Una razón
Summary: Cuando no te queda nadie, vivir o morir no tiene importancia, sin embargo, por alguna razón que no comprendes estás aquí, respirando y con una vida que, aunque no deseas te fue otorgada. No lo entiendes y sólo te queda esperar a que esa razón no sea una estupidez… [IN pedido por Nochedeinvierno13-Friki.] [Foro "Hasta el final de la pradera"]
Disclaimer: Todos los personajes son de Suzanne Collins. Esta historia es para el Intercambio Navideño del foro "Hasta el final de la Pradera" a petición de Nochedeinvierno13-Friki. Espero les guste y que te guste. Saludos!...
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Una razón
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II.
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Cuando despierto, no puedo decir si es de día o de noche. La habitación luce igual cada vez que, entre sueños, he despertado con gritos y temores.
Los he escuchado hablar.
Ellos, los cerebritos, me sedan para que esté tranquila, pero lo que ellos no entienden es que cada vez que me hacen dormir contra mi voluntad me sumen en un mundo de miedo, dónde los recuerdos y los remordimientos me persiguen, atormentándome.
He estado aquí durante mucho tiempo pero no podría decir con precisión cuando tiempo es realmente.
Mi cama es pequeña y carece de intimidad. Hay cortinas a ambos lados y reconozco que aquí no encuentro el lujo y la comodidad del Capitolio, prevalece algo que se asemeja más a la austeridad. He tenido mucho de eso en mi vida en el siete, así que concluyo que no debería ser un problema por ahora.
No hablo, no quiero hacerlo. Estoy sumida en mis silencios y mi agonía.
Alguien viene cada mañana a revisarme. Un cerebrito, supongo, pero tampoco he preguntado quién es. No es algo que realmente me interese.
Observo mis brazos, mis piernas y mi dorso encontrando cicatrices en cada tanto de mi piel y con ellas, los recuerdos se disparan en mi memoria. La tortura, las risas y el dolor regresan estremeciéndome.
No quiero que pregunten. No quiero que indaguen. No quiero decirles lo que he tenido que pasar para estar aquí.
– Hola, Srta. Mason ¿Sientes dolor? – pregunta uno de los asistentes que aparecen con regularidad, pero como de costumbre, aparento que no lo he escuchado y giro mi rostro al lado contrario de su ubicación.
Puedo oír que mueve algunas cosas con desinterés, pero cuando toca mi brazo, sorprendiéndome, el dolor pulsante me atraviesa provocando que mi rostro no pueda disimularlo.
– Te daré algo para el dolor – masculla aunque sé que lo ha hecho a propósito.
Quiero gritarle, decirle que no necesito su ayuda pero cuando menos lo espero el medicamento hace efecto sumiéndome en un estado dónde nada me importa, donde olvido el dolor y por un momento me siento libre.
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Hola!
Bueno, segunda… viñeta – drabble entregada!
Johanna es muy especial para mí! A todo aquel que se tope con esto espero que sea de su agrado. *-*
Eso todo por ahora. Nos leemos pronto!
Besos, Lauz.
