LA HISTORIA NI LOS PERSONAJES ME PERTENCEN LA HISTORIA ES DE KASEY MICHAELS
Y LOS PERSONAJES DE LA GRANDIOSA SM..
Tres horas más tarde, Edward oyó que el Benz aparcaba junto a la acera y sonrió. Pobre Michael. Iba a necesitar neumáticos nuevos muy pronto si seguía rozándolos contra la acera de es modo.
Se levantó y se volvió a meter el martillo en el cinturón de herramientas. Entonces, se dirigió hacia la puerta principal y esperó. El portazo que escuchó de esa misma puerta le hizo esbozar una sonrisa.
Encendió la luz.
-llegas temprano a casa. Deja que lo adivine. La velada no ha salido tan bien como esperabas.
Bella pegó un grito de alarma.
-¿Qué diablos estas haciendo aquí todavía? Son la diez.
-Sí. Y te marchaste a las siete. Tres horas. Teniendo en cuenta el tiempo de trayecto de ida y vuelta, las copas antes de la cena y todo lo demás, ha sido una cita rápida ¿te ha dado tiempo de toarte el postre?
Bella se quitó las sandalias y pareció considerar arrojarle una a la cabeza, pero la dejó sobre una de las vitrinas.
-No tiene gracia, Edward. Te lo voy a repetir. ¿Qué estas haciendo aquí?
-Bueno, enredando un poco. Me dijiste que pusiera la llave en el buzón cando terminara de guardar las herramientas en el sótano. Lo hice. No me dijiste que cerrara la puerta primero. Ni que me marchara.
-La próxima vez te lo especificaré mejor, pero para que lo tengas en cuenta en un futuro se suponía que debías marcharte.
Edward la estaba volviendo loca, pero ella parecía gustarle. Él había visto que ella sonreía antes de que pudiera ocultarlo.
-No tenía ningún sitio donde ir. Cene temprano y no tenia otra cosa que hacer. Al contrario que tu que tiene una vida social muy ajetreada.
-¿Y que es lo que haz estado haciendo? ¿Qué es lo que quieres decir con eso de enredar? –le preguntó ella mientras se dirigía hacía las escaleras que llevaban a su apartamento.
Edward la siguió dado que ella le hizo una pregunta y no se había detenido.
-Pues eso enredando. Cuando llevé las herramientas al sotano, me di cuenta de que el grifo que tienes allí estaba goteando. Lo arregle y luego decidí comprobar el resto de los grifos que están en la casa ya que tenia mi fiel llave inglesa en la mano.
Bella se detuvo en lo alto de las escaleras y giro la cabeza para míralo.
-¿Tú fiel llave inglesa en la mano?
-Así le llaman los aprendices de fontanería –le dijo él a la espalda de Bella, dado que ella seguía moviéndose-. Por cierto, mi madre le sigue costando pensar que yo sea contratista. Había esperado otro abogado en la familia. Sin embargo, no le importa cuando me llama para que le arregle algo porque mi padre, el abogado, no sabía ni poner una bombilla sin consultarlo antes con otros tres abogados y poner por escrito cómo hacerlo.
-Eso si es divertido –replicó ella-. Sigue. Te escucho.
-Claro –respondió él. Se moría de ganas de darle una nalgada en aquel trasero tan respingón-. Cuando terminé con los grifos, me di cuenta de que la puerta de tu cuarto de baño estaba algo caída. Tienes suerte de no haberte quedado encerrada en el cuarto de baño.
Bella lanzó sus sandalias y su bolso sobre un sillón y se dirigió a la cocina.
-Supongo que quieres café.
Edward la siguió hasta allí y se apoyó contra el umbral de la puerta admirando la vista.
-La perfecta anfitriona. Sí gracias. Por cierto, fíjate que ese desagüe no tiene tapa. ¿Sabes lo peligroso que es tener un desagüe sin tapa, y especialmente en la cocina?
-La tapa vieja se rompió hace unas semanas. Iba a comprar una nueva –dijo, mientras llevaba la cafetera al fregadero para llenarla-. Bueno ya hemos establecido lo que significa enredar un poco. Es decir, enredar sin que te lo pida nadie, por lo que espero que no lo añadas a la factura. ¿Algo más?
-Tú cajón de lencería se atasca un poco.
Bella se dio la vuelta tan rápidamente que estuvo a punto de tirar al suelo la maceta de violetas que había sobre el alfeizar de la ventana con la taza que tenía en la mano.
-Eso no ha tenido ninguna gracia –dijo, cuando comprendió que Edward acababa de gastarle una broma.
-Pues a mi me a gustado, Bella. Entraste en la tienda como si te murieras de ganas de dar un portazo y él ni siquiera te acompaño a la puerta, como si se muriera de ganas de marcharse en el Benz. ¿Tan mal fue tu cita?
-No estuvo tan mal –dio ella desde la encimera-. Jasper y Alice son siempre una compañía agradable. Ella preparó un plato de arroz y pollo que me gusta mucho. Charlamos mucho. Catorce. –concluyó. Parecía más relajada, incluso divertida.
-¿Catorce qué? Espera ya, lo entiendo –dijo Edward tomando la taza de café que ella le ofrecía. Declinó con un gesto el ofrecimiento de leche y azúcar-. Ha mencionado catorce marcas. Malditas sea. Yo hubiera dicho una docena.
-Bueno, algunos los repitió, aunque los conté todos y otras personas tuvieron que tener tiempo para hablar y yo no estuve con él tanto tiempo. Sin embargo, dice una cada cuatro o cinco minutos. Es como los anuncios de la televisión.
