiera intercambiado miradas de deseo antes de subirse en aquel avión con destino a México. ¿Qué te parece peor?

-¿Acaso estamos marcando puntos a ver quién gana?

-Es una manera de hablar. A mí tampoco me interesan las relaciones.

-Bien, porque no quiero una.

-No. Sé lo que quieres. Lo has dejado muy claro.

-Pues no te oí diciéndome que parara.

-Bella se apretó las manos contra el pecho.

-Oh, cariño, ¿estamos teniendo nuestra primera pelea?

Edward se echó a reír y sacudió la cabeza.

-Eres de lo que no hay, Bella Swan. No hagas que sienta simpatía por ti.

-Ni me pasaría por la cabeza. Lo que está teniendo lugar aquí no tiene nada que ver con la simpatía. No sabemos uno del otro. Probablemente, debería seguir siendo así.

-¿Qué es lo que esta pasando aquí? Dilo, Bella. Estábamos a punto de tener relaciones sexuales. Si ese teléfono no hubiera empezado a vibrar, probablemente eso sería lo que estaríamos haciendo ahora, porque no había ninguna duda de lo que los dos buscábamos.

Bella sintió que volvía a sonrojarse y apartó el rostro del de él.

-Sí lo sé, pero empezaste tú -dijo. Se sentía como una niña teniendo una discusión de niños.

-Seamos al menos sincero, Bella. Lo empezamos los dos la primera vez que nos vimos. Y no va a desaparecer a menos que lo terminemos.

Ella se volvió para responderle, aunque no sabía qué era lo que le iba a decir, pero el dormitorio estaba ya vacío. Se dejó caer en la cama. El torso le subía y le baja rápidamente, como si acabara de correr un maratón en un universo alternativo, en el que ella era una ninfa hambrienta de sexo vestida con telas transparentes y él la creación de un científico loco destinado sólo al apareamiento para así poder repoblar el mundo.

Unas vacaciones. Eso era lo que ello necesitaba.

Unas largas vacaciones lejos de allí, lo suficientemente largas para que él terminara su trabajo y se fuera cuando ella regresara. Después de lo ocurrido entre ellos, Bella jamás podría volver a verse con él y estaba segura que Edward no tenía el mismo problema. Estaría allí todo los días, durante tres semanas más. Sin camisa, con una gran sonrisa, sus atractivas arrugas de expresión y rezumando sexo por cada poro de su piel. Allí, esperando a que ella le diera señal adecuada.

Bella se incorporó de repente en la cama. ¿señal? ¿cuál era la señal? Ella no conocía ninguna. De hecho, ni siquiera sabía ya quién era, porque ciertamente no era la mujer que había estado a punto de... de... ¡Dios santo!

-¡No voy a volver a pensar en esto! -se dijo a sí misma mientras se miraba en el espejo del cuarto de baño y se retocaba el lápiz de labios-. Todo el mundo tiene derecho a una aberración en la vida. Él había sido la mía, pero me he salvado a tiempo y ahora lo eh superado. Me lo he sacado del cuerpo. De hecho, jamás estuvo dentro de mí, ni en el modo figurado. Ni si quiera me gusta. Es arrogante, da la las cosas por sentado y, evidentemente, sólo va por lo que pueda conseguir. Y yo... Dios santo. Ahora estoy tratando de presentarme como víctima o como la niña inocente que no sabía lo que estaba haciendo incluso cuando lo estaba haciendo. El hombre sólo piensa en sexo. No puedo evitarlo. La única pregunta es si acepto lo que él me está ofreciendo o hago lo más sensato y me alejo de él.

Su imagen en el espejo no le proporcionó respuestas alguna. Tampoco se la dio su cerebro tan racional ni su cauteloso corazón.

¿Y su cuerpo? Oh... Su cuerpo había dejado muy clara su opinión incluso antes de que ella hubiera terminado de hacer la pregunta.


PERDONEN LA TARDANZA FIN DE SEMANA OCUPADO AQUÍ LES DEJO EL CAP

LES CUENTO LEÍ VARIOS COMENTARIOS EN EL QUE ME DECIAN QUE SON MUY CORTOS LOS CAPITULOS.

OK LOS HARE MAS LARGOS PERO NO SERA DIARIOS LOS CAPITULOS SERAN INTERDARIOS

SIN MAS QUE DECIR GRACIAS A TODAS POR ESTAR AL PENDIENTE Y SUS COMENTARIOS

GRACIAS A LAS CHICAS DE UNIVERSIDAD FANFICTION Y FFDA(TWILGHT)

NOS LEEMOS EL MARTES

BESOS ANNY...:3