Para demostrar que voy en serio, aquí teneis un nuevo capítulo. Pásadlo bien y haced alguna review, anda ^^

Xanday saltó con toda su fuerza y logró esquivar una de las llaves espada antes de lanzar su propio ataque dirigido al pecho de la que tenía más cerca, que se ladeó para esquivarla en un movimiento muy semejante a los que ella acostumbraba a usar. Pero no tuvo tiempo de pensar en eso, todos sus sentidos estaban centrados en el combate, en vencer a dos rivales de su nivel. Jamás se había enfrentado a un reto semejante pero no le importó. Solo dos cosas podían frenarla ahora: la muerte o el agotamiento. Energía le quedaba e iba a vender cara su vida.

En ese mismo instante la encapuchada más alta hizo un gesto con la mano, extendiendo los dedos pulgar, índice y corazón. En ese momento, ambas se lanzaron en paralelo hacia ella, separándose cuando llegaron a su altura en un ángulo recto.

Y Xanday tuvo un flashback.

Estaban en el bosquecillo que rodeaba la torre del Maestro, que era a la vez instituto y casa para cinco elegidos de la llave espada. Ese día lo tenían libre y Dyana y Ruby habían decidido dar una vuelta por el bosque y comer en un claro que la propia Dyana había encontrado en uno de sus frecuentes paseos. En esos momentos estaban sentadas sobre un mantel, y Xanday se vió a si misma hablar con una joven de su misma edad, gesticulando y haciendo dibujos en un papel.

-Es una estrategia diseñada para enfrentarse a un solo enemigo, pero ese es su único punto débil. Ambas combatientes se lanzan en paralelo contra el enemigo y, al llegar a su altura, se separan para atacar una por abajo y la otra a media altura. Solo hay un modo de esquivarlo, y es imposible si no se sabe.

La otra chica rió por lo bajo, y entonces Xanday reconoció su voz. Era la encapuchada que había hecho el gesto.

Si Xanday hubiese tenido emociones, habría estado demasiado pasmada como para reaccionar. Pero era un incorpóreo, así que su mente inmediatamente halló la solución y, en el momento exacto, saltó del camino de sus rivales. Pero algo salió mal. Una de ellas no estaba donde debería. Antes de que todo se pusiera negro, Xanday sintió algo duro, liso y extremadamente doloroso contra su estómago.

Ruby contempló a la incorpórea desplomarse y despidió su llave espada con el rostro totalmente serio, casi tan frío como el que había mostrado Xanday. Pero sus ojos traicionaban su dolor. Apretó los puños mientras su compañera giraba a su prisionera para que pudiesen verle la cara. Y para Ruby, esos ojos dorados fueron como un mazazo contra todo lo que había creído.

-Erik tenía razón, en todo. ¿Por qué? Dyana... Tendríamos que haberlo sabido, haberlo supuesto. Podríamos haberte ayudado.

Porque ahora, de su mejor amiga, de aquella a quien había querido como a una hermana... ya no quedaba nada.

Uy, a Xanday nos la han tomado prisionera. ¿Cómo va a acabar la cosa? Continuará...