-Pero no podías tomar el control demando y cambiar de canal hasta que hubiera terminado.
Ella lo siguió al salón.
-Tienes razón. No encajamos desde el principio, pero de todos modos se me insinuó, probablemente porque pensaba que yo lo esperaba que lo hiciera.
Edward dejó su taza de café sobre la mesa que tenia junto a su butaca.
-Ese canalla sin calcetines.
Bella se sentó en el sofá y subió las piernas sobre el cojín, lo que hizo que Edward se arrepintiera de haberse desencantado por el sillón.
-¿Por qué te sorprende tanto, Edward? Tú también lo intentaste, así que no creo que debería extrañarte.
-Ese hombre ni siquiera te conocía.
-Ah, ¿Y tú sí? Tres días que tú te has pasado haciendo ruido fuera y yo deseando dentro que te marcharas no establecen una base muy sólida para una amistad.
-Ignorare ese comentario. ¿Y cómo se te insinuó? ¿Qué te dijo?
Bella dio un sorbo a su café o fingió hacerlo para poder ocultar una sonrisa, que Edward vio de todos modos.
-¿Qué quieres decir con eso? Me trajo a casa. Salio conmigo en el Benz y le di las gracias por una encantadora velada. No quería que me acompañara a la puerta, por lo que me incline sobre él para despedirme de él con un beso en la mejilla y él aprovecho la ocasión.
Edward sintió ganas de ir por Michael Newton. Y apretarle un poco más las mangas del jersey para que pudiera llevar el nudo más cerca del cuello. No sabía por qué tenia aquella reacción ni quería preguntárselo, pero en aquellos momentos, Michael debería sentirse un hombre afortunado por no haber acompañado a Bella al interior de la tienda.
-¿Y que hiciste tú?
-No, no. Si te digo no podré utilizar mi contraataque contra ti si intentaras algo en alguna ocasión.
-Lo hice esta tarde –le recordó el levantándose de la silla y sentándose junto a ella sobre el sofá-. Incluso puede que vuelva a intentarlo ahora mismo.
-Ni hablar. Eres bastante inteligente como para no hacerlo.
-¿Sí? –preguntó el muy sorprendido. Efectivamente pensaba en besarla. Quería besarla, lo necesitaba, para ver si lo que había ocurrido aquella tarde había sido una casualidad, una reacción que se produciría con un segundo beso-. ¿Por qué soy lo bastante inteligente como para saber que no tengo que hacerlo?
Bella apoyó la cabeza sobre los cojines y suspiró.
-En primer lugar, se ve que estoy disgustada por lo que ha ocurrido con Michael. En segundo lugar, no querrías que pensara que te has aprovechado de mí en un estado tan frágil. Tres, si me das tiempo para conocerte y para que tu me conozcas a mí, no tendremos por qué cometer un error que al menos uno de nosotros podría lamentar. Y cuatro, tengo una taza caliente de café muy caliente a pocos centímetros de tu entrepierna.
Edward, que había estado a punto de abalanzarse sobre ella, se miró repentinamente el regazo.
-Acabas de presentar un argumento muy convincente –dijo, con cuidado de o moverse.
Bella lanzó una carcajada cálida y terrenal. Edward suspiró aliviado cuando vio que ella se incorporaba para dejar la taza sobre la mesa.
-Me pareció que compartirías mi punto de vista. Ahora ¿Te vas a marchar a tu casa o seguimos hablando? No tengo nada de sueño y el café no era descafeinado por lo que eres tú o el partido de béisbol que echan por la tele.
-¿Y no pueden ser las dos cosas? –Preguntó él tomando el mando de la tele-. ¿De verdad te gusta el béisbol? ¿Eres aficionada de los Phillies?
-Tengo el abono para los Iron Pigs, si eso responde tu pregunta.
-¿Y el fútbol?
-Soy de los Eagles, ¿Acaso no lo es todo el mundo? Ahora yo te tengo otra pregunta para ti. ¿Chispas de chocolate o mantequilla de maní? Me refiero a las galletas-. Añadió cuando el sacudió la cabeza-. Tengo de las dos clases y las dos son caceras. No las he hecho yo, pero son caceras. ¿De que quieres?
-Solo una mujer sádica y cruel le pediría a un hombre que escogiera entre chocolate y mantequilla de maní, aunque me gustaría cambiar el café por un vaso de leche. Así podré mojar.
Se levanto para poder ayudarla a recoger, y una vez más, la siguió. Se iba haciendo cada vez más fácil seguir el camino que Bella Swan le marcaba.
¿Debería señalar que un rápido giro a la izquierda los llevaría al dormitorio?
Probablemente no.
Bella quería conocerlo y él iba a permitírselo. Tal vez entonces, podrían girar a la izquierda y dirigirse al dormitorio. Ciertas cosas no se odian evitar. Al menos durante mucho tiempo.
HOLA CHICAS
SI EL NUMERO ERA CATORCE MARCAS VARIAS SE ACERCARON MUCHO. ASI ESAS SEÑORITAS PODRAN LEER UN CAPITULO ANTES QUE LAS DEMAS ESE SERA EL CAPITULO TRECE.
LAS SIGUIENTES CHICAS SON LAS QUE GANARON:
GLOW0708
TATA XOXO
FRANCEE
A MI ME ENCANTA ESTE EDWARD ES TAN JUGUETON Y DIVERTIDO ES REFRESCANTE…
GRACIAS POR TOMARSE SU TIEMPO LEYENDO. GRACIAS A LAS CHICAS DE FACEBOOK.
Y LO MAS IMPORTANTE POR SU PACIENCIA.
LAS QUIERE ANNY…
